Sunday, July 13, 2008

friend of me



Ahora que los lazos se han roto completamente, a pesar de que las palabras se encuentran de vez en cuando, pero el lazo se haya podrido de tanto uso, del trajín de tantas manos puestas en este lazo, decido escribirte por este medio; pues tengo la seguridad de que sigues visitándolo así sea para confirmar que ya no escribo en él, o por morbosidad de que algún día como hoy pueda soltar mi mierda y decir: ahí está el maldecidor pintado; porque la sustancia no es cómo maldecirlo sino tal vez cómo lograr no decirlo en absoluto pero es un imposible ese silencio en él, eh. No parar de escribir y de expresar cosas aún cuando nada se exprese en absoluto en este influjo deseado habilitado en desarrollar un suprematismo absurdo en que el propio contenido niega el fondo o viceversa o no reversa o vista inversa o travestido verso o travesti versado o ni lo uno ni la posibilidad siquiera de lo otro así pues un jamás. Qué es eso que no quiero decirte? Con tanta claridad poder decirlo y tú conformemente cerrar tus ojos y responder un no como si habláramos un mismo idioma, como si nuestra carne fuera la misma y si nuestros ojos pudieran ver lo mismo y así entendernos y poder comunicarnos de una forma tan transparente como la leche de camella y de esta manera tú poder negarte a aquello que no sabes de mí pero que en la ilusión de unas palabras precisas no pensar otra cosa que tu deseo, no pensar otra cosa que tus manos estrujando mi cuello, no pensar otra cosa que tu soberanía sobre mi territorio, tu manera de torcerme el pescuezo y verme asifixiar en este amor tan inexpresable que ojos muertos se resisten a parar el llanto. Sé que eres una mujer muy lista. Tan inteligente que este país realmente no te merece. Mis problemas son nimiedades para una mujer tan interesante como tú. Con claridad contemplas lo primordial y sabes qué es lo secundario; de esta manera me estrujas y me tuerces el pene como si no tuviera memoria, como si se parara por su propia voluntad y mis ojos que lloran en mares ya no te importaran porque para ti es como si ya los hubieras visto. No sientes las lágrimas que caen sobre tus músculos rígidos mientras me aprietas el sexo con tu vulva caníbal, una vulva con dientes de animal que me destroza el sexo con la legitimidad del veredicto de que mi carne es de la misma materia que la tuya. Una vulva tan categórica no se merece a un sujeto tan escurridizo como yo; alguien que no tiene la decencia de decir las palabras que tiene en la punta de la lengua. Yo soy un sujeto tan puro y beato y tú eres una romana que se divierte mientras me devoran los leones o acaso el fuego de mi propia pasión. Porque sabes que nací para el sacrificio. Te diviertes mientras tu látigo de cuero lacera mi carne porque para ti es como si también se rompiera en jirones tu propia humanidad, tu propia compasión por la debilidad que es lo que más desprecia tu lúcido juicio en tu proceder con los otros -que de alguna manera se comprenden en tu ser natural-. Es imperdonable que pierdas un minuto de tu atención en cosas que no son de un interés primordial. El futuro que se proyecta en tus prematuros años es vasto y no merece desperdiciarse en un ser repulsivo que no dice, que no puede exclamar lo que se le ordena que vomite. De vuelta en el transmilenio de aquel día que te dije adiós sentí un estremezón de una naturaleza tan extraña que supuse que estaba enfermo. Esa noche me levantaron sueños terribles; la gente caía sobre los edificios; su grito aún al mediodía, ese grito que se quedó sellado en mi memoria. Supe que mis días en el planeta eran cortos y supe que nuestra carne era de una materia tan distinta que todas nuestras oraciones no habían sido sino malentendidos. Es la hora en que los terribles sueños aún siguen perturbando, como una ventisca de invierno para recuperar el verano en que tu cuerpo me es necesario como expuesto a una infinita jornada en el desierto y tú un espejismo que me obliga en su ilusión de negar la existencia de todo posible desierto en mi corazón y la carencia de sombra ante este sol que petrifica toda palabra posible. Por qué el todopoderoso nos creó del lodo y no de la arena, simple arena? Así me desmoronaría y la marea lamería mis dolores arrastrando hacia el olvido toda la pena que me posee y me estremece, como invadido por extrañas intuiciones de otras posibilidades expresadas en el jamás. Si lo digo sería tan banal su traducción en tu maduro cerebro que sentirías lástima de mí al no poder confesarlo. Pero me abstengo de su revelación no sólo por no sentir tu pena sino porque soy incapaz de alguna vez ponerlo en palabras humanas que tú pudieras entender fuera de ti misma; es decir, palabras que no pudieras comprender sino siendo otra. El beso de la mortalidad ante el infinito de un azul celeste que nos contempla sin reparo en una misma condescendencia despectiva. Cuentos, historias, fábulas, mitos y leyendas. Duerme de esta manera. Que no te asalte un sueño que no sea una ficción intencional. Crees que nunca me perdiste porque de alguna manera aquí sigo. No trato de hacerte ver las cosas mejor de lo que tú puedes, nadie podría; tocaría hacerte ver las cosas de la peor manera para que pudieras imaginar el cómo se resiente mi cerebro al escuchar tu voz diciendo que tienes una mejor vida. No me perdiste, como siempre tienes la Razón; recuerdo cómo reíste ante la anécdota que te conté de la mayoría de niños que se despedían de sus heces fecales cuando bajaban la cisterna.

2 comments:

Klovn said...
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Viviana said...

Sí señor, pues lo sigo leyendo...no había revisado mi otro gmail, lo felicito por la publicación de Perros.
Un abrazo muy fuerte
Y suerte, que nos vaya bien a todos.