Tuesday, September 11, 2007

ESTA NO ES UNA PLATAFORMA LEGIBLE

little wonder then

little wonder

you little wonder

little wonder you.


Prueba este experimento que yo no he hecho. Arrodíllate en señal redentora ante el mundo, ante el espacio del mundo, agáchate y con tus manos en pinzas trata de agarrar la finísima tela que recubre este planeta, por debajo de tus pies, a pocos centímetros apenas por encima de la superficie terreste.

No hay cosa que encuentre más estimulante que el poder presenciar una maravillosa conversación. No siempre de manera activa, algunas veces me encanta sencillamente sentarme en una mesa y escuchar una estupenda conversación que mantienen los vecinos de mesa. Sé que esta realidad me convierte de inmediato en un chismoso, un tío que debería ocuparse más de sus asuntos, una lavandera o una peluquera, un teleconferencista no invitado.


Una realidad que no siempre me ha dejado invicto. Recuerdo una vez en un supermercado en Arauca. Unos tipos estaban hablando de asuntos muy turbios y yo, siendo un surrón de 13 años, no podía dejar de escucharlos. Uno de los señores amenazó con propinarme una cachetada por no atender mis propios asuntos y asustado salí a la carrera a la calle.

A veces salgo con el pretexto de leer un libro en un café, o sencillamente agotado por una larga caminata en la ciudad me siento en algún lado y dejo que suceda.

Fue lo que sucedió esta mañana. Salí con el ánimo sincero de leer un libro en el único local decente en una bahía grasosa y mal oliente donde los niños ricos llevan a sus novias a comer pinchos, chorizos, hamburguesas o cualquiera de esas cosas que atentan contra la figura que debe tener una novia de un niño rico. El local consiste en un espacio de no más de 4 metros de largo y 2 metros de ancho. Los metros de ancho se ven seriamente afectados por la invasión de un horno y un mostrador, donde los panes y bizcochos esperan una pista escalofriante que absorbe los párpados muertos del agotamiento de millones de cabezas de pollos y un retorcimiento de toda realidad que llamamos dimensión normalizante de las vidas sanas.

Para agravar la situación de espacio se contraponen dos mesas. Las dos mesas constan de cómodas sillas altas y elegantes para asentar los traseros bajos y vulgares. Por la evidente falta de espacio el recurso para acomodar de una manera razonable las sillas es ubicando una en medio de las dos mesas, otra al extremo de cada mesa y una tercera en medio. No existe cuarta silla para ninguna mesa porque allí limita la pared, como una cruz, exactamente como una crucifixión para algunos. Como yo que a veces me río solo, no porque me sienta contento. Como yo siento que esta pared me cae encima y me aplasta. Y brota un río de sangre de vampiro. Y todo sigue igual: las mesas, la pared y yo. Pero el olor del río de sangre de vampiro no se desvanece de la misma forma. Perdura. Como la pared y lo que significa tenerla encima, aplastándome hasta el último rincón de mi conciencia. Ayyy ya la serpiente que ven los que ya no razonan. Ayyy qué daño, ya la serpiente. Considerablemente los juegos lógicos. Suena ya la serpiente que quiero me deje y la noche, la pureza de la noche, la luna que ya no se petrifica en este mundo.

Fue lo que sucedió. Llegué al único establecimiento decente de esta zona indecente y una mesa estaba enteramente ocupada y la otra, medianamente ocupada. A pesar de la molestia le pedí permiso al señor que estaba ocupando medianamente la mesa y me senté en la única silla disponible. En esta mesa, el señor tenía su maletín de portafolios. Lo quise levantar pero él se molestó y le propuse ponerlo encima de la mesa. Me rapó su propio maletín y lo abrazó como se abraza a un niño o a un libro. Sacó de él un emparedado, dedicadamente envuelto y sentí alegría por él, tenía una mujer que se esmeraba en su felicidad.


Pedí mi habitual buen café. El café de este local es bastante bueno. Has notado que últimamente se está tomando buen café en los establecimientos de Bogotá? Esto se debe al auge de las máquinas expreso y que se está comprando por lo general café de calidad excelso, y muy a menudo, los mismos establecimientos se encargan de comprar el café en grano para poder molerlo y tener toda el control de su preparación. Es una buena cosa para los gusanos cafeteros como yo que no podemos vivir satisfechos sin un buen café en el día. Aunque por lo general muchos cafés no alcanzan a remediar el constante acoso de la realidad, un buen café hace las veces de una buena canción, o un buen libro, o una buena conversación: estimulantes.

Me tomaba mi buen café y al lado tres señores de edad bastante avanzada desayunaban. Me observaba un pájaro de ojeras caídas y ojos azules que recordaban por contradicción el cielo. El otro, un hombre de contextura gruesa, nariz aguileña y barbilla irreconciliable con sus arrugas. Un perfecto ejemplar de asesino italiano, de no ser por su falta de elegancia, lo que lo delataba como colombiano. El tercero, una espalda gigante. Evidentemente el más viejo, por su escaso pelo blanco. En un momento que se giró levemente pude ver también sus opacos ojos azules.

Un delicioso olor a leche me embargo desde la taza de café con leche de mi vecino del emparedado. Lo observé y vi que tenía una carga de propiedad en su barbilla que envidié. Control absoluto de asesino. Se levantó, pagó y afuera se encontró con otro hombre de una edad aproximada a la suya y lo saludó efusivo. Reparé en su conversación y me enteré de su oficio como vendedor. Al parecer le estaba vendiendo sus productos para un local. Otro hombre, de unos 60 años, delgado y pequeño, lo miraba con interés y sin ninguna clase de discreción. Obviamente consideraba al vendedor como alguien inferior. Pero a la vez se notaba que miraba a su compañero, el que negociaba con mi antiguo compañero de mesa, como superior. Noté que era un lamezuelas. El vendedor se fue tratando de disimular alegría y optimismo. Por lo general admiro a los optimistas. La manera en que pueden abstraer su desgracia. Porque conocen muy bien su desgracia.

Me senté en el puesto del vendedor y traté de concentrarme en la lectura. Fuertes oleajes de viento y palidez llegaban desde la ventana y me obligaban a acurrucarme sentado. Fue cuando la conversación de los tres señores me cautivó.

El pájaro le preguntaba al más viejo si un amigo alemán estaba casado con una mujer colombiana. El viejo le respondió, con una risa: Una colombiana? Una colombiana no le hubiera aguantado. El pájaro: uy sí, esa mujer de él sí que es brava, como una santandereana. El viejo le respondió: Sí, esas hijueputas alemanas son tan bravas como las santandereanas. Y siguieron riendo. La conversación me atrajo y pedí un jugo de naranja. El pájaro hablaba sobre una posible riña. - Y esa mujer le dió en la jeta, imagínese. Y eso que cada mano de Hans es como esto: Hizo con sus manos el ademán de unas manos muy gruesas.

Me pareció interesante la informalidad de sus términos, el desparpajo de la conversación entre señores bastante adultos y sobre todo, ese nivel de secreto reconocimiento en una condición.
Una condición extranjera, eso era apenas obvio. Pero de dónde eran estos señores? Ahora hablaban de hatos, ganadería y tierras. Hablaban como llaneros. El más anciano perfectamente podía ser un hacendado. Finalmente, conozco muchos llaneros de ojos azules. Nada extraño. Y finalmente, también, no son los llaneros unos extranjeros en este país de rolos, paisas y costeños? No olvidar: boyacos, tolimenses, opitas, caleños. Pero, un llanero? Los llaneros son lo más extraño que se pueda concebir en un país tan mezquino como Colombia. Y, no obstante, los llaneros son orgullosos de ser colombianos. Orgullo que los ha llevado a la marginalidad, al olvido, al desinterés de los gobiernos, a la explotación de las petroleras, a la violencia de los grupos armados, a la pobreza en una tierra naturalmente rica.
El viejo le comentaba al otro, que también era viejo pero no tanto, sobre su hijo. Le decía que no estaba en capacidad de darle más hectáreas por su problema con las mujeres. Ni siquiera por el trago. De lo tanto que había bebido ya no podía tomarse una cerveza porque enfermaba. Pero las hijueputas mujeres eran lo que lo tenían mal. Hasta ahora sólo le dejaba 20 hectáreas, sin papeles, porque apenas le diera papeles era fijo: llegaba una mujer y hasta ahí le llegaba la tierra.
Otra vez risas. Yo trataba de mantener mi atención en el libro pero los temas que tocaban eran tan agradables, tratados de una manera tan sincera y despreocupada que me resultaba imposible ignorarlos y dejar de llevar mi pensamiento en el curso que la conversación de ellos iba moldeando.
La mujer es la natural enemiga del hombre. Lo contradice pero a la vez lo seduce. Lo lleva más allá de sí mismo y es el horizonte que le estropea los horizontes. Un hombre no puede prescindir de una mujer que a la vez es su problema. Un hombre ante una mujer siempre será Adán y una mujer frente a un hombre siempre será Eva. La mujer es la primera en morder la manzana, la primera en perder el paraíso, porque está embebida de amor. Pero el hombre, plenamente conciente de la desgracia de su mujer, es capaz de abandonar el paraíso y someterse a una locura peor porque es conciente de su locura. Ambos ahora cruzan eternamente atados, el uno al otro, las ruinas de sus paraísos perdidos. Dolls: Takeshi Kitano.
El señor que yo he llamado pájaro le pregunta al más viejo: Cuántas hectáreas tienes entonces? Hago el cálculo aproximado de unas 210 hectáreas, responde el señor. Y a cuánto vendes cada una? Creo que respondió 10. Pero no sé si 10 millones o 10 hectáreas o 10 qué? Tal vez no escuché bien. Así que hablan sobre conflicto armado. Y hace cuánto no va la gente para allá? Constantemente van. Esto no es como era antes. Hace unos años.
Vuelven a retomar el tema de los hijos. Esta vez los hijos de Hans. Que son muy queridos en B. Son altos, monos. Todos unos alemanes. Y la gente los quiere mucho. La mamá es una señora muy brava, como toda alemana, pero hermosa. Algo deben pagar, porque no es natural que a uno no le pase nada sin pagar. Y ellos viven bien allí en B. desde hace mucho. Algo deben pagarle a alguien.
Ahora hablan de impulso al desarrollo técnico. El logro de Hitler, según el anciano. El pájaro de ojos azules dice no saber nada al respecto, que por favor le cuente. Sí, después de la primera guerra y antes de la segunda guerra el gran logro de Hitler fue darle un fuerte impulso técnico a la deprimida industria alemana. La cuestión es que la segunda guerra desfiguró todo.
Y este es un país muy hermoso, sabe, sigue el anciano. Sólo que el campo está olvidado. Le falta el impulso técnico. La maquinaria. Así que suelta una cifra que otra vez hace abrir la boca al señor que está al frente mío, al que le decíamos pájaro por su forma de la cara, pero al que le dejaremos de decir así porque este país está tan mal que hasta los pájaron tienen una connotación negativa. El viejo sigue. Colombia es un país muy rico. Además de rico es muy grande. Sabe cuántas veces Colombia es más grande que Alemania? Cuatro veces y medio.
El señor que está al frente mío no lo puede creer y le dice: O sea que si cojo un mapa, puedo coger a Alemania y meterla cuatro veces en Colombia? No, responde el anciano, cuatro veces y medio. Así que lo que falta acá es el trabajo y volver al campo.
Le pregunta entonces el más joven al más anciano que cuánto tiempo lleva en el país. 45 años. Ah o sea que eres más colombiano que yo.
Hacen disertaciones idealistas sobre el campo, como que es muy hermoso, como que son hombres del campo, como que de ahora en adelante ya no podrían vivir si no es en el campo. Y el anciano dice: por que yo antes que nada soy Técnico mecánico. El señor que los acompañaba hace tiempo se fue pero a veces vuelve, los escucha y vuelve a irse. Seguramente no es tan chismoso como yo. Pero me interesa el tema.
El señor que está al frente mío se acuerda de algo y dice: entonces tú eras aquel del gran taller en esta calle. El anciano complacido por la buena memoria de su amigo le responde que en efecto él era el gerente y que generó toda una escuela de excelentes mecánicos automotrices. Le pregunta entonces, como una inquietud natural, y debe ser una inquietud natural de los malditos alemanes: cómo crear un chasis.
Se detiene a explicarle un buen rato pero finalmente le recomienda un chino del sena y otro y otro. Y concluye, de una manera arrogante, afirmando: sabe qué, yo cree una escuela en Colombia con todos los que trabajaban conmigo.
Luego, pasan al tema histórico de nuevo. Quiere que le explique bien lo de Hitler. El viejo empieza diciendo: primero que todo Hitler no era alemán. El señor que está al frente mío no lo puede creer. No, era austríaco. Entonces era un berraco, responde admirado el interlocutor. Sí y su madre era judía. Está a punto de caer de un infarto y le pregunta en qué libros puede consultar, que el tema le interesa.
-la historia siempre me ha apasionado, me parece que son temas muy interesantes y que enriquecen.
-Sí, responde el viejo, y sobre todo lo que se aprende de la historia y la manera en que se puede aplicar a este país. Por ejemplo, Hitler, Hitler industrializó alemania. Una iniciativa similar podría tener un dirigente.
-Sí, pero el problema no es tanto de los dirigentes como de nosotros, que somos tan tontos de siempre elegir los mismos.
Ahora hablan sobre la banca de los judíos, otra vez igual de apasionados. Desde tiempos de Jesucristo han tenido el control de la economía.
-Claro, toda una tradición de comerciantes, con el trueque - y me retumba esa palabra en la cabeza: trueque-, el intercambio.
- Y la economía de Alemania bien deprimida. Hitler les dio lo suyo.
- Claro, lo que merecían.
- Bueno, claro está, nada puede justificar la acción de un dictador de estos.
-No, por supuesto
Pero el señor anciano, el más sabio, el que habla con tanta propiedad de Historia como de mecánica, no tiene el acento, ni los términos, ni los modos de una persona que se considera generalmente culta. No, tiene los modos bruscos, como sus términos, como su acento. Es una persona en realidad salida del campo, del trabajo en finca. Habla de cómo comercializar bien una tierra. De cómo abrir una trocha. Habla de estas cosas con la misma arrogancia que un campesino que habla con propiedad de la técnica a la que se ha dedicado toda la vida.
Cuenta que tiene su finca a hora y media de VC. Lo que es un adelanto científico sin precedentes por tratarse de estas tierras. Hace unos años costaba semanas entrar en ellas. Y sólo se entraba en tractor. El otro dice que ni en Bulldozer. Y el viejo le responde: el gran logro de Hitler. El bulldozer. El creador de industria y desarrollo en Alemania. El bulldozer.
Ahora hablan de un antiguo paraje en las afueras de Paris.
No sé por qué no hablan en Alemán.
Llaman al anciano al teléfono y el viejo contesta y tiene una conversación con lo que parece ser su hija.
El otro le pregunta al anciano cómo siguió su hija del estómago a lo que el otro le responde que bien. Pagan su desayuno. Se escandalizan un poco por los precios.
No son más que campesinos venidos de otras tierras. Pero campesinos llaneros, humildes -a pesar de todo- y trabajadores. Que sueñan con un buen futuro para Colombia, como todos los que queremos que esta mierda salga adelante.
-Esta tierra es muy bonita para trabajar.
- Sí, de no ser por tantos hijueputas.
Y pienso que en Colombia hay muchísimos hijueputas.


