Saturday, October 20, 2007

resaka

Ayer volví a la vieja Interzona. Una fuerte lluvia sobre los cuerpos tumbados. Ojos inexpresivos que decían: está bien, por hoy voy a ser humillado de nuevo. Café frío sobre las mesitas de madera. El frío que penetraba los huesos y ese deseo constante de no poder ahogar más el llanto, cuándo lloraremos finalmente? Veía el mundo a través de un ventanal velado por una cortina opaca y desvencijada. Un piano mudo en la esquina que parecía destinado a los fantasmas, las melodías muertas. Mi cabeza no podía aguantar su peso y me tumbaba sobre el viejo sofá amarillo. Ya nada es ni siquiera lo suficiente triste. Me agoto bastante rápido. Oíste lo que decían estos estúpidos? Es fastidioso. Hablan y no paran de hacerlo. Todo está frustrado. Ya ni siquiera lo suficiente. En medio de la lluvia encuentro al Mañas. Deténgase en este instante. No hay prisa, igual es el único imbécil que aún me lee. Escuche esta canción:



No hay razón para esperar 10 años para reconocer lo bueno, cierto?

En medio de la lluvia encuentro al Mañas. Aún sigue la misma risa estoica e inocente. Lo miro desde la distancia pero sé que permanece cerca a la calidez de mi corazón. Aún cuando todo alrededor se congela. Por fin me mira y sonríe. Yo también sonrío. La lluvia agrietaba la ciudad pero veía a un viejo amigo y era razón suficiente para desear llorar de nuevo. Porque uno no siempre se encuentra con los viejos amigos, menos en medio de la lluvia y cuando está tan agotado. Nos estrechamos la mano. Ya no la aprieta tan duro como solía. Un bus pasa y nos baña. Siempre nos sucedían esas cosas. Finalmente, nos conocimos siempre en las peores. Pero pasa lo que siempre pasa. De estos encuentros repentinos y emotivos uno siempre quiere escapar lo más pronto posible. Intercambiamos teléfonos que jamás sonarán de parte de ellos y sabemos que nos hemos ido. Ya desde el colegio se veía que íbamos a ser unos fracasados de viejos y hoy me lo encuentro, bañados por un bus, en medio de la lluvia, confirmo que seguimos siendo los mismos perdedores patéticos del colegio y me entristece pensar que las cosas no mejorarán para nosotros. Por eso me gusta encontrarme con el Mañas de vez en cuando, en la calle, inesperadamente, por sorpresa, porque él es uno como yo, otro que no tiene ninguna oportunidad en el mundo. De alguna manera se siente esa tensión, ese desespero en nuestro encuentro, esa humillación de recordarnos lo pequeños que somos mutuamente y lo alto de nuestros vuelos, lo grandes que nos imaginamos, sin ser nadie, sin llegar a ser nadie porque en este mundo no tenemos ningún chance.

Me encuentro con D. en el café y ya estoy terriblemente empapado. Como una nutría en el desierto. La última vez que me vi con ella en este café no estaba bañado en lluvia sino vomitado. Me acababan de vomitar en un bus. Y ahora estaba de nuevo vomitado, empapado por la ciudad. D. siempre me ve en las peores y es una bruja sabia que sabe callar y no dar consuelo ni reír. Me quito los zapatos y camino por todo el café descalzo. Salimos a la carrera séptima con todo la resistencia de mi parte a moverme. Bajando unas cuadras nos encontramos con el Master Count. Hablamos sobre René Rebetez, el mayor escritor de ciencia ficción de Colombia. Nos despedimos. Master Count, parece como si se hubiera desecho de algunos años o ¿es que nunca fue tan viejo? Cómo saberlo. Le confesé que andaba sin empleo y que quería dictar cursos pero que no tenía ningún conocimiento sobre nada. No me dijo nada porque sabía que era cierto. Se fue y me dijo que le echara ojo a un libro cyberpunk colombiano "Bandidos y Hackers". Pero no entiendo cómo me lo dijo si ya se habia ido. Seguramente conté mal la historia y jamás hablé con el Master Count. O lo hice pero no era posible. O toda la historia está errada. Seguramente eso porque luego resulté caminando por el cubo, sin zapatos, bailando I wanna be adored de Stone Roses, quebrándome las plantas de los píes por el frío. Nada de esto es posible y real. Y sus gafas herr luis? Me pregunta D y me entero que jamás se ha ido pero no puede ser posible porque todo este tiempo estuve malditamente solo como un insecto en un vaso de soda.
I don't have to sell my soul, is already in me
I don`t need to sell my soul, is already in me
I wanna be adored

Bueno luego me fui a ver con Linda Lee y no entiendo por qué si ella nunca se movió llegó a mí. Estábamos en esa ratonera hippie de Chuchaquén y yo tenía supuestamente unas bolsas debajo de las medias. Entramos a la función de cine. Vimos una película genial, de New York, sobre las relaciones sexuales modernas. Sabes, me siento algo Bowie: i don´t believe in modern love. Excelente película, una mezcla afortunada entre Godard, Fassbinder y Gus Van Sant. Short Bus. Sus escenas explícitas me recuerdan a las teorías del teatro de Artaud: la puesta en escena de lo imposible, la cruedad que es la soberana anarquía de la imaginación. La primera escena en particular en la cual vemos a un hombre flexionando sobre sí mismo a fin de poder chuparse su propia polla y luego correrse en su boca. Una película sublime que puede llevar a las lágrimas en determinados momentos en que uno siente toda el peso de sus personajes: la culpa, el desamor, el desarraigo, la futilidad del sexo, el absurdo y el completo vacio de la vida moderna. Toda esa energía particular de los personajes que pueden llevar a fundir toda una ciudad como volverla a llenar de luz. Porque es un canto del amor desencantado. En palabras de uno de los travestis: como los años 60's sin la esperanza. No lamento que no exista un Academy Award al actor que mejor interprete su primera penetración, no porque el ser de la actuación no se manifieste, sino porque los come mierdas de la Academia jamás entienden nada.

Un besito, buenas noches Angelita!

Thursday, October 18, 2007

Tue, 11 May 2004 09:33:18 -0500

Welcome to Kokaine Fashion... different sounds here. There we long, clear. Dedos destrozados. Sabías que estabas en uno y ese era tu espacio reservado en la técnica de los autómaticos de la banca. Es como una nueva etnia que se prepara para el abismo sin saberlo. La niña de ojeras color violeta y rojo, los crisantemos como coronas ahogadas en su oceánica inconciencia. La noche como un tapiz de carne cortada, en los sueños de un nombre inaprehensible para ella y sus múltiples invocables rosas. Los monstruos susurran ese nombre que deberías saber, innata, impronunciable. Pero es la cocaína y sus estados de conciencia atrofiados, estados alterados de una conciencia subliminal que se desplaza casi hasta el final de sus días. Son los dragones que decoran de tinta roja el lugar para las geishas tecnológicas. Stars Denied. Nosotros tocamos sus pulsiones esenciales como las amalgamas mecánicas de las avenidas desiertas que llevan la ruta 66 en sus frentes. Remake and high school, decadence and robots everywhere. Pero es la party hard la que prefería y era encontrarse en la mañana como un loco zombie en la calle 100 mientras las vans pasaban a miles de velocidades y caer del frío, caer blanqueado en las sanducheras y pasar largo y alto. Hastío en la sed de una nueva borrachera y quedar sentado, perdido en el espacio, como un espectro que no cesa de difuminar su rostro. Techno. Energy Drink. Kokaine. Whore. Emergency. Black dress. Techno. Kokaine. Pills. Black magic Woman all around. D>as Boot.- La noche comprende que Karlos es la mejoría de un reverso como aduciendo las grandes flores que en la noche tomarías para ofrecer a la chica del komputo como Producto vencido. No Free Sex-. Adviniendo la danza de los pródigos y el ancestro te respira en tu traquea. Fumas un porro. Lías nuevamente el porrillo. Adviertes el diablo y eres tú ese diablo mórbido con ojos rojos sonriendo en medio del dance de ese bote. Mary se desenvuelve en mañanas viciados como los popcorns que rebotan los digitos de hackers inéditos en una noche trajinosa y desalentadora. El negro Isis pregunta para la juerga: are You fucking dead? Are U dying sir? Pero ella aparecía en los fulgores de su aerovan como una chica renacida y pura. Virginal de manera hipócrita y escándalosa como una ramera impúdica. No gifts for her weeding. No gifts. Todo es como un dancing y tal vez arrojar las camisas a los centenarios, entonces mostramos nuestros endebles cuerpos muertos a las chicas cyber que se cuelan entre los parques. EL Polaroid no alcanzaba a reflejar sus ojos azules ya tan apagados en las noches de los retóricos pinchadiscos que surtían. Lías tu porro y te asfixias en el suelo embadurnado de orina y semen. La puta te agarra desprevenido, te besa y te la chupa. Pero estás incapacitado. You're not fun. Así que no te sirve la picha y ella te mira con desilusión y se va enfurecida como una niña inmersa en el Polaroid rosa. Te sientas a la deriva y te agachas, reprochas tu poca capacidad viril y en posixión fetal no eres fun. Piensas que tienes el peor sexo del mundo. Un sexo de anciano. Un sexo de anciano de 60 años tal vez sería mejor que el tuyo. Joven impotente y candidato a un infarto prematuro. Joven senil. Te pinchas el brazo decadente y vas por el centro de la miseria, las ratas en tus pantalones y palomas en tu cabeza. Es oscuro y te ves tan peligroso que los ladrones ni te miran. Estás post-war y derivado. Très Très Bien. Tu pelo enmarañado cubre tu barba sucia. Tus ojos son dos botones artificiales. StadtKind. Stadtkind. Sales a la ciudad como si esta fuera tu campo de batalla. La noche te violenta y las chicas te violan. Sobrevives como un miserable. Andas volando por millones de tarjetas de crédito rotas por el tijerazo definitivo. Welcome, this is Drug Fashion. Only dirty people allowed, We give u the credit card of no having idea. Nothing at all. Estás tan tarde para la vida. Negra noche consume tu destino de nariz enferma y hambrienta. Por andar de callejón entre callejón. Y conocer gente de mal en peor. Y saber que eras una nutria, un desagrable bicho en el pantano. Y tratar con miserables jíbaros. Y encerrarse pasmado a darse contra la cabeza. Escuchar una convicción y saber que era de otra persona. Entonces entender que eras esclavo de aquellas poderosas piernas femeninas. La mujer como una representación fálica de la incapacidad de compenetración. Y en la alcoba encerrados y copulando mientras las narices se reventaban. This is Kokaine Fashion. This is where I heal my hurts. La niña corta su risa para mirarte fijo y reprocharte el último rezago de razguño en la mejilla. Pero entonces estabas deambulando como loco y solías gritar incoherencias a la gente que venía en motos, porque te jurabas el poeta de la peste, el elegido entre toda esta gente basura con la que andabas. Y ya en la noche todos eran familiares a ti y tú les eras tan familiar que no se sorprendían con tus aventuras en las tablas carcomidas por los gorgojos microscópicos. Correr, tranzar. Es tan demasiado tarde en la prisión y ya estás hecho añicos. Mañana no es morir sino gozar diferentes mundos, otros loops reanimantes y más tal vez de esa kokaine succionadora de pudor añejo.

Y'e This is Kokaine Fashion. You can't get no sleep. This is where We heal our hurts. We are all stadtkind. We are all Whores. This is Drug Fashion. Only pretty people allowed. We're no dying.. just we're all melancholics. Euphorics. Melancholics. Like Chrisantemus. Melancholia, mon cher. Welcome to Kokaine Nacht. StadtKind allowed.


Tuesday, October 16, 2007

2

NO EXISTE UN PUNTO DE EQUILIBRIO ENTRE EL AFUERA Y EL ADENTRO QUE SE PUEDA SUSTENTAR SATISFACTORIAMENTE.

