Monday, February 20, 2006

Jueves, 16 de Febrero. 2006

THE PEOPLE FILL THE CITY BECAUSE THE CITY FILLS THE PEOPLE.

Salgo a la calle con prisa, me acomodo la chaqueta mientras voy corriendo. Los audífonos tambalean de un lado para otro. Logro acomodarlos en mis prominentes orejas. Cruzo la Pepe Sierra con cuidado. Espero el bus que nunca llega. Una vieja vagabunda se me acerca y dice algo. Me quito los audífonos y le pido que lo repita. Repite pacientemente: que tenga cuidado joven, pronto va a haber un terremoto. La miro como vieja loca. El bus nunca llega y salgo apurado a la estación de transinfierno. Al tiempo que subo las escaleras de par en par me reprendo por mi actitud con la vieja loca. Qué es lo que nos hace creerle a un estúpido de pelo engominado en telefricción hablando sobre el tiempo, acreditado por Ingeominas, con gráficos de respaldo, y nos hace rechazar la lectura de la tierra de una vieja loca y zarapastrosa? Así que decido hacerle caso a la vieja loca y pensar que esta maldita ciudad será devorada por un volcán, un terremoto o alguna desgracia similar. No obstante, tener cuidado para qué sirve? Tener cuidado no impedirá que me caiga encima el puente de la 90 mientras voy estripado con los demás pasajeros. Pero la vieja quiso expresarme su preocupación llevada por algún motivo desconocido. Yo seré el estúpido que no sabré cómo tomar las precauciones cuando esta ciudad se pudra. Me bajo en la 26 y siento que alguien me toma el codo. Estoy dispuesto a devolverme y romperle la cara. Se trata de Carolina, la amiga de Jay. Dice que me vio desde el momento en que tomé el expreso, ella iba en él, pero le era imposible acercarse puesto que ambos estábamos a dos extremos. La escucho sin interés, con tristeza por parte de ella, no sé qué sentido tiene el que me busque conversación. Una chica con cara de Estudiante del Rosario, es decir reprimida, cuida atentamente nuestro diálogo -más monólogo de Paola. Me bajo en la estación de la 22 y Carolina se lamenta no poder seguir "charlando" más conmigo. En la 24 sigo con el camino apresurado pero de vez en cuando me detengo a ver las primeras planas de El Espacio, el desfile de travestis y adolescentes prostitutas, huelo el andado de las lacras y la atención curiosa del comandante. En cualquier momento todo estallará y me encontraré solo. Ya ha pasado. Todo estalla y yo en el medio. Alguna vez iba con mi amigo Jaime por la carrera séptima con 21. Una pandilla de ladrones sentimentales robaban la cartera de un podrido viejo asiduo al cafetín. Agentes encubiertos del DAS sacan sus armas y nos rodean. Los pandilleros sentimentales también sacan sus armas. Todo el mundo se esparce y en el medio Jaime y yo hablando sobre Chico Buarque. Otro pandillero sale de la nada a respaldar a sus compañeros pero en el instante llegan más viejos gordos del DAS. Tanto ladrones como agentes en un instante, una fracción de tiempo, un segundo, se detienen a vernos y seguramente todos piensan: qué carajo hacen estos dos en medio? Ese instante se convierte en un siglo mientras un hilillo de sudor cubre mi frente. Vuelve el ruido, los gritos, las caras asustadas, el viejo al borde del infarto, los pitos de los carros en las calles: nos recobramos y ya todo ha pasado: los agentes han capturado a los pandilleros, el viejo observa con indiferencia su billetera intacta, un chiste malo al lado del almacén y Jaime diciendo: no joda Luis, la última vez que vuelvo a caminar con usted, no entiendo porque siempre me ocurren las situaciones más surreales justo junto a usted. Fue de las últimas veces que salí a caminar con Jaime. Durante todo el día seguí sintiendo esa extraña impresión de ser un desastre natural, un terremoto, un incendio, un volcán, una implosión...

5 comments:

Anonymous said...

Me atravería a afirmar que todos y cada uno de los habitantes de esta ciudad hemos tenido que encontrarnos alguna vez en medio de situaciones como esta...

war said...

Herr artiste en Chiba city ====> cuidado terminas como piezas de repuesto.
Supongo q nos merecemos un terrible terremoto.. recuerdo fotos de Managua, o del D.F., ya no recuerdo de donde... una inmensa depresion rodeada de ruinas. Nos merecemos la peor de las suertes, el mas terrible de los desastres, el mas inefable infierno.
=== caras de reprimidas. Un amigo dice que todas las bogotanas no logran hacer un travisti bonito. No se. Ya dejo de importarme.
Suerte.

kiny said...

putas cosas surreales. Una vez una amiga me conto que un ladrón la atraco muy particularmente con su pene en un vehículo de transporte urbano. Resulta que este fascineroso empuño su mástil muy erecto y lo oprimio cual arma blanda sobre el cuello de la sorprendida incauta. Creo que las palabras que uso fueron: si se mueve la orino, o algo asi.

Anne said...

Hola Luis
Buen texto. Yo quisiera un little earthquake.

Anonymous said...

JAJAJAJAJAJA, un asalto particular, si sr.