Sunday, September 02, 2007

Navidad 2005

El siguiente texto pertenece a Tadeshina, quien amablemente me permitió publicarlo en Malédiction.

La historia del texto se remonta a la navidad del 2005. ------------------------------------------------------------------------------------------------ ----------------------------------------

Días soleados de primavera. Lou observa con desgano la flácida y achatada salchicha suspendida en la punta de su tenedor. Han pasado varios días y todo lo que nuestro cuerpo consume se reduce a repetidas dosis del viscoso embutido, acompañado de sorbos de tequila barato.

Lou permanece sentado junto a la mesita del cuarto de estudio, que convertida en un improvisado comedor, concede el espacio justo para nuestros dos puestos. Se ve algo cansado. Reparo en la exagerada palidez de su rostro y pienso que todo se debe a nuestra mala alimentación, también me pregunto si ese vaivén enfermizo de su mano derecha es producto de aquella perversa dieta, o si será el resultado de las muchas horas acumuladas frente a la pantalla del computador.

Él sonríe, me doy cuenta que es una sonrisa de gratitud, que algún sentimiento de temporal felicidad lo invita a esbozar ese último trazo de alegría para mí, y aquel pensamiento me reconforta.

Descubierto, junto al árbol de navidad un ejemplar de Los siete locos de Arlt enseña su lomo y páginas vírgenes aún. Le propongo a Lou que salgamos un rato, que tomemos el sol y saquemos provecho de nuestros regalos.

Llevamos un par de sillas Rimax al patio y enseñamos nuestros pálidos rostros a la implacable luz del mediodía. Veo a Lou y su figura escuálida calentando el esqueleto a escasos metros de mí, por un momento me hace recordar a los ancianos de los hogares geriátricos que salen a tomar el sol en sus desgastadas sillas de mimbre, recreo en mi mente sus rostros impávidos que como figuras de cera esperan derretirse bajo el calor abrasador de la primavera.

Pienso que quizás ese momento de iluminación no sólo ocurre en sentido literal, que sus vidas petrificadas tras las verjas de ese pequeño jardín en el que reciben la gracia del caluroso astro, sólo transcurren con el fin de recibir ese único momento de claridad, esa luz que enceguece y sin temor se atreve a acicalar sus carnes desleídas como en algún tiempo lo hicieron las diestras manos amantes.

Thursday, August 30, 2007

Como todos los últimos días, salí de mi casa y me adentré en el barrio con el fin de ganar tiempo para llegar a la avenida y allí coger el bus que más me acercara al video, sitio en el cual me encuentro trabajando desde hace unos 15 días. Paso por el parque y después del parque por la casa amarillenta que hace de ancianato para muchos cadáveres que esperan allí su definitivo reposo. Es la hora en que toman el sol del mediodía y sus cabezas canas irradian una insoportable muerte detrás de la reja que los separa definitivamente del mundo. Me detengo, como impulsado por un secreto deseo de quedarme a reposar con ellos, y veo como un viejo se recuesta apesumbrado sobre las piernas de una enfermera opaca como una lápida. Creo que el viejo va a echarse a llorar o es el momento de su muerte, o tal vez ambas. La enfermera me mira con una leve sonrisa y hace con la cabeza un gesto de "no es nada". Yo quiero saludar a los viejos y les digo: buenos días! Ninguno se voltea a verme, apenas una que hace pucheros con su arrugada boca. Pero ninguno contesta y es lo que me hace sentir peor porque considero como si yo fuera la muerte la que los estuviera saludando con un cínico: buenos días. Y pienso en la canción que me cantaba la golden dawn, a ritmo de una siniestra salsa: Luis es la muerte, Luis es la muerte, la muerte es Luis. A mí me asustaba que me cantaran esa canción y no necesitaba más cerveza para sentirme más borracho, en ese momento ya no podía responder por mí, detrás y en medio de esa horrible canción que me cantaba la golden dawn como si yo ya no necesitara morir porque era la muerte misma bailando y jugando a que vivía.

Abrí el local como es costumbre. Prendí los tacos de la luz, encendí las noticias y el computador. Puse el aviso "vuelvo en 5 minutos" y cerré el local. Fui hasta cafam, allí hice tiempo, sentí que la gente pasaba por encima mío; a pesar de que eran considerablemente más bajos que yo, pasaban como por encima mío. La impulsadora de cerveza águila era una chica guapa con un gesto de trauma en medio de sus ojos que me penetró como una aguja en el corazón y me hizo sentir la depresión en el supermercado. Esa sensación de futilidad, de esencial insustancialidad del mundo a través de un corredor exageradamente alumbrado y los productos como anos cagando aplastando nuestros rostros que se oscurecen detrás de los productos y los menos favorecidos desde abajo agarrando los talones, obligando a que también pasemos por encima de ellos y por encima las grandes marcas cagando sobre nuestros ojos. La gente en los supermercados hincha el pecho y atropella con sus carritos de mercado al igual que lo hacen con sus verdaderos coches y los niños gritan endemoniados porque quieren el último cereal que han visto desde sus televisores y los hombres sólo parecen estar atentos a los culos que aparecen y desaparecen detrás de los corredores, como si se tratara de otro mercados de acciones que hay que adquirir, sólo que éste parece más interesante, este mercado de culos y conchas, porque ofrece las mejores ofertas al servicio de la carne sucia que hay que satisfacer porque ya todos debajo de esa horrible luz fuorescente han defecado y quieren volver otra vez a comer para volver a sentir la terrible sensación de vacío que es volver nuevamente a cagarnos a nosotros mismos. Una coca-cola y unos chicles por favor. En ese par de productos masco y sorbo la angustia del tiempo que pasa por encima y por debajo y por dentro de mí mientras rento videos comerciales con los cuales otra gente puede mascar y sorber sus propias vidas.

El trabajo de alquiler de videos se puede considerar como un trabajo básico, a prueba de idiotas, pero incluso como idiota creo que no he logrado superar la prueba. Los primeros días temblaba terriblemente, las cosas se me escapaban de las manos, todo parecía ponerse en contra mío. La mecánica extremadamente sencilla de las azetas con las que se lleva el registro de inscripciones y rentas no hacía sino darme malas pasadas. El primer día de estar completamente a cargo del local demoré unos 40 minutos intentando volver a conectar el aro que cierra los libros azetas. Si no fuera por la ayuda que me socorrió el celador no hubiera podido por mi propia cuenta. Aprendí que las azetas tenían una técnica muy primitiva a partir de una palanca que hasta el momento ignoraba su existencia. Me sentía embarazado de mi propia incapacidad práctica para las cosas sencillas y consideré seriamente la posibilidad de declararme incapacitado mental.

(párrafo perdido o borroso por estar mojado de lágrimas)
...Incluso los que deploran el mapa y se dejan el pelo largo y comen chitos en las conferencias y se hacen llamar los enfant terribles de los mongólicos, incluso ellos adoran el mapa y se contemplan y son contemplados dentro del mapa, porque al mapa le encanta que exista gente que revele su condición de mapa, así sea por negación, para desplegar con toda furia su inmanencia emancipada ante la cabeza de los fraudes y los idiotas.

Me encontraba sentado, a punto del sueño, agotado de mí mismo y de todo, queriendo ser electrónico, deseando volverme una ecuación binaria, añorando reducirme y agrandarme en un algoritmo matemático inexacto. Entra la misma anciana de todos los días ofreciéndome empanadas o arepas de queso. La verdad es que me alcanza el olor de los alimentos y mi estómago responde. Pero la mujer me da asco, me repele y le respondo con displicencia gentil que por hoy no. Vuelvo de nuevo a los sueños cibernéticos de verme como un robot frío y servil, arrinconado en un rincón, sin lágrimas e inmaculado como un artificio místico. Robo-Luis. La robótica de Luis: curso técnico para su integración con el sistema D.O.S. Programación de artefactos Luis y la manera de desconfigurar sus potenciales tanáticos para un mejor rendimiento. KYBER-LUIS-LEXICON #1. DummyLuis para Dummies.

Me despierta un infrahombre de lo peor que he presenciado en los últimos días. Venía con galletas de panela sobre los hombros. Al ofrecérmelas brilla la ausencia de dientes superiores y los que le rodean son grandes ruinas negras y agujereadas. Me interesa el individuo y busco entablar conversación con él, pero sin darme cuenta él ya está hablando de nuevo. Sólo puedo observarlo con un interés cercano al asco y la excitación sexual. Como si estuviera contemplando el rancio culo de una bruja vulgar y asesina. Me detengo a ver su bigote y descubro que lo miro con tanto asco como me he sorprendido tantas veces frente al espejo. Un asco tan desproporcionado que es imposible agotar jamás. No logro comprender por un rato lo que dice. Otra vez esa sensación horrible de ser un idiota. Y lo que más me sorprende al instante es la manera demoníaca en que dobla para abajo su muñeca, como agarrando una esfera imaginaria desde arriba, y pone al descubierto detrás de sus huesudos dedos unas horribles uñas larguísimas y amarillas como de bestia o de demonio. Me embargan entonces todas esas películas de terror barato y las historias más increíblemente idiotas que se escuchan en el camino y siento que me ha visitado un mismísimo duende al negocio para arrinconarme y chuparme toda la sangre del cuello. Escenas de horror y violencia me embargan en el rincón en el que soñaba y entonces algo parecido a la intimidación me obliga a escuchar con más detención las palabras soeces que el idiota se esmera en expresarme.
"Esa programación del canal uno sí es viejísima" Encuentro que me dice.
"Si todavía dan automan y la mujer biónica" Ahora sí no entiendo nada.
"Sabe cuál es la mujer biónica? Una que salta así:" Y otra vez ese horrible gesto con la mano, revelando satánicamente esos dedos ávidos de sangre y terror. Pero sin ninguna intención de asustar, el idiota sólo me está enseñando la manera en que la mujer biónica salta y yo soy presa del terror, estoy paralizado del susto y el idiota vuelve a hacer ese terrible gesto:
"Y salta así:" Y otra vez siento que me va a saltar sobre la cabeza con esos asquerosos dedos amarillos y recreo escenas increíbles de los cinemas. Quedo inmóvil, paralizado, retado y desconcertado. Trato de mantenerme natural para no generar sospechas del idiota pero ya es demasiado evidente que estoy muerto del susto. El idiota infrahumano ríe como he visto reir cienmil veces a drácula y me pregunta si en serio no pienso comprarle sus galletas. Ahora sí que es en serio, no pienso comprarle nada. Me observa un rato con atención, tal vez comparta el mismo interés por las figuras deformes de mi rostro que la que yo siento por las suyas, y se despide.