Aquellas calles a las que por ordinario acostumbraba a caminar eran pródigas en horror y misterio. Las miserias humanas eran exhibidas sin pudor alguno sobre las aceras, los corredores y las esquinas. Abrumado por espantosos chirridos de puertas, el chasqueo de la tenue llovizna sobre los añosos tejados y los ágiles pasos de algún gato sobre los antejardines decidió apresurar disimuladamente el paso. Mas esta noche parecía más tenebrosa que cualquier otra y terribles presentimientos parecían guarnecerse tras el rabillo de sus ojos.
Debajo de una leve llovizna, de apariencia inquietantemente inofensiva, la arquitectura de imitación inglesa le penetraba con una indeterminada sensación, por completo nueva a su habitual indiferencia por la configuración de las formas que le circundaban.
Esta vez pudo localizar la dirección de un nuevo chirriar de puertas. Al ver el interior le cautivó una figura femenina que apenas se podía imaginar, por lo cual se vio obligado a detener su atención en el cuadro. En efecto se trataba de una joven dama que gesticulaba de una manera sobreexagerada. Jeremías no podía reprimir esa ansía por llegar a la verdad inherente de la extraña escena.
Un paso hacia adelante le descubrió la parte oculta del cuadro. Otro joven, que al claroscuro de la noche sugería apariencia de desharapado, gesticulaba de igual manera y apenas podía expresar monosílabos y balbuceos.
Visiblemente conmovido por la desesperanzadora escena, Jeremías decidió emprender nuevamente el viaje de regreso a casa. Volvió a bajar la cabeza, esmerándose con todo el corazón para no prestar demasiada atención al curso de sus agitados pensamientos en la oscuridad de la noche. ¿A qué lugar desquiciadamente alumbrador podría llevarlo su cabeza en una noche tan triste como la que andaba? Mejor no pensar y seguir de largo, decidió y así lo hizo.
A su paso tropezaba con borrachos y hombres lo suficientemente drogados como para precavirse de ellos. Unos ni siquiera le inspiraban sentido de alarma puesto que ya no tenían fuerza ni para sostenerse ellos mismos. Pero entonces les veía en la cara el abandono moral al que se sometían y prefería volver a cruzar la acera.
Todas estas calles a las que estaba acostumbrado a recorrer camino a casa eran la evidencia más clara de la decadencia espiritual de sus habitantes. Y el terror que lo poseía, particularmente esta noche, quizá manifestaba un rasgo de debilidad imperdonable en su carácter. Un niño travieso que se encontrara despierto a estas altas horas de la noche podría gastarse una buena broma sólo con tomarle sigilosamente del hombro: con toda seguridad vería al robusto Jeremías gritar como niña o echándose a la carrera como un colegial cobarde.
En un instante sintió que alguien le seguía sus pasos. Al girar discretamente la cabeza creyó reconocer un fornido hombre tras sus pasos. No caería en el absurdo de revelar su instintivo miedo echándose a correr sin razón alguna. Agilizó sus pasos hasta donde pudo para tomar ventaja del desconcertante acechador nocturno. Cuando lo creyó perdido volvió a tomar el ritmo.
Un breve destello blanco que apenas distinguió en su campo de visión le alertó nuevamente que las cosas no iban por buen camino. En este punto, conectado de la forma como estaba más con su corazón que con su cabeza, pudo comprobar con algo de extrañeza no el espanto sino la insondable tristeza de la presa. Más que pensar, sentía algo que traducido a palabras podría ser: ya no hay nada más que hacer, todo está perdido.
No sé si entiendan plenamente el sentimiento de Jeremías, no era completamente desesperanza sino algo parecido al desamparo y al desalojo.
Fue entonces cuando se produjo el encuentro en medio de las afables gotitas de lluvia que apenas se sentían esa noche.
Jeremías adelantaba sus pasos de un modo frenético hasta que tropezó con una prominencia impredecible en una abandonada calle estrecha. Se intentaba recuperar con pudor de la penosa circunstancia cuando, a la altura de las rodillas, se percató de la extraña depresión animal que tenía casi al frente suyo. Era un extraño hoyuelo con cualidades casi orgánicas que parecía respirar, como si de verdad estuviera vivo.
Lo trató de alcanzar para detallar mejor cuando algo que venía del interior de este mismo hueco lo alertó:
No me toque!
¿Cómo así que habla? Pensó Jeremías y se acercó más para comprobar que no se trataba de un dispositivo electrónico con una cubierta similar al cuero.
Tiempo sin verlo, frente a frente Jeremías.
Jeremías creyó caer en los abismos más oscuros de la locura al escuchar a esta monstruosa depresión proferir su nombre ¡así, tan familiarmente! Sin lugar a dudas se trataría de una broma, de un malentendido, de algo que seguramente tendría su razón de ser en un futuro bastante próximo.
¿No me reconoce? Sin rodeos le cuento que soy su culo, en persona.
Jeremías pensó en los chascarrillos infantiles, en las vulgaridades de la adolescencia, en las perversiones de la edad adulta, pero nada se le asemejaba tan obsceno como lo que recién acababa de escuchar, salido de la voz de este vacío. Luego, conectado a sus sentimientos como estaba, comprobó que no sentía diversión alguna en este episodio sino que, al contrario, su tristeza parecía agigantarse y su desarraigo no tener fin.
Jeremías pasó el resto de su vida en un pequeño pueblo al norte de Colombia y por las noches siempre se le veía en la mecedora contemplando las estrellas hasta bien entrada la noche, cuando finalmente entraba a la casa y preparaba el último café del día.
PERROS

En más de una ocasión Fernando Vallejo ha declarado que ama a los perros de la calle al punto de considerarlos como sus propios hermanos. Por mi parte, considero que mi sentimiento hacia los perros callejeros no es tan distinto en sustancia. No obstante, es un amor condicional, mediado por el horror y el asco que me producen. Amo a los perros de la calle, sin embargo su existencia la presiento como un insulto. Que existan perros sarnosos invadiendo las calles es una ofensa de la urbe, de la paisajística. Sus hocicos babosos me dirigen a la infamia del ser humano y por eso los amo cuanto más los aborrezco. Del escritor, en cambio, podría decir lo mismo o incluso mucho menos.

Me encontraba tomando unas jarras de cerveza en el bar Coda, en Lourdes, al tiempo en que empezaba a discutir con aquel irlandés, alto y feo, sobre si en realidad U2 era la mejor banda Irlandesa de todos los tiempos. La verdad considero que decirlo es injusto con la propia Irlanda. Yo, que considero a U2 al nivel de Michael Jackson, Madonna, Oasis, Blur y en definitiva todas las bandas de rock farsantes que en realidad no son rock sino otra cosa, yo me encontraba indignado al encontrar a un irlandés que decía que U2 era la mejor banda de rock de Irlanda, porque se me antojaba que decirlo era como si un colombiano dijera que Juanes o Shakira son los mejores rockeros del país, cuando en realidad es falso, cuando en realidad ellos mismos son falsos y cuando en realidad existen mejores bandas de rock pero que sencillamente no se difunden.
El irlandés me preguntó:
Bueno, si no es U2 cuál es la mejor banda de rock de Irlanda?
En ese momento, en incluso ahora, no sabía cómo responder a la pregunta por gran parte de mi ignorancia sobre el país. Pero estaba, como lo estoy ahora, completamente seguro que U2 no era, ni lejos, la mejor banda de Irlanda. Eso le respondí y el irlandés me vio como si fuera un idiota, además que estaba lo suficiente ebrio para confirmárselo, así que decidí no insistir en el asunto demasiado, relajarme y pedir otra jarra de cerveza para mí solo.
El irlandés se encontraba saliendo con un muchacho incluso más joven que yo. Tendría unos 20 años y parecía un zarrapastroso inconsciente recién salido de un pogo en Rock al Parque. El irlandés le acariciaba las piernas como los hombres con éxito le acarician las piernas a sus mozas. Cuando el irlandés volvió a mí de nuevo para preguntarme si conocía a Wilde el chico me lanzó una mirada de fiera resentida porque seguramente creería que le estaba robando a su mentor, padre y amante.
El irlandés me aseguró:
Oscar Wilde nació en el mismo barrio mío en Dublín.
Sospeché que me estaba tratando de impresionar y le repliqué que me quedaba con Joyce. El irlandés me volvió a ver como si fuera un idiota y no volvió a dirigirme la palabra en toda la noche, para tranquilidad de la pequeña fiera. Así que estuve sentado un buen rato solo, en la penumbra, pidiendo música al barman y una que otra jarra de cerveza.
Llevado por la ira y los principios del delirium tremens salí del bar y me dirigí a la plaza de Lourdes. Allí descubrí que estaba en el mismo centro del mundo y que era el hombre más abandonado a la miseria de la tierra entera. Dios pudo haber cometido una tragedia en ese mismo instante pero ni siquiera se acordaba que yo sufría abandonado en este pequeño deposito de estiércol llamado plaza de Lourdes. Yo le llamaba Dios a toda la orquestación de ridiculez que se apresuraba a mover en este mundo circundante como si en realidad tuviera un sitio a donde realmente ir. Estamos estancados hace muchos, pero más que suficientes, eones en esta miserable tierra y no nos preocupamos por volver a escapar hacia nuestro origen.
Los vendedores callejeros que aún quedaban espichados sobre la plaza y algunos vendedores de celular trasnochadores veían el hastío divirtiéndose a mis expensas. Fue cuando la cogí contra los perros y me lancé a golpearlos, a darles patadas y puños. Ladraba como ellos, jurando comprender su lenguaje y traté de intuir su alineación bélica conspirando contra mi existencia. Por mi parte me defendía como podía pero ya no podía correr hacia ningún sitio: ya ellos me habían localizado en su radio de acción y yo era su enemigo primordial número uno.
Finalmente también los perros se cansaron del juego y terminaron también por dejarme solo. Sólo uno me acompañó, me siguió hasta lo que fuera la pensión donde me hospedaba. Hablamos durante todo el trayecto, sobre mujeres, sobre política, sobre la infancia y sobre todo del agotamiento del deambular por las calles, de la falta de sentido de seguir recorriendo una y otra vez las mismas calles, si ya no existían historias, si ya no existían amigos, si ya ni siquiera nosotros mismos éramos susceptibles de existir durante mucho tiempo más.
Me revisé los bolsillos y aún tenía algún dinero con el que podría seguir bebiendo pero ya todos los bares estaban cerrados. Miré a los ojos a mi colega y le dije adiós.

Wednesday, September 26, 2007

the cave

LA CUEVA



Ficha técnica:

Título original: The Cave
Año: 2005
Director: Bruce Hunt
País: USA y Alemania
Guión: Michael Steinberg & Tegan West
Música: Johnny Klimek & Reinhold Heil
Fotografía: Ross Emery
Locaciones: Bucharest, Rumania. Yucatán, México.


Transcurren los años 70's en medio de la guerra fría, en algún lugar perdido en los montes cárpatos, en Rumania, un grupo de cazadores de fortunas encuentra una misteriosa iglesia asentada justo en la boca de una cueva. Fascinados con el hallazgo penetran el lugar. Al remover lo que parece ser la entrada a la cueva se desploma la edificación y quedan atrapados en una claustrofóbica penumbra.

30 años después, un grupo de geólogos locales encuentra lo que parece ser un vasto ecosistema autosuficiente ubicado justo debajo de unas ruinas de una iglesia. Lo que parece ser la entrada a una cueva. Llaman al equipo de buceadores de cuevas más sofisticado de USA mientras estos realizan exploraciones en Yucatán, México. La tarea que se les asignará será tal vez la más ambiciosa a la que se verán expuestos en sus vidas: explorar todo un sistema de cuevas y grietas submarinas con un ecosistema propio que desconoce la superficie y la vida exterior desde tiempo inmemorial.

Lo que sigue es una fantástica cadena de especulación, deleite visual, atmósferas cargadas de un vértigo hacia lo desconocido e indicios inteligentes de una estructura de película formal dentro de un film B.

