Monday, July 30, 2007

un universo muerto

Un borracho mira hacia la luna y dice: allí iré también yo. En los diarios dice que en veinte años empezará el turismo intergaláctico y el borracho sostiene con orgullo que para él ya no es destino Europa, su meta es la conquista al espacio. Lo más probable es que ninguno de nosotros conozca siquiera el océano pero ya soñamos con el frío de las estrellas. He reflexionado al respecto, sobre todo en los fantasmas que aún parecen hospedarse a nuestro alrededor. Ellos deberían ser los primeros en irse, los muertos. Pero lo más terrible, lo más cruel, es que algunos incluso permanecen centenios completos en esta tierra. Espantando, horrorizando, haciendo que los niños lloren y teman a la oscuridad, porque allí, donde está oscuro, residen ellos. Y yo considero que este fango que me cubre más arriba de las rodillas impide que llegue a alguna parte. Considero que es necesario deshacerse de ciertas figuras de la carne para desarrollar algo realmente genuino en torno nuestro. Desearía una re-creación, que no significa en absoluto una reproducción, del encuentro del hombre con el espacio que tenga la misma potencia y efecto que una escafandra al ser retirada del uniforme del astronauta en plena órbita. Ahora, este es un sueño que me posee cada noche:



" El día del satélite es rojo y la noche es color violeta. Violentos gases se apresuran a golpear la nave todas las veces que el violeta devora progresivamente el rojo. Sin embargo, la exploración no cesa sino hasta medianoche cuando el violeta es más pardo. Es entonces, de vuelta, que se escuchan los gritos desgarradores de las legiones de vegetación carnívora al ir tras sus desafortunadas presas, por lo general, zorrillos de desierto o ratas-simios.
Tom desgrana algunos hígados que encontramos en el camino para la cena esta noche. "Dinner Free" ha dicho con su escaso inglés de europeo del este. Esta parece ser la primera operación conjunta de los países miserables al espacio. Como se ha previsto, las implicaciones científicas de esta misión no tendrán la mayor trascendencia para el transcurso de la tierra. Un trabajo que no dista en grado alguno de las simulaciones en aula de los colegiales en los países benditos. Por qué estamos acá? No sabemos. Arrogancia y presunción de nuestros mandatarios, seguramente, que no se resistieron a tener su propia representación en el espacio. A pesar de los altos costos y la evidente - y razonable- carencia de interés del resto del mundo por nuestra misión científica, nos comportamos como verdaderos héroes astronautas -como nos consideran en nuestros deprimidos países- y tratamos de llevar la investigación tan lejos como se pueda.
Luego de la cena, los chicos se entretienen en una partida de ajedrez entre el Ruso y el Rumano. Yo me aburro al verlos todas las noches en esas interminables partidas de ajedrez que por lo general terminan en tablas y me dedico a la lectura de algunos libros de hechicería y magia negra que pude camuflar con otra mercancía similar. Algunos pasajes de estos libros, tan ricos en mitos cósmicos y rituales de engendración inter-planetaria, me remontan a tan bellos recuerdos en la tierra, sobretodo a la encantada imagen de ELLA, que me punzan como un puñal el corazón e irremediablemente me conduce a un irremediable llanto que ya nadie vuelve a consolar, sino hasta la madrugada, cuando logro conciliar el sueño y las lágrimas se vuelven sueños ligeramente alegres a su lado, en un jardín, revolcándonos como dos muchachitos alrededor de margaritas y tréboles.
Al otro día, al inicio de la jornada de excavación mineral, se respira el descontento y la apatía general de la tripulación. Desde luego, el momento más excitante de la jornada es el que tiene que ver con la divulgación y el envío de informes a la tierra. Entonces se exagera más de la cuenta, se da cuenta de detalles que en realidad se han pasado por desapercibidos, el gesto de los hombres adquiere un grado de apasionamiento que escapa el resto del día, allí, enterrados en medio del hielo, el polvo y los gases del satélite Europa.
- Qué esperas Herr Luis? - Me dice Tom mientras recolecto algunas piedras insignificantes- ¿una barra de snacks y licores en medio del Caos de Conamara?
La vida extraterreste. La vida fuera de la tierra. No me importa si es posible. No me importa si es lógico que exista la vida extraterrestre. Esta pregunta carece de valor para mi tristeza. Esta pregunta no tiene razón de ser para mi tristeza. Para mí la vida debe ser en la tierra, en la tierra no tiene sentido, pero en la tierra es posible y lógico que exista la vida. Para mi tristeza, la vida tiene valor en la tierra. Para mi tristeza tiene razón de ser la vida en la tierra. El espacio tiene la dimensión de un gran tirano. Un gran tirano se sentiría a gusto sentado acá, en medio de Europa, una excelente vista hacia el gigante Júpiter: dos grandes tormentos de la naturaleza enfrentados, finalmente, cara a cara en sus grandes dimensiones descomunales. Yo, yo soy ridículo y no merezco esta vista, no merezco enfrentarme cara a cara frente a Júpiter. Para mí, un jardín en el cual pueda estar acostado junto a ella; para mí, la alegría triste y fatal de los pobres; para mí, una risa fugaz que consuele mi corazón por un instante.
Se me debería condenar duramente. De hecho, se me ha condenado duramente. A propósito, se me ha condenado duramente. Todo es una condena. El universo mismo es una condena. Las figuras del universo sólo sugieren esposas y cadenas. Las constelaciones, las galaxias, la vía láctea, todo es un remolino inmenso del gran juicio que te juzga inclementemente por tu vida, por que vives, porque osas vivir y tratas de sacar tu partida de esta vida. Por tus intentos, tus anhelos, tus ínfulas, tus pretenciones, eres juzgado y sabes que lo mereces, sabes que mereces esa pena, que necesitas expiar esa culpa pero nadie te absolverá porque estás hundido hasta el cuello en tu crimen, en tu pecado, en tu existencia, estás hundido hasta el cuello, sin coartada posible, porque los rezos ya no te son escuchados, sin coartada divina o terrena, esta gran corte ha fallado contra ti porque lo mereces, encuentras un lígero goce en verte condenado, en ver tu condena, en ver que te jodiste, sí, encuentras cierto morbo en verte jodido de una buena vez por siempre, en darles la razón a ellos, a los jueces del Universo fallar en contra tuya, en ver derrumbada cruelmente tu mentira contra su gran Verdad, la Verdad del Universo que te acusa con justa causa, porque su causa es Justa y tú eres oh, tan sucio, tan cochino, me das asco, eres tan culpable, tan pecador, tan repulsivamente criminal. Y quisieras una pena más dura. Quisieras que empezaran con apalearte contra la cara. Que te escupiera el gran tribunal de la razón. Que te escupiera la corte del Universo. Que te escupiera tu madre, tu padre, tu hermano, tu hermana, tu tía, tu prima, tu vecino, tu suegra, todos. Incluso los muertos.
Yo me expulsé solito contra el espacio. Cogí mi cohete a propulsión y me fui a navegar por ahí, sólo para ver con qué me encontraba. Sabía que llevaba la noche bien entrada en mi cabeza pero iba por ahí, solito, como se dice, solito".

Thursday, July 26, 2007

la oscuridad de estas esferas

Cada día empieza peor, grandes estertores se apoderan de la habitación roja que encierra las pesadillas de la noche. En las tabernas nadie se sienta cerca a ti, todos te repudian, la chica de la barra te pregunta cómo estás y tienes la cabeza tan abajo que no logras articular palabra. El lenguaje artificial de la máquina te sube por los hombros biónicos y te paraliza con un dolor ártico el cerebro. Tomas cerveza hasta el embrutecimiento aniquilador de los sentidos. En 5 días partiría como voluntario a la misión en la estación satelital Fakeness Pure. Hace 5 días conocí a Clara. Una belleza indómita salida de las regiones incontenibles de las guerrillas satelitales. Cuerpo de Amazonas, un rostro duro e impasible. Me sometí a la amputación de los dos brazos con el fin de instalar a cambio dos poderosos brazos biónicos. Sólo es una defragmentación irresistible por encima del mismo tiempo. Ejerce la visión de dos escuálidas figuras orientales en la penumbra del bar galáctico Mandarina. La diosa siente morir y su sombra sale apresurada hacia su caverna y choca contra las paredes y choca contra las regiones de luz que aún se niegan a morir. Consume cocaína hasta el ocaso. El tiempo no importa. La ausencia de Clara te golpea del mismo modo en que el sol rebota contra tus gafas de espejo. Adentro bien podrías estar muerto. Ahora te encuentras sumergido en un mar que no te concierne. Las estrellas te congelan los pómulos y tratas de ir más allá de ti a través de nuevas expectativas que te dejan defraudado nuevamente. Te recoges en posición fetal para tratar de evadir el dolor que te abruma pero ya nadie existe. Seguramente las constelaciones también murieron.

Tuesday, July 24, 2007

el toisón de oro



Me pregunto qué es el sexo. Este interrogante mortal me aplasta con todo el peso de una culpa ancestral que no es la del pecado original. Qué delicioso tormento podré arrancar a través de esta cuestión que me niega, que me acusa? Todavía dirán que se practica el sexo como se practica el fútbol, y no sólo a las patadas, no sólo a la luz del sol. Me soltaré una vena del brazo sólo con el ánimo de masturbarla y eyacularé sangre, contaminada sangre en orientación vertical hacia el cielo de los ángeles asexuados. Porque hoy tengo deseos de leche, sangre y de preñarte un poco de ese miedo que me espanta.



* La foto es de la obra Frenesí del grupo teatral L'explose dirigido por Tino Fernández.


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Friday, July 20, 2007

weeping song



(Nick Cave canta junto a Blixa de Neubauten)



Incluso las maldiciones están sujetas al tiempo.

THIS IS A WEEPING BLOG
NO I WON'T BE WEEPING LONG

Sé que ya nadie entiende este blog. QUe este blog es muy estúpido.Sé que la gente se mofa de mí. Sé que soy muy estúpido para ellos. Bueno: ahí los dejo ante todo su vasto mundo.

Uno sólo no puede contra todos los perros que se le abalanzan contra la cara y quieren destrozarlo. Uno no puede solo. uno es demasiado débil.


Las palabras entonces se convierten en pedazos de tripa arrojadas a la pantalla sometidas a un proceso quirùrgico. Las palabras están tan muertas como asépticas.