Un hombre de aproximadamente 90 años llega al local, se queda un buen ratote apreciando película por película, le saludo y como dicen "me pongo a su servicio", me ignora, sigue absorto, yo lo sigo con la mirada no vaya y robe una carátula, finalmente se me acerca y me pregunta si no tengo una película más fuertecita. Le entrego el catálogo de películas para adultos y me hago el desprevenido, pero estoy más atento a él que nunca. Repasa cada hoja de cada película en su cabeza, hace pucheros similares al de la única anciana que reparó en mi existencia al mediodía en el ancianato, las saborea en su cabeza y decide que yo deba guardar ese catálogo. Vuelve de nuevo a la inspección rigurosa de las películas en los mostradores. Al cabo de un rato vuelve otra vez a mí, esta vez con una película en su mano. La ojeo aparentando desinterés y veo que se trata de Virgen a los 40. Se la entrego y trato de hacerle saber que esa película no es tan fuertecita como las otras, él dice que no importa, me pregunta si es drama y le digo que es comedia. El viejo se va con un paso lento y pesado. Mientras se va pienso en lo terrible que es el hecho de que en la vida lo que es drama en la ficción es comedia. La industria de los sueños se tiene que nutrir necesariamente de la industria de la desilusión y tiene que mofarse de ella necesariamente como una industria en alza que aplasta una industria en picada.

Saturday, August 25, 2007

Coyotes in Koreatown



Collateral: en un primer instante no es más que una clásica película de acción. Tal vez no sea sino eso. No obstante, la capacidad para sumergirnos en una enorme soledad cósmica - en la cual el significado de la muerte, las relaciones (sean sociales o familiares), los sueños, el sentido y la dimensión de la vida son constantemente interrogados en el intercambio de ideas entre el asesino y su instrumento- hacen de la película de Michael Mann una de las más interesantes de la primera mitad de la década del 2000.

La dirección de fotografía echa al piso todas las posturas puritanas del cine frente al video brindando, desde una cámara HD Genesis*, una propuesta estética cercana a la de Wong Kar-Wai al explotar toda la exhuberancia de colores y tonalidades que una ciudad como Los Ángeles ofrece.

Un prejuicio que siempre he tenido a la hora de ver películas tiene que ver con la música que el director escoge a la hora de montar las escenas, ya sea bien como parte esencial de la acción o sencillamente como ambientación. Una de las críticas que haría al cine nacional es que siempre escogen una música de mierda para sus películas. En cambio, directores de culto siempre aciertan con la escogencia exhaustiva de la música. El caso extremo es Woody Allen, quien siempre se esmera por recopilar las mejores interpretaciones de grandes clásicos como Schubert, Prokofiev o Satie. Pero existe otro caso de directores, que no pretenden hacer vuelos tan súblimes en sus películas, y se contentan con recopilar lo mejor de la música popular como banda sonora de sus creaciones. Es el caso de David Lynch, quien en compañía de dos grandes polos opuestos como Angelo Badalamenti y Trent Reznor, sorprendió en Lost Highway con una recopilación que iba desde una colaboración magistral de Brian Eno con David Bowie, siguiendo por Rammstein, pasando por Lou reed, llegando a Barry Adamson, cayendo en Marilyn Manson, recuperándose con Angelo Badalamenti y levantándose definitivamente con Insensatez de Antonio Jobim. Así mismo, otros grandes directores que han ofrecido magníficas bandas sonoras son Wong Kar-Wai, Quentin Tarantino, Oliver Stone y Pedro Almodóvar.

Una constante en los últimos años en las producciones norteamericanas es lo que se puede considerar un mal hábito de introducir mini-videoclips o incluso videoclips enteros en mitad de la historia. Películas como Constantine, Matrix Reloaded o Pandillas de Nueva York son buenos ejemplos de cómo ganar tiempo en pantalla introduciendo una canción en mitad de película.

Lo que yo quisiera argumentar es que, contrario a lo que sucede en estas grandes producciones cuando se introduce un video-clip, en películas independientes, o alternativas, este mismo recurso puede generar una gran ganancia para la narrativa de la historia. Recuerdo el caso de la película experimental Timecode de Mike Figgs en el 99. Una película también hecha en video, a cuatro cuadros separando la pantalla, cada cuadro contando una historia. En el momento crucial, dígamos que en el clímax de la película, en la que cada personaje parece desbordar de su ocaso en lágrimas, entra intempestivamente el pulso frenético de los beats de Single, canción de Everything But the girl. De no ser por la entrada oportuna de la canción, sólo veríamos desde una distancia incómoda una serie de personajes llorar. Gracias al inserto de video-clip de EBTG todo parece adquirir de nuevo un sentido en torno a los sentimientos deshechos de cada personaje y el clima de degeneración que Figgs es tan hábil para describir con su cámara.

En Collateral tampoco parece sobrar la escena de los coyotes deambulando temprano en la mañana en el barrio koreano. La canción de Audioslave, Shadow on the Sun, registra a la perfección la inquietud que desde un principio el asesino había planteado acerca de la soledad en las grandes ciudades: una persona muere en tren y sólo hasta los 6 días de estar allí la gente se da cuenta que está muerto. Se trata a todas luces de un video-clip, no se puede negar, pero hasta qué punto se está generando una ganancia expresiva en la narrativa de la película: hasta un punto afortunado diría yo. La luz de las primeras horas del día, las calles solitarias, las luces de los clubes que aún quedan en el barrio koreano, los rostros de asombro de los protagonistas cuando sucede lo imprevisto y lo imprevisto no es una bomba, ni sexo, ni un demonio saltando.. sencillamente dos coyotes que atraviezan la calle solitaria, como ellos dos van atravesando la noche sobrepasando la mediocridad de la vida ordinaria.

COLLATERAL(2004, Michael Mann): Disponible en MOVIESTORE 134 -10#20

* Agradecimientos a Tadeshina por los detalles técnicos.

Thursday, August 23, 2007

TRISTE Y DESASTROSA

El adelgazamiento constante de la naturaleza le generaba extensiones como de chuzos en las palmas de las manos resecas y amarillas. Había llegado a las 8 am al bar de Chucho y tras pocas cervezas necesitaba recostar su increíblemente pesada cabeza contra sus antebrazos que estaban preparados encima de la mesa. Había empapado claro está la chaqueta de paño, sin darse cuenta que otra vez había vuelto a estropear la ropa incluso recién puesta. Otra vez su mujer le diría que parecía un vagabundo, si lo volvía a encontrar como ayer en el parque Santander, caminando desvariando por un lado del edificio a otro. Ya no podía saber por qué estaba bebiendo de nuevo y por qué si su cabeza le resultaba tan abrumadoramente pesada, si estaba tan realmente agotado que ya ni su cuerpo le respondía con agrado, por qué volvía a pedirle otra cerveza a Chucho y por qué si éste le hacía mala cara no apenas llegaba y por qué si le decían idiota alrededor de toda la cantina y por qué si la hija de Chucho lo miraba con un sentimiento no menor al asco, por qué seguía yendo, por qué bebía tanto, por qué seguía empeñado en seguir muriendo de esta forma y no de otra, que tal vez le resultara menos penosa la partida? De verdad las figuras de la naturaleza no tenían nada que envidiar a los cuadros de Ernst Ludwig Kirchner. Figuras escarpadas y afiladas como brillantes navajas de acero exhibidas en un frigorífico. No tenía por qué seguir aguantando los desplantes realmente vulgares que le acometían a cada segundo no recién acababa de llegar a donde Chucho para sentir que la muerte le convendría por un buen rato. Por lo menos mientras despertaba de esta terrible melancolía que lo tenía apabullado, como un niño chiquito al que los compañeros de aula le pegan para robarle sus cuadritos de azúcar. La brutalidad del mármol blanco de un baño público le acometía como un gancho en su intestino que lo sentía en lo profundo de su cerebro como la más pura crudeza de la sangre que infectaba e inundaba esos ríos de días que requería aplastar y martillar en su cabeza en el imperativo categórico que se había vuelto chucho, el aire de chucho, el sonido de chucho... el ambiente de chucho, las energías y el licor que requería para otra vez sentir ese gancho penetrando en esos ojos obscenos que se cerraban tras el antebrazo que se apoyaba en esa mesa tan inundada de cerveza y aguardiente. Esa alegría esporádica que a veces parecía destellar del bar de Chuchito, cómo lo reconfortaba! Pero sólo era una mirada un poco más intrusiva al grupo desde el que se originaban los estallidos de carcajada y vida, para que alguno lo voltiara a ver mal y le recordara que ese no era su lugar, que esa no era su alegría, que toda esa chispa de vida que podría emerger de allí tenía su exclusividad y él no tenía ningún pase de cortesía porque les daba asco como un cerdo que chilla mientras lo decapitan con un cuchillo atravesándole la garganta en frío. Quisiera meterme una copa de aguardiente y quemarme la garganta. Por que esta historia es desastrosa. Tan desastrosa como la vida misma. Esa vida que empieza aquí, desde este punto y termina allá, sin saber dónde. Yo en la vida real no puedo pronunciar bien las palabras: triste y desastrosa: me queda muy difícil pronunciarlas pese/porque que son palabras muy hermosas. Por eso me permitiré expresarlas en este medio: Una naturaleza que era triste y desastrosa. Ahora vemos una escena que a nadie le va a parecer cómica. El viejo se ha vomitado encima de sus pantalones. Un vómito amarillo y repelente. Como una sopa de su alma, permanece ese vómito en su pantalón y él está tan profundamente intoxicado que ni se ha dado cuenta. Está dormido pero el mundo que le bordea la cabeza está despierto. Todos se han dado cuenta de esa espesura que expulsó su alma. Los que estaban más cerca se alejan, el olor es desastroso. El viejo es triste. La escena es triste y desastrosa. Alguna mujer viciosa, que se encuentra tomando licor a las 10 de la mañana, se permite participar del escándalo con su indignación. "Hagan algo" Dice. Pero nadie quiere hacer nada porque nadie quería ni siquiera hacer parte del _ que se ha revelado. Chucho se acerca y su escasa inteligencia lo escruta a patear al viejo para apartarlo de la silla. El viejo cae como en un jardín de verano perfumado junto su vieja. Y ya no se despierta, no porque esté muerto, como todos quisiéramos, incluso él, sino porque está demasiado apenado para hacerlo. La naturaleza es triste y desastrosa. Y todos hacemos parte de ella como policías voluntarios que queremos imponer la tristeza y el desastre a los otros para olvidarnos de nuestra propia tristeza y desastre. Ahora yo me iré a beber con el viejo. Porque soy tan repulsivo y asqueroso como él. Porque no es justo tratarlo en 3° persona, jamás. Ese viejo soy yo, es ese sujeto viejo, demasiado viejo, que se pudre en mi interior como un óleo descuidado de Kirchner. Eones dentro de mí que se pudren y cierran los ojos para no despertar ya, no porque estén muertos, sino por la pena y la vergüenza. APLAUSOS APLAUSOS BRAVO! BRAVO! BRAVO QUÉ MARAVILLA! HE DESCUBIERTO UNA NUEVA TEORÍA QUE COMPRUEBA TODAS MIS SOSPECHAS: Y a la vez no ha pasado nada, ni ha ocurrido nada sino hasta mi muerte, lo cuál no será otra cosa que una prolongación de una tristeza más grande. La carne ya quiere empezar a oler: suplica por supurar ese olor a podrido que se oculta: es una súplica por oler, por ser. Mi carne, no es tierna? Mi carne que todo tiene que ver con las estrellas que le precedieron, no es una ternura? Mi carne quiere desprenderse y reclamarme todo el horror de la muerte, todo el horror de la sangre, todo el horror de los pensamientos que se desprenden una y otra vez de mí, de mi injuriosa boca, de mi desastrosa mente. La dieta se avecina a nosotros como una fuerte sentencia de nuestra incorporeidad replegada en la atmósfera que debe sucumbir ante el dolor de nuestras vidas y sin embargo no sucumbe. Un beso de una boca es el beso de un culo dando un beso. Los signos de muerte son todo lo que queda para aferrarse. No más trago, no más cerveza, sólo signos de muerte por doquier.

