Saturday, November 22, 2008

putas y salchichones (riiiimeik)

sin ánimo belicoso, una nueva aproximación al "incendiario" artículo publicado en el coolpensante
El artículo se puede consultar acá:
LIBROS Y SALCHICHAS

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Por: Alelado Pelele*


Yo era un huelebraguetas sin licencia
Joaquin "cógemeelculo" Sabina

¿Qué hacen los burdeles cuando los follaputas no asisten? ¿Y qué hacen los intelectuales si los lupanares cierran? La cuestión no merece tantas risas como lágrimas.

Como consumidor habitual de prostitutas acostumbro a follar donde me entren las ganas. Si estoy en el centro, me voy echando arcadas a donde las enrejadas y por poco dinero me la hago chupar; en chapinero siempre puedo contar con una discreta casa de puertas a medio abrir y desde allí me deslizo a un nuevo espacio donde las mujeres devienen golosas colegialas; en el norte, las putas son un poco más arrogantes pero a la final también por poco puedes correrte dentro de sus entrañas. Nunca antes en mi cruzada de consumista de la carne había tenido tan variada oferta junto las posibilidades siempre tan infinitas - y uso el término para no decirme Borgiano que suena feo- de maneras de joder; con látigo, salchichones e incluso enanas que te laman el trasero mientras penetras por el ano a un perro fino tipo San Bernardo.

Por motivos que me resultan ajenos me enteré del cierre de tres locales que marcaron un hito en el mundo de los follaputas en Bogotá. La reacción de los poetas de quinta, como estudiantes de literatura y escritores de prosa urbana no se hizo esperar. Ahora los ves con sus gruesos tomos de Boccaccio justo encima de sus braguetas, sus gestos cada vez más acuciosos - pues a la hora de pagar una puta no hay como un lugar que sea del todo familiar-, sus borracheras cada vez más penosas: ahora ya no hay bolsillo para ser cínico, no señores, no queda más remedio que el amor porque el sexo fácil cada vez se vuelve en una alternativa más remota para el pobre tragapolvo que disfraza sus noches de amargura en paisajes de la Austria del siglo XIX con los cuales consolar el corazón y la inquieta polla diminuta. Se borraba para siempre un pasado lleno de gemidos, papelitos con dedicaciones a las amantes pagas, una que otra reivindicación por ser un indeseable.

No estoy seguro si el cierre de un puteadero sea más esencial que el cierre de un juzgado, una notaría o una cigarrería donde venden salchichones cerveceros. Tampoco si la tragedia de una sociedad comercial sea vender "bienes culturales" en lugar de edictos. Sí puedo decir que a mí me afecta como visitador exiguo de este tipo de negocios.

De los puteaderos que cerraron sólo visitaba asiduamente uno, Bagdad, ubicado en la calle 60 con caracas, lugar donde también quedaban otros establecimientos de ese tipo como Los baños turcos, el mojadito, la llave trasera y la canita en el cañito. Respeto mucho a esos defensores de ultranza que alegan haber pasado horas allí, bailando junto las cader
as de una morena borracha -interrumpiendo de esta manera su striptease-, recitando poemas a una de sus ancianas putas e incluso fumando sustancias ilegales.

Las otras dos también las conocía, por supuesto, Bar la Ilusión y La peluca rubia traviesa. Verdaderas sinagogas de la fornicación y las enfermedades venéreas. A pesar de ser sólo puteaderos tan comunes y corrientes como cualquier otro donde puedas pagar una puta; y a pesar de que las putas fueran tan comunes y corrientes como cualquier otra puta de un lugar como estos, las historias remontan vagas pugnas en las que el honor de una
marica se disputaba o una cualquiera le rompía la cara a uno de sus amados al verlo con otra común y corriente; también se acostumbraban a ver meseras embarazadas que galanteaban con extraños jesucristos palidecidos y llenos de hambre que querían llorar a la entrada de este tipo de sitios pero sólo se derrumbaban en silencios que más que monumentos eran montañas ennegrecidas al final de un viejo camino que no prometía nada.

Pongámonos serios, es imperativo, casi categórico, que las críticas por la
"carencia de estrechez" en los coños de las prostitutas sea un "pan de cada día" en estos neceseres del mercadeo sexual y el intercambio de los placeres. Como autoridad en el tema de las prostitutas aconsejo observar cuidadosamente a aquellos ejemplares que tengan la cintura más pequeña, el culo más apretado y la mirada más perezosa. Porque hablando de burdeles he encontrado que el círculo intelectual no es precisamente el más entendido en estos altos temas del hacer el toque toque soviético sin la necesidad de librar una verdadera "guerra fría" en la cama.



*Alelado Pelele es abogado penalista de una Universidad del centro de la ciudad y trabaja como Funcionario Público. Además es socio honorario de varios prostibulos y asesora jovenes poetas a la hora del oficio de la escritura de poemas de amor. Tiene un blog llamado inmundochacal.




3 comments:

Vivianne said...

jajaja qué sarcástico!
Me preguntó en qué personaje se habrá inspirado el señor Pelele!!!

Klovn said...
This comment has been removed by the author.
Tadeshina said...

Qué pasa con los líderes de "Controversia"?... estoy esperando a que la gente de la movida literaria se manifieste...