En efecto, una de las críticas que más ha soportado La Cueva es la de quedarse corta ante las exigencias de un guión que requería más escenas de corte gore - lo cual implicaba un género mayor al de 13 años en que está clasificada actualmente- y que ante el afán de querer encajar como una película B, lo que la incorporaba a una economía de ritmo de acción constante, se haya perdido los intertextos que justificaban la totalidad de la historia y no se entienda en muchos casos la motivación de los personajes para ejecutar acciones, que sin la claridad de sus propios intereses, parecen impulsos de personajes desesperados y dementes. El recurso del director consistirá en estos guiños inteligentes, pero que de alguna manera no salva la historia de no tener una base sólida que permita al espectador sentir un grado de afecto por los personajes. Además que son muchísimos los personajes para mi gusto.

La fantástica cadena de especulación: al llegar a la iglesia uno de los expedicionarios se pregunta qué hace una iglesia en la entrada de una cueva. La respuesta inmediata es que las cuevas eran objeto de culto de las sociedades paganas ancestrales, las cuales creían en todo un mundo subterráneo yaciendo desde abajo, en el interior de las montañas. La creencia decía que al llegar la iglesia católica a estos lugares se enfrentó a demonios alados, los cuales fueron vencidos por el poder de Dios. Como una evidencia de esta lucha se construyó la iglesia como una promesa de la superioridad de Dios sobre las criaturas del submundo. De todos modos, reconoce el investigador, no era sino una manera más de imponerse la iglesia sobre los otros ritos. Ahora bien ¿qué hay de cierto en estas hipótesis y cuánto de falso? Una cosa es cierta: la obsesión de la iglesia por conquistar estos lugares indomables de la naturaleza y demostrar que hasta allí también llega el poder de Dios, asentando allí su morada en las iglesias. Como si la majestuosidad de la naturaleza quedara relegada a un segundo orden ante la majestuosidad de Dios. En este caso, es un hecho que existen iglesias construidas en las entradas de algunas imponentes cuevas.

Por otra parte, la película se plantea la cuestión de si en realidad estos demonios a los que hacia referencia la mitología no se trataban realmente del proceso natural y biológico de una cadena alimenticia dentro de un ecosistema autosuficiente. La ciencia conoce la mutación real que ejercen algunos parásitos sobre los organismos de todo un ecosistema a beneficio suyo. Es el caso del desorden más atroz que conozca la naturaleza en la morfologia de las ranas. En cierta parte del planeta se conocía el triste caso de una rana que empezaba a mutar de una manera completamente desconocida y espantosa, pues la mutación le generaba nuevas extremidades a manera de parodia y podía darse el caso de aberración de una rana que contara con más de 20 de estas paródicas extremidades por todo su cuerpo, lo que lo obligaba a permanecer en un estado casi de total reposo hasta la sentencia última de la muerte. Se pensó en un primer momento en un caso aislado de mutación. Pero cuando las investigaciones fueron brindando resultados se descubrió que era sólo parte del proceso de todo un ciclo de alimentación y sobrevivencia de un parásito. Empezaba como la forma más primitiva, casi un embrión que resultaba digerido fácilmente por un pez, el pez experimentaba transformaciones que lo convertían en presa fácil de las ranas. Así mismo las ranas empezaban a experimentar estas mutaciones lamentables en su organismo, las cuales le entorpecían considerablemente el movimiento, lo cual las convertía en presas indefensas de las aves que transitaban el lugar. Estas aves a su vez volvían a soltar el parásito al mundo a través de las excreciones y así es que llegaban de nuevo hasta su primigenio medio ambiente marino.

Otro componente fundamental de la película es la propuesta estética.

Al rodar desde escenarios naturales, los más cercanos a los que exigía el desarrollo del guión, la historia se enriquece sustancialmente de los colores y ambientes que genera este tipo de locaciones naturales. El director de fotografia, un reconocido especialista en rodar escenas submarinas, explotó al máximo la gama de colores y tonalidades que ofrece el agua desde un ambiente enclaustrado. En dicha circunstancia el color del agua se torna cristalino y homogéneo brindando una sensación de espejo esmaltado. Es de resaltar la primera toma en que el equipo es tomado de espaldas dirigiéndose a la primera cueva en seco. Junto sus sofisticados trajes de buzo y su equipo, la vasta extensión del agua que los recubre hace pensar en la semejanza que podrían tener con un equipo de astronautas gravitando en el espacio. Lo cual creo que es la analogía justa que se buscaba perseguir.
Por otra parte, todo el diseño gráfico de la película es altamente elaborado; desde las gráficas que simulaban los equipos técnicos de la expedición hasta las subjetivas de los monstruos, todo el trabajo era sumamente cuidado en detalle.
El diseño de los monstruos también puede ser uno de los aspectos más frustrantes de la película. Los monstruos son increíblemente similares a los de Aliens y un espectador desprevenido, que no tenga en cuenta las otras cosas que se están jugando alrededor del monstruo, puede creer que se trata de una versión algo extravagante de Aliens. Completamente desafortunado, porque se pierde de una manera considerable la parte antropomórfica que se deseaba para el monstruo, pues a juicio de los guionistas "no existe nada más aterrador que algo que parezca humano".
La Cueva seguramente al no ser una película de autor, ni tener la repercusión de los medios farsantes intelectuales, esta condenada a ser otra película de consumo que se pierde en la basura de la máquina de los sueños. La defensa de los creadores, escritores y gente que participó en la experiencia se escuda en el lamentable recurso de la versión extendida de la película. Les digo algo, una película lamentablemente no es lo que la película quiso ser o no pudo ser sino lo que fue. Por lo que escuché muchas buenas escenas fueron cortadas a beneficio de abarcar una categoría mayor de audiencia. Es un error pensar que la película se remedia con la inclusión de estas magníficas escenas, puesto que la gente ya vio la película y ya vio lo que esperaba. Seguramente un desencanto en la primera impresión de la película no genere muchas expectativas para volver a ver la misma película sólo que con más escenas. Cualquiera pensaría que eso es absurdo suponerlo. Es lógico pensar eso.
Pero mierda. Pienso en que finalmente la historia no es mala. La estética es del putas. Los actores todos son unos novatos pero hay una especie de fascinación en no ver caras conocidas -películas conocidas- en una nueva película, porque lo hacen sentir a uno que en realidad hay algo nuevo. Una película como La Cueva, que es capaz de descubrir un mundo, como los buenos libros de ciencia ficción, y generar todo un universo propio a partir de él es una película que no vale la pena perderse.
La Cueva es una película estupenda que se mueve con facilidad en el movedizo terreno de la ciencia ficción y el horror. Jack, el personaje principal, tiene que tener un final trágico e imposible. El final de La Cueva no es el happy ending americano y eso se anuncia desde el principio de la película. Cuando Charly, la escaladora del grupo, le pregunta al Dr Nikolai cómo fue el final entre la contienda entre demonios y sacerdotes. Nikolai se ríe y finalmente la que contesta es Katheryn: las historias nórdicas por lo general no terminan de un modo muy optimista.
Jack es el capitán Nemo. El que lucha contra su doble naturaleza de monstruo y humano. También es el que tiene el control del destino de sus compañeros. Es su decisión pero debe tomar partido. La referencia a las viente mil leguas de viaje submarino está siempre presente en la narrativa y la estética y creo que el viejo Jules Verne fliparía con esta historia.
Por esta razón, cuando uno queda pensando después de los créditos qué mierda fue lo que miró y empieza el piano introductorio y luego la canción de Nightwish uno siente que las cosas no estaban tan desbarajustadas a fin de cuentas.

Nemo.

Nemo fue el nombre que pronunció Odiseo cuando Polifemo le preguntó su nombre momentos antes de ser atacado, mientras dormía. Luego el cíclope herido en su único ojo, quedó sumido ante la impotencia, puesto que al preguntársele por el nombre de su atacante respondía Nemo que significa Nadie.

Monday, September 24, 2007

Pretty and Cruel Dictator

El presidente de las repúblicas tristes Anhnicos Quebrànthadus fue invitado a la Universidad de Colombia en Bacanalandia por el presidente de dicha institución, Bruce Lee, quien en una apasionada presentación a la comunidad estudiantil de futuros imbéciles no tardó en tildar a dicho presidente como: Puro y Cruel Dictador.






Durante la conferencia el presidente de las repúblicas tristes insistió en la particular iniciativa de su gobierno por fomentar a profundidad el desarrollo de ciencias teológicas y en todas aquellas que conciernen a la investigación de los estados emocionales de las taras que han azotado a la humanidad por eones incluso antes de la existencia de la tierra.


"Es necesario divulgar al público el conocimiento de la impotencia universal del hombre, incluso desde antes del nacimiento de la vía láctea, como una serie de condiciones improbables de dolor y sufrimiento acumuladas en los gases espaciales desde incluso los primeros tiempos del mismo espacio".


Esta referencia al potencial científico de las deprimidas repúblicas tristes por parte de Anhnicos era una mención explícita al controvertido hallazgo de material nuclear dentro del territorio tristánico. Hallazgo que pone sobre el tapete una posible crisis nuclear entre el país del ocaso que se traga la sombra y Bacanalandia, quien ha amenazado con atacar si no se desactivan las plantas nucleares existentes en el territorio crepuscular.


"No queremos usar este arsenal atómico sino como materia de investigación quántica sobre la catástrofe y sus orígenes metafísicos. No se debe ver como una amenaza a la raza humana. (...)Tenemos conciencia de lo que implica el desmoronamiento sustancial de las cuerdas sensibles a un nivel micro/macro cósmico, lo que implica que el dolor perdura, incluso multidimensionalmente. El hombre sólo es un receptor imbécil y en nada altera su presencia a este nivel endemoniado de sufrimiento y crueldad. (...) La raza humana puede seguir embebida de sus narcóticos mientras todo el universo entero gime"


La ocasión se prestó también para una dosis de nostalgia, en la cual el presidente rememoró sus años de Universitario en el campus A J de la Interzona.


"Yo que me formé tirado en un rincón, mudo de tanta droga sobre mi cabeza, el frío sobre los cuellos cerrados de las chaquetas, escuchando música de Depeche Mode y no debatiendo sino en el silencio. Veía como la tarde se tragaba los edificios blancos de la Universidad y mi corazón latía a mil pulsiones sobre segundo. Una tristeza que se tragaba el resto de nosotros. Era claro que a ninguno le salía lágrimas, aunque preferíamos mantener la mirada sobre las agrietadas paredes que mirar afuera, a los últimos rayos del sol que insultaban nuestras prematuras quiebras. De repente no eran sino sombras podridas las que restaban el resto de la noche".


En la ronda de preguntas los estudiantes aprovecharon para confrontar el controvertido mandatario respecto sus políticas con la población femenina, gay y académica. Las respuestas de Quebrànthadus fueron terriblemente evasivas y chocantes, por ejemplo cuando afirmó que no existía población gay en su territorio:


"Sí, porque bien saben ustedes que el sentido original de la palabra gay remite a la jovialidad, lo jocoso. Tenemos el caso de la Gaya Ciencia de Nietzsche. En nuestro territorio eso no existe. La ciencia es terriblemente apabullante y desgarradoramente inconsolable. Y hasta los Maricas de nuestro territorio son Maricas Tristes".


Respecto al feminismo afirmó, parafraseando a Bufalino, que se trataba de la primera revolución que la historia conoció en que el amo se sublevaba contra el esclavo.


Sobre la comunidad académica se refirió en un tono más personal e íntimo:


"Conozco gente más valiosa en las video-tiendas y en los talleres de mecánica que en los siniestros puestos de profesor catedrático. Ustedes se pueden quedar con sus celebridades académicas y su sistema de jerarquías lame-culistas, envenenándose con la cal de las mórbidas tizas, mientras yo recuerdo a Bukowski tirado en un andén con una botella de vino y a Henry Miller trabajando en el sistema postal de USA".


Al final de la sesión, la comunidad estudiantil abucheó al mandatario y a la salida centenares de estudiantes hicieron presentes sus emotivas protestas.




