Wednesday, February 03, 2010

Hay Festival, por Rubén Vélez.

Dos artículos sobre el Hay Festival Cartagena por Rubén Vélez:
(agradezco de antemano al escritor por autorizar la difusión de ellos a través de este medio)


El festival de los colados


Por Rubén Vélez

Enero 30 de 2006


En la ciudad heroica le salió competencia al reinado de don Raimundo Angulo: un festival de los
príncipes de las letras. No sabemos gran cosa de las intimidades de ese nuevo reinado, que no demorara en ser declarado patrimonio cultural de la humanidad. ¿Quién o quiénes han elegido a las beldades que participan en él? ¿Y cuál ha sido el criterio del honorable jurado para inclinarse por ese puñado de representantes de aquí y de allá? Del magno evento sólo sabemos a ciencia cierta lo que nos ha revelado su ruidosa y costosa publicidad: “El encuentro de los escritores más importante del mundo”.

En la lista de las bellezas afortunadas aparece, en primer lugar, nuestro Belisario Betancur. ¡Qué elección más elogiable! He ahí una candidata que debería ser declarada fuera de concurso. O reina vitalicia. No ha escrito ni una sola línea que valga la pena, pero es un dechado de simpatía, y en su currículum de estadista figura una tragedia mal explicada que todavía nos perturba. Un festival de las letras o de la cerámica o de lo que sea, sin la presencia del gran hombre de Amagá, no llamaría la atención de los cronistas sociales de los grandes medios. Qué tragedia: pasaría desapercibido.

Sigamos con otra digna representante de la provincia de Antioquia: Jorge Franco. Señores del jurado, la inclusión de esa pluma nos hace pensar que ustedes prefieren los textos apenas cinematográficos a la literatura de verdad. ¿Qué es “Rosario Tijeras” sino un guión bien escrito y bien construido? ¿Qué sino un folletín tremendista? (Por eso, por folletinesco, ha sido exitoso: el respetable se muere por las telenovelas). Pero, pensándolo bien, se trata de otra elección feliz. La participación de una candidata estelar le da brillo al escenario cartagenero. Como diría el diseñador inevitable (sí, Barraza), lo viste de lentejuelas. En una época que sufre del mal americano del exitismo, sólo hay que exhibir a los campeones. Los perdedores no son fotogénicos ni telegénicos. Los perdedores no le dicen nada a un público que no piensa, esto es, que piensa que libros mejor vendidos son los mejores. Oh, un autor de bestsellers: ésa es, ésa tiene que ser.

Señores del jurado, enhorabuena. No haríamos cola para pedirle el autógrafo a una candidata que no ostente la aureola del triunfo. En este caso, el sello de una gran editorial. Y ni se nos ocurriría decorar uno de nuestros tantos estantes con un libro que no haya sido aclamado por los mandarines de la “Atenas suramericana”. ¿Cómo ignorar que hoy día, en literatura, no importa la calidad literaria, sino la importancia de la casa editora? Dime qué pulpo multinacional edita tus cosas y te haré caso. No me digas que la U. de A. (o Eafit o tu propio bolsillo) se ha encargado de la publicación de tu manuscrito: no me obligues a pensar que eres un autor de tercera.

Y qué decir de la glamorosa candidata pereirana de apellido inglés? ¿Se ha equivocado de reinado Lady Ponsford? Not at all; si bien no ha escrito ni un solo libro, es atractiva, es bilingüe y domina el difícil arte de las relaciones públicas. Ah, y no le faltan espuelas, lo cual nos permite pronosticar que llegará muy lejos. Con o sin obra, Lady Ponsford llegará a Roma, a Arcadia, y si no contrae la gripa aviar (ella tiene alma de ave inestable), a Plutón, que es el destino que empieza a ponerse de moda.

También es plausible la participación de Laura de Colombia, la mujer que puso a delirar al pontífice portugués (¿habrá que escribir un ensayo sobre la ceguera de Saramago?). Un encuentro de intelectuales sin las consignas revolucionarias de siempre sería algo así como un té de las cinco. No importa que el menú izquierdista de “Miss Alfaguara Internacional” esté un poco pasado: ya hace parte de la bandeja típica de varios países de nuestra región. Deliremos con las posibilidades de la más laureada de las Lauras: Estocolmo, que desdeñó a Borges porque no pertenecía a la Internacional Socialista (a la cual pertenecen, entre otros, Saramago, García Márquez y Carlos Fuentes ), la unge con el óleo millonario de la vida eterna.

