Wednesday, November 02, 2005

Martes, 1 de Noviembre.

En cuanto pude, trate de resistir las ganas de crear un diario. Ayer finalmente sucumbí, como un modo de tratar de hilar los múltiples eventos que en mi vida se desencadenan y me envuelven de una manera en la cual yo no puedo responder. Todo el día me estuvo rondando, a manera de reclamo, un poema de Constantino Cavafis que trata sobre lo canalla que es hacer vox populi una vida miserable:

CUANTO PUEDAS
Y si no puedes hacer tu vida como la quieres,
en esto esfuérzate al menos
cuanto puedas: no la envilezcas
en el contacto excesivo con la gente,
en demasiados trajines y conversaciones.
No la envilezcas llevándola,
trayéndola a menudo y exponiéndola
a la torpeza cotidiana
de las compañías y las relaciones,
hasta que llegue a ser pesada como una extraña.

Y ayer fue uno de esos días viles en que me dediqué por completo a hablar exclusivamente del "maravilloso" universo Luis. Primero, gasté toda la mañana creando este absurdo proyecto de diario que ahora me averguenza pero que seguiré por mera canallada. En la tarde, fui hasta casa de Santos para reclamarle el cd de Rammstein / reise reise. No estaba y me entró una extraña sensación de melancolía y sobrecogimiento mientras el sol se encarnizaba contra mi cara. Sol de lluvia intuí. Así que me apresuré a llegar hasta Cafam de La Floresta. Apenas entré pude sentir con alivio como caían unas taimadas gotas sobre los techados artificiales del centro comercial. Allí compré ese famoso jugo de naranja natural embotellado que me recordaban los días Karlito y Alejo. Tirado más que sentado, consumí el jugo lentamente mientrás veía la muerte de los sentidos en la oscuridad de un cinema cerrado. En mi Ipod sonaba con desesperación Astor Piazolla - The Rough Dancer and the cyclical night. Creería(quisiera) haber visto a un hombre de aquellos días del bar la Mariquera, también recordé la vez que uno me saludó y la cara de estupefacción de Karlito y Alejo. Di una vuelta de zombie estúpido por los almacenes, me detuve a ver sombreros y seguí tras la marcha de una muy atractiva ejecutiva de casi 1, 90 de altura y ojos claros. Me sentí rebajado cuando ella me voltió a mirar por accidente. Salí casi corriendo del centro comercial, la lluvia había cesado y sentía que tenía que hacer algo más que pensar en las noches ciclicas. Una mujer vestida de blanco corría en contra de los carros, me vio y me dijo algo que no pude escuchar. Le respondí con una forzada risa hipócrita que casi me hace brotar lágrimas. She's in parties. Bauhaus. Paré un bus cebollero muy elegante para mi gusto y le pregunté al conductor que si iba a Coldeportes. Me respondió que ni idea. Así que subí sin rumbo y me parecieron divertidos los pasajeros con esa cara de desgracia y honor. A lo largo del bus se fue subiendo cada vez gente más fea y apestosa y yo no podía dejar de sentirme a gusto. Me bajé en coldeportes y pregunté por la liga de boxing. Al llegar me parecía estar viviendo un sueño muy real. Mis ojos se sobresaltaron y mi boca se hacía agua. Ver el octágono, las peras, la bolsa. Le pregunté a un muchachito feo que cómo podía averiguar para ingresar. Me señaló, detrás del octágono, cerca a los vestidores, un macizo hombre mayor que barría las tablas del gimnasio. Me pareció tan honesto ese hombre al sólo verlo. Me le acerqué y en un gesto de arrogancia y timidez siguió su labor respondiéndome con evasivas. Era un poco más bajo que yo, un hombre blanco que había recibido demasiado sol en su vida y por ello su dejo bronceado, acento cubano y un corte militar severo. Salido de un comic, pensé. De los vestidores salían dos negritos zulús con la cabeza rapada y listos para molerse a golpes. Soñé con el día en que me estuviera dando par a par con ellos. Tras el instructor decirme los requerimientos para ingresar a regañadientes salí como de un sueño. Al devolverme a casa los deseos de una malteada me podían. Pero no encontré y terminé comprando ese horrible minute maid de McDonald's. En la noche, terminar de envilecer mi vida contando todos los detalles sabrosos a la psicologa. Le conté sobre el nuevo diario, lo cual le pareció muy bacano con excepción del nombre. No hubo argumento para convencerla que Jeune Homme triste era un buen nombre y no me hacía daño para mi proceso. Ni que había una diferencia entre significante y significado o que se debía a un guiño a Marcel Duchaump. Su respuesta fue unánime: No! No te sirve ese nombre. It's no good - Depeche Mode.

3 comments:

wintermute said...

No es por alabar, porq me parece sucio y bajo hacerlo, pero su diario es mejor que el mio. Es mas detallista, cosa q habia olvidado hacer. Lo de subir sin rumbo a un bus me parece que lo he deseado hacer un par de veces, pero finalmente soy un tipo de trayectorias: siempre he de saber a donde voy, asi nunca llegue a donde planeé hacerlo.
Si, leo y releo el verso de Cavafis y me parece... terriblemente certero. Mi idea de hacer un diario comenzo, primero, como ejercicio para volver a escribir, cosa q hacia con frecuencia en otra epoca, pero que habia dejado de hacer, se tranformo, luego, en memoria abierta, donde podia leer y recordar cosas q habia hecho (mi RAM es limitada) y termino convirtiendose en una rutina, como todas, q si no ejecutamos diariamente hace q nos sintamos mal.
Un saludo desde el mar de los Sargazos.

un jeune homme chacal said...

bien es lo mejor que ha escrito, hay que reconocerlo. Por hoy no lo puteo. mas bien lo dejo con un verso de Molko Cavafis.

C'est le malaise du moment
L'épidémie qui s'étend
La fete est finie on descend
Les pensées qui glacent la raison
Paupières baissées, visage gris
Surgissent les fantomes de notre lit
On ouvre le loquet de la grille
Du taudit qu'on appelle maison.

Sommes nous les jouets du destin
Souviens toi des moments divins
Planants, éclatés au matin
Et maintenant nous sommes tout seuls
Perdus les reves de s'aimer
Les temps où on avait rien fait
Il nous reste toute une vie pour pleurer
Et maintenant nous sommes tout seuls

Liquid Ana said...

Querido boxing boy: debo confesar que me sorprendió la entrada que leí hoy en tu diario, es como otro Luis, otro Luis distinto a el space y el otro blog y el fotolog. Pareciera como si el rótulo de diario te diera un empujón para dejarte llevar a un mundo tuyo (sin negar que los otros no lo sean) desde otra perspectiva, más intimista, con detalles y sin arandelas. Y con toda seguridad puedo afirmar que me encanta. Lo único que me molestó un poco si ya nos metemos al plano de la forma es la repetición excesiva de "me...". Y sin embargo, tiene su encanto porque se nota que no corregiste nada, apenas te dejaste llevar. Let it flow. ;-)
Pd: muy gracioso lo del sueño que tuviste jejeje.