Tuesday, August 21, 2007

Niños. Ellos vivían en apartamentos lujosos, en casas suntuosas. Sus padres tenían carros deportivos para exhibir los fines de semana y camionetas para ir al trabajo. Sus madres tenían citas al esteticista, al masajista, dos celulares y un mozo. Ellos iban a colegios costosos, algunos estudiaban en universidades privadas de prestigio porque odiaban la idea de irse a estudiar al extranjero. Niños. Ellos salían cada noche a pasear sus finos perros al parque aledaño de su conjunto residencial, de su casa en los suburbios; y convergían en el parque, lugar en el que se estrechaban la mano seguido de un lígero abrazo en el hombro; prendían un cigarrillo de marihuana y desde allí apreciaban las estrellas que no los apreciaban a ellos. Niños. Ellos apostaban a hacer barras y a cualquier cosa que pudiera hacerles olvidar del aburrimiento de estas estrellas que no los apreciaban a ellos.

Leo. Leo tenía un tumor en su cabeza. Era el fenómeno y el virgen del grupo. Ya todos habían perdido la virginidad pero Leo era el fenómeno del grupo. Para mí que Leo ardía en la luz de las estrellas cuando se encontraba solo en el parque aledaño. El primero en llegar y el último en irse: a todas luces, el que más necesitaba compañía. Pero los juegos se fueron a él como un huracán incierto y cuando menos supo estaba solo en la casa, de nuevo, pegado al computador, devorando cientos de páginas pornográficas, masturbándose y llorando, porque incluso podía correrse llorando. El sexo era una montaña inaprensible a la que se aferraba incluso si ésta se le venía encima como el efecto de una avalancha.

Lloraba. Lloraba un niño vagabundo que solía golpearse, no sé cómo y con qué, pero siempre lo encontraba llorando, con la cabeza reventada, la cara empapada en mugre y lágrimas, una boca hermosa y unos ojos negros sin esperanza. No podía decir mayor palabra, una clara dislexia ontológica le abrumaba todo su universo de niño vagabundo y no podía decir palabra. No miento si digo que lo más suave que su desesperada madre adolescente podía no decirle sino gritarle al oído sordo era: Pendejo de Mierda. Y yo me subía de hombros como si ella no le hubiera gritado al oído sordo de su hijo, sino a mi propio oído sordo: pendejo de mierda. Por que acaso yo era tan pendejo de mierda como su propio hijo disléxico que a fuerza de tantos golpes no podía decir palabra. Y para qué decir palabras, señor, para qué decirlas si es para desperdiciarlas.

Solían salir a espantar a los vecinos. Se armaban de los cuchillos alemanes que sus madres habían comprado en televentas. Se hacían de grandes chaquetas y pasamontañas. Los ojos rojos, las caras de malos de cine, los cuerpos moldeados por las barras y los gimnasios, los sexos impacientes por la novia de turno o la modelo, inalcanzable, como las estrellas, incluso para ellos, que algún día tendrían el mundo en la mano.

Tuesday, August 14, 2007

Todo se calcula...

Thursday, August 02, 2007

e-mail art

Un pecado inadmisible: la pretensión.
Revisando mi correo viejo, pearllinmortal, encontré una cosa curiosa, era algo así como un borrador, no estoy seguro, también estaban las direcciones de correo de la gente que fastidiaba con mis pretensiones de escritor, pero mucha de esta gente curiosamente recibía bien estos correos. Era, sin saberlo, una especie de post artista o mail artista, en la medida, sobre todo, que lograba provocar y fastidiar al público al generar un caos en sus correos electrónicos con basura estilizada o arte basura, cuál es la diferencia: arte - basura. Pero, como lo he dicho, había curiosamente un tipo de gente que incomprensiblemente recibía con gusto estos correos llenos de diarrea mental: y en esto mi propio universo se desequilibraba, porque podía entender que la gente se irritara con mis verborreas -para nada cortas- pero que existiera gente que efectivamente le cogiera gusto y gracia a estos textos, que incluso los coleccionaran en sus ordenadores e hicieran carpetas llamadas Luis, eso desequilibraba toda mi concepción del universo. Algunos, para colmo de males, incluso se contagiaban de este bicho cibernético anti-literario extrañamente, como una enfermedad que se apoderara de los dedos con el fin de hacer arder las palabras que a uno le dolían en la pantalla y comunicárselo, en un afán de exhibicionismo exótico, a la gente que uno tenía en sus listas de correo. Así que mucha gente puso su granito de arena en generar un nuevo tipo de spam, el spam de letras etílicas que llegaban de vez en cuando en que un individuo, casi un anónimo, se desnudaba por entero en la pantalla a fuerza de palabras y oraciones, a fuerza de escribir y lo que menos importaba en el asunto era la cuestión horrible de la ortografía, no, eso era lo que menos importaba del asunto porque así como no existen cuerpos perfectos y si existen le generan asco a uno, tampoco existía una llamada "calidad alta" de los escritos y a menudo las faltas de ortografía eran mucho más que graves, pero a quién carajos le importaba si estábamos mostrando nuestro corazón?
Bueno, decía que encontré guardado uno de esos correos, que ahora no recuerdo si envié o no a la gente que tenía en mis contactos, pero que resume mucho de esta experiencia. Además, pese a las graves faltas ortográficas y el pecado mortal de la pretensión intelectual, considero que es un texto altamente elevado. Muchos de mis amigos o conocidos que me leían en esa época también concuerdan con ese criterio y me critican precisamente que haya dejado de escribir como antes, dicen que ahora escribo no mal, pero sí aburrido, que ya no soy yo en mis escritos. Mucha de esta gente ya no me lee y abandonó defraudada mis letras, sintiéndose profundamente timados. Creo que tienen absoluta razón y digo que sí, escribo mal en cuanto me cuido por no hacerlo. Lo triste es que ya no puedo escribir como esa época porque ya no soy el de esa época. O sea, en esos textos de ese entonces estaba yo. Ahora no puedo estar allí porque mis textos han cambiado como yo lo he hecho. Confieso que he intentado volver a esos viejos escritos, pero ya no es más que una ridiculez, una farsa, porque ya no siento así, ya no veo así, ya no soy así: yo no soy ese, yo no soy ese escritorucho que lloraba frente al teclado luego de llegar derrotado y obnubilado por la demencia de largas jornadas continuas de alcohol y desesperanza. Sólo esperando que se malentienda esta entrada como se quiera, reproduzco con todos los errores de ortografía, todo el horror estilístico, todo ese caos pretencioso, reproduzco ese correo que encontré hoy en mi viejo e-mail, pearllinmortal, y que no sé si finalmente envié o no, porque estaba tan borracho que no tengo la menor certeza ni siquiera de lo que escribía.

Bueno folks:

GARDEN GUARDIAN-

La noche es otra. Un barniz distinto la cubre. También las horas parecen claras y distorsionadas cuando sus ojos explotan en rojos fulgores de nostalgia y desconsuelo. Esa melancolía atípica que llevas en el seno de tu otro no dispensa de mi comprensión anómala las transacciones hormonales. Eres mi Matryshka. Una luna altanera que tienta al gato a deambular por los tejados en búsqueda de su séptima oportunidad. Y te lovo. Y nunca te agarro porque a cada instante te pierdes de ti misma. Te resuelves entre pequeña y gigante, te deshaces misteriosa y real. >Mi desquebrajado rostro en tus ojos, mis trémulas manos en tus mejillas suplicando por un minuto hecho eterno, para ser feliz contigo fuera de tiempo. Nunca escribí lo verdadero esencial para entender la Carly night. Ahora te he descubierto siendo vaga e inconstante. Mi semblante es un mágico pueblo justo como los otros pueblos fantasmas, hasta que cualquier cosa pasó y te conocí sin sorpresa. Supe que eras tú, mi dulce y vino, en esta noche de verano como todo lo que se dispera en lo que atrapo en un abrazo honesto y cercano a mí. Velvet Underground es la atmosféra que te zigzagea en el humo del cigarillo. Le pregunto a la black magic woman por qué no baila conmigo mientrás sopla su último porro sentido en la carne de su dulce y abierta mente. Estoy tan agradecido por tu no- última danza junto a mí presencia ilusoria. Aprehender el horizonte en una última estampida por saltar y gritar: soy el coco, el demonio. Ser un fragmento, pieza por pieza, y turnar de azul hacía rojo, ir cuesta abajo de ese sol rendido y vivirse en la promesa de un vuelo metáfisico hacía el paraíso de los ojos negros. Por favor no intentar morir esta tarde, mas bien ser el resplandor de un hombre nuevo hecho imagen y semejanza. Muere otro día, la súplica de los sureños fréneticos que se desplazan por el hedor de las cunetas en que los amantes depositaron el entorno de sus concilios lastimosos. Ducho en las lágrimas de un oceáno africano que se esparce en las delicadas gotas de sudor del negro que labra la tierra como un amigo, un cirujano de los frutos de esta tierra, en que come, sueña y muere, por tantos siglos y valles del hombre sin mención luminosa. Sabes que soy un gato. Un loco poltergeist inmune. Tú eres el crisantemo que se oculta al instante en que nace cuando razga mis entrañas carcomidas por el asbesto celestial. Gente odiosa y desagradable me pregunta por ese bienestar en que se acomodan para reír. Encantado me identifico con todo ese dolor de soberbia que aquella señora manifestaba cuando inconforme en su corazón clavaba una espinada rosa y tras sus estriadas piernas, su corazón se preguntaba por el presente de esos hijos muertos que jamás vería mañana. Culpa del sistema de mercados internos en los cuales ellos son el producto a desechar, el pétalo cortado... todo para ver florecer los járdines de Madeline. Madeline lujuriosa y obscena. Aparentar la ausencia es disfrazar de lentejuelas a la calva severa.

- Has visto que últimamente escribes sin amor, sólo por encargo?
-Me he descubierto escribiendo sin sentidos cada vez menos poéticos
- Es que escribes peor?
- Me he descubierto reparando una máquina atrofiada. Queriendo volver a ser el niño tímido que toca las melodías para sus oidos y sus palabras sin encanto. Soy un hombre grande, un obrero, que se esconde sobre las sábanas, como hace 10 años, como cuando era un pequeño anciano, envuelto en lloriqueos insondables, como una mariquita, como un blasfemo. Una prostituta cínica me haría suyo, me comprendería bajo su sucio sexo y me daría palmaditas a la espalda sin reclamar a mi llanto un cese dañino.

Luis must to die.

