Saturday, October 20, 2007
resaka
No hay razón para esperar 10 años para reconocer lo bueno, cierto?
En medio de la lluvia encuentro al Mañas. Aún sigue la misma risa estoica e inocente. Lo miro desde la distancia pero sé que permanece cerca a la calidez de mi corazón. Aún cuando todo alrededor se congela. Por fin me mira y sonríe. Yo también sonrío. La lluvia agrietaba la ciudad pero veía a un viejo amigo y era razón suficiente para desear llorar de nuevo. Porque uno no siempre se encuentra con los viejos amigos, menos en medio de la lluvia y cuando está tan agotado. Nos estrechamos la mano. Ya no la aprieta tan duro como solía. Un bus pasa y nos baña. Siempre nos sucedían esas cosas. Finalmente, nos conocimos siempre en las peores. Pero pasa lo que siempre pasa. De estos encuentros repentinos y emotivos uno siempre quiere escapar lo más pronto posible. Intercambiamos teléfonos que jamás sonarán de parte de ellos y sabemos que nos hemos ido. Ya desde el colegio se veía que íbamos a ser unos fracasados de viejos y hoy me lo encuentro, bañados por un bus, en medio de la lluvia, confirmo que seguimos siendo los mismos perdedores patéticos del colegio y me entristece pensar que las cosas no mejorarán para nosotros. Por eso me gusta encontrarme con el Mañas de vez en cuando, en la calle, inesperadamente, por sorpresa, porque él es uno como yo, otro que no tiene ninguna oportunidad en el mundo. De alguna manera se siente esa tensión, ese desespero en nuestro encuentro, esa humillación de recordarnos lo pequeños que somos mutuamente y lo alto de nuestros vuelos, lo grandes que nos imaginamos, sin ser nadie, sin llegar a ser nadie porque en este mundo no tenemos ningún chance.
Me encuentro con D. en el café y ya estoy terriblemente empapado. Como una nutría en el desierto. La última vez que me vi con ella en este café no estaba bañado en lluvia sino vomitado. Me acababan de vomitar en un bus. Y ahora estaba de nuevo vomitado, empapado por la ciudad. D. siempre me ve en las peores y es una bruja sabia que sabe callar y no dar consuelo ni reír. Me quito los zapatos y camino por todo el café descalzo. Salimos a la carrera séptima con todo la resistencia de mi parte a moverme. Bajando unas cuadras nos encontramos con el Master Count. Hablamos sobre René Rebetez, el mayor escritor de ciencia ficción de Colombia. Nos despedimos. Master Count, parece como si se hubiera desecho de algunos años o ¿es que nunca fue tan viejo? Cómo saberlo. Le confesé que andaba sin empleo y que quería dictar cursos pero que no tenía ningún conocimiento sobre nada. No me dijo nada porque sabía que era cierto. Se fue y me dijo que le echara ojo a un libro cyberpunk colombiano "Bandidos y Hackers". Pero no entiendo cómo me lo dijo si ya se habia ido. Seguramente conté mal la historia y jamás hablé con el Master Count. O lo hice pero no era posible. O toda la historia está errada. Seguramente eso porque luego resulté caminando por el cubo, sin zapatos, bailando I wanna be adored de Stone Roses, quebrándome las plantas de los píes por el frío. Nada de esto es posible y real. Y sus gafas herr luis? Me pregunta D y me entero que jamás se ha ido pero no puede ser posible porque todo este tiempo estuve malditamente solo como un insecto en un vaso de soda.
I don't have to sell my soul, is already in me
I don`t need to sell my soul, is already in me
I wanna be adored
Bueno luego me fui a ver con Linda Lee y no entiendo por qué si ella nunca se movió llegó a mí. Estábamos en esa ratonera hippie de Chuchaquén y yo tenía supuestamente unas bolsas debajo de las medias. Entramos a la función de cine. Vimos una película genial, de New York, sobre las relaciones sexuales modernas. Sabes, me siento algo Bowie: i don´t believe in modern love. Excelente película, una mezcla afortunada entre Godard, Fassbinder y Gus Van Sant. Short Bus. Sus escenas explícitas me recuerdan a las teorías del teatro de Artaud: la puesta en escena de lo imposible, la cruedad que es la soberana anarquía de la imaginación. La primera escena en particular en la cual vemos a un hombre flexionando sobre sí mismo a fin de poder chuparse su propia polla y luego correrse en su boca. Una película sublime que puede llevar a las lágrimas en determinados momentos en que uno siente toda el peso de sus personajes: la culpa, el desamor, el desarraigo, la futilidad del sexo, el absurdo y el completo vacio de la vida moderna. Toda esa energía particular de los personajes que pueden llevar a fundir toda una ciudad como volverla a llenar de luz. Porque es un canto del amor desencantado. En palabras de uno de los travestis: como los años 60's sin la esperanza. No lamento que no exista un Academy Award al actor que mejor interprete su primera penetración, no porque el ser de la actuación no se manifieste, sino porque los come mierdas de la Academia jamás entienden nada.
Un besito, buenas noches Angelita!
Thursday, October 18, 2007
Tue, 11 May 2004 09:33:18 -0500
Y'e This is Kokaine Fashion. You can't get no sleep. This is where We heal our hurts. We are all stadtkind. We are all Whores. This is Drug Fashion. Only pretty people allowed. We're no dying.. just we're all melancholics. Euphorics. Melancholics. Like Chrisantemus.
Tuesday, October 16, 2007
2
Aquellas calles a las que por ordinario acostumbraba a caminar eran pródigas en horror y misterio. Las miserias humanas eran exhibidas sin pudor alguno sobre las aceras, los corredores y las esquinas. Abrumado por espantosos chirridos de puertas, el chasqueo de la tenue llovizna sobre los añosos tejados y los ágiles pasos de algún gato sobre los antejardines decidió apresurar disimuladamente el paso. Mas esta noche parecía más tenebrosa que cualquier otra y terribles presentimientos parecían guarnecerse tras el rabillo de sus ojos.
Debajo de una leve llovizna, de apariencia inquietantemente inofensiva, la arquitectura de imitación inglesa le penetraba con una indeterminada sensación, por completo nueva a su habitual indiferencia por la configuración de las formas que le circundaban.
Esta vez pudo localizar la dirección de un nuevo chirriar de puertas. Al ver el interior le cautivó una figura femenina que apenas se podía imaginar, por lo cual se vio obligado a detener su atención en el cuadro. En efecto se trataba de una joven dama que gesticulaba de una manera sobreexagerada. Jeremías no podía reprimir esa ansía por llegar a la verdad inherente de la extraña escena.
Un paso hacia adelante le descubrió la parte oculta del cuadro. Otro joven, que al claroscuro de la noche sugería apariencia de desharapado, gesticulaba de igual manera y apenas podía expresar monosílabos y balbuceos.
