Thursday, March 22, 2007

Sin morir

Dedicado a los sueños imposibles,
o sea, a ti, Kira.

La historia que a mis padres les gusta contar, para abreviar, es que nací en un olvidado pueblo del Arauca, enfermé desde muy pequeño, estuve en innumerables tratamientos médicos y finalmente, terminamos llegando a Bogotá cuando yo contaba con 5 años. Antes de esa época realmente es poco lo que recuerdo. Pero las pocas cosas que recuerdo haber vivido contradicen radicalmente esta historia de mi propia vida.

No recuerdo nunca haber nacido y mucho menos como humano. En cambio, cuento con vagas visiones de esa época que me llegan por medio de sueños, flashes o delirios de fiebre. En estos extremos estados alcanzo a ver la figura de mi padre, un hombre bastante delgado, alto, un bigote rubio ceniciento, ojos grises y expresión severa. Él me recoge de una estación satelital. Recorremos juntos, de la mano, un aséptico corredor, tan blanco que enceguece. El hombre de seguridad le entrega lo que parecen ser unas llaves. Avanzamos callados una extensa avenida en medio de la noche. Había nacido.

Lo que en seguida se consideró sin mayor reparo como el curso de mi vida lo interpreto como la ardua tarea que llevó acomodarme a mi nueva condición. Por otra parte, nunca te has preguntado por qué la palabra "condición", con pocas modificaciones en su estructura, parece estar en el seno de la mayoría de idiomas del mundo? Si hubo una severa infección desde el principio es porque algo definitivamente no cuadraba en mi propio organismo. Y si lloraba a los 9 años, a la inescrupulosa luz nocturna del sanatorio respiratorio, con La isla del tesoro en mi regazo, rogando a Dios que me llevara por una buena vez y la enfermera no demoraba en volver para revisar la temperatura, era porque definitivamente algo no terminaba de cuadrar en mi propio organismo.

Y si demoré en aprender el habla y cuando la adopté la expresión se mofaba de mí y me violentaba como una perra dominatriz, era porque estaba mortalmente enfermo y la interrogación era el impulso básico de mi nueva condición humana.

Había escuchado decir que ellos vendrían por ti. Que ellos rastrean a los de su propia especie y es cuestión de tiempo para que te reclamen. La primera vez que presentí que algo extraño, pero a la vez terriblemente familiar, estaba realmente cerca fue en inmediaciones de la Zona Industrial en Bogotá, Colombia. Era un día espectacular, el cielo estaba totalmente despejado, el sol brillaba como un ano, la gente parecía ir y venir alegre. De repente sentí el hedor. Algo tan horroroso que te provocaba náuseas al instante. Pero lo resistí y empecé a sentirme mareado. El color de las cosas fue otro. La gente se veía tan horrible como en realidad era. Podías ver el grano que este adolescente había estado molestando, la cicatriz que aquella muchacha quería ocultar con un poco de polvos cosméticos, el pelo en la nariz que sobresalía del chacho de la oficina, el diente amarillo de la reluciente prepago que pasaba. Y tú empezabas a extrañar algo realmente sublime que te pudiera abrigar, más allá del hipócrita cielo capitalino, pero que podría esconderse en el subsuelo como un milagro en medio de la mierda. Y entonces viste tres espectros correr por el lado izquierdo, ir por el lado derecho, tan veloz que tu cuello no podía seguirlos. Hasta que sentiste el terror en todo el frente tuyo y dijiste: está es mamá. El resto que supiste es que te encontraron tirado en el césped, creyendo que estabas muerto. Dos ambulancias aparcadas y dos hombres tomando tu pulso.

Al otro día, la normalidad tímida que conoce el enfermo crónico. Al decir de los martasanos estabas perfecto. Pero yo sabía que había visto algo realmente cojonudo. Y me emocionaba sólo de pensar en qué podría ser. Le describí la visión a algunas personas un poco más abiertas a este tipo de experiencias y todos parecían querer creer pero al final siempre me decían: bueno, esas cosas suceden siempre antes de un desmayo. La única que pareció seguir en serio mi testimonio pareció ser la empleada de servicio que en ese entonces teníamos. Se llamaba Elsa.

Elsa en ese entonces vivía en una casa al sur en la vía al llano, en un típico barrio de invasión. Era una casa, según lo describía, con una estructura clásica del campo. Por este motivo, no era raro que el baño quedara fuera de la casa y tocara cruzar un poco de la loma para llegar a él. Tampoco es raro encontrar, en estas casas de la zona marginada de la ciudad, sólo una gran habitación para varias personas y cerca a ella, una pequeña salita, en la cual se encuentra la cocineta de gas y varias ollas. El caso es que Elsa dormía junto a su hermana. Una espesa noche de Mayo, la hermana de Elsa sintió unas ganas de ir al baño que le ganaban y por el temor obvio de atravezar parte de la loma sola llamó a Elsa que la acompañara. Elsa renegó un poco puesto que se encontraba en su quinto sueño pero finalmente fue tanta la insistencia de su hermana que se vio obligada a acompañarla. Cruzaron la lúgubre vegetación nocturna hasta llegar al baño. Elsa esperó a su hermana, evidentemente sin gusto alguno y aún renegando por la actitud canalla de la cagona de media noche. En esas se encontraba, cuando de repente pudo divisar algo que se movía cerca a los árboles que circundaban la humilde morada.

Cuenta que se quedó completamente paralizada. Fue en ese momento que pudo ver los dos monstruosos ojos. Comprendió, sin saber cómo, que se trataba de una mujer muy blanca, con ojos tan negros como los de cuervo y un cabello largo, lacio e igualmente negro. Pero Elsa se encontraba fija en los aterradores ojos de la aparición. Y en ese shock hipnótico divisó que se filtraba en medio de los ojos un horrendo dedo cadavérico, con una uña tan larga como de bestia, llamándola. Ella iba siguiendo la telepática orden, sin mover los píes, tan etérea como el sueño. A medida que se acercaba, el espectro parecía complacerse más. Fue tal el gusto de la aparición que no se molestó en mostrar los dos afilados dientes que escondía tras su macabra boca.

La hermana de Elsa, al salir del baño, encontró a su hermana yendo por la espesura de la noche a un lugar incierto, sin plena conciencia de ello. La llamó numerosas veces pero la mujer no parecía entender palabra. Así que fue hasta ella y la agarró de la palma de la mano. Notó que estaba helada. Vio en su rostro el letargo y le gritó. Apenas tomó conciencia Elsa. Estaba tan aletargada que tardó unos segundos en reconocer a su hermana. Y cuando reconoció a su hermana, y se enteró de la extraña situación, todo su cuerpo tomó conciencia del peligro y echo a correr hacia adentro con su hermana, sin dar explicación, sin emitir un sólo quejido, sólo echando a correr lo más rápido posible.

Pocos meses después del suceso en la Zona Industrial, encontré un tumulto extraño en medio del pecho. Empecé a espicharlo frente al espejo, tomándolo como una suerte de acné caprichoso que se había depositado en esta inusual zona. Salió algo realmente escabroso. Era un líquido amarillo, pérfido y putrefacto. No descansé hasta no ver que había salido por completo. Pero meses después el bulto aparecía y reaparecía. La última vez fui a ver al doctor, me lo extirpó él mismo y guardó la extraña sustancia en una muestra de tubo...

Monday, March 05, 2007

mujer

Fue Bufalino quien escribió en Bluff de Palabras que el feminismo había sido la única revolución que la humanidad conoce en la cual los amos se sublevan contra los esclavos.

Me confieso un incapacitado mental para escribir sobre la mujer. Lo lamento porque finalmente a ellas les gusta los homenajes. Pero no podría escribir una chica chonqueta o componer Mujeres de Ricardo Arjona.

En cambio, sólo les puedo dedicar esta canción.
Thank you for the roses
Thank you for the roses

Tuesday, February 13, 2007

ángel




Delerium - Angelicus

"Podré vivir hasta que florezca este Adonis?"
Ria - Natural City


Ocurrió luego de la crisis nuclear entre Norcorea e Irak. Desde casi todos los rincones del mundo pareció verse el mismo fenómeno. Una espesa nube rosa cubría la totalidad del cielo, a veces rayos plateados rugían y murmuraban rompiendo el terroso techo que incomprensiblemente se había formado. Los aviones no pudieron despegar más y las aves parecían haber desaparecido por completo. La comunidad científica, por supuesto, ideó la respuesta más rápida para comprender el suceso aunque no generó convicción y las tesis expuestas no tardaron en ser abucheadas por el gran público. En la ciencia no estaba la respuesta. Los predicadores celosos de sus creencias interpretaron a favor de sus iglesias la incertidumbre acrecentada. Un célebre ufólogo convocó a otro suicidio masivo. Los filósofos se travestían en las calles. Los físicos jugaban al yo-yo en sus laboratorios. Los niños mutilaban las muñecas con los dientes. Las amas de casa compraban los periódicos de la farándula. La farándula se hacía a la cienciología de L- Ron Hubard. Yo me emborrachaba cada tarde, desbordado de nostalgia y melancolía. En fin, que Dios se había presentado y el pecado seguía inerme. Pero había suficiente ciencia como para preocuparse por el destino del hombre. Ya no se soñaba con volar a través de las gélidas galaxias. Todo lo que concernía al estúpido hombre post-nuclear era la extensión absurda de la existencia y la calidad de vida. Habíamos perdido el cielo y sólo parecía importar en las tabernas. Chicago era el imperio de la tolerancia y la ciudad más pacífica. Solía beber junto a un antiguo astronauta de la misión Gather Rocks:
- Algo se escapó de TrES-1. Un sórdido invierno en las rocas. Todo un desierto esperando tu muerte. De repente, un silbido enloquecedor. Lágrimas de ángel en tus ojos. Sabías que este tipo de espejismos era algo natural bajo estas condiciones. Pero la risa de un niño te hacía pensar dos veces si no era algo real, como si hubieras aterrizado en el jodido cielo. Imposible, fue lo que pensé. Todos mis camaradas nos devolvimos en silencio. Imposible, fue lo que dictó el juez cuando le revocó la licencia a Dave.