Monday, July 16, 2007

Tengo orejas de golfín y soy increíblemente feo

Por las calles sólo veo caras de ladrones de poca monta. En las calles sólo ladrones de poca monta van. Estos ladrones de poca monta que me quieren herir y dañar. Pienso que estos ladrones de poca monta deberían darme en la crisma de una buena vez por todas. Dejarme como un miserable roedor con pretensiones muy poco claras. Mario Vargas Llosa me alienta mientras yo me cojo a la empleada de servicio de mi mejor amigo. Es Mario Vargas Llosa quien me celebra. Yo pregunto a mi amigo: cómo es posible que Vargas Llosa se encuentre en el cuarto alentándome a follar con tu empleada de servicio? Y mi amigo responde, como la cosa más natural del mundo: si supieras lo sucio que puede ser Vargas Llosa. Me tranquilizo y, a pesar de tener a Vargas Llosa detrás de mi culo aplaudiendo y gritando mientras me cojo a la señorita del aseo, trato de concentrarme en darle placer a la señorita. Ella me agarra del brazo y en el brazo cuelga mi hígado. Yo grito del dolor porque ya placer no siento, sólo siento como se desprende mi hígado del brazo mientras la empleada del servicio me lo aprieta. ¿Alguna vez has sentido como se desprende el hígado mientras vomitas hasta la bilis por tomar más de lo debido, pero aún así sientes que debiste tomar mucho más para matar el recuerdo terrible? Siento tanto dolor que saco mi polla de su coño y no es sino que la saque para que su coño empiece a sangrar como una hemorragia mortal que se la lleva toda. La vida, los sueños, el sexo, las risas vulgares, los anhelos, las nostalgias, los recuerdos, el futuro, el pasado, su nombre, se la lleva toda como el viento se lleva una hoja hacia alguna región que no alcanzamos. Me despierto de nuevo como un perro que es acorralado por su propio miedo. Hoy me quedé literalmente paralizado ante la avenida. La gente corría, la música sonaba a todo volumen, los animadores gritaban y todo era la más pura cuartada de ladrones de poca monta que pretendían atacarme con sus gritos. Hasta el sol me aplastaba contra la acera. El mundo no tiene ningún rumbo, la gente corre sin sentido, uno escribe sin sentido, todo se hace sin el menor sentido. Y parece como si nada valiera realmente la pena, porque en realidad nada lo vale. Qué tan lejos me encuentro del Yo Trascendental Kantiano en mi impotencia por ser autónomo y libre. Porque entre más lo intento y más deseo ser aquel que se va de bruces contra la irrealidad brutal de lo concebido más siento la necesidad de estar protegido. Si pudiera decirlo, diría que limito en la frontera de los fronterizos mentales. Todo no es más que una prueba de que lo sublime me trata como una plasta de mierda. Y en esta Pena se fue el mundo. Sólo basta con tener en cuenta el aliento sosegador que prosigue a la ausencia del muerto. Cuando las lágrimas se agotan y el sol sigue brillando en los cementerios, las risas no dan espera y se respira el aliento sosegador que prosigue la ausencia absoluta del muerto. Algo valió realmente la pena? Si pudiera decirlo diría que estaría cercanamente cerca al sentimiento de los retrasados mentales. Y que la dictadura del caminar por las calles no tiene resistencia que se le oponga jamás en los siniestros edificios que se levantan sobre mi cabeza que no está muerta sino aplastada por sí misma. Por los siglos que se le impusieron y el yugo de una prisión sexual ineludible que le corroe, a la cabeza. Quién quisiera profanar la tumba imperecedera de mis ojos desorbitados - cercanas a la cercanía de la muerte que ya no ve al contemplarlo todo-. A veces pensar en la placidez de mi cuerpo en una fosa me llena de terribles melancolías que me conducen a estados incluso peores.

Sunday, July 08, 2007

INTERNET KILLED THE VIDEO STARS*




Los recordaremos cuando Internet -el Internet como lo conocimos, como lo que nunca quiso ser y fue- cuando Internet, tal cual lo conocimos, muera.



* Tomado del video D.A.N.C.E de Justice (also available in FuckTube)

Wednesday, July 04, 2007

Naturalmente triste



Cuando no queda nada más, no hay nada más. No hay màs remedio para este corazón enfermo. No hay reversa para este bloqueo mental. Cuando ya se reconoce que uno se ha estropeado, ha estado estropeado toda la vida y no hay una salida, no hay un alivio, un recompensarse, un aliento. Cuando todo está tan perdido y el horizonte cada vez es màs oscuro. Y cuando todo se ha perdido, hasta la más estùpida ilusión-. Cuando el sol te repugna y el sol te oprime sobre tu cabeza. Y sientes todo lo horrible que pude ser la naturaleza, pero lo humano, lo hecho por los hombres, no son sino horribles artefactos que no te logran recompensar en lo absoluto, no logran compensar el equilibio que sí, la naturaleza, la misma naturaleza se ha encargado de engendrar entre tù y el universo entero. Entonces empiezas a escuchar Pearl Jam porque ya ni el trago te embriaga. QUé bueno sería estar en un concierto de Pearl Jam. Hace unos 3 años cinco tipos murieron en un concierto de "caridad" ofrecido por Pearl Jam y Korn. Y te dices: qué estado de felicidad tan conmovedor el de su muerte. Si tan sòlo ellos me hubieran hecho la "caridad" de llevarme al cielo del Rockn'roll. SI tan sòlo hace 3 años . Yo quizá ya estaba estropeado para ese entonces, pero no lo suficiente como para que las venas no me hirvieran con esas canciones, que me aliviaban y me sacudìan ese algo interno, ese algo interno que a veces parece tan muerto, tan venido a menos, pero que despierta a tan solo unos acordes, unos acordes de una canciòn de hace años, que te hacia brincar cuando adolescente. Entonces asì sea por negaciòn te enteras de la noticia que sigues vivo y sintiento. Lo peor es que sigues sintiendo. Mierda, qué jodido es sentir. QUé maldita y jodida mierda es eso de sentir. Sentir, sentir. SENTIR? Sentir así muchas veces ni se pueda expresar que es lo que se està sintiendo. SENTIR? acaso eso entra en las coordenadas de los cabeza de chorlito que continuamente, constantemente, irremediablemente se burlan de ti. Porque ellos dicen que estás estropeado y jodido. QUe no podrìas escribir ni UNA SOLA palabra coherente. Y esas palabras que ellos usan y se tiran como a sus novias, como a sus amigas, como a sus cuentos, esas palabras mismas te asfixian y te ahorcan , sueltan de la cisterna y t ù te vas como toda la mierda a la que ELLOS están acostumbrados a mandar desde sus sanitarios. Porque son tan ciegos, tan idiotas, tan estùpidos -de jamàs haber leìdo a PASCAL- que no reconocen una persona de otra, no saben la diferencia esencial de una persona a otra, no reconocen quien escribe y quien usa las palabras como usa a todo a su alrededor, a sus estúpidas novias, a sus estúpidos cuentos, a sus estúpidas amigas, o dado el caso, en la oscuridad de un sitio en el que jamás serían vistos -no , ELLOS no- usan a sus novios, a sus cuentos, a sus amigos. Pero son tan estùpidos, tan ignorantes, tan idiotas que la farsa les enceguece fácilmente y ahí sí, ahí sí salen y sacan el pecho y dicen SOMOS LA GENERACIÓN Y SOMOS CRITICOS Y SOMOS TAN ENTUSIASTAS CON NUESTRO FATALISMO QUE HASTA RAYAMOS EN EL OPTIMISMO. PERO NO. ESO NO. NO SER JORGE DUQUE LINARES PORQUE ESE ES UN TIPO DEL CUAL FACILMENTE NOS PODEMOS BURLAR PERO NO DE NOSOTROS QUE SOMOS IGUAL DE ENTUSIASTAS EN NUESTRO FATALISMO. SOMOS ATEOS Y FELICES. Yo considero que el universo me ha tratado igual de apestoso como a Jorge Duque Linares y lo considero y hasta lo abrazo y me masturbo con sus charlas de optimismo catòlico porque no soporto sostener esta posiciòn en este mundo, no, no en este mundo, si quizà existiera un mundo alternativo, en el que YO ni siquiera existiera, ahì sì podrìa sostenerme con toda la fuerza del vacío. Pero en este mundo ya no me puedo sostener. Búrlense de mí, sí, pero si por lo menos no ostentan tanta ignorancia, tanta ansía, tanto esnobismo, tanta ridiculez: quítense ese hijueputa traje de payaso y ahora sí búrlense de esa pobre plasta de mierda que hace daño, un daño por lo demás lamentable, porque apesta y existe. Y no cesar, seguir esta vida y ver cómo la gente se destruye en los pasillos de los hospitales porque sus hijos han nacido estropeados desde el principio y no hay ya nada que se pueda hacer con este tipo de enfermedades, enfermedades que por lo demás atacan lo que creìamos NO PODÌAN atacar, no, eso no, nuestro sentimiento, nuestro dolor, un daño irreparable en aquello que creìamos era nuestro, eso lo hicieron ellos, con su estùpida medicina, con sus estúpidas concepciones del mundo, porque no hay más, sino estúpidas concepciones del mundo que a todos nos matan, nos hacen daño, nos hacen un daño irreparable que ya ni la muerte repara ni nuestras lágrimas que ya son pocas y que por más que las forcemos dejan de salir finalmente un día, un estúpido día, otro de esos estúpidos días, con mucho sol y gente imbécil tomando cerveza. SABEN QUÉ: JÓDANSE Y DEBEN JODERSE POR ENTRAR A ESTE BLOG. No ven que se llama Malédiction? No ven que su dueño es un estúpido que ni siquiera tiene un nombre porque en sí está enfermo. Terriblemente enfermo. Desquicidamente enfermo. ESTE BLOG NO PODRÍA COMPETIR. Porque sencillamente no lo quiere hacer y si lo quisiera no podría hacerlo. NO NO PODRÍA HACERLO PORQUE TODO ACA HUELE A DESTRUCCION, A DAÑOS IRREPARABLES, A CONFUSION, TINIEBLAS, DUDAS, CRASOS ERRORES CONCEPTUALES.

Wednesday, June 27, 2007

CyBeRTRassHH

Jugábamos a escalabrarnos las cabezas con piedritas que ibamos encontrando en la playa del río. También, en las tardes, a reventarnos las narices con las botellas de cerveza ya ingeridas. Y también nuestras amigas se escandalizaban por nuestros actos desmesurados. Pero por qué y no jugar a meternos los cuellos de las botellas de cerveza adentro de nuestros culos? Sí, meterles también a ellas, nuestras amigas, un buen botellazo de cerveza en el culo y sacudirlo, de manera que toda la espuma se fuera a regar adentro, en ellas, soltar toda la espuma y luego las veríamos vertiendo la cerveza de nuevo, saliendo de sus culos, en vasos de plástico y tal vez, por qué no, tomar de este néctar. Porque estábamos irremediablemente ebrios y drogados y todo esto justificaba la crueldad de verles reventados sus traseros, sí, también a ellas.



Annekke abandona The Gathering tras 13 años de buena música y evolución. Por ello, el video.

Friday, June 08, 2007

Le Trou Moroche

Fundamento 66:

Me llamo Carl Rose, empresario de espectáculos y novedades genéticas. La interpretación que me hizo famoso en el Moulin Rouge de Urano fue la del Filósofo en el mall. Algo así como la versión renovada del suprematismo en el cosmos. Cuadro absurdo sobre fondo absurdo. Todo iba tan bien. Me llamaban Señor Carl, Señor Carl, me estremeces y yo iba de planeta en planeta presentando mis exposiciones, algo modestas, pero para el espíritu del idiota cualquier cosa que le haga sentirse superior es suficiente para explotarlo. Y mis novedades genéticas de algún modo lograban su objetivo. Criaturas tan grotescas y horribles a la vista que hasta el americano más feo y el colombiano más repulsivo podían sentirse diamantes en bruto. Mary, la puta melancólica, era el esperpento que más me inquietaba. Algo en sus estriadas tetas, en su inservible culo, en su estúpida mirada, entraba en el fondo de mi corazón cuando la veía, tras bastidores, y la gente se revolcaba en carcajadas y abucheos sobre ella. Alguna vez un niño neptuniano le tiró un bojote de mierda fresca y la gente estalló en una frenética histeria que me hizo apreciarlos en su estado más primitivo, aplaudiendo y chillando del placer, como simios imbéciles que agrupados en un estado insoportable explotan en euforia homicida y se abalanzan, sin razón, unos contra otros porque están incontrolados y sólo sirven para enseñar sus horribles encías negras y aplaudir sus tiesas palmas, una y otra vez, acelerando las palmas. Son felices, se sienten tal y como Dios los mandó al mundo, y pensé que tal vez fue buena idea habernos separado de Dios, porque el aburrimiento sólo pertenece a quien ha estado desde este lado del infierno, sintiendo el desprecio del universo y comprendiendo que su propia vida está más que de sobra. Pero me llamo Carl Rose y tuve un pequeño éxito en el pasado, viajando planeta por planeta, exhibiendo espectáculos que me abochornaban. Alguna vez un sueño me despertó violentamente. Yo era parte de mi obra, se llamaba "Hombre de empresa desnudo".... y pensé que era buena idea que Mary se hubiera separado de Dios. Porque ahora teníamos un suministro de Opio afgano y todo el tiempo del mundo. La besaba en el cuello, porque sus labios me daban asco y lo único que no me asqueaba de esta chica era su cuello. Tenía una expresión fuerte y pensé: Dios, cuánto han maltratado a esta chica en vida. Y me apretaba la sonda en el brazo y pensaba cuánto me asqueaba esta chica. Eran días más fáciles para nosotros, quienes crecimos en las noches del panegírico. Yo era parte de la obra: Hombre triste en un bus de medianoche de regreso a casa. Paredes de cocaína sordas y gente que hablaba demasiado. No había Mary tal en ese entonces, porque creía que ella sintonizaba la melodía que emitía mi emisora estropeada de impotencia. A veces te sientas a ver a través de la ventana de un bus y te preguntas cuánta gente no te ha rechazado en esta vida y cómo definitivamente no existes en esa vida que alguna vez te impulsó a tirarte de la borda del barco al mar del alcohol y la cocaína y esta definitivamente no fue otra cosa que ese espacio en el que ahora te movías, de regreso a casa. Aprendí a pensar como los demás, a odiarme como los demás. Es posible tanta cordura en un empresario? A veces te detienes detrás de los cristales de alguno que otro omnibus a ver cómo los paisajes van quedando atrás a través del compulsivo movimiento del vehículo y tú no tienes nada que ver con ellos, porque allí no tienes ninguna historia y ellos te desconocen tanto como tú los admiras. Parece que un sapo se está comiendo mis excrementos. Parece que un sapo siempre está llamando a mis expensas. Parece que un sapo quiere pertenecer al mundo que yo he creado a través de estas funciones inoperantes que tanto repudian los críticos y que yo sé que no sirven para estimular el progreso humano ni cantar al desarrollo de la ciencia y que yo sé que no sirven para estimular sino idiotas y que yo sé que definitivamente ella cortó con una tijera como si pudiera deshacerse... Porque estamos en una vasta tierra del desperdicio. Decidí convertirme en un empresario porque si hay alguien repulsivo en esta vida es un empresario pero es un estado de decadencia moral que se acepta con sorprendente generalidad en los sitios públicos.

Wednesday, May 30, 2007

ficción de auto-ayuda para espíritus confusos.

Te encontré en un baño público. Por poco y no te reconozco. Así de otro-chico-de-la-calle te veías. Cuánto tiempo ha pasado para que digas que ya no sientes el mismo Luis? Te respondí: es cierto, acaso se ha ido hasta la misma energía vital. No creas, siempre hace falta, me confesaste. Tan negra la noche? Que hasta las chicas han dejado de converger en esa marea y ahora todo se lo traga la lava. Me confesaste, entre otras cosas, que querías partir, que te querías ir: hacia dónde? a los Estados Unidos? No, a los Estados Unidos no. Sólo partir. Qué conversaciones tan nocivas. Qué inmundas sugerencias se abren apenas entrada la noche en las charlas no previstas en los baños públicos. CASO INMINENTE EMERGENCIA ESAS PALABRAS FUEGO. Desde la guerra nada parece ser igual. Un color que me motivaba a ver hacia adelante se ha difuminado con los gritos de la mierda. Pekin marca cero, estación espacial en crisis. Temor a la grandeza del desastre que se adivinaba. En Bogotá siempre me abrumaba una pregunta horrible: qué sucedería si supiera con exactitud los días que me quedan. Y lo peor era esa certeza de que todo se escaparía de mis manos. No podría hacer nada. Ni siquiera refugiarme en el alcohol o la pena. Tal vez contar y contar, algo agitado y nervioso. Viajar? Para dónde? Incluso ideaba mi epitafio: de una soledad inmensa a otra. Y me iba a visitar al cementerio en el que suponía iba a ser enterrado. A veces invitaba a mi esposa y, haciéndome el que jugaba, le preguntaba cuál lugar creía que era el adecuado para enterrarme. Ella, sin sospechar mi angustia, molestaba y señalaba los peores huecos, los más sucios. Yo al principio lo tomaba como lo que era, un escape a esa pregunta esencial que martillaba mi sueño cada noche, pero luego esa broma fue tomando un tono cada vez más serio en mis sentimientos. Y alcanzaba a imaginarme yaciendo en aquellas cloacas, tan cerca de ese hermoso campo de paz, pero tan indignas y despreciables. Como un baño público en la inmaculada playa. Allí en la inmaculada playa, ella me prometió que las cosas en el espacio saldrían bien y que la brecha pasaría en cuanto menos lo imaginaramos. Que sería como una mala pesadilla. Hoy estamos en esta hermosa playa blanca, mañana estaremos otra vez acá, yo tendré más de sesenta años y tú me abrazarás como un buen amigo, tendrás la misma edad del día en que te vayas, seguirás igual de "guapo" y yo ya no inspiraré malos sentimientos, cosa que no importa, pues seré más sabia y tú asistirás mi vejez y mi muerte, joven cadete Kerberos... el héroe de las estrellas fulminantes que ANGEL. ANGEL. ANGEL. MUERE. ANGEL.
MUERE ANGEL JOVEN CADETE KERBEROS

a DÓNDE? A esa soledad cósmica que parece una pantalla estúpida al hombre en tierra? Y la frialdad de los planetas que cruzamos, como si no perteneciéramos a Dios y cerrando los ojos el sexo se potencializara como un árbol que cae en medio del solitario bosque. El héroe de esa guerra contra el Infinito. El hombre aniquila lo que desconoce. De esta manera, quiere escupir en el universo. Anoche me corrí fuera de órbita. El semen casi que no se expulsa. Mi verga tan dura como nunca. Pero yo era un puntico infinito, imposible en tu retina. Y yo me corría. Alzaba la mirada y allí estabas tú. Tal como te había dejado, mi querida. Pero arriba no había nada aun cuando lo era todo. Y yo me golpeaba el casco contra la popa. Y veía con tristeza como el semen se manchaba de rojo. Sexo tan salvaje contra el silencio de los cristales. Prometieron que la cosa se pondría mejor si lográbamos cometer otra dimensión. Pero sólo hubo algo que no llamaría vida pero era igual de opresivo. Entendimos que nos encontrábamos en guerra, cuando era demasiado tarde. Entonces resulté en Lourdes por unos segundos. Y de nuevo duré un tiempo contemplando los magníficos colores del atardecer bogotano. Y de nuevo, desasosiego. Nada me curaría y ya estaba llorando, como si pudiera haber vuelta de hoja. Pero allí había unos ojos que me miraban con desprecio. Ya no era un Punk adolescente en la busca. Ahora pertenecía a la noche y no había espacio para albergar otra noche más. Así que hasta al diablo le tocó de anfitrión de piñata. Incluso el computador se comportaba de una manera más humana que nosotros, en esta desesperación quieta. A veces hasta las malas cosas nos ofrecen esperanza. Hansel y Gretel se refugiaron en la casa de la bruja para no perderse en el bosque. Aterrizamos en este planeta huesudo y misterioso. Colón era un majadero al lado de nuestra impertinencia. Despertarás a Kronos. Las tetas de ella se hinchaban y yo me hacía en posición fetal. Ella me callaba con su dedo. Cuatro cadetes, buenos mozos e intrépidos, qué otra cosa pide un planeta? Creímos estar en Marruecos, rodeados de hermosos chicos opiómanos. Es un sol semejante, sabes, y el cielo a veces se comporta de la misma sensual manera. Amarillo por allí, amarillo por allá, sólo necesitas una buena cerveza helada y un chico nativo algo esquivo. Pero él ya no era un marica adolescente en la busca y en lugar de una verga le clavaron una estaca en el culo. Seguro que en algo se llegó a excitar Puig, pero eso no impidió que nos dijera adiós, de una manera grave. No regresar a la nave, fue la orden. Pero ya éramos la presa. Es extraño porque la soledad en grupo no afecta cuando se va otro. Podría quedarme solo y seguir sintiéndome igual de mal. Miento, tal vez lo que quisiera es estar solo. Deseos asesinos en cada uno de los jóvenes cadetes del ideal humano. El hombre es lobo para el hombre, incluso y tal vez más, fuera de su habitat.

Llegó un ángel cruel y me salvó.
Pálida playa blanca.
Tienes 23 años y yo soy mayor que tú.

Monday, May 21, 2007

Allegro 2005



Conoceremos la historia de Zetterstrøm. Zetterstrøm es un niño especial. Aislado de los juegos de los niños busca refugiarse ante el dolor de la vida en la entrega a la música. La maestra de piano constantemente le reprende: así no es Zetterstrøm. Cuándo aprenderás de tus errores? Zetterstrøm haciendo caso omiso, emprende su propia búsqueda en los sonidos que le apartan del dolor. Acaso no aprende de sus errores? Zetterstrøm demuestra ser un niño bastante prematuro y obra con madurez ante el sufrimiento. Lo que le resulta inaceptable, lo guarda en la cajita de lo definitivo. Lo deja ir. Y queda guardado, sellado para siempre. Y Zetterstrøm, que ha demostrado ser un niño bastante especial, aguarda como un tesoro el talento que le separa del dolor de la vida.

10 años suceden y el niño ahora es un reconocido pianista de su país, Dinamarca. Por una casualidad del destino, Zetterstrøm tendrá la fantástica oportunidad de conocer el amor de su vida. Andrea. Ella, sin quererlo, entrará a formar parte esencial de su vida. Vivirán al borde de su locura todo el tiempo que permanezcan juntos. En un recital, Zetterstrøm se adelantará a su novia y ella desaparecerá para siempre.

En el lapso de otros 10 años, en los cuales Zetterstrøm se alejará de Dinamarca, explota una atroz bomba en todo el centro de Copenhagen. Nada será igual para los Daneses de este lado y un territorio conocido como La Zona será impenetrable para siempre para el mundo exterior. Dicen que allí aún vive gente, que a veces se escuchan voces, pero La Zona, tras la bomba, se ha clausurado al público. La policia monitorea constantemente el lugar, ociosamente, pues La Zona, no es más que una imagen y todo intento de penetrarla es sencillamente imposible. Allí viven los recuerdos de Zetterstrøm.

Por su parte, Zetterstrøm es ahora un celebrado pianista mundial que vive en New York. Su música es irreprochable y su interpretación es magistral. Nada afecta a su música, el ritual algo excéntrico que Zetterstrøm ha adoptado de tocar de espalda al público y con toda luz apagada. Algunos mal pensados incluso han llegado a sugerir la tontería de que él no es quien interpreta o que lo hace para ganar fama. Pero son sólo sandeces. Un especialista de música, en cambio, objeta que esa costumbre no afecta en nada su calidad, que es excelsa, aún, cuando a su parecer, parece carecer de algo en lo profundo... tal vez de pasión.

Ahora nuestra tarea es hacer volver a Zetterstrøm a su lugar de origen, con la ayuda de un misterioso señor llamado Tom. Con la ayuda del chef de Tom daremos el primer paso. El primer paso será una falsa entrevista, en la que interrogado por distintos aspectos, como rodeo, finalmente se le soltará la pregunta fundamental: qué haría si le digo que sus recuerdos fueron secuestrados?

El proclamado director danés, Christopher Boe, famoso por Reconstrucción (2003), vuelve a sorprendernos con otra historia llena de frescos recursos visuales, una narrativa disruptiva, personajes complejos y reflexiones profundas acerca de las relaciones de pareja, la psicología y la sociedad. Todo parece valerse para escamotear la odiosa metáfora y volverla un elemento real dentro del mundo en que se mueven los seres de Boe. Por eso, no es raro el coqueteo con la ciencia ficción como fuente para reflejar de una manera óptima el mundo interior de los personajes - como también sucede en el caso de 2046, de Wong Kar Wai, como recurso radical y definitivo para volver a revisar la historia de In the Mood for Love- La ciencia ficción de este modo no es fin ni medio, es el fruto del movimiento lógico que debería enseñar hasta determinado punto los límites de la comprensión del universo.