Visiblemente conmovido por la desesperanzadora escena, Jeremías decidió emprender nuevamente el viaje de regreso a casa. Volvió a bajar la cabeza, esmerándose con todo el corazón para no prestar demasiada atención al curso de sus agitados pensamientos en la oscuridad de la noche. ¿A qué lugar desquiciadamente alumbrador podría llevarlo su cabeza en una noche tan triste como la que andaba? Mejor no pensar y seguir de largo, decidió y así lo hizo.
A su paso tropezaba con borrachos y hombres lo suficientemente drogados como para precavirse de ellos. Unos ni siquiera le inspiraban sentido de alarma puesto que ya no tenían fuerza ni para sostenerse ellos mismos. Pero entonces les veía en la cara el abandono moral al que se sometían y prefería volver a cruzar la acera.
Todas estas calles a las que estaba acostumbrado a recorrer camino a casa eran la evidencia más clara de la decadencia espiritual de sus habitantes. Y el terror que lo poseía, particularmente esta noche, quizá manifestaba un rasgo de debilidad imperdonable en su carácter. Un niño travieso que se encontrara despierto a estas altas horas de la noche podría gastarse una buena broma sólo con tomarle sigilosamente del hombro: con toda seguridad vería al robusto Jeremías gritar como niña o echándose a la carrera como un colegial cobarde.
En un instante sintió que alguien le seguía sus pasos. Al girar discretamente la cabeza creyó reconocer un fornido hombre tras sus pasos. No caería en el absurdo de revelar su instintivo miedo echándose a correr sin razón alguna. Agilizó sus pasos hasta donde pudo para tomar ventaja del desconcertante acechador nocturno. Cuando lo creyó perdido volvió a tomar el ritmo.
Un breve destello blanco que apenas distinguió en su campo de visión le alertó nuevamente que las cosas no iban por buen camino. En este punto, conectado de la forma como estaba más con su corazón que con su cabeza, pudo comprobar con algo de extrañeza no el espanto sino la insondable tristeza de la presa. Más que pensar, sentía algo que traducido a palabras podría ser: ya no hay nada más que hacer, todo está perdido.
No sé si entiendan plenamente el sentimiento de Jeremías, no era completamente desesperanza sino algo parecido al desamparo y al desalojo.
Fue entonces cuando se produjo el encuentro en medio de las afables gotitas de lluvia que apenas se sentían esa noche.
Jeremías adelantaba sus pasos de un modo frenético hasta que tropezó con una prominencia impredecible en una abandonada calle estrecha. Se intentaba recuperar con pudor de la penosa circunstancia cuando, a la altura de las rodillas, se percató de la extraña depresión animal que tenía casi al frente suyo. Era un extraño hoyuelo con cualidades casi orgánicas que parecía respirar, como si de verdad estuviera vivo.
Lo trató de alcanzar para detallar mejor cuando algo que venía del interior de este mismo hueco lo alertó:
No me toque!
¿Cómo así que habla? Pensó Jeremías y se acercó más para comprobar que no se trataba de un dispositivo electrónico con una cubierta similar al cuero.
Tiempo sin verlo, frente a frente Jeremías.
Jeremías creyó caer en los abismos más oscuros de la locura al escuchar a esta monstruosa depresión proferir su nombre ¡así, tan familiarmente! Sin lugar a dudas se trataría de una broma, de un malentendido, de algo que seguramente tendría su razón de ser en un futuro bastante próximo.
¿No me reconoce? Sin rodeos le cuento que soy su culo, en persona.
Jeremías pensó en los chascarrillos infantiles, en las vulgaridades de la adolescencia, en las perversiones de la edad adulta, pero nada se le asemejaba tan obsceno como lo que recién acababa de escuchar, salido de la voz de este vacío. Luego, conectado a sus sentimientos como estaba, comprobó que no sentía diversión alguna en este episodio sino que, al contrario, su tristeza parecía agigantarse y su desarraigo no tener fin.
Jeremías pasó el resto de su vida en un pequeño pueblo al norte de Colombia y por las noches siempre se le veía en la mecedora contemplando las estrellas hasta bien entrada la noche, cuando finalmente entraba a la casa y preparaba el último café del día.
En más de una ocasión Fernando Vallejo ha declarado que ama a los perros de la calle al punto de considerarlos como sus propios hermanos. Por mi parte, considero que mi sentimiento hacia los perros callejeros no es tan distinto en sustancia. No obstante, es un amor condicional, mediado por el horror y el asco que me producen. Amo a los perros de la calle, sin embargo su existencia la presiento como un insulto. Que existan perros sarnosos invadiendo las calles es una ofensa de la urbe, de la paisajística. Sus hocicos babosos me dirigen a la infamia del ser humano y por eso los amo cuanto más los aborrezco. Del escritor, en cambio, podría decir lo mismo o incluso mucho menos.
Me encontraba tomando unas jarras de cerveza en el bar Coda, en Lourdes, al tiempo en que empezaba a discutir con aquel irlandés, alto y feo, sobre si en realidad U2 era la mejor banda Irlandesa de todos los tiempos. La verdad considero que decirlo es injusto con la propia Irlanda. Yo, que considero a U2 al nivel de Michael Jackson, Madonna, Oasis, Blur y en definitiva todas las bandas de rock farsantes que en realidad no son rock sino otra cosa, yo me encontraba indignado al encontrar a un irlandés que decía que U2 era la mejor banda de rock de Irlanda, porque se me antojaba que decirlo era como si un colombiano dijera que Juanes o Shakira son los mejores rockeros del país, cuando en realidad es falso, cuando en realidad ellos mismos son falsos y cuando en realidad existen mejores bandas de rock pero que sencillamente no se difunden.
El irlandés me preguntó:
Bueno, si no es U2 cuál es la mejor banda de rock de Irlanda?
En ese momento, en incluso ahora, no sabía cómo responder a la pregunta por gran parte de mi ignorancia sobre el país. Pero estaba, como lo estoy ahora, completamente seguro que U2 no era, ni lejos, la mejor banda de Irlanda. Eso le respondí y el irlandés me vio como si fuera un idiota, además que estaba lo suficiente ebrio para confirmárselo, así que decidí no insistir en el asunto demasiado, relajarme y pedir otra jarra de cerveza para mí solo.
El irlandés se encontraba saliendo con un muchacho incluso más joven que yo. Tendría unos 20 años y parecía un zarrapastroso inconsciente recién salido de un pogo en Rock al Parque. El irlandés le acariciaba las piernas como los hombres con éxito le acarician las piernas a sus mozas. Cuando el irlandés volvió a mí de nuevo para preguntarme si conocía a Wilde el chico me lanzó una mirada de fiera resentida porque seguramente creería que le estaba robando a su mentor, padre y amante.
El irlandés me aseguró:
Oscar Wilde nació en el mismo barrio mío en Dublín.
Sospeché que me estaba tratando de impresionar y le repliqué que me quedaba con Joyce. El irlandés me volvió a ver como si fuera un idiota y no volvió a dirigirme la palabra en toda la noche, para tranquilidad de la pequeña fiera. Así que estuve sentado un buen rato solo, en la penumbra, pidiendo música al barman y una que otra jarra de cerveza.