El terruño celestial se desvaneció por los cielos, con la misma naturalidad en que surgió, después de la crisis nuclear entre Norcorea e Irak. Los científicos callaron y los pastores hablaron mucho. 25 años en que el mundo perpetúo su soledad cósmica sin aparente trauma. Pero los borrachos sabíamos que algo había entrado en la tierra de manera definitiva. Las pruebas eran difíciles pero irrefutables. Algo en la sensación parecía comprobarlo. Era como vivir toda una vida a través de una ardiente mirilla invisible.

Soñé después de las noticias. Soñé en el trasbordador Eileen cruzando la bóveda celeste. Estábamos siendo azotados por una fuerte tormenta galáctica. Llovía y la nave daba tumbos. Alguien gritaba sin miedo, como si fuera una reacción natural del cuello al desgarrarse. Entonces las visiones aparecieron. Pasaba junto a la cabina de Andrea cuando lo vi pasar. El trineo de Santa surcando el espacio sideral. Los dos quedamos en shock, cruzamos la mirada como si con ella cerraramos un secreto mortal. Abajo, en la cabina de compresión de gravedad las cosas tampoco andaban para nada bien. Así que le pregunté a Anita si había visto lo mismo que yo. Me respondió: claro, vi el tren de Chicago arder en la pista. Llamé a la Tierra y fue cierto. Un tren en Chicago se descarriló de la vía. De esta manera supe que estábamos en presencia de una entidad extraterrestre. Porque todas estas visiones eran imposibles y algo, de alguna manera, estaba sacando de nuestra mente las fijaciones más absurdas. Al despertar, me sentí menos solo en el universo: ya esa inteligencia había entrado en contacto.

En las noticias el transbordador Eileen se reportaba como pérdida absoluta del sueño del Espacio. Yo, en principio, no debería existir en este tiempo de la Tierra. Debería procurar permanecer invisible ante los A.L (Agentes Lógicos) si no quería ser regresado a casa, a la muerte, en las ciudades del futuro.

Tenía que cumplir una misión por lo pronto. Ir al rescate de los Niños Sagrados de Indonesia. Ellos llegaron a la Tierra hace 25 años. En la época que el cielo desapareció. Tras la crisis nuclear entre Norcorea e Irak. Luego de la bomba. También les llamaron Los Hijos de la Bomba. Unas criaturas excepcionales, en todo caso. Rechazados por sus madres en el nacimiento: la mayoría de ellas con severas heridas en diferentes partes del cuerpo, si no con múltiples mutilaciones. Los centros asistenciales los reportaron como niños con graves alteraciones genéticas, e incluso hubo quien afirmó que se trataba de despreciables mutantes. Si bien cuando nacieron eran niños monstruosos, con algunos órganos vitales externos, la ciencia no tardó en descubrir que de algún modo milagroso estos órganos se acomodaban a su posición "normal" sin sufrir alteración alguna. Muchos de ellos nacieron siendo siameses y a muchos de ellos, por esa obsesión médica de la normalidad, los asesinaron al tratar de separarlos. Los que se salvaron demostraron que eran más perfectos siendo 2 que 1.

Además de estas consideraciones puramente "médicas" lo que más fascinó a la opinión pública era el aspecto de estos niños a medida que maduraban. A los dos años la piel les cambiaba su original aspecto moreno y se veían tan blancos como un mármol. Los ojos tornaban amarillentos, como si sufrieran alguna clase de hepatitis. Algunos incluso desarrollaban una cómica cola al final de su columna vertebral(obviamente la clase media estadounidense no se cansó jamás de decir que eran duendes demoníacos).

Los Hijos de la Bomba estuvieron en la mira pública todo este tiempo. Por eso no fue extraño que cuando cumplieron 16 años se volvieran un fetiche cultural y muchos de ellos fueran utilizados como modelos para marcas como Dior, Gucci, Burberry, Ralph Laurent y Versace.

Los Niños Sagrados de Indonesia, como les conocimos luego, empezaron a morir prematuramente. Morían durante las sesiones de fotos, morían durante los estudios médicos, morían en las escuelas lujosas de Beverly Hills, morían en las ferias de exhibición de fenómenos en los pueblos. El primero en morir se llamaba Hans. Sus últimas palabras fueron: he encontrado el camino. Y se desvaneció. El acta de defunción daba como causa de su muerte Paro Cardíaco. El segundo en morir, Little Mati, exclamó durante un paseo en el campo: el camino se está construyendo. Y sufrió una combustión espontánea. Entonces los científicos locos y parasicólogos se aficionaron a seguir a estos extraordinarios niños con la esperanza de que murieran y dijeran algo que les ayudara a completar el acertijo. Pocos contaron con suerte, muchos de estos niños eran protegidos con recelo por sus portentosos padres adoptivos. No obstante, siempre satisfacían el morbo del público y revelaban las últimas palabras de sus queridos hijos fetiches. Todas las proposiciones de muerte tenían algo que ver con un camino. Y los especuladores del mundo estaban encantados construyendo el rompecabezas de la extinción de los Niños Sagrados.

Y estoy ardiendo y me araño la ropa. Salgo del Motel Arizona gritando. Me arrojo a la sucia piscina. Pero sigue doliendo. Algo me está haciendo daño. Es como si estuviera soñando a carne viva. Los huéspedes salen espantados y sé que me están observando pero no sé controlarme. No entienden que me ha cogido nuevamente las 4 am desprevenido. Y estoy seco y solo, solo ardiendo en llamas. En mis sueños ardo y me consumo. Son mis sueños que me asaltan. Son mis sueños que me llaman por mi nombre. Ardor de amor. Es algo familiar? algo que me haya ocurrido antes? Los A.L pronto llegarán en sus cohetes y vendrán por mí. Estos shows no me son permitidos. La fuga tiene que ser nítida, como mi amor. Pero me revuelco un rato en el interior de mis sueños. El agua brota a montones de mi cuerpo. Me ahogo. He muerto y renacido. Puedo gritar y reír. Pero no puedo estar a gusto. Déjame ir al Espacio, conocer tu secreto, besar los túneles del infinito. Jamás podré estar de vuelta allá arriba. En la escotilla, rozando los gases del universo, en el salvaje paisaje del absoluto.

Karl era su nombre. Lo encontré en una jaula para animales en la Feria de Esperpentos en Wichita, Kansas. Sabía que fallecería en menos de doce horas. Tendría que robarlo. Ya la pasma del tiempo me había pisteado durante tres semanas tras el escándalo en el desierto. Era cuestión de horas para salvarlo. Me acerqué con cautela al circo. Estaba tan concentrado que me fue imposible advertir al enano fisiculturista. Creyó que se trataba de un ladrón de gallinas y me agarró a bastonazos. Luché y forcejeé con el enano. Improvisé un salto mortal que maltrató considerablemente al pequeño musculoso. Pensé que lo había derrotado cuando sentí de repente un fuerte dolor en los testículos. Era el enano que me estaba mordiendo las güevas. Traté de desprenderme de él pero más aferraba sus molares en mi sexo. Sentí que me desfallecía. Empezaba a sentir calor allá abajo, era la sangre que corría de mis pelotas. Me abstenía en lo posible de gritar, era lo peor que podía hacer si no quería ser masacrado por una horda de payasos, mujeres barbadas y malabaristas. Pero el enano me estaba ganando la batalla. Jamás creí que un enano de circo contara con una mandibula tan férrea. Supuse que ésta sería mi ridícula muerte. Estaba perdiendo todas mis fuerzas cuando empecé a escuchar un canto divino, algo como los cantos gregorianos, y una luz cegadora pareció nutrirme desde adentro. Obvié el dolor y comencé a reír. Abracé al enano como si fuera mi hijo. Le persigné su cabeza pelada y quise besarlo. Estaba volviéndome loco del dolor y del placer. Fue cuando pude clavarle un mortal puño definitivo en la corona de su cabeza. Subió su infantil mirada hacia mis ojos como en tono de pregunta. Me hice de tripas corazón y le propiné otro puño a su hermosa cara incomprendida. El enano parecía estar llorando y al ritmo de su llanto seguía maltratándolo (pese a que sintiera que los golpes me los estaba dirigiendo a mi mismo y que llorara largamente junto al enano). Finalmente, de su cara sólo se podían apreciar dos inquietos ojos verdes desbordados de lágrimas. Sentí pena por el enano. No quería llevarme ninguna vida en esta misión. Pero desafortunadamente no todas las cosas en este mundo son color de rosa y siempre hay alguien que paga las consecuencias. Miré a través de mi pantalón y vi que chorreaba sangre a la altura de mi pene. Sabía que el enano me había destrozado las güevas. Me recosté al lado del ridículo cuerpo sin vida del enano. Lloré hasta el amanecer.

-Karl, es hora de irnos, joder
-El camino... el camino...

Karl sólo repetía "el camino.. el camino" como un maldito perturbado. Supuse que el dueño del circo lo había estado instigando con el fin de que revelara algo del misterioso camino y que Karl, traumado por ignorancia, sólo decía esta palabra como esperando que algo divino viniera a completarle la oración. Le dije que olvidara por un instante "el camino" y aprovechara para escapar. Karl asintió con risa boba y me siguió por el espesor del monte.