La imagen psiconalítica del subconciente como un resguardo de imágenes dolorosas depositadas en cajitas en el sótano de la casa es tan vieja como lo es Freud, quien fue el primero en usarla, prometiendo que la tarea del psiconálisis es la de hacer limpieza a ese sótano en el momento en que las cosas ya empiezan a oler feo, que es cuando surgen las neurosis. En el cine tampoco es novedosa, en el 2003 la película basada en el libro de Stephen King, Dreamcatcher, hace uso de ella como un recurso fundamental dentro de la historia. Pero no molesta para nada en la película el agotado recurso de la caja, y en cambio, resulta suficientemente bonito, hasta un punto en que llega a estremecernos. Lágrimas? Si son un espectador mariquita de películas, como yo, con toda seguridad.

Hasta qué punto se deja de ser metafórico cuando se habla de sentimientos humanos? Acaso no nos son restringidas las Zonas de los amores pasados? Quién no ha sentido eso? Y sí... allí las vemos, en las calles, casi que evidentemente reales.. pero son impenetrables, inaccesibles, prohibidas y hasta impensables. Son sólo imagen. Y llegar a su interior costaría un viaje tan radical y forzoso como el que Zetterstrøm es obligado a tomar en compañía de Tom. Y Tom no parece ser otro que esa exigencia humana, conmovedora e imposible como la es la del amante que lo único que clama, en el silencio de la irreductible noche, es el recuerdo.

Tuesday, May 15, 2007

Je m'isole






Uno de mis grupos favoritos.
(Este no lo encontrarás en You Tube -sino cantado por un imbécil sin camisa-).

Monday, May 14, 2007

Sehnsucht 01

"Para quien se siente desasido de todo, la apasionada
inquietud de los otros produce una sacudida en los
nervios, como el teatro o la música"
24 horas de la vida de una mujer. Stefan Sweig.

Acaso todas las palabras merezcan la misma suerte. Y tal vez quisieras que la suerte de los otros pudiera ser la misma, también la misma suerte de las palabras. Porque no hay nada natural en ellas, pero su suerte es pésima si entiendes que ellas trazan el mismo flujo del mundo. Pero tal vez eso no sea del todo cierto y las palabras, como los Dioses, posean una vida radicalmente distinta a la de los hombres. Y por eso las palabras te azotan el culo como una correa de cuero. Acaso todas las palabras corren con la misma suerte en el flujo del mundo y se pierden en un murmullo inconstante de gritos y sollozos. Y en ese mismo momento no sientes el azote de las palabras en tu culo ruborizado. Porque los Dioses han descendido al flujo del mundo y se pierden en los sollozos de un rubor de cuero. Y como ya no sientes su golpe, y tu cara es la de un idiota indolente, tal vez en nada se parezca la suerte de los otros con la suerte de las palabras.
Sucede que en la mañana fui a la plaza de mercado.
Las gallinas se agitaban y el olor me resultaba imposible. La señora me presionaba para escoger a cuál debería llevar y eso para mí significaba a cuál sacrificar. El aire contaminado alrededor de las jaulas no mejoraba las cosas. Tomé un segundo en ir y volver por unos pañuelitos desechables. Ahora pude corregir los mocos que se escurrían sin discreción. Pero los ojos también estaban incorregiblemente húmedos y supuse que incluso obscenamente rojos. La señora robusta me agarró del hombro. Joven, rápido que tengo que despachar. Y eso para mí significaba sacrificio. Así que me enfrenté cara a cara contra todas esas gallinas cretinas y empecé a señalar una por una. Me espantó terriblemente el hecho de que bien se abrió la puerta de la jaula las gallinas empezaron a cacarear con más desespero y temor. Y ellas tenían tanto miedo como yo a ser degolladas, sin ninguna justa causa. Pero yo debería saber la causa, o mi instinto debería contentarse con ello y no preguntar mayor cosa. Hoy estás en la Jaula mañana en el retrete, mi buena gallina. Pero lo peor sucederá entre mis tripas. Y de eso, ni tú ni yo tendremos claro conocimiento. Es como para agarrarse de la polla, como un retrasado mental y echarse en la plaza a echarse una paja. Y esa gente te verá con asco, porque tienen que despachar y tú estás echado en la plaza echándote una buena paja. O acaso deberías convidar a la hija de la señora robusta. Y cepillarle el coño en medio de las jaulas de gallinas. Y mientras ellas cacarean, gritar, gritar con júbilo y declararte el Übermensch de la groseria. Luego saldrías, silbando la Walkürenritt de Wagner, con un poquito de mierda untada en la punta de tu lengua.

Friday, May 04, 2007

Un idiota

Conque ayer concerté una cita con el Inca Triste para un almuerzo. Pero conté con tan mala suerte que, pese a haberme alistado desde temprano y salir con antelación, las clásicas manifestaciones hicieron demorar en una hora la cita. Toda la séptima, carrera de vital importancia para esta gris ciudad, se cerró por culpa de esos imbéciles que, no contentos con el primero de mayo, seguían protestando. Acerca del primero de mayo: lo que más me sorprende es como antes los antiguos ritos que se ocultaban en las tradiciones de la iglesia hegemónica de la sociedad occidental ahora, sin la necesidad de suplantar su creencia a otro misticismo, se adaptan a las creencias laicas más preciadas. Y qué es lo más sagrado en esta sociedad que se autoproclama laica?: El trabajo, sin lugar a dudas. De este modo es que el equinoccio de primavera, la noche más larga del año, antigua noche de Walpurgis en la cual se creía que demonios y hechiceros se daban cita, se sigue celebrando, bajo una nueva mascarada, desprovista aparentemente de cualquier compromiso espiritual, pero olvidando definitivamente que es la noche en que el mismo espíritu del hombre se juega en lo absoluto.

Mientras el bus trataba de pasar sobre las cabezas huecas de miles de piojosos pseudo-revolucionarios, con olor a pedo, y chiveras llenas de manteca, mochilas repletas de marihuana e incienso, culos sucios y caras de conformistas, trataba de concentrarme en el siguiente pasaje del cuento El que acecha en el umbral de H.P Lovecraft y August Derleth:
  • Si el hombre vulgar llegara a sospechar la grandeza cósmica de los universos, si tuviera un solo vislumbre de las pavorosas profundidades del espacio exterior, o se volvería loco o rechazaría tales conocimientos, prefiriendo aferrarse a cualquier superstición.

Traté de llamar al Inca Melancólico pero la comunicación no se me daba. Desesperado volvía la cara sobre la ventana y me irritaban esas pancartas que proclamaban: Paz y Amor viejito Uribe, a lo bien, sano viejo. Y ese viejito Uribe también me tenía con la piedra afuera, como me la sacaban los ganadores de los cursos de bachillerato, tan presuntuosos con sus novias huecas que les daban sexo y tan amenazadores con esos músculos de gorilas grotescos. Te veían y te cerraban el puño, para que te diera miedo. Y yo siempre los repelí a esos hijosdeputa. Malditos fronterizos que creían lo que decían los fracasados de los profesores, eso de que el bachillerato era la mejor época de la vida. Y lo creían y lo practiban, porque los veías felices, showing off his luxury cars y follando cosa que da miedo. Para ellos fue la mejor época de la vida y eso, a pesar de todo, se te antojaba miserable, porque tendrían una felicidad muy pasajera, banal y prematura. Pero por lo menos tuvieron felicidad, Luis, por lo menos ellos tuvieron esa promesa un instante, así fuera una cosa falsa, simulada. En la calle, los hippies cantaban himnos y reían exageradamente, pura física risa falsa e hipócrita, no sé por qué esos hijosdeputa hippies siempre que se fuman un porro se les da por reir a todo pulmón, cuando ni tienen pulmón ni tienen risa, están bien jodidos y ni se dan por enterado de ellos: porque si tienen una mochila llena de marihuana seguro tienen una idiota que les sigue y que se cree lo máximo por permanecer como una sonsa, quieta, al lado del cavernícola que le provee la precaria droga que es esa marihuana mezclada con pelos de las bolas de traqueto de quinta.

Al poco rato me llamó el Inca Triste, su celular se había descargado, como hace mucho tiempo él mismo lo había decidido hacer. Así que le dije que me demoraba por culpa de ese alcalde de mierda que era tan impotente y tan cómplice que no era capaz de pasar una aplanadora por toda esa multitud de idealistas felices que son los manifestantes de marchas. Tom Waits se sentó a mi lado y se quedó dormido en el asiento, en profundo estado etílico. En la radio hablaban de ese fetiche jarto: la libertad de prensa. Era un "debate". Así que llegando al tema de la censura, uno de los periodistas decía que había que "reconocer el fundamental papel de los blogs en la formación de la opinión pública" frente a los grandes medios. Esa misma sensación peturbadora me había atrapado días antes, en una conferencia en la Feria del Libro en que se discutía el futuro del libro frente a la tecnología. Uno de los invitados, un editor, siempre hablaba en ese mismo tono, un poco sobresaltado, del papel de los Blogs. Y entonces me llega la imagen de ese viejo invisible que habla de "esos loquitos de internet", como la promesa absoluta de la comunicación. Y es que "esos loquitos" me fastidian sencillamente porque sólo su apariencia es loquita, del resto, se puede decir que son tan cuadrados, mediocres y bien pensantes como cualquier periodista de cualquier medio.. Y, peor aún, son iguales de discriminadores, iguales de recatados, iguales de regalados, iguales de levantados, iguales de torpes a cualquiera de cualquier medio, puesto que los blogs son una realidad tan aburrida ahora que ya son un medio tradicional. Me acordé en ese instante que yo era LA EVIDENCIA de la intolerancia salvaje que se vive en ese medio perfecto que es la internet. Mierda, si esto de internet puede ser susceptible de ser divertido se debe aceptar que un tipo ordinario como yo se cague en grandes payasos como el Juglar del Zipa o el Gato C Pardo, prolongación de esos ganadores de bachillerato, sólo que ahora, cosa maravillosa, dicen que han "aprendido a escribir" y quieren alzarse un púlpito de loquitas. Y yo siempre los repelí. Ellos también sentían asco por mí, pero no porque representara una amenaza hacia ellos, sino porque no podían entender cómo alguien tan miserable como yo podría pasar por encima de sus cabezas de gorilas. Alguien tan miserable que no podía follar, ni presumir carros, ni "aprender a escribir (para ganar oh CPB's!)" era tan indiferente a su alegría. Pues resulta que nunca me sentí tan colombianito como ellos, sino un pobre diablo, vuelto mierda y triste. Bien, soy Intolerancia Salvaje en este que no es el mejor de los mundos posibles.

A las dos llegué a la cita con el Inca Triste. Estaba apenado. Pero él ni se inmutó, ni le paró bolas a la pena ni a la tardanza: viejo sabio ese Inca Milenario. Me comentó que durante ese rato había aprovechado para adelantar la lectura de El Señor de las Moscas de William Golding. Y con una risa que sacudió parte de mi existencia, afirmó que por alguna razón este perturbador libro le había acordado de mí. Nos dirigimos, pues, al restaurante de la pastusa, con la prisa de una hora de almuerzo retrasada por hippies alegres e irresponsables que, no contentos con el primero de mayo, se toman otro día para protestar por tonterías, sin ser aplastados por un impotente alcalde. Este restaurante de la pastusa tiene como peculiaridad y ventaja el hecho de que nunca te preguntan qué quieres comer, sino que te tiran de mala gana el plato y tú te limitas a comer y pagar. Ayer nos tocó una frijolada y me pareció la cosa más curiosa ver un chamán que no mascaba coca ni comía maíz, sino que sorbía, poquito a poquito, el plato de fríjoles con una ternura que evocaba tribus enteras de desmuelados, en pleno páramo, lanzándose al precipicio de una montaña en el fin de mundo, a razón de no revelar jamás sus saberes sino morir con ellos, arrastrando poderosos dioses y consumiendo el universo en la afirmación del suicidio.