Llevado por la ira y los principios del delirium tremens salí del bar y me dirigí a la plaza de Lourdes. Allí descubrí que estaba en el mismo centro del mundo y que era el hombre más abandonado a la miseria de la tierra entera. Dios pudo haber cometido una tragedia en ese mismo instante pero ni siquiera se acordaba que yo sufría abandonado en este pequeño deposito de estiércol llamado plaza de Lourdes. Yo le llamaba Dios a toda la orquestación de ridiculez que se apresuraba a mover en este mundo circundante como si en realidad tuviera un sitio a donde realmente ir. Estamos estancados hace muchos, pero más que suficientes, eones en esta miserable tierra y no nos preocupamos por volver a escapar hacia nuestro origen.
Los vendedores callejeros que aún quedaban espichados sobre la plaza y algunos vendedores de celular trasnochadores veían el hastío divirtiéndose a mis expensas. Fue cuando la cogí contra los perros y me lancé a golpearlos, a darles patadas y puños. Ladraba como ellos, jurando comprender su lenguaje y traté de intuir su alineación bélica conspirando contra mi existencia. Por mi parte me defendía como podía pero ya no podía correr hacia ningún sitio: ya ellos me habían localizado en su radio de acción y yo era su enemigo primordial número uno.
Finalmente también los perros se cansaron del juego y terminaron también por dejarme solo. Sólo uno me acompañó, me siguió hasta lo que fuera la pensión donde me hospedaba. Hablamos durante todo el trayecto, sobre mujeres, sobre política, sobre la infancia y sobre todo del agotamiento del deambular por las calles, de la falta de sentido de seguir recorriendo una y otra vez las mismas calles, si ya no existían historias, si ya no existían amigos, si ya ni siquiera nosotros mismos éramos susceptibles de existir durante mucho tiempo más.
Me revisé los bolsillos y aún tenía algún dinero con el que podría seguir bebiendo pero ya todos los bares estaban cerrados. Miré a los ojos a mi colega y le dije adiós.
Wednesday, September 26, 2007
the cave
Ficha técnica:
Título original: The Cave
Año: 2005
Director: Bruce Hunt
País: USA y Alemania
Guión: Michael Steinberg & Tegan West
Música: Johnny Klimek & Reinhold Heil
Fotografía: Ross Emery
Locaciones: Bucharest, Rumania. Yucatán, México.
Transcurren los años 70's en medio de la guerra fría, en algún lugar perdido en los montes cárpatos, en Rumania, un grupo de cazadores de fortunas encuentra una misteriosa iglesia asentada justo en la boca de una cueva. Fascinados con el hallazgo penetran el lugar. Al remover lo que parece ser la entrada a la cueva se desploma la edificación y quedan atrapados en una claustrofóbica penumbra.
30 años después, un grupo de geólogos locales encuentra lo que parece ser un vasto ecosistema autosuficiente ubicado justo debajo de unas ruinas de una iglesia. Lo que parece ser la entrada a una cueva. Llaman al equipo de buceadores de cuevas más sofisticado de USA mientras estos realizan exploraciones en Yucatán, México. La tarea que se les asignará será tal vez la más ambiciosa a la que se verán expuestos en sus vidas: explorar todo un sistema de cuevas y grietas submarinas con un ecosistema propio que desconoce la superficie y la vida exterior desde tiempo inmemorial.
Lo que sigue es una fantástica cadena de especulación, deleite visual, atmósferas cargadas de un vértigo hacia lo desconocido e indicios inteligentes de una estructura de película formal dentro de un film B.
En efecto, una de las críticas que más ha soportado La Cueva es la de quedarse corta ante las exigencias de un guión que requería más escenas de corte gore - lo cual implicaba un género mayor al de 13 años en que está clasificada actualmente- y que ante el afán de querer encajar como una película B, lo que la incorporaba a una economía de ritmo de acción constante, se haya perdido los intertextos que justificaban la totalidad de la historia y no se entienda en muchos casos la motivación de los personajes para ejecutar acciones, que sin la claridad de sus propios intereses, parecen impulsos de personajes desesperados y dementes. El recurso del director consistirá en estos guiños inteligentes, pero que de alguna manera no salva la historia de no tener una base sólida que permita al espectador sentir un grado de afecto por los personajes. Además que son muchísimos los personajes para mi gusto.
La fantástica cadena de especulación: al llegar a la iglesia uno de los expedicionarios se pregunta qué hace una iglesia en la entrada de una cueva. La respuesta inmediata es que las cuevas eran objeto de culto de las sociedades paganas ancestrales, las cuales creían en todo un mundo subterráneo yaciendo desde abajo, en el interior de las montañas. La creencia decía que al llegar la iglesia católica a estos lugares se enfrentó a demonios alados, los cuales fueron vencidos por el poder de Dios. Como una evidencia de esta lucha se construyó la iglesia como una promesa de la superioridad de Dios sobre las criaturas del submundo. De todos modos, reconoce el investigador, no era sino una manera más de imponerse la iglesia sobre los otros ritos. Ahora bien ¿qué hay de cierto en estas hipótesis y cuánto de falso? Una cosa es cierta: la obsesión de la iglesia por conquistar estos lugares indomables de la naturaleza y demostrar que hasta allí también llega el poder de Dios, asentando allí su morada en las iglesias. Como si la majestuosidad de la naturaleza quedara relegada a un segundo orden ante la majestuosidad de Dios. En este caso, es un hecho que existen iglesias construidas en las entradas de algunas imponentes cuevas.
Por otra parte, la película se plantea la cuestión de si en realidad estos demonios a los que hacia referencia la mitología no se trataban realmente del proceso natural y biológico de una cadena alimenticia dentro de un ecosistema autosuficiente. La ciencia conoce la mutación real que ejercen algunos parásitos sobre los organismos de todo un ecosistema a beneficio suyo. Es el caso del desorden más atroz que conozca la naturaleza en la morfologia de las ranas. En cierta parte del planeta se conocía el triste caso de una rana que empezaba a mutar de una manera completamente desconocida y espantosa, pues la mutación le generaba nuevas extremidades a manera de parodia y podía darse el caso de aberración de una rana que contara con más de 20 de estas paródicas extremidades por todo su cuerpo, lo que lo obligaba a permanecer en un estado casi de total reposo hasta la sentencia última de la muerte. Se pensó en un primer momento en un caso aislado de mutación. Pero cuando las investigaciones fueron brindando resultados se descubrió que era sólo parte del proceso de todo un ciclo de alimentación y sobrevivencia de un parásito. Empezaba como la forma más primitiva, casi un embrión que resultaba digerido fácilmente por un pez, el pez experimentaba transformaciones que lo convertían en presa fácil de las ranas. Así mismo las ranas empezaban a experimentar estas mutaciones lamentables en su organismo, las cuales le entorpecían considerablemente el movimiento, lo cual las convertía en presas indefensas de las aves que transitaban el lugar. Estas aves a su vez volvían a soltar el parásito al mundo a través de las excreciones y así es que llegaban de nuevo hasta su primigenio medio ambiente marino.