En cuanto al periodista Daniel Samper P. (pe de Pizano y de preclaro progenitor), ¿podrían decirme cuál de sus obras lo ha hecho digno de la pasarela cartagenera? ¿O está ahí sólo porque es un columnista famoso y muy bien relacionado? Señores, estoy por creer que a ustedes los ha iluminado el Espíritu Santo. ¿Qué sería de un festival colombiano sin una que otra ocurrencia bogotana? ¿No nos sabría a ajiaco sin alcaparras? El humor capitalino es más sutil que el humor de los paisas y los costeños. Más exquisito. Como diría nuestro diseñador de cabecera, aporta al reinado el “toque swarosky”. De modo que la candidata de “El Tiempo”, pese a que ya se le nota el paso del tiempo, podría ser el palo. Y quiera Dios que así sea. Encomendémonos al Todopoderoso y a la patrona de los reinados (¿Santa Teresa de Angulo?) para que el hermanísimo del doctor Ochomil se quede con el cetro. Un reinado sin palo no pasa a la historia.

(¿Y esa luz cegadora? ¿Se ha aparecido la reina de los cielos en la ciudad de las reinas terrenales? Es la reina madre, de blanco macondiano fabuloso - hasta los pies vestida. Se ha dignado habitar entre nosotros por unas cuantas horas. Pero esta vez no nos ha confiado ni un solo secreto. Madre nuestra que estás en la gloria, ¿hemos sido condenados a vivir cien años en la oscuridad? ).

Como lo nuestro, además de la sana crítica, es el sano nacionalismo, no pasamos por alto a las altas candidatas de afuera. El chovinismo es para los fabricantes de postales. Esas cumbres han dicho cosas nunca oídas sobre el “vía crucis de la creación literaria” (“Escribo para exorcizar mis demonios”, “Escribo para mantenerme en pie”, “La escritura es la tabla de salvación ideal”, etcétera). Las reinas de la literatura, como las de la belleza, gustan de los lugares comunes. Una debilidad que nuestra computadora no debe tomar en cuenta. Total, son testas coronadas. El delito de lesa majestad da muchos años de calabozo, donde ninguna de las páginas de las preciosas candidatas podría servirnos de tabla de salvación, ni siquiera de tentempié. “Hay Festival de Cartagena”: ay, qué festival más chimbo.

El festival de las interjecciones

(Cine Capitol )

Necesitas un baño de cultura, me dijo un espíritu superior, y dejé de matar el tiempo por ahí y me fui a Cartagena, donde se celebraba un encuentro de estrellas de la cultura llamado Hay Festival.

En sitios muy bien iluminados escuché cosas de lo más interesantes. Que la literatura es un exorcismo. Que gracias a la escritura podemos vivir en buenos términos con nuestros miedos y nuestras pesadillas. Que la realidad es la musa más fantasiosa…

Dos astros de la farándula musical deslumbraron al respetable con unas ocurrencias que hicieron parte del álbum de “La Movida” (Madrid, años ochenta). En boca de los famosos todo suena a sapiencia; nada, ni siquiera el bolero, suena a disco rayado.

La poeta de moda, muy peripuesta ella, no se cansaba de sonreírle a la cámara. El novelista de moda, muy sonriente él, no se cansaba de hablar de sus demonios.

También estaban los columnistas que dominan todas las materias (política, literatura, cine, cocina, moda, etcétera). ¿De dónde sacan tanta profundidad esos gurúes? ¿Se entienden con gurúes de la India profunda?

Hay Festival: demasiada luz para un espíritu del montón.

Tuve que refugiarme en una cueva del sector de Getsemaní, donde en vez de cosas nunca oídas y recetas milagrosas, se oyen interjecciones más bien animales. Ah, huy, yeah. Me pregunté, no sin aprensión, si ese manifiesto de la carne podría convenirle a un festival de la cultura.

No recuerdo la cara del otro. Recuerdo que gracias a la sabiduría de su boca estuve en Arcadia por unos cuantos minutos.

Rubén Vélez

> Cartagena, enero 2008

3 comments:

Siana Olivo said...

Gracias por compartir :)

elpollohipnotico said...

Bueno, yo tan pronto veo que un evento "cultural" es extrañamente apoyado, publicitado y cubierto por RCN, pierdo el interés en él. Ciertamente se trata de una reunión de celebridades antes que una reunión de escritores. Por otro lado, buena pregunta ¿bajo qué juicio se seleccionan esos "mejores escritores del mundo"?

DVAR said...

huy que chimba estos festivales mainstream cuando los critican escritores underground como Vélez. Es tan asqueroso ese Hay Festival que es como comparar a Metallica con Nirvana.