Monday, July 30, 2007

un universo muerto

Un borracho mira hacia la luna y dice: allí iré también yo. En los diarios dice que en veinte años empezará el turismo intergaláctico y el borracho sostiene con orgullo que para él ya no es destino Europa, su meta es la conquista al espacio. Lo más probable es que ninguno de nosotros conozca siquiera el océano pero ya soñamos con el frío de las estrellas. He reflexionado al respecto, sobre todo en los fantasmas que aún parecen hospedarse a nuestro alrededor. Ellos deberían ser los primeros en irse, los muertos. Pero lo más terrible, lo más cruel, es que algunos incluso permanecen centenios completos en esta tierra. Espantando, horrorizando, haciendo que los niños lloren y teman a la oscuridad, porque allí, donde está oscuro, residen ellos. Y yo considero que este fango que me cubre más arriba de las rodillas impide que llegue a alguna parte. Considero que es necesario deshacerse de ciertas figuras de la carne para desarrollar algo realmente genuino en torno nuestro. Desearía una re-creación, que no significa en absoluto una reproducción, del encuentro del hombre con el espacio que tenga la misma potencia y efecto que una escafandra al ser retirada del uniforme del astronauta en plena órbita. Ahora, este es un sueño que me posee cada noche:



" El día del satélite es rojo y la noche es color violeta. Violentos gases se apresuran a golpear la nave todas las veces que el violeta devora progresivamente el rojo. Sin embargo, la exploración no cesa sino hasta medianoche cuando el violeta es más pardo. Es entonces, de vuelta, que se escuchan los gritos desgarradores de las legiones de vegetación carnívora al ir tras sus desafortunadas presas, por lo general, zorrillos de desierto o ratas-simios.
Tom desgrana algunos hígados que encontramos en el camino para la cena esta noche. "Dinner Free" ha dicho con su escaso inglés de europeo del este. Esta parece ser la primera operación conjunta de los países miserables al espacio. Como se ha previsto, las implicaciones científicas de esta misión no tendrán la mayor trascendencia para el transcurso de la tierra. Un trabajo que no dista en grado alguno de las simulaciones en aula de los colegiales en los países benditos. Por qué estamos acá? No sabemos. Arrogancia y presunción de nuestros mandatarios, seguramente, que no se resistieron a tener su propia representación en el espacio. A pesar de los altos costos y la evidente - y razonable- carencia de interés del resto del mundo por nuestra misión científica, nos comportamos como verdaderos héroes astronautas -como nos consideran en nuestros deprimidos países- y tratamos de llevar la investigación tan lejos como se pueda.
Luego de la cena, los chicos se entretienen en una partida de ajedrez entre el Ruso y el Rumano. Yo me aburro al verlos todas las noches en esas interminables partidas de ajedrez que por lo general terminan en tablas y me dedico a la lectura de algunos libros de hechicería y magia negra que pude camuflar con otra mercancía similar. Algunos pasajes de estos libros, tan ricos en mitos cósmicos y rituales de engendración inter-planetaria, me remontan a tan bellos recuerdos en la tierra, sobretodo a la encantada imagen de ELLA, que me punzan como un puñal el corazón e irremediablemente me conduce a un irremediable llanto que ya nadie vuelve a consolar, sino hasta la madrugada, cuando logro conciliar el sueño y las lágrimas se vuelven sueños ligeramente alegres a su lado, en un jardín, revolcándonos como dos muchachitos alrededor de margaritas y tréboles.
Al otro día, al inicio de la jornada de excavación mineral, se respira el descontento y la apatía general de la tripulación. Desde luego, el momento más excitante de la jornada es el que tiene que ver con la divulgación y el envío de informes a la tierra. Entonces se exagera más de la cuenta, se da cuenta de detalles que en realidad se han pasado por desapercibidos, el gesto de los hombres adquiere un grado de apasionamiento que escapa el resto del día, allí, enterrados en medio del hielo, el polvo y los gases del satélite Europa.
- Qué esperas Herr Luis? - Me dice Tom mientras recolecto algunas piedras insignificantes- ¿una barra de snacks y licores en medio del Caos de Conamara?
La vida extraterreste. La vida fuera de la tierra. No me importa si es posible. No me importa si es lógico que exista la vida extraterrestre. Esta pregunta carece de valor para mi tristeza. Esta pregunta no tiene razón de ser para mi tristeza. Para mí la vida debe ser en la tierra, en la tierra no tiene sentido, pero en la tierra es posible y lógico que exista la vida. Para mi tristeza, la vida tiene valor en la tierra. Para mi tristeza tiene razón de ser la vida en la tierra. El espacio tiene la dimensión de un gran tirano. Un gran tirano se sentiría a gusto sentado acá, en medio de Europa, una excelente vista hacia el gigante Júpiter: dos grandes tormentos de la naturaleza enfrentados, finalmente, cara a cara en sus grandes dimensiones descomunales. Yo, yo soy ridículo y no merezco esta vista, no merezco enfrentarme cara a cara frente a Júpiter. Para mí, un jardín en el cual pueda estar acostado junto a ella; para mí, la alegría triste y fatal de los pobres; para mí, una risa fugaz que consuele mi corazón por un instante.
Se me debería condenar duramente. De hecho, se me ha condenado duramente. A propósito, se me ha condenado duramente. Todo es una condena. El universo mismo es una condena. Las figuras del universo sólo sugieren esposas y cadenas. Las constelaciones, las galaxias, la vía láctea, todo es un remolino inmenso del gran juicio que te juzga inclementemente por tu vida, por que vives, porque osas vivir y tratas de sacar tu partida de esta vida. Por tus intentos, tus anhelos, tus ínfulas, tus pretenciones, eres juzgado y sabes que lo mereces, sabes que mereces esa pena, que necesitas expiar esa culpa pero nadie te absolverá porque estás hundido hasta el cuello en tu crimen, en tu pecado, en tu existencia, estás hundido hasta el cuello, sin coartada posible, porque los rezos ya no te son escuchados, sin coartada divina o terrena, esta gran corte ha fallado contra ti porque lo mereces, encuentras un lígero goce en verte condenado, en ver tu condena, en ver que te jodiste, sí, encuentras cierto morbo en verte jodido de una buena vez por siempre, en darles la razón a ellos, a los jueces del Universo fallar en contra tuya, en ver derrumbada cruelmente tu mentira contra su gran Verdad, la Verdad del Universo que te acusa con justa causa, porque su causa es Justa y tú eres oh, tan sucio, tan cochino, me das asco, eres tan culpable, tan pecador, tan repulsivamente criminal. Y quisieras una pena más dura. Quisieras que empezaran con apalearte contra la cara. Que te escupiera el gran tribunal de la razón. Que te escupiera la corte del Universo. Que te escupiera tu madre, tu padre, tu hermano, tu hermana, tu tía, tu prima, tu vecino, tu suegra, todos. Incluso los muertos.
Yo me expulsé solito contra el espacio. Cogí mi cohete a propulsión y me fui a navegar por ahí, sólo para ver con qué me encontraba. Sabía que llevaba la noche bien entrada en mi cabeza pero iba por ahí, solito, como se dice, solito".

Thursday, July 26, 2007

la oscuridad de estas esferas

Cada día empieza peor, grandes estertores se apoderan de la habitación roja que encierra las pesadillas de la noche. En las tabernas nadie se sienta cerca a ti, todos te repudian, la chica de la barra te pregunta cómo estás y tienes la cabeza tan abajo que no logras articular palabra. El lenguaje artificial de la máquina te sube por los hombros biónicos y te paraliza con un dolor ártico el cerebro. Tomas cerveza hasta el embrutecimiento aniquilador de los sentidos. En 5 días partiría como voluntario a la misión en la estación satelital Fakeness Pure. Hace 5 días conocí a Clara. Una belleza indómita salida de las regiones incontenibles de las guerrillas satelitales. Cuerpo de Amazonas, un rostro duro e impasible. Me sometí a la amputación de los dos brazos con el fin de instalar a cambio dos poderosos brazos biónicos. Sólo es una defragmentación irresistible por encima del mismo tiempo. Ejerce la visión de dos escuálidas figuras orientales en la penumbra del bar galáctico Mandarina. La diosa siente morir y su sombra sale apresurada hacia su caverna y choca contra las paredes y choca contra las regiones de luz que aún se niegan a morir. Consume cocaína hasta el ocaso. El tiempo no importa. La ausencia de Clara te golpea del mismo modo en que el sol rebota contra tus gafas de espejo. Adentro bien podrías estar muerto. Ahora te encuentras sumergido en un mar que no te concierne. Las estrellas te congelan los pómulos y tratas de ir más allá de ti a través de nuevas expectativas que te dejan defraudado nuevamente. Te recoges en posición fetal para tratar de evadir el dolor que te abruma pero ya nadie existe. Seguramente las constelaciones también murieron.

Tuesday, July 24, 2007

el toisón de oro



Me pregunto qué es el sexo. Este interrogante mortal me aplasta con todo el peso de una culpa ancestral que no es la del pecado original. Qué delicioso tormento podré arrancar a través de esta cuestión que me niega, que me acusa? Todavía dirán que se practica el sexo como se practica el fútbol, y no sólo a las patadas, no sólo a la luz del sol. Me soltaré una vena del brazo sólo con el ánimo de masturbarla y eyacularé sangre, contaminada sangre en orientación vertical hacia el cielo de los ángeles asexuados. Porque hoy tengo deseos de leche, sangre y de preñarte un poco de ese miedo que me espanta.



* La foto es de la obra Frenesí del grupo teatral L'explose dirigido por Tino Fernández.


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Friday, July 20, 2007

weeping song



(Nick Cave canta junto a Blixa de Neubauten)



Incluso las maldiciones están sujetas al tiempo.

THIS IS A WEEPING BLOG
NO I WON'T BE WEEPING LONG

Sé que ya nadie entiende este blog. QUe este blog es muy estúpido.Sé que la gente se mofa de mí. Sé que soy muy estúpido para ellos. Bueno: ahí los dejo ante todo su vasto mundo.

Uno sólo no puede contra todos los perros que se le abalanzan contra la cara y quieren destrozarlo. Uno no puede solo. uno es demasiado débil.


Las palabras entonces se convierten en pedazos de tripa arrojadas a la pantalla sometidas a un proceso quirùrgico. Las palabras están tan muertas como asépticas.

Monday, July 16, 2007

Tengo orejas de golfín y soy increíblemente feo

Por las calles sólo veo caras de ladrones de poca monta. En las calles sólo ladrones de poca monta van. Estos ladrones de poca monta que me quieren herir y dañar. Pienso que estos ladrones de poca monta deberían darme en la crisma de una buena vez por todas. Dejarme como un miserable roedor con pretensiones muy poco claras. Mario Vargas Llosa me alienta mientras yo me cojo a la empleada de servicio de mi mejor amigo. Es Mario Vargas Llosa quien me celebra. Yo pregunto a mi amigo: cómo es posible que Vargas Llosa se encuentre en el cuarto alentándome a follar con tu empleada de servicio? Y mi amigo responde, como la cosa más natural del mundo: si supieras lo sucio que puede ser Vargas Llosa. Me tranquilizo y, a pesar de tener a Vargas Llosa detrás de mi culo aplaudiendo y gritando mientras me cojo a la señorita del aseo, trato de concentrarme en darle placer a la señorita. Ella me agarra del brazo y en el brazo cuelga mi hígado. Yo grito del dolor porque ya placer no siento, sólo siento como se desprende mi hígado del brazo mientras la empleada del servicio me lo aprieta. ¿Alguna vez has sentido como se desprende el hígado mientras vomitas hasta la bilis por tomar más de lo debido, pero aún así sientes que debiste tomar mucho más para matar el recuerdo terrible? Siento tanto dolor que saco mi polla de su coño y no es sino que la saque para que su coño empiece a sangrar como una hemorragia mortal que se la lleva toda. La vida, los sueños, el sexo, las risas vulgares, los anhelos, las nostalgias, los recuerdos, el futuro, el pasado, su nombre, se la lleva toda como el viento se lleva una hoja hacia alguna región que no alcanzamos. Me despierto de nuevo como un perro que es acorralado por su propio miedo. Hoy me quedé literalmente paralizado ante la avenida. La gente corría, la música sonaba a todo volumen, los animadores gritaban y todo era la más pura cuartada de ladrones de poca monta que pretendían atacarme con sus gritos. Hasta el sol me aplastaba contra la acera. El mundo no tiene ningún rumbo, la gente corre sin sentido, uno escribe sin sentido, todo se hace sin el menor sentido. Y parece como si nada valiera realmente la pena, porque en realidad nada lo vale. Qué tan lejos me encuentro del Yo Trascendental Kantiano en mi impotencia por ser autónomo y libre. Porque entre más lo intento y más deseo ser aquel que se va de bruces contra la irrealidad brutal de lo concebido más siento la necesidad de estar protegido. Si pudiera decirlo, diría que limito en la frontera de los fronterizos mentales. Todo no es más que una prueba de que lo sublime me trata como una plasta de mierda. Y en esta Pena se fue el mundo. Sólo basta con tener en cuenta el aliento sosegador que prosigue a la ausencia del muerto. Cuando las lágrimas se agotan y el sol sigue brillando en los cementerios, las risas no dan espera y se respira el aliento sosegador que prosigue la ausencia absoluta del muerto. Algo valió realmente la pena? Si pudiera decirlo diría que estaría cercanamente cerca al sentimiento de los retrasados mentales. Y que la dictadura del caminar por las calles no tiene resistencia que se le oponga jamás en los siniestros edificios que se levantan sobre mi cabeza que no está muerta sino aplastada por sí misma. Por los siglos que se le impusieron y el yugo de una prisión sexual ineludible que le corroe, a la cabeza. Quién quisiera profanar la tumba imperecedera de mis ojos desorbitados - cercanas a la cercanía de la muerte que ya no ve al contemplarlo todo-. A veces pensar en la placidez de mi cuerpo en una fosa me llena de terribles melancolías que me conducen a estados incluso peores.

Sunday, July 08, 2007

INTERNET KILLED THE VIDEO STARS*




Los recordaremos cuando Internet -el Internet como lo conocimos, como lo que nunca quiso ser y fue- cuando Internet, tal cual lo conocimos, muera.