Otro componente fundamental de la película es la propuesta estética.
Nemo.
Nemo fue el nombre que pronunció Odiseo cuando Polifemo le preguntó su nombre momentos antes de ser atacado, mientras dormía. Luego el cíclope herido en su único ojo, quedó sumido ante la impotencia, puesto que al preguntársele por el nombre de su atacante respondía Nemo que significa Nadie.
Monday, September 24, 2007
Pretty and Cruel Dictator

Friday, September 21, 2007
GODDESS LAIN
Thursday, September 20, 2007
Señora
- Gran parte de este texto es un plagio a un magnífico fantasma que suele escucharme y susurrarme desde los bloqueos centrales de mis nervios vueltos rotos y que él como yo (otro fantasma) y que él como yo...
Como las primeras náuseas se transportaba en su nave por los espacios siderales en una velocidad estática e infinita, por las nubes de gases satelitales que se desprendían de los hornos de cremación de las condiciones de todo pensamiento condicionado a una condición. Como un disparo emitido desde el vacío para el vacío. A pesar de los husos horarios era como si la noche, cual puta virgen, no temiera abrir las piernas y enseñara la menarquía del primer día de primavera. Ya se podía oler, aunque no se tuviera nariz para ello, el renacimiento floral de la desgracia con todas sus consecutivas ruinas. Para ser su fantasma y aniquilarlo. Tener fe. Todo como una apuesta para dejar de ser uno. Blusa azul celeste, Lucia tiembla las piernas, no hay escotilla para esta noche que no conoce de primaveras. Sólo insinuaciones de lo impronunciable. Abdicación. La inspiración no la conozco. Detesto haber estado siempre ahí yo de nuevo. Un fracaso de la ausencia y qué victoria. Flamante, flamante victoria de lo no de nuevo en el barrio santa fé clamando por una puñalada. Un fantasma no puede plagiar un fantasma. Invocarlo? Tal vez, viejas canciones mortales: a quien no conoce de caricias como un minutero que se congela para seguir andando. Básicamente ir al límite del desespero y que aún de ese modo, la nave de las frases se conduzca a través de un universo enteramente repulsivo. Uno se cansa y por eso se plagia. Plagie, plagie siempre. Plagiar la incertidumbre y que ella lo plagie a uno. Porque a mí me atraviesa como bala de rifle la luz azul del día que oculta la muerte y, estúpidamente, no se calla, no atraviesa, no es la muerte aunque esté impregnada de ella, esa maldita luz estúpida del día que no se calla y es azul como un cerebro muerto dentro del mío. Todo embadurnado de ella, del azul que me hace estremecer y revolcar como un perro agonizante, en las aceras bañadas de la luz del día que me proyectan como un muerto puro, un muerto al que nada rescata, esos ojos que brotan desde su inmersión. Adquiero el ligero tono de la sabiduría del baño público. Un calor que emana desde los rectos, como panes recién salidos del horno, sólo que no nos enorgullecemos de ser su levadura. Mi cuerpo, al que le quiero otorgar propiedades sexuales y delicias carnales, se reduce a la levadura del pan que emerge de mi culo. Vaya alivio me brindo mientras vomito sangre en los baños públicos: qué sería de este bollo sin la levadura que maternalmente ofrezco como cuerpo. Está en mí el suicidio. Está en mí, como si de verdad la muerte estuviera a la esquina. Esperando. Nada. No está en mí el suicidio. Está en los planetas de las primeras náuseas. Decir esa palabra positiva, afirmativa, vital, es una necedad sin límites del orgullo por salir de esa letrina. En cambio uno puede concebir algo superior fijado en la miseria. Porque es miseria y moscas que patean los genitales. Son templos. Uno puede llorar del miedo ante la muerte pero por qué no lo puede hacer ante el miedo a la mierda? Qué verdad jocosa ocultan los excrementos de toda una tarde? Qué verdad jocosa ocultan los excrementos de toda una tarde. Ahora seamos felices, como simios arrebatados a la naturaleza y arrojémonos mierda cada uno al rostro del otro. Esta es mi verdad jocosa que tienes que digerir para digerirme. Ahora me encuentro llorando mares sentado en la letrina. Como si me avergonzara de ser una buena pléyade. Capaz de arrancarme hasta el último pelo del culo grito por ser oído por algo más que la noche que proyecta mi culo arriba, volviendo a las traqueas desesperadas, a los ojos que ya no ven su interior, al cerebro que se aferra a una columna que no alcanza las posaderas. Este soy yo: una masa vertebrada de carne y mierda que llora y desgarra la voz cada vez que no oye su entera soledad en el universo ...
Tuesday, September 11, 2007
ESTA NO ES UNA PLATAFORMA LEGIBLE
little wonder
you little wonder
little wonder you.
Sunday, September 02, 2007
Navidad 2005
La historia del texto se remonta a la navidad del 2005. ------------------------------------------------------------------------------------------------ ----------------------------------------
Días soleados de primavera. Lou observa con desgano la flácida y achatada salchicha suspendida en la punta de su tenedor. Han pasado varios días y todo lo que nuestro cuerpo consume se reduce a repetidas dosis del viscoso embutido, acompañado de sorbos de tequila barato.
Lou permanece sentado junto a la mesita del cuarto de estudio, que convertida en un improvisado comedor, concede el espacio justo para nuestros dos puestos. Se ve algo cansado. Reparo en la exagerada palidez de su rostro y pienso que todo se debe a nuestra mala alimentación, también me pregunto si ese vaivén enfermizo de su mano derecha es producto de aquella perversa dieta, o si será el resultado de las muchas horas acumuladas frente a la pantalla del computador.
Él sonríe, me doy cuenta que es una sonrisa de gratitud, que algún sentimiento de temporal felicidad lo invita a esbozar ese último trazo de alegría para mí, y aquel pensamiento me reconforta.
Descubierto, junto al árbol de navidad un ejemplar de Los siete locos de Arlt enseña su lomo y páginas vírgenes aún. Le propongo a Lou que salgamos un rato, que tomemos el sol y saquemos provecho de nuestros regalos.
Llevamos un par de sillas Rimax al patio y enseñamos nuestros pálidos rostros a la implacable luz del mediodía. Veo a Lou y su figura escuálida calentando el esqueleto a escasos metros de mí, por un momento me hace recordar a los ancianos de los hogares geriátricos que salen a tomar el sol en sus desgastadas sillas de mimbre, recreo en mi mente sus rostros impávidos que como figuras de cera esperan derretirse bajo el calor abrasador de la primavera.
Pienso que quizás ese momento de iluminación no sólo ocurre en sentido literal, que sus vidas petrificadas tras las verjas de ese pequeño jardín en el que reciben la gracia del caluroso astro, sólo transcurren con el fin de recibir ese único momento de claridad, esa luz que enceguece y sin temor se atreve a acicalar sus carnes desleídas como en algún tiempo lo hicieron las diestras manos amantes.