Wednesday, February 07, 2007

deftones en Colombia - 06-02-2007



I think god is moving.

Era el comienzo de un agitado día de vueltas burocráticas. Me preparaba para ir al Distrito Militar a sacar el duplicado por pérdida. Me preparé para las respectivas fotos, afeitarme y acicalarme. Algo me retuvo, no sé qué fue. Tal vez fue la conversación con Adán Smish. Él se responsabilizaba por todo el revuelo causado por el calentamiento global.

-Tío, te lo aseguro. Yo soy uno de los culpables del calentamiento global.

Y no es que Adán Smish sea fumador, taladre bosques o le encante quemar árboles. No es que Adán Smish sea un mal escritor narcisista al que le encante arruinar miles de hojas viendo sus torpes escritos finalmente en papel impreso. No. Adán Smish es un realizador de cintas caseras gays. Ciego, cree que las películas pornos son las causantes de todo el desorden climático. "Con toda esta gente cachonda, cómo no va a arder este pobre planeta?" Se pregunta, convencido, Adán Smish.

Desperdicio toda la mañana corrigiendo el argumento de la próxima cinta de Adán Smish: ATENAS 400 A.C. La inspiración surgió cuando Smish confirmó el rumor de que los primeros filósofos griegos eran homosexuales y probaban con drogas. Este descubrimiento para Smish desencadenó toda una serie de frenesí inspirador y una potencial fuente de creación para sus videos, a los cuales califica de "bastante vulgares y huecos". La verdad es que no le veo ningún problema a que los videos sean vulgares y superficiales, nadie pretende incrementar su cultura al alquilar una cinta porno. Pero Smish difiere de mi tesis y ha investigado sobre la cultura griega para su próxima película.

ATENAS 400 A.C:
La historia surge con el famoso Proemio de Parménides. EL filósofo va por el sendero menos transitado por los hombres, acompañado sólo de una yegua. Antes de entrar a la cueva, una diosa con cara de pocos amigos le dice que la entrada tiene un valor sexual. Así que el filósofo tiene que hacerle un poco de sexo oral antes de proseguir. El filósofo continúa el camino, pero la yegua queda copulando con la diosa: algo de sexo lésbico zoofílico. Al llegar al fondo de la cueva encuentra la famosa esfera, que es la verdad: la verdad es circular, no admite diferencias entre perspectivas. La esfera , que es en realidad un ano, empieza a estremecerse de placer y le grita con desespero que la labor del hombre de conocimiento es penetrarla. Parménides vuelve con ese conocimiento a Atenas y arma su propia escuela de muchachitos. Ahí vendría un corte y se mostraría a los miembros de la escuela haciéndo un gang-bang al atormentado Parménides.

De esta escuela de muchachitos se formaría Sócrates. Sócrates detesta a Protágoras, que afirma que el hombre es la medida de todas las cosas. Al verle la polla a Protágoras se siente engañado y le dice: claro, a ti te conviene decir que la verdad es una cuestión relativa, así te curas en salud de tus pequeños dotes. Así que inventa un método, la mayéutica. La mayéutica consiste en poner en duda la sexualidad de los muchachos hasta que estos terminan, finalmente, accediendo al encuentro carnal con el ya envejecido filósofo. Un amante enamorado de Sócrates declara ante el ágora que el viejo filósofo está copulando a todos los jovencitos. Lo condenan a servir de secretario a Prótagoras o a la muerte. Prefiere la muerte.

Un joven febril, formado en la nueva escuela, asiste a la terrible muerte de su maestro en cárcel. Conmovido por esta visión, decide convertirse en él y emprende la honorable tarea de hacer hablar a su maestro muerto con sus opositores. A este apasionado joven lo llamaban Platón, por la enorme espalda que había adquirido luego de haberse puesto muchas veces de rodillas ante su sabio profesor. Smish, en gran medida, se identifica con Platón, en cuanto cree que el filósofo fue el primer cineasta. O sea, se refiere a la alegoría de la caverna.