Al salir del restaurante, nos encontramos al Hombre que amó a las prostitutas. Nos preguntó si estábamos asustados, esa debería ser nuestra apariencia, y los tres reímos para mejor no echarnos a llorar. Se fue a toda prisa a entregar unos legajos al juzgado de familia que queda en la 19 con séptima y nos comentó que estaba triste como nunca. Traté de seguirlo con la vista, pero fue imposible, puesto que su cuerpo se perdió en la masa de empleados públicos que se precipitaban a entregar legajos a los diferentes juzgados que bordean la ciudad: como memorias de invierno que devoran tu interior, no tus entrañas, sino eso que te hace levantar todas las mañanas. El Inca Prístino me sugirió que le aconsejara un lugar para hacerse a unos audífonos. Lo llevé a una miscelánea cerca a la BLAA y allí vimos unos que nos gustó. Al salir de la miscelánea una vieja andrajosa se tropezó conmigo y yo con ella. Mi primera reacción fue de profundo asco, al imaginar el millón de pulgas que albergaría su ruana. Pero entonces vi la reacción de la anciana y también ella tenía una expresión de profundo asco. Cómo no? Si tengo lepra. Soy un leproso y a la vieja bruja le desagradaba la idea de pensar que una parte de mí quedaría en ella, tras el tropiezo. Porque tengo lepra y voy dejando partes mías por todos lados. Partes que se me caen, putrefactas. Pedazos enteros de carne muerta que se van cayendo y dejo regadas por donde paso. Ayer dejé un brazo, hoy dejé una pierna, hace una semana la verga. Y la vieja me repelía con una hostilidad que me hirió. El Inca veía la escena impávido, acostumbrado a este tipo de shows cada vez que sale conmigo. Para darme aliento me compró una bolsita de maní con uvas pasas y me confesó que nada le parecía tan triste como las uvas pasas. Reí de lo insólito que me parecía que a alguien le parecieran tristes las uvas pasas, pero luego pensé que tenía mucho sentido que hasta las uvas pasas le parecieran triste a un Inca desarraigado.

Nos tomamos un café en silencio. Había comprado una chocolatina Jet para mí y le había regalado una al Inca. Lo único que hicimos mientras nos tomamos el café fue compartir las monas de las chocolatinas y leer sus contenidos. La mona que me correspondió fue La Perla. Y lo que más me llamó la atención fue su definición: Se puede considerar que la perla no es más que una excrecencia de la ostra. Qué bonitas palabras para el sol tan espléndido que hacía a esa hora de la tarde.

Nos despedimos cada uno a lo suyo. Preferí no pensar en el daño tan grande que me había ocasionado este desencuentro con ese maldito Inca, porque siempre termino cediendo a sus citas o llamándole para arreglar otro encuentro y son profundamente nocivos para mi salud mental estos desencuentros, pues me hacen sentir como decía Heidegger, como "arrojado al mundo". Gané camino por la plaza de Bolivar. Pasé por el comercio agitado y opaco. Llegué la Jiménez. Apresuré el paso. Pasé rápido por las librerias, por Saint Moritz. Y saliendo del Mercado Mundial del Libro me encontré a Fernando. Acababa de comprar un libro del padre Pierre Teilhard de Chardin y decía que estaba buscando poemas místicos medievales como loco pero que nada que encontraba algo. Yo le repliqué que debería estar en Buenos Aires en este mismo momento y él me dijo que se había aburrido sencillamente. Que prefería dejar deambular su fantasma entre estos libros viejos que aguantarse la soberbia de los argentinos. Yo le dejé y seguí presuroso. Alguien pensaría que llevaba una cagada encima, pero la verdad la frijolada no había sido tan grave. Tomé un bus hacia la biblioteca Virgilio Barco. El bus que tomé era el equivocado, caminé un cuarto de hora hasta que recuperé la ruta y tomé otro bus. Llegué con prisa, me lavé convulsivamente las manos y fui hasta el pasillo. Allí me atacó la ansiedad y abrí el paquete de maní y uvas pasas. Lo comí con avidez. Y preferí tragarme lo más rápido las uvas pasas o confundirlas con el maní, porque su dulce me golpeaba. Y me encontré tragando una bolsa como un niño que traga lo que más le gusta. La ropa quedó llena de migas y me sentí indecente. Un par de colegialas pasaron y me vieron con evidente asco. Así de ridículo debería verme realmente . Alguien diría que alguien de mi edad debería estar trabajando, ganando un salario, aplicando becas o presentando proyectos a entidades. Y ahí estaba yo. Totalmente saciado de maní y uvas pasas, regado de migas por todo el cuerpo, en un pasillo de la biblioteca: dejando pedazos mios por todas partes, pedazos de carne muerta que se van cayendo y dejo regadas por todas partes.

Monday, April 30, 2007

WALPURGISNACHT

BRUJAS
(En coro)
Marchan las brujas hacia el monte de Brocken;
amarillo es el rastrojo, la simiente es verde.
Todos se reúnen en tropel,
preside Belcebú sentado en su trono.
Las figuras se mueven sobre piedras y palos,
se echa pedos la bruja, huele mal el cabrón.
Noche de Walburga
Montes del Harz
Región de Schierke y Elend.
Fausto- J. W. Goethe.
No hay algo que me resulte más despreciable que las definiciones enciclopédicas o de diccionario, puesto que estas solo dan una idea somera de los temas y pretender un conocimiento a partir de estas fuentes sólo demuestra una infinita pereza mental propia de imbéciles, estudiantes mediocres y periodistas o bloggers. No obstante, y para no ahondar en el terreno de la especulación inconsecuente, es mejor atenerse a la definición menos comprometida para hacerse a una vaga idea de la figura de Santa Walpurgis. Esta definición la encontré en el Diccionario Enciclopédico Plaza y Janés, y me resultó más esclarecedora que muchas de las exaltadas alusiones que abundan por la red, tal vez por su brevedad y abtenerse a tomar partido:
  • Walpurgis (Santa): Religiosa benedictina inglesa (Sussex 710- Heidenheim 779). Se le confió la dirección del convento de Heidenheim, fundado por su hermano Winibaldo. Entre el pueblo se creó la leyenda de que los hechiceros y demonios se daban cita en el Blocksberg durante la noche de Walpurgis (30 de abril - 1 de mayo). Esta leyenda fue citada por Goethe en el Fausto.

A las doce de la noche un estruendo agudo me incorporó de inmediato de la cama. Era la alarma programada del celular. Me pareció insólito, pero luego de ver la nota que acompañaba la alarma, no sé si me tranquilicé, pero por lo menos supe de qué se trataba: 00:00 Noche de Walpurgis. Seguro era una nota fijada tal vez desde los primeros días de comprar el celular, pero me pareció curioso que se adelantara una noche, pues, bien estaba advertido que se trataba de la noche entre el 30 de abril y el 1 de mayo, fecha en que se dan cita los más horribles espantos alrededor de los practicantes de los más morbosos y antiguos ritos.

Apagué sin más la alarma y no me molesté en arreglarla (conducta que a esa hora sería propia de un neurótico sicorígido). No obstante la inoportuna hora de la alarma, agradecí el repentino despertar. Los sueños otra vez empezaban a acosarme de una manera asfixiante y descabellada. Temí por el futuro de la joven humanidad, la que se me presentó como la noticia que apenas si alcancé a escuchar del televisor en que mi padre veía las noticias. Lo que apenas alcancé a oir - y me disculpo si escuché mal- fue la trágica noticia de un niño de dos años que resultó calcinado en una habitación al sur de Bogotá. Al parecer la madre lo dejaba solo y aseguraba la puerta para que el niño no pudiera salir. Al parecer, cuando el fuego empezó en un costado de la habitación, el niño tuvo tiempo de correr temeroso a buscar refugio debajo de la cama. Al parecer, el fuego lo había encontrado allí. Pues debajo de la cama, en esa posición, lo encontraron los agentes del CTI. Sueños horribles, y agradecí haber despertado, en ese instante, por el estruendo de la alarma del celular.

Sin poder recuperar el sueño, bajé al garaje y me fumé un cigarrillo de opio Afganistán. Asomado, a través de las rendijas que daban a la calle, veía con extrañeza el espesor de la niebla, que parecía haber recobrado una extraña no vida sino inteligencia, pues cada nueva asomada, se me antojaban retorcidas figuras infernales; como luchas épicas que no conocieron estos siglos, siglos del hombre, pero que de alguna manera definitiva marcaron la historia de su destino. Al finalizar el cigarrillo, tiré las cenizas hacia afuera y tuve que abstenerme lo más de gritar, cuando un gigante gato negro salta al mismo tiempo, alcanzando a arañar parte de mi mano. Luego, al alejarme, noté la escena completa y pude ver docenas y docenas de gatos negros posados en el frente del edificio, formando un tapete vivo y caliente de peluzas que brillaban de lo negras en la oscuridad siniestra que concedía la espesa bruma.

Dirigí la vista al cielo donde la luna brillaba con sardónica indiferencia. Recordé entonces, no sin ser presa del pánico, la fatal profecía del guardian inefable de la puerta, Yog-Sothoth:

  • Puede verse que la luna se hace más pequeña y la hora del eclipse se acerca. Habrá muerte para los fieles, y sangrienta será la recompensa de los infieles, la luna caerá y será sorprendida, y los gusanos de la tierra se alimentarán pero sólo durante una noche. Y volverá a alzarse en su gloria y matará a los demonios del aire. Y de nuevo... habrá luz de luna.
  • Capítulo XXXII -Libro I.
  • El Manuscrito de Sussex
  • Fred L. Pelton

Las visiones escabrosas siguieron manifestándose durante la noche. A veces seguidas por una relapampagueante carcajada de bruja que me hicieron preguntar en más de una ocasión si este ruido no despertaría a mi hija. Pero me asomaba a su cuna y ella seguía plácida en sus dulces sueños. Me reprendía en seguida convenciéndome de que era fruto de alguna alucinación auditiva debida al opio, pero ni siquiera este sano pensamiento me sacó del irracional miedo que súbitamente se empezó a apoderar en mí respecto al riesgo que corría mi pequeña hija. Así parezca ridículo a algunos de mis compañeros de biblioteca Nous, recé un rosario completo antes de acostarme definitivamente. Y cuando las primeras luces del alba atravezaron la persiana pude relajarme, pero, en seguida, al recordar que hoy era Lunes, otra vez se me revolvió el estómago y el temor se apoderó nuevamente de mí, cosa que no dormí sino hasta las 7 pm, con un pensamiento fijo en mi cabeza, sacado por desgracia del abominable libro prohibido: El Necronomicón de la traducción de Dee, anotada por Lin Carter:

  • (...) Y ten siempre en cuenta que todas las manipulaciones de Hechicería que dependen de los signos de la Luna se realizan de manera más propicia en Lunes, porque ese día en sacrosanto para la Luna (...)
  • V. Acerca de los Poderes de la Luna

Hoy amanecí bajo el desasosiego infinito de estar bajo el acecho de criaturas que no obedecen a leyes humanas. Y el aire no ha mejorado en lo absoluto, de hecho estuve tosiendo toda la mañana pura tos de perro y escupiendo flema de tísico terminal, al punto extremo de manchar la acera del rojo sangre de mi esputo. A la hora de ir a comprar crema para afeitar en la mañana fui sobrecogido de una manera excepcional por la marcada arquitectura inglesa de una vieja casona abandonada ubicada en el barrio Chapinero a la altura de la 16 con 66. Como si una ráfaga indescriptible me poseyera de sensibilidad arquitectónica me sentí sumamente conmovido por el evidente estado de deterioro de la buhardilla. A través de la ventana, una gruesa capa de costal retenía vigas rebeldes que parecían querer escapar afuera para herir al desprevenido transeúnte. El resto del recorrido sentí una hostilidad inexplicable por parte de los perros hacia mi existencia, al punto de tener que arrojarle dos veces piedras a un gigante pit bull terrier.