Friday, September 21, 2007

GODDESS LAIN



Han pasado dos años desde que dejamos que la fantasía de la red se materializara en otro orden de fantasía en otro orden de red.

No mueras Lain.

Thursday, September 20, 2007

Señora

  • Gran parte de este texto es un plagio a un magnífico fantasma que suele escucharme y susurrarme desde los bloqueos centrales de mis nervios vueltos rotos y que él como yo (otro fantasma) y que él como yo...


Como las primeras náuseas se transportaba en su nave por los espacios siderales en una velocidad estática e infinita, por las nubes de gases satelitales que se desprendían de los hornos de cremación de las condiciones de todo pensamiento condicionado a una condición. Como un disparo emitido desde el vacío para el vacío. A pesar de los husos horarios era como si la noche, cual puta virgen, no temiera abrir las piernas y enseñara la menarquía del primer día de primavera. Ya se podía oler, aunque no se tuviera nariz para ello, el renacimiento floral de la desgracia con todas sus consecutivas ruinas. Para ser su fantasma y aniquilarlo. Tener fe. Todo como una apuesta para dejar de ser uno. Blusa azul celeste, Lucia tiembla las piernas, no hay escotilla para esta noche que no conoce de primaveras. Sólo insinuaciones de lo impronunciable. Abdicación. La inspiración no la conozco. Detesto haber estado siempre ahí yo de nuevo. Un fracaso de la ausencia y qué victoria. Flamante, flamante victoria de lo no de nuevo en el barrio santa fé clamando por una puñalada. Un fantasma no puede plagiar un fantasma. Invocarlo? Tal vez, viejas canciones mortales: a quien no conoce de caricias como un minutero que se congela para seguir andando. Básicamente ir al límite del desespero y que aún de ese modo, la nave de las frases se conduzca a través de un universo enteramente repulsivo. Uno se cansa y por eso se plagia. Plagie, plagie siempre. Plagiar la incertidumbre y que ella lo plagie a uno. Porque a mí me atraviesa como bala de rifle la luz azul del día que oculta la muerte y, estúpidamente, no se calla, no atraviesa, no es la muerte aunque esté impregnada de ella, esa maldita luz estúpida del día que no se calla y es azul como un cerebro muerto dentro del mío. Todo embadurnado de ella, del azul que me hace estremecer y revolcar como un perro agonizante, en las aceras bañadas de la luz del día que me proyectan como un muerto puro, un muerto al que nada rescata, esos ojos que brotan desde su inmersión. Adquiero el ligero tono de la sabiduría del baño público. Un calor que emana desde los rectos, como panes recién salidos del horno, sólo que no nos enorgullecemos de ser su levadura. Mi cuerpo, al que le quiero otorgar propiedades sexuales y delicias carnales, se reduce a la levadura del pan que emerge de mi culo. Vaya alivio me brindo mientras vomito sangre en los baños públicos: qué sería de este bollo sin la levadura que maternalmente ofrezco como cuerpo. Está en mí el suicidio. Está en mí, como si de verdad la muerte estuviera a la esquina. Esperando. Nada. No está en mí el suicidio. Está en los planetas de las primeras náuseas. Decir esa palabra positiva, afirmativa, vital, es una necedad sin límites del orgullo por salir de esa letrina. En cambio uno puede concebir algo superior fijado en la miseria. Porque es miseria y moscas que patean los genitales. Son templos. Uno puede llorar del miedo ante la muerte pero por qué no lo puede hacer ante el miedo a la mierda? Qué verdad jocosa ocultan los excrementos de toda una tarde? Qué verdad jocosa ocultan los excrementos de toda una tarde. Ahora seamos felices, como simios arrebatados a la naturaleza y arrojémonos mierda cada uno al rostro del otro. Esta es mi verdad jocosa que tienes que digerir para digerirme. Ahora me encuentro llorando mares sentado en la letrina. Como si me avergonzara de ser una buena pléyade. Capaz de arrancarme hasta el último pelo del culo grito por ser oído por algo más que la noche que proyecta mi culo arriba, volviendo a las traqueas desesperadas, a los ojos que ya no ven su interior, al cerebro que se aferra a una columna que no alcanza las posaderas. Este soy yo: una masa vertebrada de carne y mierda que llora y desgarra la voz cada vez que no oye su entera soledad en el universo ...

Tuesday, September 11, 2007

ESTA NO ES UNA PLATAFORMA LEGIBLE

little wonder then

little wonder

you little wonder

little wonder you.


Prueba este experimento que yo no he hecho. Arrodíllate en señal redentora ante el mundo, ante el espacio del mundo, agáchate y con tus manos en pinzas trata de agarrar la finísima tela que recubre este planeta, por debajo de tus pies, a pocos centímetros apenas por encima de la superficie terreste.

No hay cosa que encuentre más estimulante que el poder presenciar una maravillosa conversación. No siempre de manera activa, algunas veces me encanta sencillamente sentarme en una mesa y escuchar una estupenda conversación que mantienen los vecinos de mesa. Sé que esta realidad me convierte de inmediato en un chismoso, un tío que debería ocuparse más de sus asuntos, una lavandera o una peluquera, un teleconferencista no invitado.


Una realidad que no siempre me ha dejado invicto. Recuerdo una vez en un supermercado en Arauca. Unos tipos estaban hablando de asuntos muy turbios y yo, siendo un surrón de 13 años, no podía dejar de escucharlos. Uno de los señores amenazó con propinarme una cachetada por no atender mis propios asuntos y asustado salí a la carrera a la calle.

A veces salgo con el pretexto de leer un libro en un café, o sencillamente agotado por una larga caminata en la ciudad me siento en algún lado y dejo que suceda.

Fue lo que sucedió esta mañana. Salí con el ánimo sincero de leer un libro en el único local decente en una bahía grasosa y mal oliente donde los niños ricos llevan a sus novias a comer pinchos, chorizos, hamburguesas o cualquiera de esas cosas que atentan contra la figura que debe tener una novia de un niño rico. El local consiste en un espacio de no más de 4 metros de largo y 2 metros de ancho. Los metros de ancho se ven seriamente afectados por la invasión de un horno y un mostrador, donde los panes y bizcochos esperan una pista escalofriante que absorbe los párpados muertos del agotamiento de millones de cabezas de pollos y un retorcimiento de toda realidad que llamamos dimensión normalizante de las vidas sanas.

Para agravar la situación de espacio se contraponen dos mesas. Las dos mesas constan de cómodas sillas altas y elegantes para asentar los traseros bajos y vulgares. Por la evidente falta de espacio el recurso para acomodar de una manera razonable las sillas es ubicando una en medio de las dos mesas, otra al extremo de cada mesa y una tercera en medio. No existe cuarta silla para ninguna mesa porque allí limita la pared, como una cruz, exactamente como una crucifixión para algunos. Como yo que a veces me río solo, no porque me sienta contento. Como yo siento que esta pared me cae encima y me aplasta. Y brota un río de sangre de vampiro. Y todo sigue igual: las mesas, la pared y yo. Pero el olor del río de sangre de vampiro no se desvanece de la misma forma. Perdura. Como la pared y lo que significa tenerla encima, aplastándome hasta el último rincón de mi conciencia. Ayyy ya la serpiente que ven los que ya no razonan. Ayyy qué daño, ya la serpiente. Considerablemente los juegos lógicos. Suena ya la serpiente que quiero me deje y la noche, la pureza de la noche, la luna que ya no se petrifica en este mundo.

Fue lo que sucedió. Llegué al único establecimiento decente de esta zona indecente y una mesa estaba enteramente ocupada y la otra, medianamente ocupada. A pesar de la molestia le pedí permiso al señor que estaba ocupando medianamente la mesa y me senté en la única silla disponible. En esta mesa, el señor tenía su maletín de portafolios. Lo quise levantar pero él se molestó y le propuse ponerlo encima de la mesa. Me rapó su propio maletín y lo abrazó como se abraza a un niño o a un libro. Sacó de él un emparedado, dedicadamente envuelto y sentí alegría por él, tenía una mujer que se esmeraba en su felicidad.


Pedí mi habitual buen café. El café de este local es bastante bueno. Has notado que últimamente se está tomando buen café en los establecimientos de Bogotá? Esto se debe al auge de las máquinas expreso y que se está comprando por lo general café de calidad excelso, y muy a menudo, los mismos establecimientos se encargan de comprar el café en grano para poder molerlo y tener toda el control de su preparación. Es una buena cosa para los gusanos cafeteros como yo que no podemos vivir satisfechos sin un buen café en el día. Aunque por lo general muchos cafés no alcanzan a remediar el constante acoso de la realidad, un buen café hace las veces de una buena canción, o un buen libro, o una buena conversación: estimulantes.

Me tomaba mi buen café y al lado tres señores de edad bastante avanzada desayunaban. Me observaba un pájaro de ojeras caídas y ojos azules que recordaban por contradicción el cielo. El otro, un hombre de contextura gruesa, nariz aguileña y barbilla irreconciliable con sus arrugas. Un perfecto ejemplar de asesino italiano, de no ser por su falta de elegancia, lo que lo delataba como colombiano. El tercero, una espalda gigante. Evidentemente el más viejo, por su escaso pelo blanco. En un momento que se giró levemente pude ver también sus opacos ojos azules.

Un delicioso olor a leche me embargo desde la taza de café con leche de mi vecino del emparedado. Lo observé y vi que tenía una carga de propiedad en su barbilla que envidié. Control absoluto de asesino. Se levantó, pagó y afuera se encontró con otro hombre de una edad aproximada a la suya y lo saludó efusivo. Reparé en su conversación y me enteré de su oficio como vendedor. Al parecer le estaba vendiendo sus productos para un local. Otro hombre, de unos 60 años, delgado y pequeño, lo miraba con interés y sin ninguna clase de discreción. Obviamente consideraba al vendedor como alguien inferior. Pero a la vez se notaba que miraba a su compañero, el que negociaba con mi antiguo compañero de mesa, como superior. Noté que era un lamezuelas. El vendedor se fue tratando de disimular alegría y optimismo. Por lo general admiro a los optimistas. La manera en que pueden abstraer su desgracia. Porque conocen muy bien su desgracia.

Me senté en el puesto del vendedor y traté de concentrarme en la lectura. Fuertes oleajes de viento y palidez llegaban desde la ventana y me obligaban a acurrucarme sentado. Fue cuando la conversación de los tres señores me cautivó.

El pájaro le preguntaba al más viejo si un amigo alemán estaba casado con una mujer colombiana. El viejo le respondió, con una risa: Una colombiana? Una colombiana no le hubiera aguantado. El pájaro: uy sí, esa mujer de él sí que es brava, como una santandereana. El viejo le respondió: Sí, esas hijueputas alemanas son tan bravas como las santandereanas. Y siguieron riendo. La conversación me atrajo y pedí un jugo de naranja. El pájaro hablaba sobre una posible riña. - Y esa mujer le dió en la jeta, imagínese. Y eso que cada mano de Hans es como esto: Hizo con sus manos el ademán de unas manos muy gruesas.