Un hombre es alejado de toda la manada de idiotas de su lado. Es digerido por el gran espíritu cósmico que lo succiona hacia una órbita ininteligible para el hombre común. El hombre sufre y llora. Luce desesperado. Como un perro con ántrax se retuerce ante semejante luminosidad. La sabiduria es tan vasta que le cuesta asimilarla. Tras soportar mucha pena en este nuevo universo verdadero y confrontar su propio espíritu de farsante, empieza a llenar sus pulmones de un nuevo aire, su mirada ya no es la misma, sus pensamientos ahora son claros y reales. Finalmente, el renacido hombre se hace al nuevo mundo y sólo le resta la pena para su anterior estado de ignorancia e infelicidad, mentira y opinión. En este feliz punto, la misma fuerza, el mismo espíritu, el mismo duende burlón, lo devuelve a su lugar de origen. Y el hombre es desgraciado nuevamente. Sabe que su experiencia es tan original para la estupidez del hombre común que sólo remitirse a ella le acareará desgracias y desprestigio. Piensa melancólico sobre la verdad, el bien, la justicia y la belleza: todas esas bondades que su inmediato anterior estado le otorgaba. Aborrece el viejo mundo -o sea, donde se encuentra ahora- que le parece falso, tonto, malo, injusto, horrible, idiota, estúpido. Y lo llama "el mundo de sombras" en comparación al perfecto mundo en el que vivió, el cual era pura luz y belleza. Un hombre de sombras jamás ha visto luces, por lo tanto, sobra hablarle de luces, sobran las palabras bellas y justas. Este hombre entiende no más sombras. La tarea de Platón se reduce a traducir el mundo de la inteligencia al lenguaje del bruto. Palabras brutas para el bruto podrán remitir, así sea por medio de la carencia, a la promesa de una belleza cierta.
Por eso Smish es realizador de cintas pornográficas. Porque es demasiado metafísico para ser filósofo, demasiado sensible para ser literato, demasiado justo para ser crítico. Y le gustan las sombras sobre todo. Porque le encanta todo el entramado conceptual que se esconde en la superficialidad del sexo. El cuerpo, cómo pintarlo? El sexo, cómo sentirlo, sin estar ahí presente? Y sus películas quisieran ser ausencia. Aspiran al llanto del espectador, que se entiende incapaz de estar en ese cuerpo que goza y se entrega, ahí en la pantalla. Y él, detrás, con la impotencia de la soledad y su propio cuerpo, descorpóreo y asexuado, anhelando un respiro de amor sobre su hombro.
Atenas 400 a.c culmina con el triunfo de la Filosofía encarnado en la gran polla de Aristóteles clavada en el joven Alejandro Magno, quien luego surcaría los mares, expandiendo la intriga griega y un mito sobre la verdad: que es única, verdadera, bella y justa.
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Le digo a Smish que extraño en esta retorcida historia a Heráclito, el señor de los opuestos. Se queda pasmado. Observándome fijamente, suelta un regaño: eso es depravado, Luis.
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Smish se va de la casa al mediodía, tramando una nueva historia sobre el resplandor de Roma. En cambio, yo siento que debo ir a comprar bananos y moras para la casa. Estoy en la caja registradora, preguntando por el precio de los bananos y escogiendo las mejores moras, las más negritas, cuando Santos me llama.
-Chip se consigue dos entradas
-Dos entradas para qué - pregunto
-Para deftones, marica.
El chico de la caja registradora se impacienta. Yo trago saliva. Mierda, ya había perdido todas las esperanzas. Y de repente siento que puede ser real. Puede ser cierto que vaya a ver por fin a Deftones. Mierda, eso no puede ser.
- Tiene por lo menos la mitad de la boleta?
- Ni un chango - Respondo
- Pues llame a Chip a ver si le presta.
Pago los bananos aún temblando. Algunas moras verdes se colaron en la bolsa. No importa. Salgo de Frutas y Verduras y llamo de inmediato a Chip. Mierda, que se conseguió dos boletas. Joder, no tengo un chango. Puede prestarme, le pago la próxima semana. Seguro marica le pago. Ahora era real. Lo que pronosticaba un día de vueltas burocráticas-militares parece cambiar de color. De un segundo a otro. Es increíble. Chino Moreno, por fin te veré. Hijo de puta.
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A las 6 de la tarde, al frente del Palacio de los Deportes, se ve un grupo algo grande de jóvenes rockeros. No es tan grande como lo esperaba encontrar, pero sí es lo suficientemente grande como para saber que hay un concierto. La policia como sabuesos hambrientos ostentando sus risibles bolillos. Los hippies tratando de vender cualquier porquería a cualquier idiota pro-hippie. Los revendedores tratando de recuperar lo perdido. Me percato de toda esta gente clásica de un concierto de rock pero no observo a Chip ni a Santos por ningún lado. Me siento en una lomita a esperar. El frío hace temblar las piernas. Me reprendo al mismo segundo: qué será este temblor: emoción o frío? Me da pena de mí mismo: tan grande y aún con emociones. Al lado tengo a dos ladrones de poca monta. Me agradan porque en cualquier instante me pueden hacer daño. Al otro lado, una pareja de hippies. El hippie rubio se va, me imagino que a fumar bareta y se queda su novia gorda. Ella devora todo lo que tiene en un bolso. La miro con bastante compasión: siempre me han fastidiado las mujeres que comen mucho. Me ofrece un cigarrillo: "mejor compartirlo que perderlo a la entrada" Le agradezco y llamo a Santos: Joder, dónde putas andan?
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Faltando un cuarto para las siete, veo el cuerpo engrandecido de Santos. No deja de sorprenderme, hace un año eran tan flaco como yo y ahora anda tan grande como un integrante de la banda Rammstein -sólo que morenito. Todo este tiempo que lo estuve esperando, fue una búsqueda infructuosa del modo de ingresar por prensa. A la entrada de Prensa estaba una pequeña golfa llamada Diana. Cada segundo que ella hablaba era una pista clave para entrar del modo más estúpido posible.
-Que los de Canal Capital no están en lista pero están permitidos
-Que si preguntan por Alejandro pueden seguir
Así que le dije:
- Vengo de un medio pequeño
Ella me respondió
-Sin escarapela no hay entrada
Le dije que había fundando hace poco, hace un mes, y que como el plan de medios se hizo hace dos meses no había alcanzado pero de hecho estaba invitado. Finalicé diciéndole: Diana, créeme. Ella se sorprendió que supiera su nombre: Awwww. Pero fue demasiado evidente que me estaba pasando por listo y no me dejó entrar.
Santos llegó de todos modos con las dos boletas. Sonreí satisfecho y agradecido. Pero no faltaron los percances. "Oiga, será que me dejan entrar la correa" Me golpié la frente, sorprendido de la ingenuidad de mi amigo. Le hice saber que la única forma era dejarla con la gente de la entrada. En ese momento salía un amigo de Chip del parqueadero y Santos dejó la correa con él. Ahora el problema era la cajetilla de cigarrillos. Tampoco la dejaban entrar. La regateamos con un vendedor y le dio 1000 pesos por ella. Bien vendida, por lo menos. Ahora sí, estábamos adentro.
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A las 7 estábamos adentro del Palacio de los Deportes. No teníamos prisa, ninguno de los dos quería fastidiarse con las bandas teloneras colombianas. No se trata de un gesto de desprecio por el rock nacional y sus bandas: sólo es una visión realista: las bandas colombianas son demasiado malas y ninguna merece telonear una banda tan genial como Deftones sencillamente porque ninguna le puede dar la talla. Y eso fue lo que tristemente comprobamos apenas entramos. Sonaba Raíz y apestaba. Las guitarras eran totalmente predecibles y aburridas. Santos se fijó en la voz:
- Esa voz sirve más para el tropi-pop que para el hardcore.
Le respondí:
-Sí, es como Fonseca.
Gracias a Dios no demoraron mucho los payasos esos y se despidieron. También agradecí que no fueran igualados y se atrevieran a hacer un cover: pues por lo menos no lo hicieron cuando llegué, tal vez antes, nada raro, igual. Las luces se prendieron. Pude ver la gente de VIP y prensa. Los tontos de Dr Krápula se pavóneaban de un lado para otro. Qué hacían allá si su música es como el polo opuesto de la tristeza de Deftones? También estaba el mono estúpido de Koyi K-Utho. Los medios, los "verdaderos", no demoraron en reconocerlo también y correr a entrevistarlo. Es fácil entender por qué. Los Koyi K-Utho son unos moja prensa, unas vedettes y eso le gusta a los medios "verdaderos". Al lado llegaron los apestosos Pornomotora. Ese idiota que tiene una cresta tan postiza como su música, como su "propuesta", como todo el rock nacional: una cresta falsa.
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Son las 8 y ya se ha asomado dos veces un gordo con pinta de chicano. La gente cree que es Chino y lo ovaciona. Él dice: chi, chi. Y la gente lo aclama. Suena Snoop Doogy Dog. Parece ser irónico porque a los que nos gusta el metal en Colombia por lo general odiamos el rap. Pero en USA es diferente y bueno, la influencia Hip Hop es bastante evidente en Deftones. Santos dice: esta es la música que le gusta a esta gente. Pero ya no quiero escuchar esa mierda de rap fiestero, quiero a los deftones. La gente grita: Deftoooones, deftooones, deftooones. Santos dice: esta gente cree que es un partido de fútbol. Antes de que acabe de reir se apagan las luces y la guitarra empieza a tronar.
Be quite and drive (far away) suena y la gente aún está confundida. Demasiado bueno para ser real. Y allí están los 5 deftones. Los guitarristas, antaño rastas, ahora meniando frenéticamente una melena demasiado largo. Chi Cheng furioso tira del bajo que vuelve a él y sigue golpeando ese bajo inclemente. Stephen Carpenter no falla una nota a pesar de la velocidad. Abe Cunninghan destrozando la bateria, con una energía casi de banda de garaje. Frank Delgado, el nuevo integrante, haciendo más delirante la escena sonora con estruendos que sólo un teclado demoníaco podría lograr. Y ahí, el gordo chicano, el increíble frontman de la banda, Chino Moreno, saltando y gritando, como un chaval, con su peturbadora voz que va entre lo divino a lo satánico.
Acto seguido, como para no escapar del ensueño, la fantasía de My Own Summer. El público grita a toda voz: shove it, shove it, shove it. Y la mejor banda californiana del momento no parece reservar entrega y amor a su público. Saltamos y gritamos, no lo podemos creer. Si digo que estábamos al borde de las lágrimas, no exagero.
Aún permanecen complaciendo a su antiguo público, al que pertenezco, ese público que no compró la boleta para escuchar el último albúm o la canción que rotan por Mtv, sino ese público fiel que esperó casi 10 años para verlos y cantar a su lado. Suena Engine 9 y la voz de Moreno, justo al estallido de los locos teclados de Delgado, se mezclan con el grito de la audiencia: un grito desesperado, loco y alegre: orgásmico.
Una de las canciones que más esperaba oir y cantar esa noche era la desoladora Digital Bath. Muy calculada y fría para mi gusto. Aunque la voz de Moreno no desilusiona, esperaba un poco más de sentimiento. En cambio, Bored que predecía bastante artificial fue realmente crispa-huevos. No sólo por las variaciones de la estructura original, sino porque en realidad se vio la simpatía que generó el público bogotano en la banda.
Luego de Bored siguió Roots la cuál realmente no puedo calificar desde un criterio imparcial porque sencillamente en ese momento me enloquecí. A mi lado otro chavo parecía estar pasando el mismo trance. Ya no importaba ni mierda: estaba experimentando a Deftones y comprobando una vez más porque era una de mis bandas favoritas y que algo en mí aún andaba fiero, presto para brincar.
Obviamente no faltaba el mercadeo. Para eso vino la banda, no? Y empezaron las canciones del último albúm. Sonó Hole in the earth con un increíble preludio sampleado, extractado seguramente de algún Star Trek. Una canción fantástica, que enseña la maduración de una banda a sonidos más introspectivos.
Algo que jamás esperé fue escuchar Passenger en vivo. Siempre me pareció una canción tan elaborada y compleja que consideraba que se trata de una presunción de Estudio. Pero ahí la interpretaron y fue tan bonita y bien lograda que se me hizo agua en la boca. Porque deftones es una banda que no titubea en demostrar lo buena que es y lo muy superior que es a otras bandas que se conforman con el rótulo de ser legendarias o tener una buena imagen. Otra cosa que hay que agregar es el buen trabajo de los realizadores del concierto por tener un sonido pulcro. En este momento me sentí respetado como fan y melómano: tanto por la banda como por los organizadores. En un país que es tan difícil ser respetado y la mediocridad es tan arrogante, lograr un espacio de perfección es una bendición -si no un milagro.
Y para no tener que retractarme sino para confirmar mi sospecha de que estaba siendo respetado, casi me caigo al suelo cuando empiezo a reconocer las primeras tonadas del hermoso cover: NO ORDINARY LOVE de Sade. Y fue hermoso, por no decir otra cosa. Pocas personas la cantamos, pocas personas la disfrutamos realmente, porque esas pocas personas somos aquellas que hicimos hasta lo imposible por ir al concierto, lo imposible por conseguir las canciones inéditas de la banda y comprar la mayor parte de su discografía: una retribución cariñosa a los amorosos fieles de la única banda que le da un estatus al Nu Metal.
Pocas cosas quedan para decir de lo que siguió. Ya en ese momento podía morir feliz. Pero seguían las buenas razones para seguir vivo: Around the fur, la enigmática canción nueva Kim Dracula y la enérgica 7 words, en la que Chino Moreno literalmente se puso de ruana a Colombia - bueno, la bandera de Colombia-. Un enloquecido fan pudo subir al escenario a saltar junto a sus ídolos. No demoraron los gorilas en derribarlo y devolverlo -no sin sus buenos puños de por medio-. Pero en ese perfecto momento, todos los fanáticos fuimos ese fan. Él hizo lo que cualquiera, de tener la oportunidad, hubiera hecho. Yo grité, como manera de apoyar a ese pobre diablo, que era yo en medio del éxtasis. Fue bajado y de nuevo el embrujo: ellos son deftones, nosotros unos pobres mortales.
Siguió Change. Frank Delgado justificó su permanencia en la banda y el cielo parecía gritar: I watch your changes in you. Otra memorable canción para la memoria. Por último Head Up, en la que presintiendo el final todos brincamos y gritamos, agradecidos de haber visto una de las mejores bandas de rock del momento.
Las luces se prendieron, Abe Cunninghan regaló las baquetas y la realidad volvió a ser sorda. Otra vez volvió Snoop Doogy Dog. La gente bajaba con mirada grata en sus ojos, los cuerpos cansados y una línea curva en sus labios.
Gracias Deftones!
(si quieren ver un poco de deftones en Colombia: x digital horror x)