* Tomado del video D.A.N.C.E de Justice (also available in FuckTube)

Wednesday, July 04, 2007

Naturalmente triste



Cuando no queda nada más, no hay nada más. No hay màs remedio para este corazón enfermo. No hay reversa para este bloqueo mental. Cuando ya se reconoce que uno se ha estropeado, ha estado estropeado toda la vida y no hay una salida, no hay un alivio, un recompensarse, un aliento. Cuando todo está tan perdido y el horizonte cada vez es màs oscuro. Y cuando todo se ha perdido, hasta la más estùpida ilusión-. Cuando el sol te repugna y el sol te oprime sobre tu cabeza. Y sientes todo lo horrible que pude ser la naturaleza, pero lo humano, lo hecho por los hombres, no son sino horribles artefactos que no te logran recompensar en lo absoluto, no logran compensar el equilibio que sí, la naturaleza, la misma naturaleza se ha encargado de engendrar entre tù y el universo entero. Entonces empiezas a escuchar Pearl Jam porque ya ni el trago te embriaga. QUé bueno sería estar en un concierto de Pearl Jam. Hace unos 3 años cinco tipos murieron en un concierto de "caridad" ofrecido por Pearl Jam y Korn. Y te dices: qué estado de felicidad tan conmovedor el de su muerte. Si tan sòlo ellos me hubieran hecho la "caridad" de llevarme al cielo del Rockn'roll. SI tan sòlo hace 3 años . Yo quizá ya estaba estropeado para ese entonces, pero no lo suficiente como para que las venas no me hirvieran con esas canciones, que me aliviaban y me sacudìan ese algo interno, ese algo interno que a veces parece tan muerto, tan venido a menos, pero que despierta a tan solo unos acordes, unos acordes de una canciòn de hace años, que te hacia brincar cuando adolescente. Entonces asì sea por negaciòn te enteras de la noticia que sigues vivo y sintiento. Lo peor es que sigues sintiendo. Mierda, qué jodido es sentir. QUé maldita y jodida mierda es eso de sentir. Sentir, sentir. SENTIR? Sentir así muchas veces ni se pueda expresar que es lo que se està sintiendo. SENTIR? acaso eso entra en las coordenadas de los cabeza de chorlito que continuamente, constantemente, irremediablemente se burlan de ti. Porque ellos dicen que estás estropeado y jodido. QUe no podrìas escribir ni UNA SOLA palabra coherente. Y esas palabras que ellos usan y se tiran como a sus novias, como a sus amigas, como a sus cuentos, esas palabras mismas te asfixian y te ahorcan , sueltan de la cisterna y t ù te vas como toda la mierda a la que ELLOS están acostumbrados a mandar desde sus sanitarios. Porque son tan ciegos, tan idiotas, tan estùpidos -de jamàs haber leìdo a PASCAL- que no reconocen una persona de otra, no saben la diferencia esencial de una persona a otra, no reconocen quien escribe y quien usa las palabras como usa a todo a su alrededor, a sus estúpidas novias, a sus estúpidos cuentos, a sus estúpidas amigas, o dado el caso, en la oscuridad de un sitio en el que jamás serían vistos -no , ELLOS no- usan a sus novios, a sus cuentos, a sus amigos. Pero son tan estùpidos, tan ignorantes, tan idiotas que la farsa les enceguece fácilmente y ahí sí, ahí sí salen y sacan el pecho y dicen SOMOS LA GENERACIÓN Y SOMOS CRITICOS Y SOMOS TAN ENTUSIASTAS CON NUESTRO FATALISMO QUE HASTA RAYAMOS EN EL OPTIMISMO. PERO NO. ESO NO. NO SER JORGE DUQUE LINARES PORQUE ESE ES UN TIPO DEL CUAL FACILMENTE NOS PODEMOS BURLAR PERO NO DE NOSOTROS QUE SOMOS IGUAL DE ENTUSIASTAS EN NUESTRO FATALISMO. SOMOS ATEOS Y FELICES. Yo considero que el universo me ha tratado igual de apestoso como a Jorge Duque Linares y lo considero y hasta lo abrazo y me masturbo con sus charlas de optimismo catòlico porque no soporto sostener esta posiciòn en este mundo, no, no en este mundo, si quizà existiera un mundo alternativo, en el que YO ni siquiera existiera, ahì sì podrìa sostenerme con toda la fuerza del vacío. Pero en este mundo ya no me puedo sostener. Búrlense de mí, sí, pero si por lo menos no ostentan tanta ignorancia, tanta ansía, tanto esnobismo, tanta ridiculez: quítense ese hijueputa traje de payaso y ahora sí búrlense de esa pobre plasta de mierda que hace daño, un daño por lo demás lamentable, porque apesta y existe. Y no cesar, seguir esta vida y ver cómo la gente se destruye en los pasillos de los hospitales porque sus hijos han nacido estropeados desde el principio y no hay ya nada que se pueda hacer con este tipo de enfermedades, enfermedades que por lo demás atacan lo que creìamos NO PODÌAN atacar, no, eso no, nuestro sentimiento, nuestro dolor, un daño irreparable en aquello que creìamos era nuestro, eso lo hicieron ellos, con su estùpida medicina, con sus estúpidas concepciones del mundo, porque no hay más, sino estúpidas concepciones del mundo que a todos nos matan, nos hacen daño, nos hacen un daño irreparable que ya ni la muerte repara ni nuestras lágrimas que ya son pocas y que por más que las forcemos dejan de salir finalmente un día, un estúpido día, otro de esos estúpidos días, con mucho sol y gente imbécil tomando cerveza. SABEN QUÉ: JÓDANSE Y DEBEN JODERSE POR ENTRAR A ESTE BLOG. No ven que se llama Malédiction? No ven que su dueño es un estúpido que ni siquiera tiene un nombre porque en sí está enfermo. Terriblemente enfermo. Desquicidamente enfermo. ESTE BLOG NO PODRÍA COMPETIR. Porque sencillamente no lo quiere hacer y si lo quisiera no podría hacerlo. NO NO PODRÍA HACERLO PORQUE TODO ACA HUELE A DESTRUCCION, A DAÑOS IRREPARABLES, A CONFUSION, TINIEBLAS, DUDAS, CRASOS ERRORES CONCEPTUALES.

Wednesday, June 27, 2007

CyBeRTRassHH

Jugábamos a escalabrarnos las cabezas con piedritas que ibamos encontrando en la playa del río. También, en las tardes, a reventarnos las narices con las botellas de cerveza ya ingeridas. Y también nuestras amigas se escandalizaban por nuestros actos desmesurados. Pero por qué y no jugar a meternos los cuellos de las botellas de cerveza adentro de nuestros culos? Sí, meterles también a ellas, nuestras amigas, un buen botellazo de cerveza en el culo y sacudirlo, de manera que toda la espuma se fuera a regar adentro, en ellas, soltar toda la espuma y luego las veríamos vertiendo la cerveza de nuevo, saliendo de sus culos, en vasos de plástico y tal vez, por qué no, tomar de este néctar. Porque estábamos irremediablemente ebrios y drogados y todo esto justificaba la crueldad de verles reventados sus traseros, sí, también a ellas.



Annekke abandona The Gathering tras 13 años de buena música y evolución. Por ello, el video.

Friday, June 08, 2007

Le Trou Moroche

Fundamento 66:

Me llamo Carl Rose, empresario de espectáculos y novedades genéticas. La interpretación que me hizo famoso en el Moulin Rouge de Urano fue la del Filósofo en el mall. Algo así como la versión renovada del suprematismo en el cosmos. Cuadro absurdo sobre fondo absurdo. Todo iba tan bien. Me llamaban Señor Carl, Señor Carl, me estremeces y yo iba de planeta en planeta presentando mis exposiciones, algo modestas, pero para el espíritu del idiota cualquier cosa que le haga sentirse superior es suficiente para explotarlo. Y mis novedades genéticas de algún modo lograban su objetivo. Criaturas tan grotescas y horribles a la vista que hasta el americano más feo y el colombiano más repulsivo podían sentirse diamantes en bruto. Mary, la puta melancólica, era el esperpento que más me inquietaba. Algo en sus estriadas tetas, en su inservible culo, en su estúpida mirada, entraba en el fondo de mi corazón cuando la veía, tras bastidores, y la gente se revolcaba en carcajadas y abucheos sobre ella. Alguna vez un niño neptuniano le tiró un bojote de mierda fresca y la gente estalló en una frenética histeria que me hizo apreciarlos en su estado más primitivo, aplaudiendo y chillando del placer, como simios imbéciles que agrupados en un estado insoportable explotan en euforia homicida y se abalanzan, sin razón, unos contra otros porque están incontrolados y sólo sirven para enseñar sus horribles encías negras y aplaudir sus tiesas palmas, una y otra vez, acelerando las palmas. Son felices, se sienten tal y como Dios los mandó al mundo, y pensé que tal vez fue buena idea habernos separado de Dios, porque el aburrimiento sólo pertenece a quien ha estado desde este lado del infierno, sintiendo el desprecio del universo y comprendiendo que su propia vida está más que de sobra. Pero me llamo Carl Rose y tuve un pequeño éxito en el pasado, viajando planeta por planeta, exhibiendo espectáculos que me abochornaban. Alguna vez un sueño me despertó violentamente. Yo era parte de mi obra, se llamaba "Hombre de empresa desnudo".... y pensé que era buena idea que Mary se hubiera separado de Dios. Porque ahora teníamos un suministro de Opio afgano y todo el tiempo del mundo. La besaba en el cuello, porque sus labios me daban asco y lo único que no me asqueaba de esta chica era su cuello. Tenía una expresión fuerte y pensé: Dios, cuánto han maltratado a esta chica en vida. Y me apretaba la sonda en el brazo y pensaba cuánto me asqueaba esta chica. Eran días más fáciles para nosotros, quienes crecimos en las noches del panegírico. Yo era parte de la obra: Hombre triste en un bus de medianoche de regreso a casa. Paredes de cocaína sordas y gente que hablaba demasiado. No había Mary tal en ese entonces, porque creía que ella sintonizaba la melodía que emitía mi emisora estropeada de impotencia. A veces te sientas a ver a través de la ventana de un bus y te preguntas cuánta gente no te ha rechazado en esta vida y cómo definitivamente no existes en esa vida que alguna vez te impulsó a tirarte de la borda del barco al mar del alcohol y la cocaína y esta definitivamente no fue otra cosa que ese espacio en el que ahora te movías, de regreso a casa. Aprendí a pensar como los demás, a odiarme como los demás. Es posible tanta cordura en un empresario? A veces te detienes detrás de los cristales de alguno que otro omnibus a ver cómo los paisajes van quedando atrás a través del compulsivo movimiento del vehículo y tú no tienes nada que ver con ellos, porque allí no tienes ninguna historia y ellos te desconocen tanto como tú los admiras. Parece que un sapo se está comiendo mis excrementos. Parece que un sapo siempre está llamando a mis expensas. Parece que un sapo quiere pertenecer al mundo que yo he creado a través de estas funciones inoperantes que tanto repudian los críticos y que yo sé que no sirven para estimular el progreso humano ni cantar al desarrollo de la ciencia y que yo sé que no sirven para estimular sino idiotas y que yo sé que definitivamente ella cortó con una tijera como si pudiera deshacerse... Porque estamos en una vasta tierra del desperdicio. Decidí convertirme en un empresario porque si hay alguien repulsivo en esta vida es un empresario pero es un estado de decadencia moral que se acepta con sorprendente generalidad en los sitios públicos.

Wednesday, May 30, 2007

ficción de auto-ayuda para espíritus confusos.