Me pareció interesante la informalidad de sus términos, el desparpajo de la conversación entre señores bastante adultos y sobre todo, ese nivel de secreto reconocimiento en una condición.
Una condición extranjera, eso era apenas obvio. Pero de dónde eran estos señores? Ahora hablaban de hatos, ganadería y tierras. Hablaban como llaneros. El más anciano perfectamente podía ser un hacendado. Finalmente, conozco muchos llaneros de ojos azules. Nada extraño. Y finalmente, también, no son los llaneros unos extranjeros en este país de rolos, paisas y costeños? No olvidar: boyacos, tolimenses, opitas, caleños. Pero, un llanero? Los llaneros son lo más extraño que se pueda concebir en un país tan mezquino como Colombia. Y, no obstante, los llaneros son orgullosos de ser colombianos. Orgullo que los ha llevado a la marginalidad, al olvido, al desinterés de los gobiernos, a la explotación de las petroleras, a la violencia de los grupos armados, a la pobreza en una tierra naturalmente rica.
El viejo le comentaba al otro, que también era viejo pero no tanto, sobre su hijo. Le decía que no estaba en capacidad de darle más hectáreas por su problema con las mujeres. Ni siquiera por el trago. De lo tanto que había bebido ya no podía tomarse una cerveza porque enfermaba. Pero las hijueputas mujeres eran lo que lo tenían mal. Hasta ahora sólo le dejaba 20 hectáreas, sin papeles, porque apenas le diera papeles era fijo: llegaba una mujer y hasta ahí le llegaba la tierra.
Otra vez risas. Yo trataba de mantener mi atención en el libro pero los temas que tocaban eran tan agradables, tratados de una manera tan sincera y despreocupada que me resultaba imposible ignorarlos y dejar de llevar mi pensamiento en el curso que la conversación de ellos iba moldeando.
La mujer es la natural enemiga del hombre. Lo contradice pero a la vez lo seduce. Lo lleva más allá de sí mismo y es el horizonte que le estropea los horizontes. Un hombre no puede prescindir de una mujer que a la vez es su problema. Un hombre ante una mujer siempre será Adán y una mujer frente a un hombre siempre será Eva. La mujer es la primera en morder la manzana, la primera en perder el paraíso, porque está embebida de amor. Pero el hombre, plenamente conciente de la desgracia de su mujer, es capaz de abandonar el paraíso y someterse a una locura peor porque es conciente de su locura. Ambos ahora cruzan eternamente atados, el uno al otro, las ruinas de sus paraísos perdidos. Dolls: Takeshi Kitano.
El señor que yo he llamado pájaro le pregunta al más viejo: Cuántas hectáreas tienes entonces? Hago el cálculo aproximado de unas 210 hectáreas, responde el señor. Y a cuánto vendes cada una? Creo que respondió 10. Pero no sé si 10 millones o 10 hectáreas o 10 qué? Tal vez no escuché bien. Así que hablan sobre conflicto armado. Y hace cuánto no va la gente para allá? Constantemente van. Esto no es como era antes. Hace unos años.
Vuelven a retomar el tema de los hijos. Esta vez los hijos de Hans. Que son muy queridos en B. Son altos, monos. Todos unos alemanes. Y la gente los quiere mucho. La mamá es una señora muy brava, como toda alemana, pero hermosa. Algo deben pagar, porque no es natural que a uno no le pase nada sin pagar. Y ellos viven bien allí en B. desde hace mucho. Algo deben pagarle a alguien.
Ahora hablan de impulso al desarrollo técnico. El logro de Hitler, según el anciano. El pájaro de ojos azules dice no saber nada al respecto, que por favor le cuente. Sí, después de la primera guerra y antes de la segunda guerra el gran logro de Hitler fue darle un fuerte impulso técnico a la deprimida industria alemana. La cuestión es que la segunda guerra desfiguró todo.
Y este es un país muy hermoso, sabe, sigue el anciano. Sólo que el campo está olvidado. Le falta el impulso técnico. La maquinaria. Así que suelta una cifra que otra vez hace abrir la boca al señor que está al frente mío, al que le decíamos pájaro por su forma de la cara, pero al que le dejaremos de decir así porque este país está tan mal que hasta los pájaron tienen una connotación negativa. El viejo sigue. Colombia es un país muy rico. Además de rico es muy grande. Sabe cuántas veces Colombia es más grande que Alemania? Cuatro veces y medio.
El señor que está al frente mío no lo puede creer y le dice: O sea que si cojo un mapa, puedo coger a Alemania y meterla cuatro veces en Colombia? No, responde el anciano, cuatro veces y medio. Así que lo que falta acá es el trabajo y volver al campo.
Le pregunta entonces el más joven al más anciano que cuánto tiempo lleva en el país. 45 años. Ah o sea que eres más colombiano que yo.
Hacen disertaciones idealistas sobre el campo, como que es muy hermoso, como que son hombres del campo, como que de ahora en adelante ya no podrían vivir si no es en el campo. Y el anciano dice: por que yo antes que nada soy Técnico mecánico. El señor que los acompañaba hace tiempo se fue pero a veces vuelve, los escucha y vuelve a irse. Seguramente no es tan chismoso como yo. Pero me interesa el tema.
El señor que está al frente mío se acuerda de algo y dice: entonces tú eras aquel del gran taller en esta calle. El anciano complacido por la buena memoria de su amigo le responde que en efecto él era el gerente y que generó toda una escuela de excelentes mecánicos automotrices. Le pregunta entonces, como una inquietud natural, y debe ser una inquietud natural de los malditos alemanes: cómo crear un chasis.
Se detiene a explicarle un buen rato pero finalmente le recomienda un chino del sena y otro y otro. Y concluye, de una manera arrogante, afirmando: sabe qué, yo cree una escuela en Colombia con todos los que trabajaban conmigo.
Luego, pasan al tema histórico de nuevo. Quiere que le explique bien lo de Hitler. El viejo empieza diciendo: primero que todo Hitler no era alemán. El señor que está al frente mío no lo puede creer. No, era austríaco. Entonces era un berraco, responde admirado el interlocutor. Sí y su madre era judía. Está a punto de caer de un infarto y le pregunta en qué libros puede consultar, que el tema le interesa.
-la historia siempre me ha apasionado, me parece que son temas muy interesantes y que enriquecen.
-Sí, responde el viejo, y sobre todo lo que se aprende de la historia y la manera en que se puede aplicar a este país. Por ejemplo, Hitler, Hitler industrializó alemania. Una iniciativa similar podría tener un dirigente.
-Sí, pero el problema no es tanto de los dirigentes como de nosotros, que somos tan tontos de siempre elegir los mismos.
Ahora hablan sobre la banca de los judíos, otra vez igual de apasionados. Desde tiempos de Jesucristo han tenido el control de la economía.
-Claro, toda una tradición de comerciantes, con el trueque - y me retumba esa palabra en la cabeza: trueque-, el intercambio.
- Y la economía de Alemania bien deprimida. Hitler les dio lo suyo.
- Claro, lo que merecían.
- Bueno, claro está, nada puede justificar la acción de un dictador de estos.
-No, por supuesto
Pero el señor anciano, el más sabio, el que habla con tanta propiedad de Historia como de mecánica, no tiene el acento, ni los términos, ni los modos de una persona que se considera generalmente culta. No, tiene los modos bruscos, como sus términos, como su acento. Es una persona en realidad salida del campo, del trabajo en finca. Habla de cómo comercializar bien una tierra. De cómo abrir una trocha. Habla de estas cosas con la misma arrogancia que un campesino que habla con propiedad de la técnica a la que se ha dedicado toda la vida.
Cuenta que tiene su finca a hora y media de VC. Lo que es un adelanto científico sin precedentes por tratarse de estas tierras. Hace unos años costaba semanas entrar en ellas. Y sólo se entraba en tractor. El otro dice que ni en Bulldozer. Y el viejo le responde: el gran logro de Hitler. El bulldozer. El creador de industria y desarrollo en Alemania. El bulldozer.
Ahora hablan de un antiguo paraje en las afueras de Paris.
No sé por qué no hablan en Alemán.
Llaman al anciano al teléfono y el viejo contesta y tiene una conversación con lo que parece ser su hija.
El otro le pregunta al anciano cómo siguió su hija del estómago a lo que el otro le responde que bien. Pagan su desayuno. Se escandalizan un poco por los precios.
No son más que campesinos venidos de otras tierras. Pero campesinos llaneros, humildes -a pesar de todo- y trabajadores. Que sueñan con un buen futuro para Colombia, como todos los que queremos que esta mierda salga adelante.
-Esta tierra es muy bonita para trabajar.
- Sí, de no ser por tantos hijueputas.
Y pienso que en Colombia hay muchísimos hijueputas.


Sunday, September 02, 2007

Navidad 2005

El siguiente texto pertenece a Tadeshina, quien amablemente me permitió publicarlo en Malédiction.

La historia del texto se remonta a la navidad del 2005. ------------------------------------------------------------------------------------------------ ----------------------------------------

Días soleados de primavera. Lou observa con desgano la flácida y achatada salchicha suspendida en la punta de su tenedor. Han pasado varios días y todo lo que nuestro cuerpo consume se reduce a repetidas dosis del viscoso embutido, acompañado de sorbos de tequila barato.

Lou permanece sentado junto a la mesita del cuarto de estudio, que convertida en un improvisado comedor, concede el espacio justo para nuestros dos puestos. Se ve algo cansado. Reparo en la exagerada palidez de su rostro y pienso que todo se debe a nuestra mala alimentación, también me pregunto si ese vaivén enfermizo de su mano derecha es producto de aquella perversa dieta, o si será el resultado de las muchas horas acumuladas frente a la pantalla del computador.

Él sonríe, me doy cuenta que es una sonrisa de gratitud, que algún sentimiento de temporal felicidad lo invita a esbozar ese último trazo de alegría para mí, y aquel pensamiento me reconforta.

Descubierto, junto al árbol de navidad un ejemplar de Los siete locos de Arlt enseña su lomo y páginas vírgenes aún. Le propongo a Lou que salgamos un rato, que tomemos el sol y saquemos provecho de nuestros regalos.

Llevamos un par de sillas Rimax al patio y enseñamos nuestros pálidos rostros a la implacable luz del mediodía. Veo a Lou y su figura escuálida calentando el esqueleto a escasos metros de mí, por un momento me hace recordar a los ancianos de los hogares geriátricos que salen a tomar el sol en sus desgastadas sillas de mimbre, recreo en mi mente sus rostros impávidos que como figuras de cera esperan derretirse bajo el calor abrasador de la primavera.

Pienso que quizás ese momento de iluminación no sólo ocurre en sentido literal, que sus vidas petrificadas tras las verjas de ese pequeño jardín en el que reciben la gracia del caluroso astro, sólo transcurren con el fin de recibir ese único momento de claridad, esa luz que enceguece y sin temor se atreve a acicalar sus carnes desleídas como en algún tiempo lo hicieron las diestras manos amantes.

Thursday, August 30, 2007

Como todos los últimos días, salí de mi casa y me adentré en el barrio con el fin de ganar tiempo para llegar a la avenida y allí coger el bus que más me acercara al video, sitio en el cual me encuentro trabajando desde hace unos 15 días. Paso por el parque y después del parque por la casa amarillenta que hace de ancianato para muchos cadáveres que esperan allí su definitivo reposo. Es la hora en que toman el sol del mediodía y sus cabezas canas irradian una insoportable muerte detrás de la reja que los separa definitivamente del mundo. Me detengo, como impulsado por un secreto deseo de quedarme a reposar con ellos, y veo como un viejo se recuesta apesumbrado sobre las piernas de una enfermera opaca como una lápida. Creo que el viejo va a echarse a llorar o es el momento de su muerte, o tal vez ambas. La enfermera me mira con una leve sonrisa y hace con la cabeza un gesto de "no es nada". Yo quiero saludar a los viejos y les digo: buenos días! Ninguno se voltea a verme, apenas una que hace pucheros con su arrugada boca. Pero ninguno contesta y es lo que me hace sentir peor porque considero como si yo fuera la muerte la que los estuviera saludando con un cínico: buenos días. Y pienso en la canción que me cantaba la golden dawn, a ritmo de una siniestra salsa: Luis es la muerte, Luis es la muerte, la muerte es Luis. A mí me asustaba que me cantaran esa canción y no necesitaba más cerveza para sentirme más borracho, en ese momento ya no podía responder por mí, detrás y en medio de esa horrible canción que me cantaba la golden dawn como si yo ya no necesitara morir porque era la muerte misma bailando y jugando a que vivía.