Thursday, August 30, 2007
Abrí el local como es costumbre. Prendí los tacos de la luz, encendí las noticias y el computador. Puse el aviso "vuelvo en 5 minutos" y cerré el local. Fui hasta cafam, allí hice tiempo, sentí que la gente pasaba por encima mío; a pesar de que eran considerablemente más bajos que yo, pasaban como por encima mío. La impulsadora de cerveza águila era una chica guapa con un gesto de trauma en medio de sus ojos que me penetró como una aguja en el corazón y me hizo sentir la depresión en el supermercado. Esa sensación de futilidad, de esencial insustancialidad del mundo a través de un corredor exageradamente alumbrado y los productos como anos cagando aplastando nuestros rostros que se oscurecen detrás de los productos y los menos favorecidos desde abajo agarrando los talones, obligando a que también pasemos por encima de ellos y por encima las grandes marcas cagando sobre nuestros ojos. La gente en los supermercados hincha el pecho y atropella con sus carritos de mercado al igual que lo hacen con sus verdaderos coches y los niños gritan endemoniados porque quieren el último cereal que han visto desde sus televisores y los hombres sólo parecen estar atentos a los culos que aparecen y desaparecen detrás de los corredores, como si se tratara de otro mercados de acciones que hay que adquirir, sólo que éste parece más interesante, este mercado de culos y conchas, porque ofrece las mejores ofertas al servicio de la carne sucia que hay que satisfacer porque ya todos debajo de esa horrible luz fuorescente han defecado y quieren volver otra vez a comer para volver a sentir la terrible sensación de vacío que es volver nuevamente a cagarnos a nosotros mismos. Una coca-cola y unos chicles por favor. En ese par de productos masco y sorbo la angustia del tiempo que pasa por encima y por debajo y por dentro de mí mientras rento videos comerciales con los cuales otra gente puede mascar y sorber sus propias vidas.
El trabajo de alquiler de videos se puede considerar como un trabajo básico, a prueba de idiotas, pero incluso como idiota creo que no he logrado superar la prueba. Los primeros días temblaba terriblemente, las cosas se me escapaban de las manos, todo parecía ponerse en contra mío. La mecánica extremadamente sencilla de las azetas con las que se lleva el registro de inscripciones y rentas no hacía sino darme malas pasadas. El primer día de estar completamente a cargo del local demoré unos 40 minutos intentando volver a conectar el aro que cierra los libros azetas. Si no fuera por la ayuda que me socorrió el celador no hubiera podido por mi propia cuenta. Aprendí que las azetas tenían una técnica muy primitiva a partir de una palanca que hasta el momento ignoraba su existencia. Me sentía embarazado de mi propia incapacidad práctica para las cosas sencillas y consideré seriamente la posibilidad de declararme incapacitado mental.
(párrafo perdido o borroso por estar mojado de lágrimas)
...Incluso los que deploran el mapa y se dejan el pelo largo y comen chitos en las conferencias y se hacen llamar los enfant terribles de los mongólicos, incluso ellos adoran el mapa y se contemplan y son contemplados dentro del mapa, porque al mapa le encanta que exista gente que revele su condición de mapa, así sea por negación, para desplegar con toda furia su inmanencia emancipada ante la cabeza de los fraudes y los idiotas.
Me encontraba sentado, a punto del sueño, agotado de mí mismo y de todo, queriendo ser electrónico, deseando volverme una ecuación binaria, añorando reducirme y agrandarme en un algoritmo matemático inexacto. Entra la misma anciana de todos los días ofreciéndome empanadas o arepas de queso. La verdad es que me alcanza el olor de los alimentos y mi estómago responde. Pero la mujer me da asco, me repele y le respondo con displicencia gentil que por hoy no. Vuelvo de nuevo a los sueños cibernéticos de verme como un robot frío y servil, arrinconado en un rincón, sin lágrimas e inmaculado como un artificio místico. Robo-Luis. La robótica de Luis: curso técnico para su integración con el sistema D.O.S. Programación de artefactos Luis y la manera de desconfigurar sus potenciales tanáticos para un mejor rendimiento. KYBER-LUIS-LEXICON #1. DummyLuis para Dummies.
Me despierta un infrahombre de lo peor que he presenciado en los últimos días. Venía con galletas de panela sobre los hombros. Al ofrecérmelas brilla la ausencia de dientes superiores y los que le rodean son grandes ruinas negras y agujereadas. Me interesa el individuo y busco entablar conversación con él, pero sin darme cuenta él ya está hablando de nuevo. Sólo puedo observarlo con un interés cercano al asco y la excitación sexual. Como si estuviera contemplando el rancio culo de una bruja vulgar y asesina. Me detengo a ver su bigote y descubro que lo miro con tanto asco como me he sorprendido tantas veces frente al espejo. Un asco tan desproporcionado que es imposible agotar jamás. No logro comprender por un rato lo que dice. Otra vez esa sensación horrible de ser un idiota. Y lo que más me sorprende al instante es la manera demoníaca en que dobla para abajo su muñeca, como agarrando una esfera imaginaria desde arriba, y pone al descubierto detrás de sus huesudos dedos unas horribles uñas larguísimas y amarillas como de bestia o de demonio. Me embargan entonces todas esas películas de terror barato y las historias más increíblemente idiotas que se escuchan en el camino y siento que me ha visitado un mismísimo duende al negocio para arrinconarme y chuparme toda la sangre del cuello. Escenas de horror y violencia me embargan en el rincón en el que soñaba y entonces algo parecido a la intimidación me obliga a escuchar con más detención las palabras soeces que el idiota se esmera en expresarme.
"Esa programación del canal uno sí es viejísima" Encuentro que me dice.
"Si todavía dan automan y la mujer biónica" Ahora sí no entiendo nada.
"Sabe cuál es la mujer biónica? Una que salta así:" Y otra vez ese horrible gesto con la mano, revelando satánicamente esos dedos ávidos de sangre y terror. Pero sin ninguna intención de asustar, el idiota sólo me está enseñando la manera en que la mujer biónica salta y yo soy presa del terror, estoy paralizado del susto y el idiota vuelve a hacer ese terrible gesto:
"Y salta así:" Y otra vez siento que me va a saltar sobre la cabeza con esos asquerosos dedos amarillos y recreo escenas increíbles de los cinemas. Quedo inmóvil, paralizado, retado y desconcertado. Trato de mantenerme natural para no generar sospechas del idiota pero ya es demasiado evidente que estoy muerto del susto. El idiota infrahumano ríe como he visto reir cienmil veces a drácula y me pregunta si en serio no pienso comprarle sus galletas. Ahora sí que es en serio, no pienso comprarle nada. Me observa un rato con atención, tal vez comparta el mismo interés por las figuras deformes de mi rostro que la que yo siento por las suyas, y se despide.