Te encontré en un baño público. Por poco y no te reconozco. Así de otro-chico-de-la-calle te veías. Cuánto tiempo ha pasado para que digas que ya no sientes el mismo Luis? Te respondí: es cierto, acaso se ha ido hasta la misma energía vital. No creas, siempre hace falta, me confesaste. Tan negra la noche? Que hasta las chicas han dejado de converger en esa marea y ahora todo se lo traga la lava. Me confesaste, entre otras cosas, que querías partir, que te querías ir: hacia dónde? a los Estados Unidos? No, a los Estados Unidos no. Sólo partir. Qué conversaciones tan nocivas. Qué inmundas sugerencias se abren apenas entrada la noche en las charlas no previstas en los baños públicos. CASO INMINENTE EMERGENCIA ESAS PALABRAS FUEGO. Desde la guerra nada parece ser igual. Un color que me motivaba a ver hacia adelante se ha difuminado con los gritos de la mierda. Pekin marca cero, estación espacial en crisis. Temor a la grandeza del desastre que se adivinaba. En Bogotá siempre me abrumaba una pregunta horrible: qué sucedería si supiera con exactitud los días que me quedan. Y lo peor era esa certeza de que todo se escaparía de mis manos. No podría hacer nada. Ni siquiera refugiarme en el alcohol o la pena. Tal vez contar y contar, algo agitado y nervioso. Viajar? Para dónde? Incluso ideaba mi epitafio: de una soledad inmensa a otra. Y me iba a visitar al cementerio en el que suponía iba a ser enterrado. A veces invitaba a mi esposa y, haciéndome el que jugaba, le preguntaba cuál lugar creía que era el adecuado para enterrarme. Ella, sin sospechar mi angustia, molestaba y señalaba los peores huecos, los más sucios. Yo al principio lo tomaba como lo que era, un escape a esa pregunta esencial que martillaba mi sueño cada noche, pero luego esa broma fue tomando un tono cada vez más serio en mis sentimientos. Y alcanzaba a imaginarme yaciendo en aquellas cloacas, tan cerca de ese hermoso campo de paz, pero tan indignas y despreciables. Como un baño público en la inmaculada playa. Allí en la inmaculada playa, ella me prometió que las cosas en el espacio saldrían bien y que la brecha pasaría en cuanto menos lo imaginaramos. Que sería como una mala pesadilla. Hoy estamos en esta hermosa playa blanca, mañana estaremos otra vez acá, yo tendré más de sesenta años y tú me abrazarás como un buen amigo, tendrás la misma edad del día en que te vayas, seguirás igual de "guapo" y yo ya no inspiraré malos sentimientos, cosa que no importa, pues seré más sabia y tú asistirás mi vejez y mi muerte, joven cadete Kerberos... el héroe de las estrellas fulminantes que ANGEL. ANGEL. ANGEL. MUERE. ANGEL.
MUERE ANGEL JOVEN CADETE KERBEROS

a DÓNDE? A esa soledad cósmica que parece una pantalla estúpida al hombre en tierra? Y la frialdad de los planetas que cruzamos, como si no perteneciéramos a Dios y cerrando los ojos el sexo se potencializara como un árbol que cae en medio del solitario bosque. El héroe de esa guerra contra el Infinito. El hombre aniquila lo que desconoce. De esta manera, quiere escupir en el universo. Anoche me corrí fuera de órbita. El semen casi que no se expulsa. Mi verga tan dura como nunca. Pero yo era un puntico infinito, imposible en tu retina. Y yo me corría. Alzaba la mirada y allí estabas tú. Tal como te había dejado, mi querida. Pero arriba no había nada aun cuando lo era todo. Y yo me golpeaba el casco contra la popa. Y veía con tristeza como el semen se manchaba de rojo. Sexo tan salvaje contra el silencio de los cristales. Prometieron que la cosa se pondría mejor si lográbamos cometer otra dimensión. Pero sólo hubo algo que no llamaría vida pero era igual de opresivo. Entendimos que nos encontrábamos en guerra, cuando era demasiado tarde. Entonces resulté en Lourdes por unos segundos. Y de nuevo duré un tiempo contemplando los magníficos colores del atardecer bogotano. Y de nuevo, desasosiego. Nada me curaría y ya estaba llorando, como si pudiera haber vuelta de hoja. Pero allí había unos ojos que me miraban con desprecio. Ya no era un Punk adolescente en la busca. Ahora pertenecía a la noche y no había espacio para albergar otra noche más. Así que hasta al diablo le tocó de anfitrión de piñata. Incluso el computador se comportaba de una manera más humana que nosotros, en esta desesperación quieta. A veces hasta las malas cosas nos ofrecen esperanza. Hansel y Gretel se refugiaron en la casa de la bruja para no perderse en el bosque. Aterrizamos en este planeta huesudo y misterioso. Colón era un majadero al lado de nuestra impertinencia. Despertarás a Kronos. Las tetas de ella se hinchaban y yo me hacía en posición fetal. Ella me callaba con su dedo. Cuatro cadetes, buenos mozos e intrépidos, qué otra cosa pide un planeta? Creímos estar en Marruecos, rodeados de hermosos chicos opiómanos. Es un sol semejante, sabes, y el cielo a veces se comporta de la misma sensual manera. Amarillo por allí, amarillo por allá, sólo necesitas una buena cerveza helada y un chico nativo algo esquivo. Pero él ya no era un marica adolescente en la busca y en lugar de una verga le clavaron una estaca en el culo. Seguro que en algo se llegó a excitar Puig, pero eso no impidió que nos dijera adiós, de una manera grave. No regresar a la nave, fue la orden. Pero ya éramos la presa. Es extraño porque la soledad en grupo no afecta cuando se va otro. Podría quedarme solo y seguir sintiéndome igual de mal. Miento, tal vez lo que quisiera es estar solo. Deseos asesinos en cada uno de los jóvenes cadetes del ideal humano. El hombre es lobo para el hombre, incluso y tal vez más, fuera de su habitat.

Llegó un ángel cruel y me salvó.
Pálida playa blanca.
Tienes 23 años y yo soy mayor que tú.

Monday, May 21, 2007

Allegro 2005



Conoceremos la historia de Zetterstrøm. Zetterstrøm es un niño especial. Aislado de los juegos de los niños busca refugiarse ante el dolor de la vida en la entrega a la música. La maestra de piano constantemente le reprende: así no es Zetterstrøm. Cuándo aprenderás de tus errores? Zetterstrøm haciendo caso omiso, emprende su propia búsqueda en los sonidos que le apartan del dolor. Acaso no aprende de sus errores? Zetterstrøm demuestra ser un niño bastante prematuro y obra con madurez ante el sufrimiento. Lo que le resulta inaceptable, lo guarda en la cajita de lo definitivo. Lo deja ir. Y queda guardado, sellado para siempre. Y Zetterstrøm, que ha demostrado ser un niño bastante especial, aguarda como un tesoro el talento que le separa del dolor de la vida.

10 años suceden y el niño ahora es un reconocido pianista de su país, Dinamarca. Por una casualidad del destino, Zetterstrøm tendrá la fantástica oportunidad de conocer el amor de su vida. Andrea. Ella, sin quererlo, entrará a formar parte esencial de su vida. Vivirán al borde de su locura todo el tiempo que permanezcan juntos. En un recital, Zetterstrøm se adelantará a su novia y ella desaparecerá para siempre.

En el lapso de otros 10 años, en los cuales Zetterstrøm se alejará de Dinamarca, explota una atroz bomba en todo el centro de Copenhagen. Nada será igual para los Daneses de este lado y un territorio conocido como La Zona será impenetrable para siempre para el mundo exterior. Dicen que allí aún vive gente, que a veces se escuchan voces, pero La Zona, tras la bomba, se ha clausurado al público. La policia monitorea constantemente el lugar, ociosamente, pues La Zona, no es más que una imagen y todo intento de penetrarla es sencillamente imposible. Allí viven los recuerdos de Zetterstrøm.

Por su parte, Zetterstrøm es ahora un celebrado pianista mundial que vive en New York. Su música es irreprochable y su interpretación es magistral. Nada afecta a su música, el ritual algo excéntrico que Zetterstrøm ha adoptado de tocar de espalda al público y con toda luz apagada. Algunos mal pensados incluso han llegado a sugerir la tontería de que él no es quien interpreta o que lo hace para ganar fama. Pero son sólo sandeces. Un especialista de música, en cambio, objeta que esa costumbre no afecta en nada su calidad, que es excelsa, aún, cuando a su parecer, parece carecer de algo en lo profundo... tal vez de pasión.

Ahora nuestra tarea es hacer volver a Zetterstrøm a su lugar de origen, con la ayuda de un misterioso señor llamado Tom. Con la ayuda del chef de Tom daremos el primer paso. El primer paso será una falsa entrevista, en la que interrogado por distintos aspectos, como rodeo, finalmente se le soltará la pregunta fundamental: qué haría si le digo que sus recuerdos fueron secuestrados?

El proclamado director danés, Christopher Boe, famoso por Reconstrucción (2003), vuelve a sorprendernos con otra historia llena de frescos recursos visuales, una narrativa disruptiva, personajes complejos y reflexiones profundas acerca de las relaciones de pareja, la psicología y la sociedad. Todo parece valerse para escamotear la odiosa metáfora y volverla un elemento real dentro del mundo en que se mueven los seres de Boe. Por eso, no es raro el coqueteo con la ciencia ficción como fuente para reflejar de una manera óptima el mundo interior de los personajes - como también sucede en el caso de 2046, de Wong Kar Wai, como recurso radical y definitivo para volver a revisar la historia de In the Mood for Love- La ciencia ficción de este modo no es fin ni medio, es el fruto del movimiento lógico que debería enseñar hasta determinado punto los límites de la comprensión del universo.

La imagen psiconalítica del subconciente como un resguardo de imágenes dolorosas depositadas en cajitas en el sótano de la casa es tan vieja como lo es Freud, quien fue el primero en usarla, prometiendo que la tarea del psiconálisis es la de hacer limpieza a ese sótano en el momento en que las cosas ya empiezan a oler feo, que es cuando surgen las neurosis. En el cine tampoco es novedosa, en el 2003 la película basada en el libro de Stephen King, Dreamcatcher, hace uso de ella como un recurso fundamental dentro de la historia. Pero no molesta para nada en la película el agotado recurso de la caja, y en cambio, resulta suficientemente bonito, hasta un punto en que llega a estremecernos. Lágrimas? Si son un espectador mariquita de películas, como yo, con toda seguridad.

Hasta qué punto se deja de ser metafórico cuando se habla de sentimientos humanos? Acaso no nos son restringidas las Zonas de los amores pasados? Quién no ha sentido eso? Y sí... allí las vemos, en las calles, casi que evidentemente reales.. pero son impenetrables, inaccesibles, prohibidas y hasta impensables. Son sólo imagen. Y llegar a su interior costaría un viaje tan radical y forzoso como el que Zetterstrøm es obligado a tomar en compañía de Tom. Y Tom no parece ser otro que esa exigencia humana, conmovedora e imposible como la es la del amante que lo único que clama, en el silencio de la irreductible noche, es el recuerdo.

Tuesday, May 15, 2007

Je m'isole






Uno de mis grupos favoritos.
(Este no lo encontrarás en You Tube -sino cantado por un imbécil sin camisa-).

Monday, May 14, 2007

Sehnsucht 01

"Para quien se siente desasido de todo, la apasionada
inquietud de los otros produce una sacudida en los
nervios, como el teatro o la música"
24 horas de la vida de una mujer. Stefan Sweig.

Acaso todas las palabras merezcan la misma suerte. Y tal vez quisieras que la suerte de los otros pudiera ser la misma, también la misma suerte de las palabras. Porque no hay nada natural en ellas, pero su suerte es pésima si entiendes que ellas trazan el mismo flujo del mundo. Pero tal vez eso no sea del todo cierto y las palabras, como los Dioses, posean una vida radicalmente distinta a la de los hombres. Y por eso las palabras te azotan el culo como una correa de cuero. Acaso todas las palabras corren con la misma suerte en el flujo del mundo y se pierden en un murmullo inconstante de gritos y sollozos. Y en ese mismo momento no sientes el azote de las palabras en tu culo ruborizado. Porque los Dioses han descendido al flujo del mundo y se pierden en los sollozos de un rubor de cuero. Y como ya no sientes su golpe, y tu cara es la de un idiota indolente, tal vez en nada se parezca la suerte de los otros con la suerte de las palabras.
Sucede que en la mañana fui a la plaza de mercado.
Las gallinas se agitaban y el olor me resultaba imposible. La señora me presionaba para escoger a cuál debería llevar y eso para mí significaba a cuál sacrificar. El aire contaminado alrededor de las jaulas no mejoraba las cosas. Tomé un segundo en ir y volver por unos pañuelitos desechables. Ahora pude corregir los mocos que se escurrían sin discreción. Pero los ojos también estaban incorregiblemente húmedos y supuse que incluso obscenamente rojos. La señora robusta me agarró del hombro. Joven, rápido que tengo que despachar. Y eso para mí significaba sacrificio. Así que me enfrenté cara a cara contra todas esas gallinas cretinas y empecé a señalar una por una. Me espantó terriblemente el hecho de que bien se abrió la puerta de la jaula las gallinas empezaron a cacarear con más desespero y temor. Y ellas tenían tanto miedo como yo a ser degolladas, sin ninguna justa causa. Pero yo debería saber la causa, o mi instinto debería contentarse con ello y no preguntar mayor cosa. Hoy estás en la Jaula mañana en el retrete, mi buena gallina. Pero lo peor sucederá entre mis tripas. Y de eso, ni tú ni yo tendremos claro conocimiento. Es como para agarrarse de la polla, como un retrasado mental y echarse en la plaza a echarse una paja. Y esa gente te verá con asco, porque tienen que despachar y tú estás echado en la plaza echándote una buena paja. O acaso deberías convidar a la hija de la señora robusta. Y cepillarle el coño en medio de las jaulas de gallinas. Y mientras ellas cacarean, gritar, gritar con júbilo y declararte el Übermensch de la groseria. Luego saldrías, silbando la Walkürenritt de Wagner, con un poquito de mierda untada en la punta de tu lengua.