Abrí el local como es costumbre. Prendí los tacos de la luz, encendí las noticias y el computador. Puse el aviso "vuelvo en 5 minutos" y cerré el local. Fui hasta cafam, allí hice tiempo, sentí que la gente pasaba por encima mío; a pesar de que eran considerablemente más bajos que yo, pasaban como por encima mío. La impulsadora de cerveza águila era una chica guapa con un gesto de trauma en medio de sus ojos que me penetró como una aguja en el corazón y me hizo sentir la depresión en el supermercado. Esa sensación de futilidad, de esencial insustancialidad del mundo a través de un corredor exageradamente alumbrado y los productos como anos cagando aplastando nuestros rostros que se oscurecen detrás de los productos y los menos favorecidos desde abajo agarrando los talones, obligando a que también pasemos por encima de ellos y por encima las grandes marcas cagando sobre nuestros ojos. La gente en los supermercados hincha el pecho y atropella con sus carritos de mercado al igual que lo hacen con sus verdaderos coches y los niños gritan endemoniados porque quieren el último cereal que han visto desde sus televisores y los hombres sólo parecen estar atentos a los culos que aparecen y desaparecen detrás de los corredores, como si se tratara de otro mercados de acciones que hay que adquirir, sólo que éste parece más interesante, este mercado de culos y conchas, porque ofrece las mejores ofertas al servicio de la carne sucia que hay que satisfacer porque ya todos debajo de esa horrible luz fuorescente han defecado y quieren volver otra vez a comer para volver a sentir la terrible sensación de vacío que es volver nuevamente a cagarnos a nosotros mismos. Una coca-cola y unos chicles por favor. En ese par de productos masco y sorbo la angustia del tiempo que pasa por encima y por debajo y por dentro de mí mientras rento videos comerciales con los cuales otra gente puede mascar y sorber sus propias vidas.

El trabajo de alquiler de videos se puede considerar como un trabajo básico, a prueba de idiotas, pero incluso como idiota creo que no he logrado superar la prueba. Los primeros días temblaba terriblemente, las cosas se me escapaban de las manos, todo parecía ponerse en contra mío. La mecánica extremadamente sencilla de las azetas con las que se lleva el registro de inscripciones y rentas no hacía sino darme malas pasadas. El primer día de estar completamente a cargo del local demoré unos 40 minutos intentando volver a conectar el aro que cierra los libros azetas. Si no fuera por la ayuda que me socorrió el celador no hubiera podido por mi propia cuenta. Aprendí que las azetas tenían una técnica muy primitiva a partir de una palanca que hasta el momento ignoraba su existencia. Me sentía embarazado de mi propia incapacidad práctica para las cosas sencillas y consideré seriamente la posibilidad de declararme incapacitado mental.

(párrafo perdido o borroso por estar mojado de lágrimas)
...Incluso los que deploran el mapa y se dejan el pelo largo y comen chitos en las conferencias y se hacen llamar los enfant terribles de los mongólicos, incluso ellos adoran el mapa y se contemplan y son contemplados dentro del mapa, porque al mapa le encanta que exista gente que revele su condición de mapa, así sea por negación, para desplegar con toda furia su inmanencia emancipada ante la cabeza de los fraudes y los idiotas.

Me encontraba sentado, a punto del sueño, agotado de mí mismo y de todo, queriendo ser electrónico, deseando volverme una ecuación binaria, añorando reducirme y agrandarme en un algoritmo matemático inexacto. Entra la misma anciana de todos los días ofreciéndome empanadas o arepas de queso. La verdad es que me alcanza el olor de los alimentos y mi estómago responde. Pero la mujer me da asco, me repele y le respondo con displicencia gentil que por hoy no. Vuelvo de nuevo a los sueños cibernéticos de verme como un robot frío y servil, arrinconado en un rincón, sin lágrimas e inmaculado como un artificio místico. Robo-Luis. La robótica de Luis: curso técnico para su integración con el sistema D.O.S. Programación de artefactos Luis y la manera de desconfigurar sus potenciales tanáticos para un mejor rendimiento. KYBER-LUIS-LEXICON #1. DummyLuis para Dummies.

Me despierta un infrahombre de lo peor que he presenciado en los últimos días. Venía con galletas de panela sobre los hombros. Al ofrecérmelas brilla la ausencia de dientes superiores y los que le rodean son grandes ruinas negras y agujereadas. Me interesa el individuo y busco entablar conversación con él, pero sin darme cuenta él ya está hablando de nuevo. Sólo puedo observarlo con un interés cercano al asco y la excitación sexual. Como si estuviera contemplando el rancio culo de una bruja vulgar y asesina. Me detengo a ver su bigote y descubro que lo miro con tanto asco como me he sorprendido tantas veces frente al espejo. Un asco tan desproporcionado que es imposible agotar jamás. No logro comprender por un rato lo que dice. Otra vez esa sensación horrible de ser un idiota. Y lo que más me sorprende al instante es la manera demoníaca en que dobla para abajo su muñeca, como agarrando una esfera imaginaria desde arriba, y pone al descubierto detrás de sus huesudos dedos unas horribles uñas larguísimas y amarillas como de bestia o de demonio. Me embargan entonces todas esas películas de terror barato y las historias más increíblemente idiotas que se escuchan en el camino y siento que me ha visitado un mismísimo duende al negocio para arrinconarme y chuparme toda la sangre del cuello. Escenas de horror y violencia me embargan en el rincón en el que soñaba y entonces algo parecido a la intimidación me obliga a escuchar con más detención las palabras soeces que el idiota se esmera en expresarme.
"Esa programación del canal uno sí es viejísima" Encuentro que me dice.
"Si todavía dan automan y la mujer biónica" Ahora sí no entiendo nada.
"Sabe cuál es la mujer biónica? Una que salta así:" Y otra vez ese horrible gesto con la mano, revelando satánicamente esos dedos ávidos de sangre y terror. Pero sin ninguna intención de asustar, el idiota sólo me está enseñando la manera en que la mujer biónica salta y yo soy presa del terror, estoy paralizado del susto y el idiota vuelve a hacer ese terrible gesto:
"Y salta así:" Y otra vez siento que me va a saltar sobre la cabeza con esos asquerosos dedos amarillos y recreo escenas increíbles de los cinemas. Quedo inmóvil, paralizado, retado y desconcertado. Trato de mantenerme natural para no generar sospechas del idiota pero ya es demasiado evidente que estoy muerto del susto. El idiota infrahumano ríe como he visto reir cienmil veces a drácula y me pregunta si en serio no pienso comprarle sus galletas. Ahora sí que es en serio, no pienso comprarle nada. Me observa un rato con atención, tal vez comparta el mismo interés por las figuras deformes de mi rostro que la que yo siento por las suyas, y se despide.

Un hombre de aproximadamente 90 años llega al local, se queda un buen ratote apreciando película por película, le saludo y como dicen "me pongo a su servicio", me ignora, sigue absorto, yo lo sigo con la mirada no vaya y robe una carátula, finalmente se me acerca y me pregunta si no tengo una película más fuertecita. Le entrego el catálogo de películas para adultos y me hago el desprevenido, pero estoy más atento a él que nunca. Repasa cada hoja de cada película en su cabeza, hace pucheros similares al de la única anciana que reparó en mi existencia al mediodía en el ancianato, las saborea en su cabeza y decide que yo deba guardar ese catálogo. Vuelve de nuevo a la inspección rigurosa de las películas en los mostradores. Al cabo de un rato vuelve otra vez a mí, esta vez con una película en su mano. La ojeo aparentando desinterés y veo que se trata de Virgen a los 40. Se la entrego y trato de hacerle saber que esa película no es tan fuertecita como las otras, él dice que no importa, me pregunta si es drama y le digo que es comedia. El viejo se va con un paso lento y pesado. Mientras se va pienso en lo terrible que es el hecho de que en la vida lo que es drama en la ficción es comedia. La industria de los sueños se tiene que nutrir necesariamente de la industria de la desilusión y tiene que mofarse de ella necesariamente como una industria en alza que aplasta una industria en picada.

Saturday, August 25, 2007

Coyotes in Koreatown



Collateral: en un primer instante no es más que una clásica película de acción. Tal vez no sea sino eso. No obstante, la capacidad para sumergirnos en una enorme soledad cósmica - en la cual el significado de la muerte, las relaciones (sean sociales o familiares), los sueños, el sentido y la dimensión de la vida son constantemente interrogados en el intercambio de ideas entre el asesino y su instrumento- hacen de la película de Michael Mann una de las más interesantes de la primera mitad de la década del 2000.

La dirección de fotografía echa al piso todas las posturas puritanas del cine frente al video brindando, desde una cámara HD Genesis*, una propuesta estética cercana a la de Wong Kar-Wai al explotar toda la exhuberancia de colores y tonalidades que una ciudad como Los Ángeles ofrece.

Un prejuicio que siempre he tenido a la hora de ver películas tiene que ver con la música que el director escoge a la hora de montar las escenas, ya sea bien como parte esencial de la acción o sencillamente como ambientación. Una de las críticas que haría al cine nacional es que siempre escogen una música de mierda para sus películas. En cambio, directores de culto siempre aciertan con la escogencia exhaustiva de la música. El caso extremo es Woody Allen, quien siempre se esmera por recopilar las mejores interpretaciones de grandes clásicos como Schubert, Prokofiev o Satie. Pero existe otro caso de directores, que no pretenden hacer vuelos tan súblimes en sus películas, y se contentan con recopilar lo mejor de la música popular como banda sonora de sus creaciones. Es el caso de David Lynch, quien en compañía de dos grandes polos opuestos como Angelo Badalamenti y Trent Reznor, sorprendió en Lost Highway con una recopilación que iba desde una colaboración magistral de Brian Eno con David Bowie, siguiendo por Rammstein, pasando por Lou reed, llegando a Barry Adamson, cayendo en Marilyn Manson, recuperándose con Angelo Badalamenti y levantándose definitivamente con Insensatez de Antonio Jobim. Así mismo, otros grandes directores que han ofrecido magníficas bandas sonoras son Wong Kar-Wai, Quentin Tarantino, Oliver Stone y Pedro Almodóvar.

Una constante en los últimos años en las producciones norteamericanas es lo que se puede considerar un mal hábito de introducir mini-videoclips o incluso videoclips enteros en mitad de la historia. Películas como Constantine, Matrix Reloaded o Pandillas de Nueva York son buenos ejemplos de cómo ganar tiempo en pantalla introduciendo una canción en mitad de película.

Lo que yo quisiera argumentar es que, contrario a lo que sucede en estas grandes producciones cuando se introduce un video-clip, en películas independientes, o alternativas, este mismo recurso puede generar una gran ganancia para la narrativa de la historia. Recuerdo el caso de la película experimental Timecode de Mike Figgs en el 99. Una película también hecha en video, a cuatro cuadros separando la pantalla, cada cuadro contando una historia. En el momento crucial, dígamos que en el clímax de la película, en la que cada personaje parece desbordar de su ocaso en lágrimas, entra intempestivamente el pulso frenético de los beats de Single, canción de Everything But the girl. De no ser por la entrada oportuna de la canción, sólo veríamos desde una distancia incómoda una serie de personajes llorar. Gracias al inserto de video-clip de EBTG todo parece adquirir de nuevo un sentido en torno a los sentimientos deshechos de cada personaje y el clima de degeneración que Figgs es tan hábil para describir con su cámara.

En Collateral tampoco parece sobrar la escena de los coyotes deambulando temprano en la mañana en el barrio koreano. La canción de Audioslave, Shadow on the Sun, registra a la perfección la inquietud que desde un principio el asesino había planteado acerca de la soledad en las grandes ciudades: una persona muere en tren y sólo hasta los 6 días de estar allí la gente se da cuenta que está muerto. Se trata a todas luces de un video-clip, no se puede negar, pero hasta qué punto se está generando una ganancia expresiva en la narrativa de la película: hasta un punto afortunado diría yo. La luz de las primeras horas del día, las calles solitarias, las luces de los clubes que aún quedan en el barrio koreano, los rostros de asombro de los protagonistas cuando sucede lo imprevisto y lo imprevisto no es una bomba, ni sexo, ni un demonio saltando.. sencillamente dos coyotes que atraviezan la calle solitaria, como ellos dos van atravesando la noche sobrepasando la mediocridad de la vida ordinaria.