Monday, January 22, 2007

And again the rain falls down



Regresamos a casa, después de una breve interrupción mortal, de nuevo al universo. Subo la mirada y veo la luna: hasta allá extendimos nuestras galácticas piernas. Recién regresamos, luego de mucho tiempo estancados en este nocivo planeta. Hace mucho vinimos de allá, del cielo, de las estrellas muertas que aún proyectan su luz como una voz que clama el recuerdo, como un grafito en la pared de algún mal bar del centro que suplicara: RECUÉRDAME. ACÁ ESTUVO PEPE. Un sueño empozado en el alcohol y la nimiedad, bañado en tristes canciones que sólo a pocos dicen algo. Un viejo romance se escribe en las galaxias, con garras de demonio, trajinado como calzones de puta barata y el corazón de virgen de provincia. Hoy observo ese universo del que descifré algún pensamiento, olí alguna ruina, del cual fui alguien para caer de nuevo en ese pozo del olvido. Y allá me dirijo con lo limitado de mi intelecto. Recuerdo una vez más los ojos esquizos de Andrew, cuando por torpeza revelaba que había visto luces allá en el cielo oscuro de la sabana y los muchachos del centro se burlaban y bromeaban entre ellos: Andrew ha visto extraterrestres: está tan loco el pobre. Y yo me quedaba afuera, en el porche del centro, sentado junto a Andrew y le pedía que me dijera realmente que había visto y él, creyendo que lo tomaba por idiota, como los otros, se rebelaba en contarme sus inocentes visiones del cielo. Y yo lo lamentaba, porque realmente me hubiera gustado creerle. Entonces le pedía que fuéramos hacia el lado más oscuro del jardín para contemplar las estrellas. Y una vez allí, ya no miraba las estrellas sino el estupefacto rostro de idiota de Andrew, sus ojos desorbitados siguiendo no sé que rumbos, y sentía que acaso él podría llegar a desantrañar esos secretos de la espesa materia negra que revoloteaba mi cabeza y sentía que yo no podía hacer nada más que caer y caer en esta lluvia de tinieblas de pensamientos siniestros y mediocres que no conducirían a nadie y sentí que si acaso algo me podía revelar Andrew sería tan abyecto que lo usaría, sólo a mi favor, no a favor de nadie, ni de su buena imagen, pues jamás hay problema en que un idiota conserve su fama de idiota pero YO... y realmente sentí que había perdido el aura del universo. Y recordé entonces las primeras veces que veía la Torre Colpatria en compañía de mi padre. Sentía un vértigo irresistible y unos profundos deseos de aferrarme al suelo, suplicar porque jamás me levantara de este suelo. Mi padre parecía adivinar mis pensamientos y verme los ojos de la misma manera en que yo miraría años más tarde los ojos de Andrew en un centro de desintoxicación a las afueras de Bogotá. Pero eso lo pienso ahora- Ahora que camino por las calles descampadas de chapinero como en una vieja novela del salvaje oeste contada por Louis L'amour. Ahora que la situación parece ser tan concreta y la destrucción de la vía láctea poco importara en comparación a la destrucción sistemática de los nervios. Luna, te ruego por la suerte de los hombres, tú que orbitas en dirección a nuestra miseria, fría y elegante, por nuevos siglos. Tú, que tienes la capacidad de influir mares y vientos, te ruego por mi destino, te ruego por los hombres de antes y de ahora que fuimos incapaces de escapar. Luna, te ruego porque tú quedarás a cargo de estas ruinas luego de nuestra partida, luego de nuestro encuentro con nosotros mismos, en el vasto universo. El diablo quedará a sus expensas, una visión deprimente, como el anciano que huele la ropa interior de los amores de su adolescencia al recordar los días que jamás volverán a ser. Y tanta tinta desperdiciada replegará la biósfera como una condena de las supuestas astutas almas que se atreviaron a desafiar los arcanos ya inscritos en nuestra raza. Jódanse todos y para la puta madre...

Wednesday, January 17, 2007

Back again in this shithole



En el intercentro me solían llamar El Demonio.
Música para extraterrestres satánicos.

Así que recordé las palabras del chamán: existen en el mundo fuerzas que velarán siempre por quitar lo mejor de ti, entes invisibles pero reales que se refugian en ciertas inteligencias menores para apoderarse lo que de antemano ha sido siempre tuyo: todo tu talento, tus ambiciones, tus sueños se verán anulados por influencia directa del virus que alberga estos espíritus menores (tan llenos de sarcasmo, chascarillos e ironía) El día calienta. Son las 11 de la mañana. Pago un café internet y reviso si hay algún aviso de Karlo. Karlo es el chico que madruga a confirmarte lo que ya sabes.

Wednesday, January 03, 2007

Poesía Menor de Antioquia

Epitafio
Poeta menormenormenormenormenor
menormenormenormenormenor enorme
13 de octubre, muerte de manuel bandeira (1956)
José Paulo Paes


Este es un homenaje a un poeta de tierra caliente (para usar el calificativo de Mutis). Licenciado en Lingüística y Literatura, con Maestría en Docencia Universitaria, no contamos con otro gorgoteo urbano del prospecto pifiado de poeta maldito sino con el triste canto de un docente de tierras olvidadas. Cuántos pupitres solos? Cuántos soles desperdiciados? cuántas tardes de desamor en un zaguán oscuro sin la luz de una luna desamparada? Ausencia y soledad son los magníficos temas que nos presenta en su libro Poemas para leer en el Bus este tenor de melancolía y anonimato con nombre de Poeta: Rubén Dario Lotero.

Qué ganas más irresistibles me entran de hacerle una necrológica!


El sueño de una noche


Cierra la puerta
y pasa de prisa la cerradura
como si dejara a alguien por fuera

Con los cuadernos del liceo
(hoy no abiertos)
entra en su cuarto
y prende la televisión
buscando no estar sola
pues en casa ya todos duermen

Aún teme la noche
como cuando niña
después de escuchar cuentos de duendes
que sobrevolaban los tejados
y se entraban a los dormitorios
igual que el viento
así
de pronto


En el fondo de la casa
la cocina silenciosa
como un fogón de leña apagado
es extraña
como habitada


Pero ella ya duerme
y cruza el pueblo en sueños
sobre las ancas de su cuerpo adolescente

Vuela sobre las azoteas
donde se esparce rojizo el menudo fríjol
Sus brazos se abren como alas
y sus ropas rozan las antenas de televisión


Bajo sus pequeños senos
siente el aire que sube
desde las aceras
recorridas por los perros solitarios
y pasa junto a las carreteras elonadas
de las afueras


Escucha un conjunto de voces
como de coro de iglesia

El amanecer alojado en la ventana
llamea en sus ojos
y siente su cama detenida
al borde de un nuevo día


Luna


Pasa en silencio
por encima de las ruinas
la luna sin casa


En el bus

El hombre de cara arrugada cierra los ojos: en
una mano la lotería; la otra, agarrada al tubo del
bus para no caerse. Se tambalea. Deberá sentar-
se. Alguien le da el puesto. Se sienta, se agacha
preocupado y se agarra la cara entre las manos.
Viejo. Cansado de andar calles, de ofrecer lote-
ría. No podría estar más arrugado.


Lluvia


Después de la lluvia
pedazos de cielo
ocultos entre la hierba


Consejo


Ama lo más cercano:
la sinuosa geografía de tus cobijas
la vieja mesa que te acompaña
los hermanos gemelos de tus zapatos
y el trago de agua que bebes
en alguna hora de la árida noche


El sol


Como el ocioso muchacho del campo
que baja al pueblo en semana
el sol
se pasea en vano por la calle:
todas las muchachas están en clase
y las bicicletas
encadenadas en el patio de recreo


Camino a casa


Cuando preocupado me he bajado del bus y camino hacia mi casa, el viento que sube por la calle me refresca, me alisa los vellos de los brazos y lo escucho silbar en el hombro.


Entonces me calmo y observo cada cosa que encuentro en la acera: colillas de cigarrillo, papeles y los yerbajos que crecen en las junturas del cemento.


De cada casa sale un aliento diferente: un canario, una flauta y una balada de radio que se descuelga desde un balcón y que continúo cantando calle abajo.


Dos hermanos


Todos los domingos al atardecer
los dos hermanos solteros
apagan la televisión
salen de su pequeño apartamento
y en silencio bajan hasta el patio
Mientras el que trabaja en una lavandería
se sienta en la acera
y calienta sus manos entre las piernas
el otro (que es rector en una escuela pública)
va hasta el arbusto más cercano
y una a una le quita
las hojas secas o dañadas

El regreso


Con la tierra negra en el rostro
y en la cuchilla del azadón
regresan al pueblo por el camino
padre e hijo oyendo radio


A sus espaldas los arados
adelante sus perros

En casa los espera el agua del baño
el plato de fríjoles en la mesa
y el tosco lecho con el cristo encima

Niña


La pequeña prostituta aún es una niña
cuando persigue juguetona
la verde lagartija
que de improviso aparece entre las piedras


Sentencia


Amor
donde quiera que estés
y quien quiera que seas
no somos nada separados


A las seis


A las seis terminan sus labores
el río busca donde pasar la noche
y lleva consigo el recuerdo de la lluvia


Francisco Antonio Cano. "Horizontes"



Transcurrir


Aunque no nos importe
el río sigue corriendo
sucio y oscuro
y los campesinos siembran
y recogen las cosechas
en el campo
Habrá nubes y estrellas en el cielo
y a la ciudad
seguirán arribando viajeros

Aunque no los veamos
los camiones continuarán su ruta
por la autopista
y llegarán nuevos muertos
a los cementerios

Mujeres

Aún hay mujeres
que desde la penumbra de los cuartos
y sentadas junto a las ventanas
se quedan como detenidas
horas
en un único pensamiento
en una sola cara ausente
Mujeres de rostro pálido
y de brazos tenuemente delgados
transparentes a la luz de la mañana

Pasará el día

Pasará el día como un tren bulloso
y yo me quedaré como siempre
esperando esperando
con los lentes en la mano
los ojos indefensos
la piel indefensa
y sin palabras


LOTERO, RUBÉN DARÍO. Poemas para leer en el bus Premio Nacional de Poesía Universidad de Antioquia, 1991

Saturday, December 30, 2006

Laura

Dedicado al General Pinochet.

