Friday, November 04, 2005

Jueves, 3 de Noviembre. World Ablaze.

Por la mañana, un fuerte rayo de sol se encargó de levantarme. Traté de hacerlo un buen par de veces, pero siempre terminaba vociferando y volviéndome a acostar. Una y otra vez lo mismo. La ruta de Alma llega y yo sigo en esa constante lucha. Ella también se despierta y me pregunta: qué pasa. Tengo mucho sueño pero necesito llegar a clase de 9 am y eso me amarga. Me levanto a la fuerza, cierro las cortinas para que ella pueda dormir. Una larga ducha con agua caliente me reconforta un poco. Al volver al cuarto la encuentro levantada. Ella se ducha y yo desayuno. Ella desayuna y yo le hablo de no sé que sandez. Me gusta verla reír, se ha levantado de buen ánimo y eso me relaja a mí también. Pensé que en la casa mi familia iba a estar molesta conmigo por llegar bastante entrada la mañana y haber tenido el descaro de despertarlos para pedirles dinero para el taxi. No estaban molestos, también estaban de buen humor porque tenían visita en la noche. Ahora estaba tranquilo. Un hombre tranquilo. Salimos al horrible sol mañanero. Le comenté que no entendía por qué luego de una noche de farra siempre el sol del otro día era una mierda. Ella asentía, pensaba en otras cosas. Tomamos el bus. Pagué. Logré conseguir un puesto doble. Ahora éramos dos hermosas extrañas criaturas perdidas en el extraño limbo del sueño/vigilia. Una metalera nos observaba con interrogación. Le programé todo un listado de canciones para su dulce sueño. Le conecté la banda de sonido a su oido, acto que se me antojaba de un profundo erotismo. Me he convertido ultimamente en un chico de tendencias tecnofetichistas. Primero fue Lullaby de The Cure. Recibió amablemente ese guiño. Pasé a Breathe, Télépopmusik. Luego ella me programó Dig up her Bones de Misfits y le respondí con Be Quiet and Drive de Deftones. El bus se demoró una eternidad, fingí molestia por ello y afán para clase: mentiras: era un chico feliz teniéndole el sueño en un frágil abrazo. Deseé con toda mi vida que este recorrido jamás llegara a su fin. Me despedí de ella, ella continuó su trayecto. Al bajarme del bus me sentí desgraciado sin ella. La extrañaba como una droga. La deseaba como una droga benévola. En clase me descubrí cabeceando un centenar de veces. Tuve que usar gafas en ocasiones para disimular un poco la carencia de sueño y de Kira. Los chicos hablaban de sus proyectos y yo trataba de mantenerme despierto, amigo. Una chica me regaló unos cheese trix de tocineta y me los devoré ahí mismo en clase. Le pedí descaradamente otro y me lo regaló de muy buena gana. A la salida de clase, con Paola y Milton en Oma, hablando como un buen trio de Universitarios Pilos. Qué farsa. Ahora estaba sentado en una silla cromada de carencia y extrema necesidad. Qué farsa, amigo. No sé qué era lo que tanto hablaba. Ultimamente me he vuelto un cadaver parlanchín que oculta todo su mundo de frustración en palabras y discursos sueltos e impertinentes. Dije algo muy gracioso y todos quedaron como perplejos por lo impertinente. Así que trate de hacer mofa de mí mismo y dije: claro, el minuto inclusive de Luis. Rieron como un buen duo de chicos Universitarios Pilos. Almorzamos en un lugar llamado El Armario. Allí seguía hablando como si me hubieran dado cuerda, Paola se limitaba a reírse de mis números y Milton se concentraba sin mucho éxito en las fotocopias para clase con A. Caro. Nos despedimos a la entrada de la U y fui hasta el salón. No había llegado nadie. Empezaron a llegar y la clase empezó como a la 1.20, no recuerdo. Antes Angélica se había detenido a decirme algo y yo le respondía. Me preguntó que qué escuchaba y le dije que música nueva era. Me interrogó entonces acerca de una persona genuinamente atea. Le respondí que se había equivocado de chico. No hacía mucho había visto pasar a un antiguo profesor de Filosofía Medieval, así que le sugerí buscarlo. Lo buscamos infructuosamente y terminamos devolviéndonos a clase. En clase hablabamos sobre el dinero. Comenté algo de la visión de Freud sobre el dinero. No le gustaron a la profesora las aluciones a las heces fecales y la etapa anal. Un muchacho de gafas me miraba con cara de asco, y las chicas bonitas y mamonas me miraban con curiosidad. El tema cambió