COLLATERAL(2004, Michael Mann): Disponible en MOVIESTORE 134 -10#20

* Agradecimientos a Tadeshina por los detalles técnicos.

Thursday, August 23, 2007

TRISTE Y DESASTROSA

El adelgazamiento constante de la naturaleza le generaba extensiones como de chuzos en las palmas de las manos resecas y amarillas. Había llegado a las 8 am al bar de Chucho y tras pocas cervezas necesitaba recostar su increíblemente pesada cabeza contra sus antebrazos que estaban preparados encima de la mesa. Había empapado claro está la chaqueta de paño, sin darse cuenta que otra vez había vuelto a estropear la ropa incluso recién puesta. Otra vez su mujer le diría que parecía un vagabundo, si lo volvía a encontrar como ayer en el parque Santander, caminando desvariando por un lado del edificio a otro. Ya no podía saber por qué estaba bebiendo de nuevo y por qué si su cabeza le resultaba tan abrumadoramente pesada, si estaba tan realmente agotado que ya ni su cuerpo le respondía con agrado, por qué volvía a pedirle otra cerveza a Chucho y por qué si éste le hacía mala cara no apenas llegaba y por qué si le decían idiota alrededor de toda la cantina y por qué si la hija de Chucho lo miraba con un sentimiento no menor al asco, por qué seguía yendo, por qué bebía tanto, por qué seguía empeñado en seguir muriendo de esta forma y no de otra, que tal vez le resultara menos penosa la partida? De verdad las figuras de la naturaleza no tenían nada que envidiar a los cuadros de Ernst Ludwig Kirchner. Figuras escarpadas y afiladas como brillantes navajas de acero exhibidas en un frigorífico. No tenía por qué seguir aguantando los desplantes realmente vulgares que le acometían a cada segundo no recién acababa de llegar a donde Chucho para sentir que la muerte le convendría por un buen rato. Por lo menos mientras despertaba de esta terrible melancolía que lo tenía apabullado, como un niño chiquito al que los compañeros de aula le pegan para robarle sus cuadritos de azúcar. La brutalidad del mármol blanco de un baño público le acometía como un gancho en su intestino que lo sentía en lo profundo de su cerebro como la más pura crudeza de la sangre que infectaba e inundaba esos ríos de días que requería aplastar y martillar en su cabeza en el imperativo categórico que se había vuelto chucho, el aire de chucho, el sonido de chucho... el ambiente de chucho, las energías y el licor que requería para otra vez sentir ese gancho penetrando en esos ojos obscenos que se cerraban tras el antebrazo que se apoyaba en esa mesa tan inundada de cerveza y aguardiente. Esa alegría esporádica que a veces parecía destellar del bar de Chuchito, cómo lo reconfortaba! Pero sólo era una mirada un poco más intrusiva al grupo desde el que se originaban los estallidos de carcajada y vida, para que alguno lo voltiara a ver mal y le recordara que ese no era su lugar, que esa no era su alegría, que toda esa chispa de vida que podría emerger de allí tenía su exclusividad y él no tenía ningún pase de cortesía porque les daba asco como un cerdo que chilla mientras lo decapitan con un cuchillo atravesándole la garganta en frío. Quisiera meterme una copa de aguardiente y quemarme la garganta. Por que esta historia es desastrosa. Tan desastrosa como la vida misma. Esa vida que empieza aquí, desde este punto y termina allá, sin saber dónde. Yo en la vida real no puedo pronunciar bien las palabras: triste y desastrosa: me queda muy difícil pronunciarlas pese/porque que son palabras muy hermosas. Por eso me permitiré expresarlas en este medio: Una naturaleza que era triste y desastrosa. Ahora vemos una escena que a nadie le va a parecer cómica. El viejo se ha vomitado encima de sus pantalones. Un vómito amarillo y repelente. Como una sopa de su alma, permanece ese vómito en su pantalón y él está tan profundamente intoxicado que ni se ha dado cuenta. Está dormido pero el mundo que le bordea la cabeza está despierto. Todos se han dado cuenta de esa espesura que expulsó su alma. Los que estaban más cerca se alejan, el olor es desastroso. El viejo es triste. La escena es triste y desastrosa. Alguna mujer viciosa, que se encuentra tomando licor a las 10 de la mañana, se permite participar del escándalo con su indignación. "Hagan algo" Dice. Pero nadie quiere hacer nada porque nadie quería ni siquiera hacer parte del _ que se ha revelado. Chucho se acerca y su escasa inteligencia lo escruta a patear al viejo para apartarlo de la silla. El viejo cae como en un jardín de verano perfumado junto su vieja. Y ya no se despierta, no porque esté muerto, como todos quisiéramos, incluso él, sino porque está demasiado apenado para hacerlo. La naturaleza es triste y desastrosa. Y todos hacemos parte de ella como policías voluntarios que queremos imponer la tristeza y el desastre a los otros para olvidarnos de nuestra propia tristeza y desastre. Ahora yo me iré a beber con el viejo. Porque soy tan repulsivo y asqueroso como él. Porque no es justo tratarlo en 3° persona, jamás. Ese viejo soy yo, es ese sujeto viejo, demasiado viejo, que se pudre en mi interior como un óleo descuidado de Kirchner. Eones dentro de mí que se pudren y cierran los ojos para no despertar ya, no porque estén muertos, sino por la pena y la vergüenza. APLAUSOS APLAUSOS BRAVO! BRAVO! BRAVO QUÉ MARAVILLA! HE DESCUBIERTO UNA NUEVA TEORÍA QUE COMPRUEBA TODAS MIS SOSPECHAS: Y a la vez no ha pasado nada, ni ha ocurrido nada sino hasta mi muerte, lo cuál no será otra cosa que una prolongación de una tristeza más grande. La carne ya quiere empezar a oler: suplica por supurar ese olor a podrido que se oculta: es una súplica por oler, por ser. Mi carne, no es tierna? Mi carne que todo tiene que ver con las estrellas que le precedieron, no es una ternura? Mi carne quiere desprenderse y reclamarme todo el horror de la muerte, todo el horror de la sangre, todo el horror de los pensamientos que se desprenden una y otra vez de mí, de mi injuriosa boca, de mi desastrosa mente. La dieta se avecina a nosotros como una fuerte sentencia de nuestra incorporeidad replegada en la atmósfera que debe sucumbir ante el dolor de nuestras vidas y sin embargo no sucumbe. Un beso de una boca es el beso de un culo dando un beso. Los signos de muerte son todo lo que queda para aferrarse. No más trago, no más cerveza, sólo signos de muerte por doquier.

Tuesday, August 21, 2007

Niños. Ellos vivían en apartamentos lujosos, en casas suntuosas. Sus padres tenían carros deportivos para exhibir los fines de semana y camionetas para ir al trabajo. Sus madres tenían citas al esteticista, al masajista, dos celulares y un mozo. Ellos iban a colegios costosos, algunos estudiaban en universidades privadas de prestigio porque odiaban la idea de irse a estudiar al extranjero. Niños. Ellos salían cada noche a pasear sus finos perros al parque aledaño de su conjunto residencial, de su casa en los suburbios; y convergían en el parque, lugar en el que se estrechaban la mano seguido de un lígero abrazo en el hombro; prendían un cigarrillo de marihuana y desde allí apreciaban las estrellas que no los apreciaban a ellos. Niños. Ellos apostaban a hacer barras y a cualquier cosa que pudiera hacerles olvidar del aburrimiento de estas estrellas que no los apreciaban a ellos.

Leo. Leo tenía un tumor en su cabeza. Era el fenómeno y el virgen del grupo. Ya todos habían perdido la virginidad pero Leo era el fenómeno del grupo. Para mí que Leo ardía en la luz de las estrellas cuando se encontraba solo en el parque aledaño. El primero en llegar y el último en irse: a todas luces, el que más necesitaba compañía. Pero los juegos se fueron a él como un huracán incierto y cuando menos supo estaba solo en la casa, de nuevo, pegado al computador, devorando cientos de páginas pornográficas, masturbándose y llorando, porque incluso podía correrse llorando. El sexo era una montaña inaprensible a la que se aferraba incluso si ésta se le venía encima como el efecto de una avalancha.

Lloraba. Lloraba un niño vagabundo que solía golpearse, no sé cómo y con qué, pero siempre lo encontraba llorando, con la cabeza reventada, la cara empapada en mugre y lágrimas, una boca hermosa y unos ojos negros sin esperanza. No podía decir mayor palabra, una clara dislexia ontológica le abrumaba todo su universo de niño vagabundo y no podía decir palabra. No miento si digo que lo más suave que su desesperada madre adolescente podía no decirle sino gritarle al oído sordo era: Pendejo de Mierda. Y yo me subía de hombros como si ella no le hubiera gritado al oído sordo de su hijo, sino a mi propio oído sordo: pendejo de mierda. Por que acaso yo era tan pendejo de mierda como su propio hijo disléxico que a fuerza de tantos golpes no podía decir palabra. Y para qué decir palabras, señor, para qué decirlas si es para desperdiciarlas.

Solían salir a espantar a los vecinos. Se armaban de los cuchillos alemanes que sus madres habían comprado en televentas. Se hacían de grandes chaquetas y pasamontañas. Los ojos rojos, las caras de malos de cine, los cuerpos moldeados por las barras y los gimnasios, los sexos impacientes por la novia de turno o la modelo, inalcanzable, como las estrellas, incluso para ellos, que algún día tendrían el mundo en la mano.

Tuesday, August 14, 2007

Todo se calcula...

Thursday, August 02, 2007

e-mail art

Un pecado inadmisible: la pretensión.
Revisando mi correo viejo, pearllinmortal, encontré una cosa curiosa, era algo así como un borrador, no estoy seguro, también estaban las direcciones de correo de la gente que fastidiaba con mis pretensiones de escritor, pero mucha de esta gente curiosamente recibía bien estos correos. Era, sin saberlo, una especie de post artista o mail artista, en la medida, sobre todo, que lograba provocar y fastidiar al público al generar un caos en sus correos electrónicos con basura estilizada o arte basura, cuál es la diferencia: arte - basura. Pero, como lo he dicho, había curiosamente un tipo de gente que incomprensiblemente recibía con gusto estos correos llenos de diarrea mental: y en esto mi propio universo se desequilibraba, porque podía entender que la gente se irritara con mis verborreas -para nada cortas- pero que existiera gente que efectivamente le cogiera gusto y gracia a estos textos, que incluso los coleccionaran en sus ordenadores e hicieran carpetas llamadas Luis, eso desequilibraba toda mi concepción del universo. Algunos, para colmo de males, incluso se contagiaban de este bicho cibernético anti-literario extrañamente, como una enfermedad que se apoderara de los dedos con el fin de hacer arder las palabras que a uno le dolían en la pantalla y comunicárselo, en un afán de exhibicionismo exótico, a la gente que uno tenía en sus listas de correo. Así que mucha gente puso su granito de arena en generar un nuevo tipo de spam, el spam de letras etílicas que llegaban de vez en cuando en que un individuo, casi un anónimo, se desnudaba por entero en la pantalla a fuerza de palabras y oraciones, a fuerza de escribir y lo que menos importaba en el asunto era la cuestión horrible de la ortografía, no, eso era lo que menos importaba del asunto porque así como no existen cuerpos perfectos y si existen le generan asco a uno, tampoco existía una llamada "calidad alta" de los escritos y a menudo las faltas de ortografía eran mucho más que graves, pero a quién carajos le importaba si estábamos mostrando nuestro corazón?
Bueno, decía que encontré guardado uno de esos correos, que ahora no recuerdo si envié o no a la gente que tenía en mis contactos, pero que resume mucho de esta experiencia. Además, pese a las graves faltas ortográficas y el pecado mortal de la pretensión intelectual, considero que es un texto altamente elevado. Muchos de mis amigos o conocidos que me leían en esa época también concuerdan con ese criterio y me critican precisamente que haya dejado de escribir como antes, dicen que ahora escribo no mal, pero sí aburrido, que ya no soy yo en mis escritos. Mucha de esta gente ya no me lee y abandonó defraudada mis letras, sintiéndose profundamente timados. Creo que tienen absoluta razón y digo que sí, escribo mal en cuanto me cuido por no hacerlo. Lo triste es que ya no puedo escribir como esa época porque ya no soy el de esa época. O sea, en esos textos de ese entonces estaba yo. Ahora no puedo estar allí porque mis textos han cambiado como yo lo he hecho. Confieso que he intentado volver a esos viejos escritos, pero ya no es más que una ridiculez, una farsa, porque ya no siento así, ya no veo así, ya no soy así: yo no soy ese, yo no soy ese escritorucho que lloraba frente al teclado luego de llegar derrotado y obnubilado por la demencia de largas jornadas continuas de alcohol y desesperanza. Sólo esperando que se malentienda esta entrada como se quiera, reproduzco con todos los errores de ortografía, todo el horror estilístico, todo ese caos pretencioso, reproduzco ese correo que encontré hoy en mi viejo e-mail, pearllinmortal, y que no sé si finalmente envié o no, porque estaba tan borracho que no tengo la menor certeza ni siquiera de lo que escribía.