Primer plano calendario Pielroja. Una mano vendada arranca el último día del calendario. Dolly out que descubre, a la vez que se aleja, a la chica de la mano vendada. Se trata de una mujer de aproximadamente 24 años, cabello largo negrísimo y hermoso. Aún no le conocemos la cara a la chica, puesto que la vemos sólo de espalda. Lleva puesto una camiseta pequeña sin mangas y calzones de pepas rojas. La cámara descubre la cocina en la cual se encuentra la chica arrancando el calendario. Pasea por el austero apartamento de soltera. Sobresalen los lirios del living.

Una llamada.

Cuelga el inalámbrico.

La chica va por las calles bañadas de un hermoso sol de verano. Usa gafas negras pero le podemos observar unos estupendos labios carnosos rojos que saltan como si fueran a dar un beso. El tren de Tokio parece pasar nuevamente por su ojos al primer trago de ron en el bar 24 horas Hell's Oaks. Allí se encontraba el viejo Jimmy y sus locas historias de una América alternativa en la que los cuentos de horror primaban los paisajes de carretera. Un par de sexos desenfrenados como ortigas florecían en el escaparate del trasnochado bar. Le preguntan qué diablos le ha pasado a su muñeca aún con la respuesta implícita en la mórbida mirada. No preguntes tonterías Keith, cambíame un dolar que quiero poner una tune en la jukebox. Entonces el bar se impregna de la misteriosa felicidad de Laura.

Nunca debimos terminar esta guerra. Escombros, ruinas y desperdicios de guerra aparecían de vez en cuando en el patio del Hell's Oaks. Uno que otro amante solía tropezar con un brazo amputado al querer agarrar las posaderas del otro. Entonces los envolvía el asco y preferían dejar hasta ahí el deseo y entraban en borracheras de semanas enteras hasta el olvido. El proyecto de conquistar la luna de Jupiter había sido cancelado a última hora y a todos los cogió la noticia con sus maletas de órbita preparadas. Al parecer volvieron los rumores sobre las entidades demoníacas que querían devorar el alma de los hombres. Pero para Laura su alma ya estaba devorada y lo poco que restaba de ella la consumía en alcohol y mal sexo con extraños del Hell's Oaks. Incluso había llegado a fornicar sobre el torso chamuscado de un soldado ruso en el patio trasero. Pero hoy Laura no se sentía sensual y no quería saber nada de penes confundidos en las praderas de whisky desperdiciado de la sala de billar. Fue un momento al baño y vomitó ese primer mal trago del día. Regresó, pidió un Gin Tonic, lo apuró con avidez y se largó a buscar un arma.

En la acera discutían dos adolescentes patriotas y decían que no había mejor lugar en la tierra que G. año 2890. Laura los observó con compasión mientras esperaba el cambio de semáforo. Uno de ellos la encontró atractiva y quiso cambiar luces con ella. Ella se sonrojó, a pesar de que el garçon le pareciera inmundo. El sólo hecho que alguien por fuera del Hell's Oaks la encontrara ligeramente atractiva se trataba de un factor jamás contemplado. Así mismo se reprimió el gesto adolescente que había efectuado inconcientemente. No mostrar debilidad alguna se había vuelto, de unos años para acá, en su política de vida.

En el supermercado consiguió un buen precio por un arma pasada de moda.

Al verlo cruzar la calle sintió subir todo el trago de la semana a la cabeza.
En sus ojos el tren de Tokio había arrancado.

Wednesday, December 13, 2006

A MI PIERNA IZQUIERDA

1
¿Piernas
para qué las quiero?
Si ya no tengo
por qué danzar
Si ya no pretendo
ir a parte alguna.
¿Piernas?
Basta una
2
Bajo
que subo
bajo que
subo
camas
inmensas
¿A dónde me llevas
todas las noches
pie muerto
pie muerto?

Corro, entre heces
de infancia, sábanas
de hospital, las calles
de una ciudad que no duerme
y a donde voces barrocas
llenan el aire
de
p
l
u
m
a
s sofocantes
y el amigo sin cuerpo
se burla de los amantes
que ruedan en la hierba


¿Por qué me abandonaste
pie muerto
pie muerto
sangrando en medio
de tan gran sertón?

no
n o
¡NO!

3
Aquí estoy,
Dora, en tu regazo,
desnudo
como en el principio
de todo.
Me toma
me arrulla
me protege
Fuiste siempre mi madre
y mi hija
(desde el principio
de todo) la mujer.
4
Cuentan que anoche un extraño murciélago asustó a los
pacientes de la enfermería general.
Cuentan que esta mañana todos los frascos del
ambulatorio aparecieron inexplicablemente sin tapa,
los rollos de gasa sucios de rojo.
5
Llegó la hora
de despedirnos
el uno del otro, mi querida
data vermibus
pierna izquierda.
A las doce meridiano
nos separarán
ad eternitatem.
Púdicamente envuelta
en un apósito
te llevarán
de la sala de cirugía
hacia algún otro (cementerio
o tacho de basura
¿qué importa?) lugar
donde permanecerás a la espera
a su tiempo y hora
del resto de nosotros.
6
izquierda derecha
izquierda derecha
derecha
derecha
Ninguna pierna
es eterna.
7
Lejos
del cuerpo
tendrás
de ahora en adelante
que caminar sola
hasta el día del Juicio.
No hay
prisa
Ni nada que temer:
te daremos alcance
oportunamente
En la peor de las hipótesis
si llegaras antes
que nosotros
ante el Juez
coraje:
no tienes la culpa
(recuérdalo)
de nada.
Quien dio los malos pasos
en la vida
fueron la arrogancia de la cabeza
el ansia
de las glándulas
la incurable ceguera
del corazón.
Los tropiezos
los dio el alma
ignorante de los huecos
del camino
de las trampas
del mundo.
Mas no te preocupes
que en el instante final
estaremos juntos
listos para la sentencia
sea la que fuere
contra nosotros
labrada:
las perplejidades
de un otro Lugar
o la inconcebible
paz
de la Nada.
José Paulo Paes
LA POESÍA ESTÁ MUERTA
MAS JURO QUE NÄO FUI EU
De prosas seguidas
de odes mínimas (1992)

Monday, December 11, 2006

Dios

Si hay un Dios es infinitamente incomprensible, puesto que, no teniendo partes ni límites, no tiene ninguna relación con nosotros. Somos incapaces, por lo tanto, de conocer ni lo que es, ni si es. Siendo así, quién osará intentar la resolución de esta cuestión? No seremos nosotros, que no tenemos relación alguna con él. -Blaise Pascal.


Acuérdate Dios del día que te encontré borracho en la tienda de José y no te importó que te tomara una foto.

Tuesday, December 05, 2006

TARANTULA



Es como lo que decía mi amigo Pascal: el hombre no es ni poquito la criatura más fuerte de la creación, en cambio, es de lo más vulnerable, lo más de delicado. Pero su contraparte con el universo es el conocimiento de su propia muerte. Y en ese sentido, el saber que está muriendo, el hombre es más fuerte que el universo entero (que desconoce su propio fin).


Deep in the shadows of your deepest secrets
I sleep next to the precepts you hold most dear
Your heart is in my province hour upon hour
I shiver when you feel the cold,
Everything you say I hear

Like a bomb and its fuse,
We bring bright light
But I could be a devil to you
I could bite like a tarantula
Right through the skin
And leave my poison dripping
Deliciously unsuspecting
Protecting you from all harm
Except perhaps from these arms
That hold you