Un hombre de aproximadamente 90 años llega al local, se queda un buen ratote apreciando película por película, le saludo y como dicen "me pongo a su servicio", me ignora, sigue absorto, yo lo sigo con la mirada no vaya y robe una carátula, finalmente se me acerca y me pregunta si no tengo una película más fuertecita. Le entrego el catálogo de películas para adultos y me hago el desprevenido, pero estoy más atento a él que nunca. Repasa cada hoja de cada película en su cabeza, hace pucheros similares al de la única anciana que reparó en mi existencia al mediodía en el ancianato, las saborea en su cabeza y decide que yo deba guardar ese catálogo. Vuelve de nuevo a la inspección rigurosa de las películas en los mostradores. Al cabo de un rato vuelve otra vez a mí, esta vez con una película en su mano. La ojeo aparentando desinterés y veo que se trata de Virgen a los 40. Se la entrego y trato de hacerle saber que esa película no es tan fuertecita como las otras, él dice que no importa, me pregunta si es drama y le digo que es comedia. El viejo se va con un paso lento y pesado. Mientras se va pienso en lo terrible que es el hecho de que en la vida lo que es drama en la ficción es comedia. La industria de los sueños se tiene que nutrir necesariamente de la industria de la desilusión y tiene que mofarse de ella necesariamente como una industria en alza que aplasta una industria en picada.
Saturday, August 25, 2007
Coyotes in Koreatown
Collateral: en un primer instante no es más que una clásica película de acción. Tal vez no sea sino eso. No obstante, la capacidad para sumergirnos en una enorme soledad cósmica - en la cual el significado de la muerte, las relaciones (sean sociales o familiares), los sueños, el sentido y la dimensión de la vida son constantemente interrogados en el intercambio de ideas entre el asesino y su instrumento- hacen de la película de Michael Mann una de las más interesantes de la primera mitad de la década del 2000.
La dirección de fotografía echa al piso todas las posturas puritanas del cine frente al video brindando, desde una cámara HD Genesis*, una propuesta estética cercana a la de Wong Kar-Wai al explotar toda la exhuberancia de colores y tonalidades que una ciudad como Los Ángeles ofrece.
Un prejuicio que siempre he tenido a la hora de ver películas tiene que ver con la música que el director escoge a la hora de montar las escenas, ya sea bien como parte esencial de la acción o sencillamente como ambientación. Una de las críticas que haría al cine nacional es que siempre escogen una música de mierda para sus películas. En cambio, directores de culto siempre aciertan con la escogencia exhaustiva de la música. El caso extremo es Woody Allen, quien siempre se esmera por recopilar las mejores interpretaciones de grandes clásicos como Schubert, Prokofiev o Satie. Pero existe otro caso de directores, que no pretenden hacer vuelos tan súblimes en sus películas, y se contentan con recopilar lo mejor de la música popular como banda sonora de sus creaciones. Es el caso de David Lynch, quien en compañía de dos grandes polos opuestos como Angelo Badalamenti y Trent Reznor, sorprendió en Lost Highway con una recopilación que iba desde una colaboración magistral de Brian Eno con David Bowie, siguiendo por Rammstein, pasando por Lou reed, llegando a Barry Adamson, cayendo en Marilyn Manson, recuperándose con Angelo Badalamenti y levantándose definitivamente con Insensatez de Antonio Jobim. Así mismo, otros grandes directores que han ofrecido magníficas bandas sonoras son Wong Kar-Wai, Quentin Tarantino, Oliver Stone y Pedro Almodóvar.
Una constante en los últimos años en las producciones norteamericanas es lo que se puede considerar un mal hábito de introducir mini-videoclips o incluso videoclips enteros en mitad de la historia. Películas como Constantine, Matrix Reloaded o Pandillas de Nueva York son buenos ejemplos de cómo ganar tiempo en pantalla introduciendo una canción en mitad de película.
Lo que yo quisiera argumentar es que, contrario a lo que sucede en estas grandes producciones cuando se introduce un video-clip, en películas independientes, o alternativas, este mismo recurso puede generar una gran ganancia para la narrativa de la historia. Recuerdo el caso de la película experimental Timecode de Mike Figgs en el 99. Una película también hecha en video, a cuatro cuadros separando la pantalla, cada cuadro contando una historia. En el momento crucial, dígamos que en el clímax de la película, en la que cada personaje parece desbordar de su ocaso en lágrimas, entra intempestivamente el pulso frenético de los beats de Single, canción de Everything But the girl. De no ser por la entrada oportuna de la canción, sólo veríamos desde una distancia incómoda una serie de personajes llorar. Gracias al inserto de video-clip de EBTG todo parece adquirir de nuevo un sentido en torno a los sentimientos deshechos de cada personaje y el clima de degeneración que Figgs es tan hábil para describir con su cámara.
En Collateral tampoco parece sobrar la escena de los coyotes deambulando temprano en la mañana en el barrio koreano. La canción de Audioslave, Shadow on the Sun, registra a la perfección la inquietud que desde un principio el asesino había planteado acerca de la soledad en las grandes ciudades: una persona muere en tren y sólo hasta los 6 días de estar allí la gente se da cuenta que está muerto. Se trata a todas luces de un video-clip, no se puede negar, pero hasta qué punto se está generando una ganancia expresiva en la narrativa de la película: hasta un punto afortunado diría yo. La luz de las primeras horas del día, las calles solitarias, las luces de los clubes que aún quedan en el barrio koreano, los rostros de asombro de los protagonistas cuando sucede lo imprevisto y lo imprevisto no es una bomba, ni sexo, ni un demonio saltando.. sencillamente dos coyotes que atraviezan la calle solitaria, como ellos dos van atravesando la noche sobrepasando la mediocridad de la vida ordinaria.
COLLATERAL(2004, Michael Mann): Disponible en MOVIESTORE 134 -10#20
* Agradecimientos a Tadeshina por los detalles técnicos.
Thursday, August 23, 2007
TRISTE Y DESASTROSA
Tuesday, August 21, 2007
Leo. Leo tenía un tumor en su cabeza. Era el fenómeno y el virgen del grupo. Ya todos habían perdido la virginidad pero Leo era el fenómeno del grupo. Para mí que Leo ardía en la luz de las estrellas cuando se encontraba solo en el parque aledaño. El primero en llegar y el último en irse: a todas luces, el que más necesitaba compañía. Pero los juegos se fueron a él como un huracán incierto y cuando menos supo estaba solo en la casa, de nuevo, pegado al computador, devorando cientos de páginas pornográficas, masturbándose y llorando, porque incluso podía correrse llorando. El sexo era una montaña inaprensible a la que se aferraba incluso si ésta se le venía encima como el efecto de una avalancha.
Lloraba. Lloraba un niño vagabundo que solía golpearse, no sé cómo y con qué, pero siempre lo encontraba llorando, con la cabeza reventada, la cara empapada en mugre y lágrimas, una boca hermosa y unos ojos negros sin esperanza. No podía decir mayor palabra, una clara dislexia ontológica le abrumaba todo su universo de niño vagabundo y no podía decir palabra. No miento si digo que lo más suave que su desesperada madre adolescente podía no decirle sino gritarle al oído sordo era: Pendejo de Mierda. Y yo me subía de hombros como si ella no le hubiera gritado al oído sordo de su hijo, sino a mi propio oído sordo: pendejo de mierda. Por que acaso yo era tan pendejo de mierda como su propio hijo disléxico que a fuerza de tantos golpes no podía decir palabra. Y para qué decir palabras, señor, para qué decirlas si es para desperdiciarlas.