Ya casi son las siete de la noche. El aquelarre dará inicio en pocas horas. Dios guarde tu familia y tu existencia. Así mismo, pido hagas lo mismo por mí y mi familia. Porque algo sucio se cuece esta noche.

30-abril-2007

Saturday, April 28, 2007

28 de abril 2007. - 2 para el gran sabat

En Los sueños de la casa de la bruja el célebre escritor de ficción popular H.P Lovecraft apenas alcanza a sugerir mediante lúcidas intuiciones las horrendas abominaciones que se juegan cada año en la siniestra noche de Walpurgis. Sólo la lectura de este texto, junto las advertencias que se vislumbran en el famoso libro de Goethe, parece suficiente razón para alarmarse ante la amenaza que representa la víspera del Día de Todos Los Santos para la raza humana.


No me parece extraño que el aire se sienta más viciado en estos días fríos de abril, en los cuales ninguna chaqueta parece suficiente armadura contra la inclemencia del clima. Tampoco me extraña la creciente degradación que va presentando la gente tras cada día que pasa de este mes de abril. Si veo pequeñas prostitutas tiradas en la acera en las calles, completamente ebrias y desvergonzadas. Si veo hombres borrachos sacudiéndose el miembro contra los muros de ladrillo que abundan en mi barrio. Si las ancianas empiezan a verme con una risa socarrona y al acercarme salen despavoridas del espanto. Sé bien a qué se debe toda esta conmoción de la degradación humana: si es que se acerca el primer gran aquelarre del año y tenemos razón para celebrarlo. Legiones de brujas se congregan en esta fecha, afortunada desde el punto de vista de alineación astral y propicia para los más grandes conjuros y celebraciones (incomprensibles para una mente educada en la edad de la razón y la sociedad libre, que sale a protestar grandes sandeces como el día de Trabajo, que pierde el tiempo en tamañas estúpideces, como marchas y manifestaciones, toda esa aglomeración que tanto adora el pueblo y los espíritus vulgares).


La noche está enferma y yo logro entender algunas cosas, aunque dentro de mí siento que me parto, como si chocaran dos inestimables partes esenciales de mi ser. Como lo que sucedió esta mañana. La misma fuerza interior que me impulsaba a visitar al mago al mismo tiempo generaba resistencia. Las visiones grotescas, llenas de escenas de lujuria y pecado, invaden cada noche mis pensamientos, al punto de mantenerme en vela, sudando en abundancia como si ignorara el fuerte ataque constante del helado viento sobre mi cara. Nunca he sentido tan personalmente la fuerza abrumadora de la mente humana como ahora, cuando siento que mis propios pensamientos me traicionan y me abandonan a mi suerte.


Me encuentro súbitamente en extraños escampados en el interior de mi barrio sin saber a ciencia cierta la razón de por qué he llegado allí, ni recordar claramente el recorrido, entonces me apresa el temor y resulto en un bar de mala muerte y algún tío horrendo me habla como si me conociera de toda la vida y resultamos ríendo y de confidentes, sin que nada de esto tenga explicación alguna en el orden lógico de las cosas. Entonces siento que he perdido el principio de realidad y que debo acudir al loquero, porque es claro que algo en mí se ha dividido y ese otro me resulta aborrecible.


Faltan dos días para el gran aquelarre, el sabat de las brujas, esa gran orgía en perjuicio de la raza humana donde se convocan los espíritus más repugnantes, participando de esa gula insaciable de sed y muerte, bajo ritmos frenéticos sólo conocidos por pueblos tan condenados como Sodoma y Gomorra. Y esta legión es un frente de cultos más antiguos y oscuros donde se rezaba a los dioses menos apropiados. Tradiciones de inframundo tan profundamente degeneradas, como las que recoge Georges Bataille en su mito El Ano Solar:


"Se cuenta a propósito de esto que durante el sabat las brujas levantaban el trasero desnudo hacia el cielo y se hacían plantar una antorcha en el agujero del culo para iluminar la misa; otras se mantendrían en equilibrio sobre las manos y la cabeza y tendrían, además una antorcha entre las piernas, otras dos apoyadas en las plantas de los pies. Del mismo modo que un pastor protestante sólo podía eyacular manteniéndose erguido sobre la cabeza, contrayendo y estirando hacia el cielo sus pies desnudos que se le antojaban innobles fetiches".


La víspera del primer año... oh qué buen momento para salir a celebrar y quizá encontrar un demonio para amaestrar a mis deseos inhumanos, inhumanos desde que pienso y siento. En el bar se ha acercado el viejo mago y me ha manifestado:

- Mi buen nigromante moderno, es necesario que te hagas de una capa y un par de colmillos, ya que nos adentraremos al bosque a participar del festín del rey de la noche prohibida.

Coe me machuca la cabeza con una gigante mole para aplastar ajos y yo grito de excitación desaforada mientras la sangre fluye y el mundo por fin se ha vuelto rojo ante mis ojos.


Dos días contando para el gran sabat.

Thursday, April 26, 2007

una estirpe maldita

A mostrar todas las cartas se dijo, muchacho. En el año 1959 se encomendó la misión al detective Rodrigo Salazar del Departamento de Seguridad de la República de Colombia de ir a investigar recientes hechos insólitos registrados en la región de Arauca. Así que se le mandó a primera hora en un avión de pasajeros de la aerolínea Scadta.

Al aterrizar lo recibió el teniente Óscar Castellanos de la segunda brigada y le informó con todo detalle de la cuestión. El suceso había ocurrido cerca al corregimiento de Paz de Ariporo. La primera en informar a las autoridades fue una anciana de la región, que asegura haber sido asaltada a altas horas de la noche por un misterioso carro negro, que iba con las luces apagadas y de él salió un tétrico hombre negro, vestido todo de negro, con una elegancia inusual, que le había recomendado no volver por la zona a esas horas de la noche y asegura que lo que más le sorprendió fue su hermosa sonrisa angelical, resaltada por un brillante diente de oro. Ella afirma haber visto al mismo diablo, seguramente lo fuera, si no hubiéramos tenido noticia de una presencia similar en los pueblos de Tame y de Arauquita. Se considera que el individuo negro puede pertenecer a un comando élite de inteligencia pero no se sabe a ciencia cierta si de la Unión Soviética o de los mismos Estados Unidos.





- Siempre creí que no servía para nada, y por eso entré a la tarea de Detective. Ahora se dice que un Detective debe de ser bueno para investigar... y yo creo que no soy bueno ni para eso. - Hablaba entre dientes el detective Salazar.


- Como dice, mi detective? Es que acaso le queda grande este caso? - El tono del teniente era de puro desprecio. Era claro que el detective, hombre de delicadas maneras y semblante pensativo, le había caído mal y no era en definitiva lo que esperaba del Departamento Central.



En la tienda del campamento militar le despacharon una montaña de informes de hechos similares ocurridos en todo el país en el transcurso de los últimos tres años. Le dio pereza estudiarlos y se fue directo al campamento a beber una copa de aguardiente. Los militares conservadores no dudaron en manifestar su extrañeza de tener un civil entre ellos, bebiendo.
- Pertenece a este pelotón, caballero?
- Oh no, estoy en medio de un caso
- Periodista o detective?
- Periodista, gonzo. Periodista gonzo.
- Muy bien, cosas raras se ven todos los días.

Mientras bebía su tercer trago de aguardiente pensaba en lo curioso del caso que le había llevado hasta estas tierras olvidadas del Arauca. Algo no le terminaba de oler bien y empinó el codo. Al otro día partiría a la espesura de la sabana llanera para encontrarse con algo que definitivamente no trataba de cuadrar. Había sentido en estos últimos días esa rara sensación de muerte detrás de sus hombros, como si se estuviera preparando para la catástrofe en cualquier instante y eso de alguna manera lo entristecía: por que en él convivían dos sentimientos contradictorios, el sentimiento de lo eterno, de la vida, del impulso al infinito y por otra parte sentía el vacío, el final, la muerte: la llaga cortante y precisa de lo definitivo en su piel.

- Esta tierra primitiva y lejana del llano se alimenta y vive de los viejos mitos, detective. - Se devolvió sorprendido, quería guardar su oficio lo más discreto posible. Atrás suyo, un hombre grande, de hombros increíblemente anchos, una sonrisa asesina y un gesto vulgar contenido, le invitaba a sentarse en su mesa.

- Debo preguntarle por qué sabe de mi misión, primero que todo. - Trató de sonar duro el detective.
- No pregunte demasiado, camarita. Me llaman el bola de fuego y si acaso es tan torpe de nombrarme quedará como un pendejo. Así que limítese a hacerme caso. - La sonrisa había desaparecido y ahora sólo quedaba el asesino. Un moreno salido de la espesura de una tierra indómita cuya voz recia invitaba al silencio y la reverencia.

Wednesday, April 25, 2007

Una estirpe de demonios

Dedicado al fugitivo que quiso partir
a Buenos Aires-

A las 11 de la mañana ya estaba bebido. Fue cuando lo llamaron de la oficina. Se dijo así mismo: por fin lo logré. Y con el ánimo de triunfo contestó su celular. Estaba soñando que su conducta irresponsable le produjera el despido inmediato de la empresa, la idea de la indeminización no le sonaba mal y además quería conseguir algo mejor finalmente.
- Joder Fernado, dónde estás?
- Borracho, estoy borracho
- Bueno, no importa, total: el jefe ha dicho que empaques maletas que te vas de viaje de negocios
- Mierda.

Ramira se acercó con la otra tanda de cerveza Sol, y le preguntó por qué lucía tan triste.
- Soy un bueno para nada. Y siempre pensé que los buenos para nada estábamos condenados a escribir, a ser escritores. Pero resulta que ahora los escritores son buenos para escribir y yo soy un bueno para nada.
- No te entiendo
- Tengo que recoger maletas, Ramira, me voy para Arauca.
- No te entiendo
- Viaje de negocios.

Hace unos años Fernando no sabía nada en absoluto de Arauca. Y nunca hubiera sabido nada en absoluto de estas tierras de no ser por su amigo Luciano, que resultaba ser oriundo de estas tierras. Pero Luciano era tan absolutamente extraño que le parecía en ocasiones que no pertenecía incluso ni a esta tierra. Alguna vez le dijo a Luciano:
- A veces me gusta ver la cara de todos estos hijosdeputa e imaginármelos cómo fueron de niños. Y alcanzo a adivinar sus caras siguiendo algunos rasgos inocentes que aún prevalecen en sus caras. Pero eso nunca lo he podido hacer con usted, Luciano. Como si usted nunca hubiera sido un niño. De hecho, usted nunca fue niño para mí, Luciano.

Luciano sólo reía y eso le decía todo a Fernando. Como cuando le susurras al oído a una monja que no le crees el cuento de que es virgen y ella sólo sonríe. Como si al ser descubierto fuera incapaz de mentir, pero tampoco se atreviera a aceptar la realidad. De hecho, Fernando en la universidad llamaba a Luciano: El Extraterrestrte. Pero no era el único apodo de Luciano, ni acaso el único que gustara a Fernando Alonso. Fue un día bebiendo en Saint Moritz que Andrés Fernando, al ver la extravagante figura de Luciano, le propinó el acertado sobrenombre de: Marilyn Manson de Arauquita. Y así se quedó por mucho tiempo y esa fue la idea vaga que Fernando Alonso se hizo de estas tierras inhóspitas: una tierra demente que a pesar suyo es capaz de engendrar un extraterreste.

