Saturday, August 16, 2008

incluídme en tus rezos, que yo en mis masturbaciones pensaré en tu cabeza rubia

Me temo que no está en lo todo cierto, en su informe, mr Krüopinger. Sentir la diferencia. Recuerdo la primera vez que la sentí brutalmente con toda su fuerza. De la simon's house al sprawl donde me alojaba quedaba una escuela, una iglesia y un centenar de casas clásicas americanas que erguían como penes patriotas las banderas de los surcos estrellados. Ese día nos recibieron con gran profusión de abrazos, buenos deseos, un desayuno mediocre que consistía en una taza de café y un muffin. Ya en la tarde me había separado del grupo de cadetes Kerberos 77 y pedía cerveza a la mesera pero no encontraba a mi mesera, como dice la canción de Tom Waits. La primera expedición latinoamericana que debía despegar desde Cabo Cañaveral me cogió en pleno mono del componente Krüopi & Allien. Malditos colombianos, escuché decir al agente Castaneda, todos unos drogadictos. Acaso no me bastaba con sus muffins también debería sentir anhelos de anneke?
-Oh qué tenemos aquí? me dijo entonces Mario Iguarán, mano derecha y culo fiel de Castaneda- Si es un anhelante a escriva en plena órbita de Sirio 1.

En las iglesias se congregaban los padres de la nación en sus grupos de oración para rezar y combatir la decadencia del mundo. Siempre me ha interesado la interpretación bíblica desde que se descubrió a la gran ramera fumando en una esquina de Io en la expedición Apocalipsis How. Había bebido la mitad del bar y me habían sacado a patadas porque me había apropiado del omniplayer cinéstesico con música de los tempranos 90's. Caminaba a mi barrio de negros, no en busca de mi angry fix pero semejante, y me encontré con el grupo gospel de los 1000 días. Recuerdo haber entrado. Interrumpiendo las plegarias. Se me acerca un hombre de bigote rubio y me pide sentarme.
Me pregunta: de dónde eres criatura perdida?
Oh mi casa no tiene nombre, no hay modo, igual era imposible salir intacto.

Me sienta en el centro del grupo. Es el día juvenil. Una docena de ojos adolescentes y curiosos me recorren el cuerpo con la vista a manera de escáneres. Siento cómo se detienen esas miradas en mis tatuajes, preguntándose qué significan, cómo se detienen sobre mi piel morena y tostada, cómo repasan mi pelo como si estuviera lleno de vicio todo él al igual que yo. Me interrogan sobre Dios. Acaso he leído la biblia, sí, no la biblia literalmente sino del modo en que ellos lo hacen. Tengo que volver oh sí, sus cabezas rubias son generosas en recibir a las criaturas traviesas del señor. Estoy seguro que rezaron por mí aquella noche y sintieron repudio por mi lugar de origen. No ocultes el miedo bajo la sombra del odio. Yo les pregunto a qué se dedican. Por qué no cantan? Quería celebraciones, tal vez estaba buscando otro tipo de iglesia y di con la peor cuna de serpientes en el centro del estado más conservador, ignorante y claramente idiota de los Estados Unidos. Por qué no nos arrodillamos ante el ratón que nos promete un mundo de fantasía? Oh dios, te suplico porque el mundo no se vuelva del tinte Disney.

Se me deportó a los tres días a Bogotá a un centro de desintox para astronautas estropeados. No me recibieron medallas, ni aplausos. El dr Aldars sacó su risa socarrona desde donde no la tenía. Nos volvemos a ver viejo. Qué tal esta nueva recaída, eh?
Mal, herr doktor, pudo haber sido peor, más divertida.

1 comment:

Kirin said...

El doctor Aldars sabe que siempre habrá algún desventurado que le haga mostrar de nuevo esa sonrisa socarrona