Friday, May 04, 2007

Un idiota

Conque ayer concerté una cita con el Inca Triste para un almuerzo. Pero conté con tan mala suerte que, pese a haberme alistado desde temprano y salir con antelación, las clásicas manifestaciones hicieron demorar en una hora la cita. Toda la séptima, carrera de vital importancia para esta gris ciudad, se cerró por culpa de esos imbéciles que, no contentos con el primero de mayo, seguían protestando. Acerca del primero de mayo: lo que más me sorprende es como antes los antiguos ritos que se ocultaban en las tradiciones de la iglesia hegemónica de la sociedad occidental ahora, sin la necesidad de suplantar su creencia a otro misticismo, se adaptan a las creencias laicas más preciadas. Y qué es lo más sagrado en esta sociedad que se autoproclama laica?: El trabajo, sin lugar a dudas. De este modo es que el equinoccio de primavera, la noche más larga del año, antigua noche de Walpurgis en la cual se creía que demonios y hechiceros se daban cita, se sigue celebrando, bajo una nueva mascarada, desprovista aparentemente de cualquier compromiso espiritual, pero olvidando definitivamente que es la noche en que el mismo espíritu del hombre se juega en lo absoluto.

Mientras el bus trataba de pasar sobre las cabezas huecas de miles de piojosos pseudo-revolucionarios, con olor a pedo, y chiveras llenas de manteca, mochilas repletas de marihuana e incienso, culos sucios y caras de conformistas, trataba de concentrarme en el siguiente pasaje del cuento El que acecha en el umbral de H.P Lovecraft y August Derleth:
  • Si el hombre vulgar llegara a sospechar la grandeza cósmica de los universos, si tuviera un solo vislumbre de las pavorosas profundidades del espacio exterior, o se volvería loco o rechazaría tales conocimientos, prefiriendo aferrarse a cualquier superstición.

Traté de llamar al Inca Melancólico pero la comunicación no se me daba. Desesperado volvía la cara sobre la ventana y me irritaban esas pancartas que proclamaban: Paz y Amor viejito Uribe, a lo bien, sano viejo. Y ese viejito Uribe también me tenía con la piedra afuera, como me la sacaban los ganadores de los cursos de bachillerato, tan presuntuosos con sus novias huecas que les daban sexo y tan amenazadores con esos músculos de gorilas grotescos. Te veían y te cerraban el puño, para que te diera miedo. Y yo siempre los repelí a esos hijosdeputa. Malditos fronterizos que creían lo que decían los fracasados de los profesores, eso de que el bachillerato era la mejor época de la vida. Y lo creían y lo practiban, porque los veías felices, showing off his luxury cars y follando cosa que da miedo. Para ellos fue la mejor época de la vida y eso, a pesar de todo, se te antojaba miserable, porque tendrían una felicidad muy pasajera, banal y prematura. Pero por lo menos tuvieron felicidad, Luis, por lo menos ellos tuvieron esa promesa un instante, así fuera una cosa falsa, simulada. En la calle, los hippies cantaban himnos y reían exageradamente, pura física risa falsa e hipócrita, no sé por qué esos hijosdeputa hippies siempre que se fuman un porro se les da por reir a todo pulmón, cuando ni tienen pulmón ni tienen risa, están bien jodidos y ni se dan por enterado de ellos: porque si tienen una mochila llena de marihuana seguro tienen una idiota que les sigue y que se cree lo máximo por permanecer como una sonsa, quieta, al lado del cavernícola que le provee la precaria droga que es esa marihuana mezclada con pelos de las bolas de traqueto de quinta.

Al poco rato me llamó el Inca Triste, su celular se había descargado, como hace mucho tiempo él mismo lo había decidido hacer. Así que le dije que me demoraba por culpa de ese alcalde de mierda que era tan impotente y tan cómplice que no era capaz de pasar una aplanadora por toda esa multitud de idealistas felices que son los manifestantes de marchas. Tom Waits se sentó a mi lado y se quedó dormido en el asiento, en profundo estado etílico. En la radio hablaban de ese fetiche jarto: la libertad de prensa. Era un "debate". Así que llegando al tema de la censura, uno de los periodistas decía que había que "reconocer el fundamental papel de los blogs en la formación de la opinión pública" frente a los grandes medios. Esa misma sensación peturbadora me había atrapado días antes, en una conferencia en la Feria del Libro en que se discutía el futuro del libro frente a la tecnología. Uno de los invitados, un editor, siempre hablaba en ese mismo tono, un poco sobresaltado, del papel de los Blogs. Y entonces me llega la imagen de ese viejo invisible que habla de "esos loquitos de internet", como la promesa absoluta de la comunicación. Y es que "esos loquitos" me fastidian sencillamente porque sólo su apariencia es loquita, del resto, se puede decir que son tan cuadrados, mediocres y bien pensantes como cualquier periodista de cualquier medio.. Y, peor aún, son iguales de discriminadores, iguales de recatados, iguales de regalados, iguales de levantados, iguales de torpes a cualquiera de cualquier medio, puesto que los blogs son una realidad tan aburrida ahora que ya son un medio tradicional. Me acordé en ese instante que yo era LA EVIDENCIA de la intolerancia salvaje que se vive en ese medio perfecto que es la internet. Mierda, si esto de internet puede ser susceptible de ser divertido se debe aceptar que un tipo ordinario como yo se cague en grandes payasos como el Juglar del Zipa o el Gato C Pardo, prolongación de esos ganadores de bachillerato, sólo que ahora, cosa maravillosa, dicen que han "aprendido a escribir" y quieren alzarse un púlpito de loquitas. Y yo siempre los repelí. Ellos también sentían asco por mí, pero no porque representara una amenaza hacia ellos, sino porque no podían entender cómo alguien tan miserable como yo podría pasar por encima de sus cabezas de gorilas. Alguien tan miserable que no podía follar, ni presumir carros, ni "aprender a escribir (para ganar oh CPB's!)" era tan indiferente a su alegría. Pues resulta que nunca me sentí tan colombianito como ellos, sino un pobre diablo, vuelto mierda y triste. Bien, soy Intolerancia Salvaje en este que no es el mejor de los mundos posibles.

A las dos llegué a la cita con el Inca Triste. Estaba apenado. Pero él ni se inmutó, ni le paró bolas a la pena ni a la tardanza: viejo sabio ese Inca Milenario. Me comentó que durante ese rato había aprovechado para adelantar la lectura de El Señor de las Moscas de William Golding. Y con una risa que sacudió parte de mi existencia, afirmó que por alguna razón este perturbador libro le había acordado de mí. Nos dirigimos, pues, al restaurante de la pastusa, con la prisa de una hora de almuerzo retrasada por hippies alegres e irresponsables que, no contentos con el primero de mayo, se toman otro día para protestar por tonterías, sin ser aplastados por un impotente alcalde. Este restaurante de la pastusa tiene como peculiaridad y ventaja el hecho de que nunca te preguntan qué quieres comer, sino que te tiran de mala gana el plato y tú te limitas a comer y pagar. Ayer nos tocó una frijolada y me pareció la cosa más curiosa ver un chamán que no mascaba coca ni comía maíz, sino que sorbía, poquito a poquito, el plato de fríjoles con una ternura que evocaba tribus enteras de desmuelados, en pleno páramo, lanzándose al precipicio de una montaña en el fin de mundo, a razón de no revelar jamás sus saberes sino morir con ellos, arrastrando poderosos dioses y consumiendo el universo en la afirmación del suicidio.

Al salir del restaurante, nos encontramos al Hombre que amó a las prostitutas. Nos preguntó si estábamos asustados, esa debería ser nuestra apariencia, y los tres reímos para mejor no echarnos a llorar. Se fue a toda prisa a entregar unos legajos al juzgado de familia que queda en la 19 con séptima y nos comentó que estaba triste como nunca. Traté de seguirlo con la vista, pero fue imposible, puesto que su cuerpo se perdió en la masa de empleados públicos que se precipitaban a entregar legajos a los diferentes juzgados que bordean la ciudad: como memorias de invierno que devoran tu interior, no tus entrañas, sino eso que te hace levantar todas las mañanas. El Inca Prístino me sugirió que le aconsejara un lugar para hacerse a unos audífonos. Lo llevé a una miscelánea cerca a la BLAA y allí vimos unos que nos gustó. Al salir de la miscelánea una vieja andrajosa se tropezó conmigo y yo con ella. Mi primera reacción fue de profundo asco, al imaginar el millón de pulgas que albergaría su ruana. Pero entonces vi la reacción de la anciana y también ella tenía una expresión de profundo asco. Cómo no? Si tengo lepra. Soy un leproso y a la vieja bruja le desagradaba la idea de pensar que una parte de mí quedaría en ella, tras el tropiezo. Porque tengo lepra y voy dejando partes mías por todos lados. Partes que se me caen, putrefactas. Pedazos enteros de carne muerta que se van cayendo y dejo regadas por donde paso. Ayer dejé un brazo, hoy dejé una pierna, hace una semana la verga. Y la vieja me repelía con una hostilidad que me hirió. El Inca veía la escena impávido, acostumbrado a este tipo de shows cada vez que sale conmigo. Para darme aliento me compró una bolsita de maní con uvas pasas y me confesó que nada le parecía tan triste como las uvas pasas. Reí de lo insólito que me parecía que a alguien le parecieran tristes las uvas pasas, pero luego pensé que tenía mucho sentido que hasta las uvas pasas le parecieran triste a un Inca desarraigado.

Nos tomamos un café en silencio. Había comprado una chocolatina Jet para mí y le había regalado una al Inca. Lo único que hicimos mientras nos tomamos el café fue compartir las monas de las chocolatinas y leer sus contenidos. La mona que me correspondió fue La Perla. Y lo que más me llamó la atención fue su definición: Se puede considerar que la perla no es más que una excrecencia de la ostra. Qué bonitas palabras para el sol tan espléndido que hacía a esa hora de la tarde.

Nos despedimos cada uno a lo suyo. Preferí no pensar en el daño tan grande que me había ocasionado este desencuentro con ese maldito Inca, porque siempre termino cediendo a sus citas o llamándole para arreglar otro encuentro y son profundamente nocivos para mi salud mental estos desencuentros, pues me hacen sentir como decía Heidegger, como "arrojado al mundo". Gané camino por la plaza de Bolivar. Pasé por el comercio agitado y opaco. Llegué la Jiménez. Apresuré el paso. Pasé rápido por las librerias, por Saint Moritz. Y saliendo del Mercado Mundial del Libro me encontré a Fernando. Acababa de comprar un libro del padre Pierre Teilhard de Chardin y decía que estaba buscando poemas místicos medievales como loco pero que nada que encontraba algo. Yo le repliqué que debería estar en Buenos Aires en este mismo momento y él me dijo que se había aburrido sencillamente. Que prefería dejar deambular su fantasma entre estos libros viejos que aguantarse la soberbia de los argentinos. Yo le dejé y seguí presuroso. Alguien pensaría que llevaba una cagada encima, pero la verdad la frijolada no había sido tan grave. Tomé un bus hacia la biblioteca Virgilio Barco. El bus que tomé era el equivocado, caminé un cuarto de hora hasta que recuperé la ruta y tomé otro bus. Llegué con prisa, me lavé convulsivamente las manos y fui hasta el pasillo. Allí me atacó la ansiedad y abrí el paquete de maní y uvas pasas. Lo comí con avidez. Y preferí tragarme lo más rápido las uvas pasas o confundirlas con el maní, porque su dulce me golpeaba. Y me encontré tragando una bolsa como un niño que traga lo que más le gusta. La ropa quedó llena de migas y me sentí indecente. Un par de colegialas pasaron y me vieron con evidente asco. Así de ridículo debería verme realmente . Alguien diría que alguien de mi edad debería estar trabajando, ganando un salario, aplicando becas o presentando proyectos a entidades. Y ahí estaba yo. Totalmente saciado de maní y uvas pasas, regado de migas por todo el cuerpo, en un pasillo de la biblioteca: dejando pedazos mios por todas partes, pedazos de carne muerta que se van cayendo y dejo regadas por todas partes.