Mientras empacaba sus triste cuatros trapos, además no sabía muy bien que empaquetar, tal vez un sombrero y unos vaqueros, pero temía ser muy caricatúresco, o tal vez empacar nada, o sólo un par de bermudas y un pato de flotador, pero tenía que dictar una conferencia, pero acaso podía llevar un blazer? Mientras empacaba sus tristes cuatro trapos recordaba las pocas veces que Luciano se había referido a su lugar de origen. Su tono siempre había sido demasiado sobresaltado, aunque pensándolo bien, él siempre estaba sobresaltado. Pero además profesaba una suerte de asco por esta tierra, aunque pensándolo bien, él siempre profesaba asco hacia las cosas más cercanas suyas. Finalmente pensó que Luciano no era para nada una buena referencia y que lo mejor era llegar libre de prejuicios hacia una tierra que imaginaba a la vez selvática, en medio de un salvaje recodo del Amazonas, así como una tierra desértica, al mejor tipo de películas del Oeste.

Así que a las 7 de la noche partió de Bogotá a tierras lejanas, con cualidades casi míticas, que había parido una bestia híbrida satánica bajo el nombre de Luciano. Desde la mañana estaba bebido, durante el día había almorzado un bistec que le había repuesto por un par de horas, había dormido y ahora pedía con desenfreno a la azafata botellitas de aguardiente. A pesar de las advertencias sobre la temperatura del lugar, llevaba un lígero buso al suponer que en la noche el viento podía llevar un poco de frío. Pero apenas bajó del avión, lo abrumó una oleada de calor salvaje que no demoró en empaparle el rostro de sudor, como si se encontrara bajo una regadera, pero esa regadera fuera él mismo. Supuso que era cosa del alcohol, el no poder con el clima asfixiante, pero en pocos minutos notó que el trago de su cuerpo se había desvanecido y ahora se encontraba irremediablemente sobrio en una tierra extraña.

Camino al hotel de tres estrellas Capri, observó el primitivo paisaje rural del pueblo, la opaca vida nocturna, la escena al parecer tradicional de las matronas sentadas al frente de las casas, a la tenue luz amarilla de las bombillas, con innumerables niños en sus piernas, todos en medio de un letargo incomprensible, como en medio de una correspondencia infinita entre su olvidada raza y las estrellas del cielo llanero. Esto lo abrumó bastante y un susurro incesante de millones de grillos tras sus orejas parecían invitarlo a perderse en medio del monte. Donde fuera que mirara, encontraba rastros de abandono y pobreza. Una que otra vez podía ver la figura delgada de un hombre entrado en años, con la cara cubierta por el sombrero y si acaso se dejaba adivinar la expresión de los ojos negros, podía sentir una tristeza tan insondable en esa existencia que lo obligaba a desviar la vista hacia otro espacio vacio de abandono y pobreza.

Apenas se bajó del hotel y quiso instalarse en la recepción, la primera cosa que le molestó sobremanera fue el esfuerzo infructuoso de la empleada por hablar en inglés. No, sonrió, sin querer mostrarse superior sino comprensivo, yo soy colombiano. Ella se apenó infantilmente y le despachó con la mayor rapidez posible. Fernando pudo comprender que en esta región tal vez no fuera muy común ver hombres tan blancos, a pesar de que él mismo no fuera tan rubio sino que apenas contara con el pelo castaño claro. Luego de dejar sus cosas en el cuarto y tomar un pequeño baño para contrarrestar un poco el calor, quiso bajar al restaurante a pedir una comida autóctona de la región. Tenía la impresión de que en estos días se saciaría de tanta carne que pasaría el año entero sin querer dar bocado a ningún animal vivo sobre esta tierra. Pero se amargó al ver el menú del restaurant del hotel. Además al ver el sitio completamente vacío decidió que no era muy buena idea comer allí y decidió aventurarse al centro del pueblo con la firme idea de comer algo tradicional de la región. Deambuló poco cuando se dio cuenta que el centro no constaba sino acaso de unas 3 cuadras. En ninguna de ella encontraba algo que le llamara la atención: sólo había sitios de hamburguesas, empanadas, pizzas y comida casera. Así que se fue por la comida casera y sin decir nada, aceptó con estoicismo una sopa fría con nata de grasa, una carne mal servida y unos vegetales podridos. Se tomó una cerveza en una de las fuentes de soda del lugar y al ver que le observaban con mucha atención, prefirió devolverse al hotel. Ya salía de la fuente de soda cuando escuchó un grito dirigido hacia él: Hey Catiro!. Se devolvió con sigilo, como queriendo ahorrarse problemas. "Le devolví mal el cambio, hombre, lo siento. Tenga, este es su cambio". Se devolvió de nuevo hacia la puerta, siempre con la sensación de una mirada incisiva de los hombres sobre sus hombros y la impresión de una risa cizañosa, creciendo en ellos dirigida a él, el forastero.

Addiction Kerberos -el profeta- recibiendo transmisión de la entidad extraterreste Aiwass.

Tuesday, April 24, 2007

lunes en feria del libro.

Leer no salvará a nadie. Escribir menos. Escribir honestamente menos. Leer cosas buenas menos. Pensar, en definitiva, sobra mucho. Tomo mi credencial de invitado a la feria del libro y leo la programación: Lectura de cien años de soledad. No estoy haciendo nada igualmente. Considero que es una buena oportunidad para salir de esa mierda de una buena vez. Salir de esa mierda de Cien años de soledad. Esa lectura obligatoria y canónica que pesa sobre la espalda de ser colombiano. Y que pesa sin gusto, no como la fama de la cocaína. Porque finalmente la cocaína se ha probado lo suficiente como para poder sacar pecho y tener esa cosa de identidad nacional. Porque finalmente la coca sí ha dejado su huella sobre uno y sí se ha vivido, no como sombra sino como definitiva presencia hegemónica. Me logro acordar de la cara de indignación, esa falso rubor en las espantosas mejillas de los colombianos en la Florida, cada vez que un gringo bruto nos identificaba y decía: hey colombianos, qué buena su coca. Yo no me enrojecía, al contrarío le agradecía el gesto y hacía un ademán muy colombiano de: siempre a la orden, compadre. Ahora nos sirven en una falsa bandeja de plata al colombiano que más sonroja a la derecha colombiana, al colombiano que para esconder la vergüenza se sobrevalora como el segundo escritor de lengua híspanica, luego de Miguel de Cervantes. El caso es que a pesar de que útimamente se reconozca en el medio intelectual que esa mierda románticona y cula de Cien años de culera no es más que el único best-seller que ha parido esta malparida mierda, no deja de ser bochornoso y un poco indigno el hecho de no leer el libro. Como igual no estoy haciendo nada y quería salir de ese apretón de huevos de ser colombiano y sólo haber probado la buena coca del país, pero no haber leído la buena literatura del país -sino la muy mala-, me dispuse bien tempranito para ir a la feria del libro y participar en la lectura esquizofrénica de Cien años de culera. Llegué tarde, pero eso no me importó. Y no porque llegar tarde sea colombiano, de hecho todo el mundo llega tarde, si los ingleses son famosos por su puntualidad tal vez no se deba a que sean la regla sino la excepción. Dónde están leyendo a Gabo? Claro, ahora todos somos familiares de "Gabo". Me detuve en el recorrido que había hecho en el bus para llegar a Gabo. Una hora esperando en un sol desesperado que quebraba el rigus angustioso de mi rostro. Un negro como los negros ingleses, aferrado a dos celulares. Había algo de terriblemente tierno en el cuerpo exagerado del negroíde pero observarlo mucho podría tener consecuencias violentas. En efecto, la calle no tiene la ley escrita aunque resulta tan rígida que no da lugar a estupideces. Logré acomodarme en una silla en una fila vacía. Me pregunté por qué la gente prefería hacerse a un lado alejado y no sentarse, como yo. Luego me di cuenta. La intimidación. Por qué no sentirse intimidado si la gente bonita era la que ocupaba los puestos de adelante? Y sentarse en las sillas de las filas vacías te acercaba demasiado a la gente de la tele, a esa gente hermosa. Incluso, la gente bonita miraba extrañada a la gente que se sentaba demasiado cerca a ellos, los bonitos. O sea, estaba en medio de dos bandos claramente definidos, aunque ninguna etiqueta rezara: aquí los bonitos de la tele, allá los feos del común. Adelante mío un enano entrado en años y con el rostro agotado trataba de tomar la mejor foto de la farándula. Para no ver a la gente intimidada ni a los intimidadores preferí detener mi vista fijamente en el enano. Era lo que más se parecía a mí en ese instante. Un ser grotesco con un pie en el cielo y otro en el infierno. He ahí mi Virgilio, conduciéndome a las letras que pasan de largo entre los círculos del infierno y los círculos celestiales. Vicky Dávila pretendía ignorar el molesto flash que el enano no temía en escupirle cada segundo. Pero miraba, con más rareza, a ese otro ser grotesco guíado por la antorcha de Virgilio. Era un hecho que nadie prestaba atención al libro. Pensé: para quién se lee el libro? para qué gente se alza este altar? Llegó Maria Emma Mejía. Tiene esa sensualidad que siempre inspiran las brujas malas. Pero como ellas exhala algo innombrable que paraliza. Supe entonces para qué clase de gente se alzaba este altar y me dije: muchacho, este no es tu lugar de poder. Me levanté lo más delicadamente posible. Pero comprendí que el jean se me caía. Y me lo subí bruscamente, como las chicas se suben el descaderado. Tal vez ese acto me haya hecho ver imponente, tal vez arrogante. Pero lo hice porque no quería correr el riesgo de que Vicky Dávila viera mis calzones baratos. Si le interesaba acaso. Pero me relajé al pensar que el enano tal vez también tendría pudor, que le avergonzaría si Vicky Dávila le viera la raya del culo, si le interesaba acaso, porque a la condición de ser grotesco no quería agregarle la condición de ser grosero. Salí sobrecogido. Burlado doblemente. Primero, porque sabía que el evento era una burla y segundo, porque asistí y me presté a la burla. Gabriel García Márquez tal vez lo hubiera tolerado, incluso en su juventud, un buen lagarto cuyo mérito siempre ha sido el de saber su pequeñez. Pero yo? mierda, yo no soy un genio literario y no conozco mis límites de pequeñez. Me alcanzo a reconocer con el enano pero no con su estatura y en ese sentido, estoy perdido. Acaso el hecho de ser enanos nos debe hacer doblar las rodillas? Acaso todos los jorobados debemos ser mayordomos de condes miserables? Y si Gabito no se hubiera acostado con los Santos y Mutis y con todos los que se prostituyó? Acaso le levantarían un altar para que lo escupieran? Ay, ay. Así que lo mejor que pude hacer fue volver a olvidar a ese señor García Márquez e irme con los más propios, con los que aún tienen algo de digno en esta vida, digno en un legado de letras honradas: Manuel Puig, la marica. Desde muy pequeño siempre sentí ese sentido de solidaridad y amistad con los escritores maricas, los que llevaban a cuesta la cruz del estigma y ostentaban una felicidad prohibida, sin mérito. Y eso no lo he encontrado en Gabito, que siempre se ha mostrado muy machito y esa muestra extrema siempre me ha parecido propia de un remaricón encubierto, sin verguenza. Porque también siento un sentido de solidaridad y amistad con quienes profesan verguenza y asco hacia sí mismos. Y Gabriel García Márquez para mí es más extraño que la Cocaína. Y la Cocaína me parece que supera al infinito la obra de Gabo. Pero no quiero altares para ella. Es mi reina trágica, cuya belleza provoca desastres sin quererlo y por esta razón está condenada a la guillotina y no hay nadie que pueda salvarla, ni los que la manosean con la promesa de salvarla, ni los que se condenan con ella: esta condenada a una muerte solitaria e inevitable. Reina dionísiaca que lleva el máximo de su esplendor al fuego, consumiéndose en el resplandor de una risa satánica. Dirigida hacia su propia muerte en la rebelde locura de su felicidad, lloraré por ella en la distancia del público enemigo, que la insulta y la maldice, y no estaré allí para responder a la inquietud de su desvastada figura que encoge su santa rabia, incluso si ella llega a nombrarme en esos últimos instantes, estaré a lo lejos, en la penumbra, humillado por la exaltación de las llamas en su blanco cuerpo de bruja mala. Porque la cocaína está sellada por la fatalidad. Y ahora esta estrella enana se pasea por el infinito negro de la eternidad envidiando el resplandor del desastre de una galaxia en llamas. Y leer no salvará a nadie de esta noche. Escribir consuela a los pendejos. Mientras tanto, gente como Margarita Posada seguirán siendo novelistas consagrados gracias a que pueden alternar columnas con fotos de su trasero: cosa que no hace falta, pues su propia jeta podría sustituir perfectamente un par de nalgas por una cara de culo. Mientras tanto, gente como yo se puede pudrir buscando cafés en los cuales pueda llorar un capítulo hermoso de un escritor en remate en la Panamericana.