Solían salir a espantar a los vecinos. Se armaban de los cuchillos alemanes que sus madres habían comprado en televentas. Se hacían de grandes chaquetas y pasamontañas. Los ojos rojos, las caras de malos de cine, los cuerpos moldeados por las barras y los gimnasios, los sexos impacientes por la novia de turno o la modelo, inalcanzable, como las estrellas, incluso para ellos, que algún día tendrían el mundo en la mano.
Tuesday, August 14, 2007
Thursday, August 02, 2007
e-mail art
Revisando mi correo viejo, pearllinmortal, encontré una cosa curiosa, era algo así como un borrador, no estoy seguro, también estaban las direcciones de correo de la gente que fastidiaba con mis pretensiones de escritor, pero mucha de esta gente curiosamente recibía bien estos correos. Era, sin saberlo, una especie de post artista o mail artista, en la medida, sobre todo, que lograba provocar y fastidiar al público al generar un caos en sus correos electrónicos con basura estilizada o arte basura, cuál es la diferencia: arte - basura. Pero, como lo he dicho, había curiosamente un tipo de gente que incomprensiblemente recibía con gusto estos correos llenos de diarrea mental: y en esto mi propio universo se desequilibraba, porque podía entender que la gente se irritara con mis verborreas -para nada cortas- pero que existiera gente que efectivamente le cogiera gusto y gracia a estos textos, que incluso los coleccionaran en sus ordenadores e hicieran carpetas llamadas Luis, eso desequilibraba toda mi concepción del universo. Algunos, para colmo de males, incluso se contagiaban de este bicho cibernético anti-literario extrañamente, como una enfermedad que se apoderara de los dedos con el fin de hacer arder las palabras que a uno le dolían en la pantalla y comunicárselo, en un afán de exhibicionismo exótico, a la gente que uno tenía en sus listas de correo. Así que mucha gente puso su granito de arena en generar un nuevo tipo de spam, el spam de letras etílicas que llegaban de vez en cuando en que un individuo, casi un anónimo, se desnudaba por entero en la pantalla a fuerza de palabras y oraciones, a fuerza de escribir y lo que menos importaba en el asunto era la cuestión horrible de la ortografía, no, eso era lo que menos importaba del asunto porque así como no existen cuerpos perfectos y si existen le generan asco a uno, tampoco existía una llamada "calidad alta" de los escritos y a menudo las faltas de ortografía eran mucho más que graves, pero a quién carajos le importaba si estábamos mostrando nuestro corazón?
Bueno, decía que encontré guardado uno de esos correos, que ahora no recuerdo si envié o no a la gente que tenía en mis contactos, pero que resume mucho de esta experiencia. Además, pese a las graves faltas ortográficas y el pecado mortal de la pretensión intelectual, considero que es un texto altamente elevado. Muchos de mis amigos o conocidos que me leían en esa época también concuerdan con ese criterio y me critican precisamente que haya dejado de escribir como antes, dicen que ahora escribo no mal, pero sí aburrido, que ya no soy yo en mis escritos. Mucha de esta gente ya no me lee y abandonó defraudada mis letras, sintiéndose profundamente timados. Creo que tienen absoluta razón y digo que sí, escribo mal en cuanto me cuido por no hacerlo. Lo triste es que ya no puedo escribir como esa época porque ya no soy el de esa época. O sea, en esos textos de ese entonces estaba yo. Ahora no puedo estar allí porque mis textos han cambiado como yo lo he hecho. Confieso que he intentado volver a esos viejos escritos, pero ya no es más que una ridiculez, una farsa, porque ya no siento así, ya no veo así, ya no soy así: yo no soy ese, yo no soy ese escritorucho que lloraba frente al teclado luego de llegar derrotado y obnubilado por la demencia de largas jornadas continuas de alcohol y desesperanza. Sólo esperando que se malentienda esta entrada como se quiera, reproduzco con todos los errores de ortografía, todo el horror estilístico, todo ese caos pretencioso, reproduzco ese correo que encontré hoy en mi viejo e-mail, pearllinmortal, y que no sé si finalmente envié o no, porque estaba tan borracho que no tengo la menor certeza ni siquiera de lo que escribía.
Bueno folks:
GARDEN GUARDIAN-
La noche es otra. Un barniz distinto la cubre. También las horas parecen claras y distorsionadas cuando sus ojos explotan en rojos fulgores de nostalgia y desconsuelo. Esa melancolía atípica que llevas en el seno de tu otro no dispensa de mi comprensión anómala las transacciones hormonales. Eres mi Matryshka. Una luna altanera que tienta al gato a deambular por los tejados en búsqueda de su séptima oportunidad. Y te lovo. Y nunca te agarro porque a cada instante te pierdes de ti misma. Te resuelves entre pequeña y gigante, te deshaces misteriosa y real. >Mi desquebrajado rostro en tus ojos, mis trémulas manos en tus mejillas suplicando por un minuto hecho eterno, para ser feliz contigo fuera de tiempo. Nunca escribí lo verdadero esencial para entender la Carly night. Ahora te he descubierto siendo vaga e inconstante. Mi semblante es un mágico pueblo justo como los otros pueblos fantasmas, hasta que cualquier cosa pasó y te conocí sin sorpresa. Supe que eras tú, mi dulce y vino, en esta noche de verano como todo lo que se dispera en lo que atrapo en un abrazo honesto y cercano a mí. Velvet Underground es la atmosféra que te zigzagea en el humo del cigarillo. Le pregunto a la black magic woman por qué no baila conmigo mientrás sopla su último porro sentido en la carne de su dulce y abierta mente. Estoy tan agradecido por tu no- última danza junto a mí presencia ilusoria. Aprehender el horizonte en una última estampida por saltar y gritar: soy el coco, el demonio. Ser un fragmento, pieza por pieza, y turnar de azul hacía rojo, ir cuesta abajo de ese sol rendido y vivirse en la promesa de un vuelo metáfisico hacía el paraíso de los ojos negros. Por favor no intentar morir esta tarde, mas bien ser el resplandor de un hombre nuevo hecho imagen y semejanza. Muere otro día, la súplica de los sureños fréneticos que se desplazan por el hedor de las cunetas en que los amantes depositaron el entorno de sus concilios lastimosos. Ducho en las lágrimas de un oceáno africano que se esparce en las delicadas gotas de sudor del negro que labra la tierra como un amigo, un cirujano de los frutos de esta tierra, en que come, sueña y muere, por tantos siglos y valles del hombre sin mención luminosa. Sabes que soy un gato. Un loco poltergeist inmune. Tú eres el crisantemo que se oculta al instante en que nace cuando razga mis entrañas carcomidas por el asbesto celestial. Gente odiosa y desagradable me pregunta por ese bienestar en que se acomodan para reír. Encantado me identifico con todo ese dolor de soberbia que aquella señora manifestaba cuando inconforme en su corazón clavaba una espinada rosa y tras sus estriadas piernas, su corazón se preguntaba por el presente de esos hijos muertos que jamás vería mañana. Culpa del sistema de mercados internos en los cuales ellos son el producto a desechar, el pétalo cortado... todo para ver florecer los járdines de Madeline. Madeline lujuriosa y obscena. Aparentar la ausencia es disfrazar de lentejuelas a la calva severa.