Monday, November 27, 2006

Horas de angustia


Dedicado a Ramone

Las almorranas del psiquiatra sobre la acera de la calle 82 podían explicar hasta qué punto habían llegado las cosas. Cuando recuperé la sobriedad quise un informe exacto de los costos de la anarquía. No hubo respuesta. Recordé los días en la universidad y supe entonces que debí haber ido a guerra. En cambio preferí las calles y el tráfico de la mano de Carolina Coe. La última vez que vi a Coe fue en La Zona Neutra. Yo era un pobre farsante más sin licencia para asesinar. Ella me vio alejarse para empezar a gritar: Marica, sos un marica, una completa loca, que te den rico por ese culito roto. No, baby, te equivocaste de personaje. Me encontraste en mi peor estado: ni rastro del hombre que alguna vez estuvo. La cicatriz en mi cara ya poco decía desde que desfigurarse la cara se volvió tan de moda como tatuarse el cuerpo. Ese hecho aminoró un poco el estigma pero no el recuerdo constante: el recuerdo de haber sido vencido, con mis propias reglas, en mi propia casa. Nos derrotaron los ñeros. Desde cualquier esquina que se escogiera, todo era ese horrible ritmo alegre del reggeaton de mierda. Qué quedaba de esos días si todo parecía devolverse como un escupitajo lanzado al cielo? No es novedad que la policía es estúpida: pero esta policía aprendió a detectar tus puntos flacos y ya no era sino asomarse a su campo de visión y de nuevo estabas en problemas. El hastío llegó rápido. No eras igual de joven para aceptar la misma gilipollez de la poli, semana tras semana. La cárcel dejó de parecer súbitamente una buena opción para perder el domingo por la tarde. Pero ahora que estabas inserto, tampoco podrías escapar del lingo propio de las aceras. Tratabas de pasar desapercibido y de pronto la llamada del tercer piso: era Dios quien te gritaba: cuándo vuelves que te tengo tu ración asegurada. Una vez te levantas del nivel del piso en la Ciudad Negra el vicio te reclama pesadamente, como plomo suspendido. Y sólo tratas de seguir con la mirada firme al horizonte, como las demás ratas de alcantarilla que se mueven inconcientemente a través de sus vidas programadas, aunque ahora eres incapaz: más incapaz que nunca. Te sientes como en ese video de Radiohead: Just. Y parece como si te bastara con armar polémicas en las conferencias sobre la alternatividad de medios: por que te crispan los pelos del culo que hablen de Pirry como el gran modelo de crítica para los adolescentes: pero quién más podría serlo? acaso tú? Alguien te ha llamado: tartamudo mental y no has sabido cómo responderle. Porque de alguna manera sabes que tiene razón a pesar de que esta condición no haya sido tu culpa. Porque ha sido el precio de haberte entregado tan fácilmente al centro de estudios del sistema nervioso. Cuando los médicos psiquiatras disfrutaban cruelmente al ver tu voluntad sometida. Tu identidad fue puesta entre paréntesis con la finalidad de lograr la recuperación de la enfermedad mental. Y en un punto en que no podías más te encontraste con una risa falsa, afirmando rotundamente: gracias por esta profilaxis. En la pantalla ves que los salubristas públicos se aceleran en demostrar que en el año dosmil-no-sé-que-hijueputas la primera causa de muerte no será por enfermedades físicas sino por enfermedades mentales: bien merecido: finalmente cuando Freud habló de Neurosis se refería a un nivel de histeria general de la sociedad occidental y no de individuos locos: cuándo se ha visto a un indigena con depresión o crisis de identidades múltiples? La sobriedad ha llegado demasiado tarde: carente de respuestas. No, baby, te equivocaste de personaje.

Monday, November 13, 2006

La dieta del morir

Lo confieso: tenía mis prevenciones en publicar este video. Tenía miedo de putearme esta banda. (Pensar en la risa de Ramone tras su computador, o en el arrogante Obicek con una nueva banda más que agregar en su tonto criterio de "la que más tenga nombre raro es la mejor", e incluso, la idea terrible de un golem Juglaresco subiendo un castpost a mi nombre, como sucedió efectivamente con Laibach). Pese a estos prejuicios la publico. Insensato y/o terriblemente idiota. La buena música es como la buena poesía: está en el extraño espectro de lo público y lo privado a la vez. Es pública, está ahí, en el mundo, al alcance de la mano , es presencia. Es privada, no todo el mundo la entiende, ni disfruta, es oculta. Sólo me resta repetir a Einstürzende Neubauten (por los cds que me robaron y que ahora hacen parte del decorado de una buseta o de la musiteca de un tarado):
If you know my name
don't speak it out
it holds a power -


Pese a estos prejuicios la publico porque la música no es mía ni es de nadie. Y porque a As-zeta le va a encantar. Y porque a mí me encanta y me recuerda mis días astrológicos. Y porque:



I've got memories
I keep them away from me
They
won't behave
Won't be what I want them to be


I've seen it all and it's all
done
I've been with everyone and no one

So
many squandered moments
So much wasted time
So busy
chasing dreams
I left myself behind

I've seen
it all and it's all done
I've been with everyone
and no one

So this dying slowly
It seemed better
than shooting myself
This dying slowly
It seemed better
than shooting myself

These worms,
darling
They're nibbling away at me
They go at it
when I'm sleeping
Won't let me get to my feet


I've seen it all and it's all
done
I've been with everyone and no one

So
this dying slowly
It seemed better than shooting
myself
This dying slowly
It seemed better than shooting
-
If I could find the words to explain this feeling
I
would shout them out
If I could find out all this,
what's inside me
I would shout it out

So this
dying slowly
It seemed better than shooting myself
This
dying slowly
It seemed better than shouting it out


I make some coffee
Pull on that new pair of
pants
I can get so far, watch me
The feeling just falls away


I've seen it all and it's all
done
I've been with everyone and no one


I'm just tired, baby
I just need to lay
down
I'm just tired, darling
I just need to lay
down
I'm just tired, baby
I just need to lay
down
I'm just tired, darling
I just need to lay
down
I'm just tired, darling

Friday, November 10, 2006

Life as a videogame

De vuelta a la zona tórrida. Un angel triste, como decían en el Hell's Oaks. Me levanta la desesperación, por decir poco. El olor a látex jamás ha abandonado estas calles. Una ducha cálida calma temporalmente el temblor del cuerpo. En el espejo mi rostro luce más degenerado que de costumbre. Abro las cortinas de las ventanas que dan al muro del bar de enfrente. Preparo un par de huevos revueltos, mientras espero fumo un Camel y tomo la Coca-cola directamente desde la botella. De la calle se alcanza a escuchar el megáfono de un par de adolescentes techno-hippies que gritan: es hora de unirse a la aldea, entregad tu cuerpo que el medio expandirá vuestra conciencia sucia. Me como los huevos como un vagabundo comería sus sobras en la noche. Claire, maldita sea, he olvidado la cortesía. El cielo ya se puso rojo y yo aún sin camisa atrapado en estos ridículos cueros de Claire. Claire es aquella chica que ha cambiado para siempre a Madonna por Nina Hagen. Considero que mi perdición anoche fue haberme entregado a la sensualidad por completo. Un nuevo día. Atardecer de dioses ebrios. Resignación. Salgo a la antigua ciudad de negocios. Las calles absolutamente descuidadas. No es porque en esta zona no se mueva dinero, sencillamente ha dejado de interesarle al distrito. Los vendedores de software pirata abundan y te acorralan con su mercancía barata. Esto está una mierda. Es como si a todos se los hubieran cogido por el culo esta mañana y quisieran desquitarte contigo. Cada mirada es una flecha de rencor. Nada nuevo en el horizonte. Un tráfico imposible y horas reducidas. La red, por su parte, además, no hace sino caerse en esta zona. Me encuentro con Arnold en el Passenger y pido una helada cerveza para calmar el calor de las 4pm. Los informes sobre el polvo de la mesa del Passenger. Reviso impacientemente, buscando la única cifra que me interesa y que no encuentro. La mesera, Rosita, parece reconocerme en la distancia de los años. Otra vez en el mismo juego Luis? Bajo la cabeza y me encuentro con la ausencia de Miss Mary. La risa que alguna vez le provoqué al verme tan convencido ordenando el capuchino del mediodía. "Eres un viejito" fue el modo en que cortó mi severa pose. Antes de iniciar mi enardecida carrera de provocar-el-desprecio-de-todos. Miss Mary murió antes de tener la oportunidad de odiarme. Y ahora la extrañaba, bajo el bruto sol de las 4 pm en la antigua ciudad de negocios. No era la hora de regresar a falsas promesas. Carolina Coe, el color de la realidad: el espacio que jamás se agotaría. Una vieja traición a puño limpio y el vestido negro de Coe cayendo en la noche de los deseos. Nunca me perdonaría el hecho de haberle adulterado lo que ella llamaba su-propia-mierda.

Monday, November 06, 2006

Notes from the asshole of the world




Legiones de pequeñas cosas. Lectores invisibles e inverosímiles. Fantasmas, ratas, vagabundos y perras. En fin, a quien todavía ose leerme. Los invito a la mala prensa. Reportajes desde el culo de una ciudad muerta. Esto es el periodismo que el país no necesita, pero que a nosotros tanto bien nos hace. No sé cómo tildarlo: periodismo gonzo, anti-periodismo, pretensión de unos cuantos losers: mala prensa, prensa mala para el corazón. Una patada al culo. Hunter Thompson decía que lo necesario para hacer periodismo gonzo era: el talento de un maestro en periodismo, el ojo de un artista-fotógrafo y las bolas aguerridas de un actor. Esto es lo máximo a lo que podemos aspirar. Una reivindicación del periodismo gonzo de sus caricaturas desgraciadas. Tampoco es un periodismo "independiente" que considera que su labor es la de hablar de las cosas de las que todo el mundo habla. Nada conmensurable a las pobres mentes.