ahí mismo. Las siguientes aseveraciones sobre el dinero me aburrían con inmensa fuerza. Me levanté un par de ocasiones para luchar contra el sueño. La clase por fin terminó y yo di gracias a Dios. En la brújula me encontré nuevamente con Paola. Habíamos quedado de vernos con una chica para hablar sobre el video. Esta chica, a la que llaman El Topo, fue famosa en una época por usar un piercing blanco sobre su morena cara pequeña que más parecía un barro a punto de explotar que un piercing. Topo estaba gozando con el sol y yo estaba tras la amable sombra de un arbolito. Topo nos convidaba al sol, donde ella ya parecía un camarón. Le dije a Paola: no way girl, no voy a ese sol de mierda ni loco. Así que topito se dirigió hacia nosotros molesta. Habló con Paola como una media hora mientrás yo andaba perdido pensando en los cristales de métano que conseguiría para partir de este universo. Terminaron de hablar, Topo volvió al sol y Paola se fue con prisa. Un inmenso sentimiento de vacuidad se apoderó de mi ser en ese momento y traté de aplacarlo escuchando algo de Leatherstrip. Dos horas en la sala de sistemas escribiendo el día anterior. El blogger no lo registró y me dio un ardor en el pecho de dolor y soledad. Llamé a Madame Tristesse, dijo que andaba mamadísima, nos veíamos otro día. Así que me dirigí algo alegre y simpático, con un movimiento glamouroso hacía el centro de la interzona en busca de jarabes alucinógenos que me hicieran danzar toda la noche sobre chocolate caliente sobre fresas jugosas. Saltaba y abrazaba a los polis, las colegialas me acompañaban como coristas de un musical italiano. Un metalero se soltó el pelo y me dijo: Yo te diré lo que podemos hacer amémonos a escondidas, nena. Estemos dónde nadie esté. Hagámos de nuestro amor el secreto más profundo aunque lo cante todo el mundo y qué!!!! Me dirigí hacían las aguas y me pareció que la gente estaba muerta de tristeza y soledad. La brisa me dio fuerzas y me devolví de nuevo al punto de partida. Recordé a un viejo llamado Wintermute y me detuve en el café Florida. Tomé un chocolate y un tamal. Comida pesada pero la necesitaba para poder contener estas ganas inmensas de llorar y amar y bailar. El bus se demoró un rato en pasar y pude ver como la gente me miraba. Supuse que estaba demasiado pálido ya a esas horas, una palidez espantosa y espectacular. Tomé el bus y encontré asiento. Killswitch engage sonaba como el diablo en mis audifonos. Set this World ablaze. We alone remain. La mejor banda de metal de los últimos años Killswitch engage. En ocasiones me encontraba cabeceando, pero ya no de sueño sino de puro metal, de puro dejarme llevar por los excelentes riffs de guitarra de esta banda, la enérgica voz del negro, la bateria poderosa. Otra vez el sueño de poseer un Jeep, armado de rifles y disparando a diestra y siniestra sobre la belleza kitsch de este mundo podrido. Un chico con pinta tan rockera como los integrantes de San Alejo se sentó a mi lado y disfruté haciéndole la vida imposible con el sonido que brotaba de mis parlantes a puro demonio. Fuck You pretty boy. Llegué a mi casa. Cuando timbré pude ver la desilusión de todos que fuera yo y no los invitados. Me senté a esperar la llamada de Madame Tristesse. Me llamó y hablamos un buen rato. Me detuve a ver los premios grammy latinos. Comí lasaña. Ya el día no me deparaba más. Me acosté a dormir todo el agotamiento del día anterior.

Amén por Luis, que está en los cielos.

2 comments:

wintermute said...

Chocolate con tamal. Buen plan, pero algo pesado para mi sistema digestivo extremadamente sensible, cosa de excesos, ya sabes como es eso.
Hace unas horas le envie un mail a Gmail. En una hora y media me largo de mi oficina para volver hasta el martes, pero estare escaneando la red en busca de cualuier informacion..
Saludos desde el Golden Hint.

Carolina Alonso said...

Querido Luis... Sólo hoy conozco este nuevo lugar donde te revelas, como en todos, parcialmente. Pero esta parcialidad del día a día transformada en el relato mismo me gusta más que otras. Gracias por esas referencias iniciales, es bueno saber que alguna puntada se prende a la mente de alguien enrendándose con tanto hilo suelto. Seguiré con interés y curiosidad tus días contandos. Un abrazo, Carolina.