- Has visto que últimamente escribes sin amor, sólo por encargo?
-Me he descubierto escribiendo sin sentidos cada vez menos poéticos
- Es que escribes peor?
- Me he descubierto reparando una máquina atrofiada. Queriendo volver a ser el niño tímido que toca las melodías para sus oidos y sus palabras sin encanto. Soy un hombre grande, un obrero, que se esconde sobre las sábanas, como hace 10 años, como cuando era un pequeño anciano, envuelto en lloriqueos insondables, como una mariquita, como un blasfemo. Una prostituta cínica me haría suyo, me comprendería bajo su sucio sexo y me daría palmaditas a la espalda sin reclamar a mi llanto un cese dañino.
Luis must to die.
Monday, July 30, 2007
un universo muerto
" El día del satélite es rojo y la noche es color violeta. Violentos gases se apresuran a golpear la nave todas las veces que el violeta devora progresivamente el rojo. Sin embargo, la exploración no cesa sino hasta medianoche cuando el violeta es más pardo. Es entonces, de vuelta, que se escuchan los gritos desgarradores de las legiones de vegetación carnívora al ir tras sus desafortunadas presas, por lo general, zorrillos de desierto o ratas-simios.
Tom desgrana algunos hígados que encontramos en el camino para la cena esta noche. "Dinner Free" ha dicho con su escaso inglés de europeo del este. Esta parece ser la primera operación conjunta de los países miserables al espacio. Como se ha previsto, las implicaciones científicas de esta misión no tendrán la mayor trascendencia para el transcurso de la tierra. Un trabajo que no dista en grado alguno de las simulaciones en aula de los colegiales en los países benditos. Por qué estamos acá? No sabemos. Arrogancia y presunción de nuestros mandatarios, seguramente, que no se resistieron a tener su propia representación en el espacio. A pesar de los altos costos y la evidente - y razonable- carencia de interés del resto del mundo por nuestra misión científica, nos comportamos como verdaderos héroes astronautas -como nos consideran en nuestros deprimidos países- y tratamos de llevar la investigación tan lejos como se pueda.
Luego de la cena, los chicos se entretienen en una partida de ajedrez entre el Ruso y el Rumano. Yo me aburro al verlos todas las noches en esas interminables partidas de ajedrez que por lo general terminan en tablas y me dedico a la lectura de algunos libros de hechicería y magia negra que pude camuflar con otra mercancía similar. Algunos pasajes de estos libros, tan ricos en mitos cósmicos y rituales de engendración inter-planetaria, me remontan a tan bellos recuerdos en la tierra, sobretodo a la encantada imagen de ELLA, que me punzan como un puñal el corazón e irremediablemente me conduce a un irremediable llanto que ya nadie vuelve a consolar, sino hasta la madrugada, cuando logro conciliar el sueño y las lágrimas se vuelven sueños ligeramente alegres a su lado, en un jardín, revolcándonos como dos muchachitos alrededor de margaritas y tréboles.
Al otro día, al inicio de la jornada de excavación mineral, se respira el descontento y la apatía general de la tripulación. Desde luego, el momento más excitante de la jornada es el que tiene que ver con la divulgación y el envío de informes a la tierra. Entonces se exagera más de la cuenta, se da cuenta de detalles que en realidad se han pasado por desapercibidos, el gesto de los hombres adquiere un grado de apasionamiento que escapa el resto del día, allí, enterrados en medio del hielo, el polvo y los gases del satélite Europa.
- Qué esperas Herr Luis? - Me dice Tom mientras recolecto algunas piedras insignificantes- ¿una barra de snacks y licores en medio del Caos de Conamara?
La vida extraterreste. La vida fuera de la tierra. No me importa si es posible. No me importa si es lógico que exista la vida extraterrestre. Esta pregunta carece de valor para mi tristeza. Esta pregunta no tiene razón de ser para mi tristeza. Para mí la vida debe ser en la tierra, en la tierra no tiene sentido, pero en la tierra es posible y lógico que exista la vida. Para mi tristeza, la vida tiene valor en la tierra. Para mi tristeza tiene razón de ser la vida en la tierra. El espacio tiene la dimensión de un gran tirano. Un gran tirano se sentiría a gusto sentado acá, en medio de Europa, una excelente vista hacia el gigante Júpiter: dos grandes tormentos de la naturaleza enfrentados, finalmente, cara a cara en sus grandes dimensiones descomunales. Yo, yo soy ridículo y no merezco esta vista, no merezco enfrentarme cara a cara frente a Júpiter. Para mí, un jardín en el cual pueda estar acostado junto a ella; para mí, la alegría triste y fatal de los pobres; para mí, una risa fugaz que consuele mi corazón por un instante.
Se me debería condenar duramente. De hecho, se me ha condenado duramente. A propósito, se me ha condenado duramente. Todo es una condena. El universo mismo es una condena. Las figuras del universo sólo sugieren esposas y cadenas. Las constelaciones, las galaxias, la vía láctea, todo es un remolino inmenso del gran juicio que te juzga inclementemente por tu vida, por que vives, porque osas vivir y tratas de sacar tu partida de esta vida. Por tus intentos, tus anhelos, tus ínfulas, tus pretenciones, eres juzgado y sabes que lo mereces, sabes que mereces esa pena, que necesitas expiar esa culpa pero nadie te absolverá porque estás hundido hasta el cuello en tu crimen, en tu pecado, en tu existencia, estás hundido hasta el cuello, sin coartada posible, porque los rezos ya no te son escuchados, sin coartada divina o terrena, esta gran corte ha fallado contra ti porque lo mereces, encuentras un lígero goce en verte condenado, en ver tu condena, en ver que te jodiste, sí, encuentras cierto morbo en verte jodido de una buena vez por siempre, en darles la razón a ellos, a los jueces del Universo fallar en contra tuya, en ver derrumbada cruelmente tu mentira contra su gran Verdad, la Verdad del Universo que te acusa con justa causa, porque su causa es Justa y tú eres oh, tan sucio, tan cochino, me das asco, eres tan culpable, tan pecador, tan repulsivamente criminal. Y quisieras una pena más dura. Quisieras que empezaran con apalearte contra la cara. Que te escupiera el gran tribunal de la razón. Que te escupiera la corte del Universo. Que te escupiera tu madre, tu padre, tu hermano, tu hermana, tu tía, tu prima, tu vecino, tu suegra, todos. Incluso los muertos.
Yo me expulsé solito contra el espacio. Cogí mi cohete a propulsión y me fui a navegar por ahí, sólo para ver con qué me encontraba. Sabía que llevaba la noche bien entrada en mi cabeza pero iba por ahí, solito, como se dice, solito".

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