Los invito a compartir esta batalla perdida por la integridad:
http://prensamala.blogspot.com

Wednesday, October 25, 2006

Cuestión de principios

Me apuraba un par de Tarkovskayas con el Chacal y con la máquina diabólica en la tiendita de horrores cuando me llaman al Black Motorola. El caso de la Inteligencia sin Órganos finalmente había llegado a los tabloides y era necesario neutralizar la opinión pública a como diera lugar. Rick Martinez me necesitaba con urgencia en el Consultorio Ontológico. Me tomo el último trago de vodka y los dejo sentados junto un par de morbosas gothic lolitas que acababan de conocer. En el infinomniplayer sonaba Engel de Wumpscut. Me ajusto las gafas de sol para contrarrestar el bruto sol del mediodía. Recuerdo entonces las palabras de un viejo compañero cuando estudiaba filosofía: nada más patético que estar triste un día soleado de verano. Los carros en la avenida fluían como esperma de mongólico excitado. Recientemente me he encontrado incapaz de resistir todo esta prisa absurda: a dónde me conduce? a dónde si no a la muerte? a dónde si no al olvido de mi propia y diminuta muerte? No soy como los otros periodistas, eso es indudable, aquellos que al dar un paso causan un movimiento tectónico. Tres adolescentes se quedan viendo la postura en que espero el bus. Arrojado en la estación como recién cagado por una fuerza invisible. Me arrojan una cáscara de naranja al rostro y salen corriendo. Recojo la cáscara y la miro con tristeza, como preguntándole algo. Levanto la cara y me doy cuenta que una bonita muchacha ha visto toda la escena. Me grita, desde la otra acera: no hagas caso, así son los chicos hoy día. Entonces siento pena. Llega el bus y subo evitando volver a encontrar miradas con la muchacha. El busetero huele mi aliento y le dice a su compañero: este es el resultado de la actual administración, miles de borrachos al medio día. Sudo como un pollo cachondo y me percato de lo mal que huelo. Saco el desodorante del bolso y me lo aplico. Me meto a la boca un Tums para el aliento. Le causo risa a una chiquilla rubia que va acompañada con su madre. Bajo en la parada programada y me detengo a comer una salchicha en El Bohemio. Dos jóvenes hablan excitados de la noticia de la Inteligencia sin Órganos y entiendo a lo que se refería el bueno del Rick. Llego al consultorio y está Rick encabronado. Al parecer todo fue obra de un seguidor del culto Información Libre - Comunicación Abierta. "Esos idiotas podrían tomarle fotos al culo de María con el fin de lucrar sus mohosos bolsillos". Estando en la oficina, sintiendo apenas los efectos de la resaca matutina, llegan K. Aernoldo y N. Calogero. Ambos encarnan los excesos a los que había hecho referencia alguna vez Blaise Pascal: El exceso de razón y la falta de razón. Ellos han reunido material suficiente como para montar una buena farsa científica que negara una vez más la existencia de algo superior a la raza humana. Vamos a revisar el material a Saint Moritz tomando un par de "picanticos". Me encuentro de nuevo en una de esas situaciones en las que todo el mundo habla con propiedad de algo que yo desconozco en absoluto. Les pido explicaciones a Aernoldo y Calogero del significado de Inteligencia sin Órganos. Al parecer se trata de algo salido de la realidad vitual a la realidad -real?-. Es ahí donde me pierdo. Si la realidad es un diseño, una confección, un montaje -ya sea de una clases social, de una ideología burguesa, de una condición psicológica, de un estado biológico- esta "invasión" de lo virtual a lo real no debe ser sino una patología del diseño hegemónico que conduce a... a dónde diablos conduce? A qué clase de maligno hoyo negro hemos caído? Es como si durante todo este tiempo hubiéramos vivido con el conocimiento de la existencia de un Dios absoluto pero así mismo hubiéramos actuado de modo que éste no existiera. Y ahora, el aparente daño en el sistema, la "invasión", la prueba de la Inteligencia no Órganica, nos oprimía como si realmente hubiéramos empezado a sentir el peso real del dedo juzgador de Dios. Los agujeros en el diseño hegemónico, desde luego, no son algo nuevo en la historia de la Realidad. Los primeros en detectarlos fueron los científicos de la ciencia médica y los psiquiatras. Las drogas alucinógenas, en efecto, llegaron a causar cierta conmoción en la comunidad de los Realistas al enseñar vías de escape al hombre hacia otros horizontes. La solución fue categórica: envenenar y monopolizar las drogas. Al mismo punto, el hombre promedio empezó a reclamar lo que de hecho siempre fue suyo: acceso a las drogas, legalización de la hierba, amor y paz para todo el mundo. No hubo un punto de retorno para estos desgraciados: las drogas ya estaban envenenadas, la puerta se clausuró para siempre y jamás las drogas volvieron a ser un punto de escape del diseño hegemónico, sino que se convirtió en su mejor aliado: la lógica del capital en su mejor dinámica y más perfecta técnica. Ahora todos se cagaban en los pantalones, empresarios, políticos, humanos y cosas al mando de la realidad única. Qué harían ahora que se habían revelado las Inteligencias no Órganicas? Cómo envenenar algo a lo que no se tiene acceso? La cuestión que discutíamos en Saint Moritz con K. y N. era si en realidad se podían atrever a abofetear el rostro de Dios.

Sunday, October 15, 2006

ROCK AL PARQUE 2006









Suffer Bastard!



Mi recuento del sábado de Metal, de Rock al Parque. Después de más de 3 años sin asistir, por razones de fuerza mayor: en el 2004 me encontraba en UCI y en el 2005 recobraba fuerzas de una paliza que casi me quita la vida: volví para cagarme en la madre y rockear como Dios manda. Para esta ocasión sentí que mi presencia allá era obligatoria. Más que por mi natural gusto por Fear Factory, banda que escucho desde hace unos 10 años, era necesario un saludo a la bandera al viejo Miguel, donde quiera que se encuentre mis respetos y mi admiración. Ese Miguel ha sido de los pocos que me han comprendido, entendido, ha estado conmigo por lo que yo soy sin sentirse obligado por ningun vínculo o responsabilidad conmigo. Tal vez porque, pensándolo bien, Miguel se encontrara loco sin saberlo o fuera demasiado anciano para su edad. He estado pensando mucho en Miguel y en mis años de primera juventud. Me ha extrañado lo mucho que he cambiado. Pero siempre, en el fondo, hay algo de mí que parece resistirse a un cambio definitivo y ahí me encuentro: siempre el mismo: para bien o para mal: una esencia que no conozco pero que siento y me da razón de una identidad que pese a sus permanentes mutaciones, negaciones y fracturas aún perdura -así sea sólo deseo-. No sé por qué me vino a la cabeza en estos días el episodio aquel que viajé hacia Bogotá con Lora. Fue la última vez que lo ví y no me interesó más preguntar por él ni saber de él. En el viaje hablamos mucho y dijimos las típicas promesas de amor que un adolescente amigo le hace a otro adolescente amigo: que no nos separemos, no nos olvidemos del otro, escribámonos, hágamos lo posible por estar siempre en contacto. Al otro día Lora viajó hacia New Jersey y yo me quedé estancado en Bogotá. No volví a preguntar de él y siempre que Miguel me traía noticias suyas las tomaba con la mayor de las indiferencias. Supongo que en el fondo, detrás de todas esas promesas de amor, deseaba jamás volver a verlo. Con Miguel ha sido diferente. Desde que se largó me ha hecho mucha falta. Pese a que no nos veíamos mucho, las veces que nos encontrábamos me hacía feliz, aunque permaneciéramos en silencio la mayor parte del tiempo y no supiéramos muy bien de qué hablar, aunque hiciéramos empresas imposibles con el fin de montar una banda que nunca montamos, me llenaba de felicidad el verlo y saber que una persona como Miguel vivía cerca a mí y que sus sueños eran mis sueños.

En las fotos:
1,2,3: Burton Bell de Fear Factory tronando el cielo.
4: Herr Luis con Vincent Price, bajista actual de la banda de culto: Body Count. Los de Agony se lo trajeron y dijeron que ahora tenían nueva banda: Día de los muertos: Give me a Break!
5: Vincent Price imponente en el escenario
6: Vincent Price se toma una foto con mi compañero de Batalla en la Interzona: Santos.
7. Herr Luis y Jorge Mackenzie de Neurosis Inc. (Para que te duela Caballo!)

Video: Fragmento de Martyr (del "Soul of a new Machine") que medio alcancé a registrar, pero qué pichera.

Friday, October 06, 2006

Reasons

CELEBRO A LOS DOS SERES DE MI VIDA.
FELIZ AÑO KIRA, MON AMOUR.
FELIZ SEMANA, YUKITA YASUNARI.

LAS AMO

Monday, September 25, 2006

mockin' bird

2003

En el recodo del corazón siento que debo sentir algo. Cualquier cosa. Un sentimiento alto más allá de la promesa de un coño estrecho. Algo que albergue una esperanza en mí. Es extraño. La gente cree que el sexo es real y la muerte es mito. Pero en las calles se ve que hay más muerte que sexo. Y el sexo siempre resulta demasiado forzoso. Siempre es muy caro. Siempre hay que pagar por él. El sexo siempre condena. El sexo implica un artificio demasiado costoso. No es real, es un mito. Para mí la liberación sexual siempre fue otro continente. Un lugar paradisíaco en que la gente se desnuda por las playas sin sentir la menor verguenza. Gente rubia copulando en eternas jornadas de placer y satisfacción. Todos tan felices y realizados en sus propios cuerpos. Sin la presencia de flujos desagradables, sin molestias: todo amor y paz. Hippies al rayo del sol con sus vergas erectas, imponentes y arrogantes; sexo desenfadado. Noches de fogata con ároma de rosas en que ebrios todos copulan contra todos. El mundo como un gran retozadero. Y todos se cogían contra todos. El sexo nunca fue real como la muerte. La muerte siempre estuvo presente pese a que nunca la vimos. Todo lo que vimos fueron tetas y anos golosos. Flujos enloquecedores, gritos a media noche, sexo de gran calibre y largo alcance. Un amanecer lleno de orgasmos, flores, música y sueños de un mundo sin diferencia. Todo se acabó y éramos simios tristes desnudos en la playa. Las ganas de vomitar nos rebasó y quisimos romperle la cabeza al otro con un coco, pero ya las fuerzas nos habían abandonado para ese entonces y sólo éramos tristes vergas derramadas al sol naciente y la cruda brisa del océano matutino. Qué quedó de esos hippies si no una condena? Un alto precio a pagar por tanto sexo. Todo es ahora fastidio y promesas. La gente no copula sino descarga frustraciones. Un cuerpo tras otro. Y todo lo que debimos haber visto fue la muerte. Esa muerte, maldita muerte que nos fue tan lejana y prohibida.