Tuesday, April 03, 2007

Sin morir pero



Tirado en un rincón oscuro de la sala, se frotó la frente y con la misma palma de la mano se cerró el párpado derecho y sintió esa mitad de la cara muerta. Se tomó el último pucho de vino directamente desde la botella para arrojarla luego al lado de las otras botellas de cerveza vacías. Pocas horas más tarde lo levantaba Rosa: Lo siento, mi amor, es hora que te vayas yendo. Se incorporó observando a su alrededor y se dio cuenta de que era el único que quedaba. Le preguntó a Rosa qué hora era. Era mediodía pero sentía que el frío le pegaba directamente a las costillas. Apenas si se despidió de la escuálida anfitriona y ya se encontraba de nuevo en las calles, luchando en contra de los inclementes rayos de sol. En su sueño creyó haber encontrado su nombre pero despierto siente que la ha perdido para siempre.

Se revisó los bolsillo de la gran chaqueta negra, que llevaba cerrada hasta el cuello, causando la mala impresión de los deportistas del domingo, que le miraban con repulsión por su sucio aspecto y estar tan arropado en un día en que el sol parecía sonreír a todos los niños del paraíso. No le sorprendió encontrar unas pocas monedas, con lo que había derrochado la pasada noche lo menos extraño era encontrarse quebrado. Decidió que era mejor negocio gastar las pocas monedas en una cerveza para calmar la sed que un bus para descansar las piernas. El tipo de la tienda no pudo contener su asco: venga, le regalo una bandita para que se cubra esa mierda. Se miró al espejo y fue entonces cuando vio la gran herida que le supuraba en una de las comisuras inferiores del labio.

Nada es más ridículo en las calles que un héroe olvidado de una mala guerra venida a menos. Amarillo pus, hematoma creciendo, infección leve, bultos y bultos cerrados en su pecho: creciendo desde adentro: como criaturas de otra dimensión prestas a expulsar su existencia a partir de invasiones mortales. Pudo verlo en el baño de la tienda. Subió la mirada al mohoso espejo y comprobó el gesto instintivo de horror que emergía de sus agotados ojos negros.

Terminó su cerveza y se sentó en uno de los parques aledaños. Un grupo de chicos se reían y hacían monerías sin parar. Uno de ellos reparó en él y empezó a gesticular, en broma, remedándolo, como a los zombies de la televisión de sábado. Los otros chicos celebraron el chiste y se volvieron al triste sujeto de negro tirado en la loma del parquecito. Lo señalaban con crueldad y se burlaban de su inexplicable conducta ante el generoso rayo de sol de domingo. Sobre todo las chicas, las chicas que acompañaban al fresco grupo de jóvenes universitarios. Ellas se reían con fuerza y una de ellas señaló, en referencia a él: pobre sujeto. Él no alzaba la cabeza y esto irritaba más a los más enérgicos líderes del brillante combo. Cansados de la indiferencia del sujeto, empezaron a cantar canciones de moda y gritar que ellos sí sabían vivir. Uno de ellos, con una gorra de colores, mechones colorados, juglaresco y hábil le tiró una piedra que chocó contra una de sus piernas. El otro, un androide de gimnasio, le retó una pelea: haber hijodeputa, no vaís a venir a dañarnos este hermoso domingo con tu puta actitud de me-vale-mierda-todo.

-Es tan fácil ser gracioso en esta época. La ironía y el sarcasmo está al orden del día en un mundo que no piensa demasiado y que ha dejado las cuestiones serias y ha olvidado las preguntas pertinentes en el momento en que enterró a sus dioses por la facilidad asesina del consumo, la injusticia del liberalismo y el despecho de la liberación sexual. La revolución que planteas me da asco en cuanto no se dirige a recuperar lo básico, que es la dignidad y el honor. Tanta mente abierta para nadie dispuesto a dar la vida, es una estupidez interminable. Puedes creerte el hombre más feliz y rebelde del mundo por fumarte un porrito - y encima creer invocar antiguas divinidades muertas - escuchar rock, follar golfas y vestirte como un pendejo, pero tu propia actitud no es más que una cara de ese horripilante pozo negro y sin sentido en que tratas de afirmar esa sonrisa de idiota mediocre que se resiste a colapsar con el caos de tu propio tiempo.

Mierda, pensó para sus adentros, debo procurar dejar de salir tanto. Esto no me hace ningún bien, llenarme de tanto veneno me asfixia y me perjudica. Es obvio que la gente de la calle es imbécil, sus pretenciones y palabras no son suyas sino de una sociedad envenenada, asesina y cruel: ellos quieren vernos en un lodazal de mierda y los jóvenes son los más dispuestos a aferrarse a él siempre que puedan tener un miserable sexo frío y aséptico. Esta es la democracia, la sicótica bárbara que ataca lo inexplicable y oculto: somos sus enemigos: los vampiros. Somos basura y desecho. Ellos irán con sus antorchas, sus ambiguas imágenes de la luz y su demencial símbolo de la paz dispuestos a invadir nuestros castillos, a enterrar nuestros hastiados corazones y desahogar toda esa sed canibal en nuestros rostros diferentes que los asusta hasta la muerte: porque delata su fealdad infinita.

El androide de gimnasio se acercó y empujó a la triste figura que apenas había pronunciado pocas palabras -sin que se le entendiera la mayor parte. El juglaresco rastafari también se había acercado y le había prometido romperle un bate de beisbol en la pálida cara. Las chicas se habían excitado. Tenían aún ese revanchismo barato que les propiciaba el espectáculo del fútbol.

Y yo decidí desaparecer en ese atardecer de domingo: de tiempo y espacio: desaparecí en un tiempo esputo: grises sombras: promesas de un bonito despojo arrancado de un tráfico de entre semana, esta belleza que ya no recuerda voces de Jeff Buckley ni Andrew Wood. Ya no suenas, recuerdas? Bebé con pistola que sale a disparar al espacio estúpido celeste de un día en que la chica fluía distante, a la distancia. Y crees que estás loquito pedazo de catre incendiario? No estás en su retina de televisón amable. Es hora de que te reúnas con las ratas de ayer, en el fuego que se resistió a revelar su silueta en la noche que para ti fue mejor ni existiera. Un grito amargo sería una inyección negra en el borde del ocèano sin superficie. Yo arrastré algunas olas de mar mientras partía: jugo subrepticio sin letras amargas que tragar para dar forma alguna. Y tú me pateas ese culo que ni siquiera me atrevo a tener en este sueño de almizcles disolutas.

-Chics... -seguía diciendo, mientras le retaban y sin que se le entendiera- este sol de domingo les pertenece todo a ustedes: es su brillo: es su culo: por favor, sean félices a su rayo. Yo sé la razón de su furia... ufff.. este sol de Domingo les pertenece y yo soy una luz sin día. Demasiada luz para aparecer ante el sol: soy demasiado culo para su vista y el culo ya está arriba, sin tener que ser visto, abrigándolos y alegrándoles la muerte. Esa piel curtida. Ya lo decía el muerto: ningún hombre soporta la desnudez del otro. Y yo soy como un culo que se broncea. Pero... estoy mal y muero: o sea, lato más que el mismo sol en sus cabezas. Dejénme relamer mi propia mierda que soy un culo bastante introvertido.

En ese instante un hedor se hizo manifiesto en toda la atmósfera. El cielo empezó a oscurecerse misteriosamente. Y una risotada se escuchó desde lejos. Una brisa inexplicable invadió a todos los presentes - incluso al ausente. Una legión de cuervos y chulos circundó la escena. De repente, apareció, nadie sabe de donde, una escultural mujer vestida con un estrecho vestido, como de seda, que le caía a través de una figura gitana. Su rostro era tan blanco como no se acostumbraba a ver por la región, tan blanco como de extranjera, incluso más. Un lacio pelo negro largo que le llegaba hasta la delgada cintura. Una cara irreprochable de no ser por unos extremados ojos negros hundidos de ultratumba.

El rastafari, haciendo dotes de galán:
-Hola, la Lilly Munster que faltaba. La hora en que salen los Freaks. Yo iría hasta los Carpathos por tu beso mortal.

La mirada de la recién invitada no podía ser más que de reproche. Fue tan severa la mirada que todos tuvieron que callar. Ella se acercó al precario efebo. Nadie recuerda haberle visto el torpe caminar de las piernas. Fue tan perfecto su acercamiento que pareció volar. Tomó por la mandíbula al simulacro de jamaiquino y giró tan fuerte de ella que le separó instantáneamente la cabeza del cuerpo. La sangre soltaba a chorros increíbles y el cuerpo demoro un poquito en caer definitivamente hacia la región en que los chistes están de más. La cabeza se vio rodar por la oscuridad del parque como una pelotita de fútbol golpeada por Pelé.

El hombre de negro, que hace poco estaba arrojado en una lomita del parque, ahora incorporado, sintió unas súbitas ganas de beber de aquel estúpido que ahora desangraba lo poco que tenía de real en vida. Le pareció estar rodeado de un grupo de buenos Kamarades que le invitaban a saciar su mórbido apetito.

Al tiempo que el renovado hombre se saciaba de la sed del desgraciado, la oscura gitana daba consejo a los estupefactos muchachos de barriada de domingo. Al androide de gimnasio, que aún se creía invencible por la ridícula forma que le había dado a su cuerpo hora tras hora en un gimnasio de hedor inmundo de sudor imposible de borrar, que aún conservaba una risa de idiota, le dijo, como una buena mami:

- Con esa risita de superioridad idiota lo más fácil para ti debe ser obtener un premio de Literatura o Cine. Sí, eso se traduce a dinero en efectivo, sin sudor en la frente: todo el sudor que necesitas expulsar lo restringes al gimnasio: buena idea, buen material para tus ideas. Aunque hace años nadie hubiera dado un peso por alguien de peso, ahora las cosas se revierten a tu favor: la frivolidad y la estupidez deben llenar las hojas de gente que apenas se esfuerza en leer cosas no mayores de 120 páginas. Debes estar lo más cercano posible al espíritu del ejecutivo, lo más cercano a su humor para ser vendido como un intelectual de la época. Tan cercano que procures que lo lejos que aún mantienes con él sea visto como marginal y nadie note la hermandad secreta que habeís trazado con él. Porque sos una puta, tanto de cuerpo como de alma, no me llamas la atención y no me provoca tu sangre. Ve a reir al gimnasio o a los clubes que sos la risa que delata la ignorancia de tus lectores. Ellos ríen contigo, creyendo que se ríen de ti -y en parte lo hacen- porque se ríen de ellos mismos. Y todo es una risotada, un conducto espiral de la estupidez que se conoce categóricamente, determinísticamente.