Bueno folks:

GARDEN GUARDIAN-

La noche es otra. Un barniz distinto la cubre. También las horas parecen claras y distorsionadas cuando sus ojos explotan en rojos fulgores de nostalgia y desconsuelo. Esa melancolía atípica que llevas en el seno de tu otro no dispensa de mi comprensión anómala las transacciones hormonales. Eres mi Matryshka. Una luna altanera que tienta al gato a deambular por los tejados en búsqueda de su séptima oportunidad. Y te lovo. Y nunca te agarro porque a cada instante te pierdes de ti misma. Te resuelves entre pequeña y gigante, te deshaces misteriosa y real. >Mi desquebrajado rostro en tus ojos, mis trémulas manos en tus mejillas suplicando por un minuto hecho eterno, para ser feliz contigo fuera de tiempo. Nunca escribí lo verdadero esencial para entender la Carly night. Ahora te he descubierto siendo vaga e inconstante. Mi semblante es un mágico pueblo justo como los otros pueblos fantasmas, hasta que cualquier cosa pasó y te conocí sin sorpresa. Supe que eras tú, mi dulce y vino, en esta noche de verano como todo lo que se dispera en lo que atrapo en un abrazo honesto y cercano a mí. Velvet Underground es la atmosféra que te zigzagea en el humo del cigarillo. Le pregunto a la black magic woman por qué no baila conmigo mientrás sopla su último porro sentido en la carne de su dulce y abierta mente. Estoy tan agradecido por tu no- última danza junto a mí presencia ilusoria. Aprehender el horizonte en una última estampida por saltar y gritar: soy el coco, el demonio. Ser un fragmento, pieza por pieza, y turnar de azul hacía rojo, ir cuesta abajo de ese sol rendido y vivirse en la promesa de un vuelo metáfisico hacía el paraíso de los ojos negros. Por favor no intentar morir esta tarde, mas bien ser el resplandor de un hombre nuevo hecho imagen y semejanza. Muere otro día, la súplica de los sureños fréneticos que se desplazan por el hedor de las cunetas en que los amantes depositaron el entorno de sus concilios lastimosos. Ducho en las lágrimas de un oceáno africano que se esparce en las delicadas gotas de sudor del negro que labra la tierra como un amigo, un cirujano de los frutos de esta tierra, en que come, sueña y muere, por tantos siglos y valles del hombre sin mención luminosa. Sabes que soy un gato. Un loco poltergeist inmune. Tú eres el crisantemo que se oculta al instante en que nace cuando razga mis entrañas carcomidas por el asbesto celestial. Gente odiosa y desagradable me pregunta por ese bienestar en que se acomodan para reír. Encantado me identifico con todo ese dolor de soberbia que aquella señora manifestaba cuando inconforme en su corazón clavaba una espinada rosa y tras sus estriadas piernas, su corazón se preguntaba por el presente de esos hijos muertos que jamás vería mañana. Culpa del sistema de mercados internos en los cuales ellos son el producto a desechar, el pétalo cortado... todo para ver florecer los járdines de Madeline. Madeline lujuriosa y obscena. Aparentar la ausencia es disfrazar de lentejuelas a la calva severa.

- Has visto que últimamente escribes sin amor, sólo por encargo?
-Me he descubierto escribiendo sin sentidos cada vez menos poéticos
- Es que escribes peor?
- Me he descubierto reparando una máquina atrofiada. Queriendo volver a ser el niño tímido que toca las melodías para sus oidos y sus palabras sin encanto. Soy un hombre grande, un obrero, que se esconde sobre las sábanas, como hace 10 años, como cuando era un pequeño anciano, envuelto en lloriqueos insondables, como una mariquita, como un blasfemo. Una prostituta cínica me haría suyo, me comprendería bajo su sucio sexo y me daría palmaditas a la espalda sin reclamar a mi llanto un cese dañino.

Luis must to die.

Monday, July 30, 2007

un universo muerto

Un borracho mira hacia la luna y dice: allí iré también yo. En los diarios dice que en veinte años empezará el turismo intergaláctico y el borracho sostiene con orgullo que para él ya no es destino Europa, su meta es la conquista al espacio. Lo más probable es que ninguno de nosotros conozca siquiera el océano pero ya soñamos con el frío de las estrellas. He reflexionado al respecto, sobre todo en los fantasmas que aún parecen hospedarse a nuestro alrededor. Ellos deberían ser los primeros en irse, los muertos. Pero lo más terrible, lo más cruel, es que algunos incluso permanecen centenios completos en esta tierra. Espantando, horrorizando, haciendo que los niños lloren y teman a la oscuridad, porque allí, donde está oscuro, residen ellos. Y yo considero que este fango que me cubre más arriba de las rodillas impide que llegue a alguna parte. Considero que es necesario deshacerse de ciertas figuras de la carne para desarrollar algo realmente genuino en torno nuestro. Desearía una re-creación, que no significa en absoluto una reproducción, del encuentro del hombre con el espacio que tenga la misma potencia y efecto que una escafandra al ser retirada del uniforme del astronauta en plena órbita. Ahora, este es un sueño que me posee cada noche:



" El día del satélite es rojo y la noche es color violeta. Violentos gases se apresuran a golpear la nave todas las veces que el violeta devora progresivamente el rojo. Sin embargo, la exploración no cesa sino hasta medianoche cuando el violeta es más pardo. Es entonces, de vuelta, que se escuchan los gritos desgarradores de las legiones de vegetación carnívora al ir tras sus desafortunadas presas, por lo general, zorrillos de desierto o ratas-simios.
Tom desgrana algunos hígados que encontramos en el camino para la cena esta noche. "Dinner Free" ha dicho con su escaso inglés de europeo del este. Esta parece ser la primera operación conjunta de los países miserables al espacio. Como se ha previsto, las implicaciones científicas de esta misión no tendrán la mayor trascendencia para el transcurso de la tierra. Un trabajo que no dista en grado alguno de las simulaciones en aula de los colegiales en los países benditos. Por qué estamos acá? No sabemos. Arrogancia y presunción de nuestros mandatarios, seguramente, que no se resistieron a tener su propia representación en el espacio. A pesar de los altos costos y la evidente - y razonable- carencia de interés del resto del mundo por nuestra misión científica, nos comportamos como verdaderos héroes astronautas -como nos consideran en nuestros deprimidos países- y tratamos de llevar la investigación tan lejos como se pueda.
Luego de la cena, los chicos se entretienen en una partida de ajedrez entre el Ruso y el Rumano. Yo me aburro al verlos todas las noches en esas interminables partidas de ajedrez que por lo general terminan en tablas y me dedico a la lectura de algunos libros de hechicería y magia negra que pude camuflar con otra mercancía similar. Algunos pasajes de estos libros, tan ricos en mitos cósmicos y rituales de engendración inter-planetaria, me remontan a tan bellos recuerdos en la tierra, sobretodo a la encantada imagen de ELLA, que me punzan como un puñal el corazón e irremediablemente me conduce a un irremediable llanto que ya nadie vuelve a consolar, sino hasta la madrugada, cuando logro conciliar el sueño y las lágrimas se vuelven sueños ligeramente alegres a su lado, en un jardín, revolcándonos como dos muchachitos alrededor de margaritas y tréboles.
Al otro día, al inicio de la jornada de excavación mineral, se respira el descontento y la apatía general de la tripulación. Desde luego, el momento más excitante de la jornada es el que tiene que ver con la divulgación y el envío de informes a la tierra. Entonces se exagera más de la cuenta, se da cuenta de detalles que en realidad se han pasado por desapercibidos, el gesto de los hombres adquiere un grado de apasionamiento que escapa el resto del día, allí, enterrados en medio del hielo, el polvo y los gases del satélite Europa.
- Qué esperas Herr Luis? - Me dice Tom mientras recolecto algunas piedras insignificantes- ¿una barra de snacks y licores en medio del Caos de Conamara?
La vida extraterreste. La vida fuera de la tierra. No me importa si es posible. No me importa si es lógico que exista la vida extraterrestre. Esta pregunta carece de valor para mi tristeza. Esta pregunta no tiene razón de ser para mi tristeza. Para mí la vida debe ser en la tierra, en la tierra no tiene sentido, pero en la tierra es posible y lógico que exista la vida. Para mi tristeza, la vida tiene valor en la tierra. Para mi tristeza tiene razón de ser la vida en la tierra. El espacio tiene la dimensión de un gran tirano. Un gran tirano se sentiría a gusto sentado acá, en medio de Europa, una excelente vista hacia el gigante Júpiter: dos grandes tormentos de la naturaleza enfrentados, finalmente, cara a cara en sus grandes dimensiones descomunales. Yo, yo soy ridículo y no merezco esta vista, no merezco enfrentarme cara a cara frente a Júpiter. Para mí, un jardín en el cual pueda estar acostado junto a ella; para mí, la alegría triste y fatal de los pobres; para mí, una risa fugaz que consuele mi corazón por un instante.
Se me debería condenar duramente. De hecho, se me ha condenado duramente. A propósito, se me ha condenado duramente. Todo es una condena. El universo mismo es una condena. Las figuras del universo sólo sugieren esposas y cadenas. Las constelaciones, las galaxias, la vía láctea, todo es un remolino inmenso del gran juicio que te juzga inclementemente por tu vida, por que vives, porque osas vivir y tratas de sacar tu partida de esta vida. Por tus intentos, tus anhelos, tus ínfulas, tus pretenciones, eres juzgado y sabes que lo mereces, sabes que mereces esa pena, que necesitas expiar esa culpa pero nadie te absolverá porque estás hundido hasta el cuello en tu crimen, en tu pecado, en tu existencia, estás hundido hasta el cuello, sin coartada posible, porque los rezos ya no te son escuchados, sin coartada divina o terrena, esta gran corte ha fallado contra ti porque lo mereces, encuentras un lígero goce en verte condenado, en ver tu condena, en ver que te jodiste, sí, encuentras cierto morbo en verte jodido de una buena vez por siempre, en darles la razón a ellos, a los jueces del Universo fallar en contra tuya, en ver derrumbada cruelmente tu mentira contra su gran Verdad, la Verdad del Universo que te acusa con justa causa, porque su causa es Justa y tú eres oh, tan sucio, tan cochino, me das asco, eres tan culpable, tan pecador, tan repulsivamente criminal. Y quisieras una pena más dura. Quisieras que empezaran con apalearte contra la cara. Que te escupiera el gran tribunal de la razón. Que te escupiera la corte del Universo. Que te escupiera tu madre, tu padre, tu hermano, tu hermana, tu tía, tu prima, tu vecino, tu suegra, todos. Incluso los muertos.
Yo me expulsé solito contra el espacio. Cogí mi cohete a propulsión y me fui a navegar por ahí, sólo para ver con qué me encontraba. Sabía que llevaba la noche bien entrada en mi cabeza pero iba por ahí, solito, como se dice, solito".