Sunday, September 07, 2008
interior
Ese hombre que me mira "inmerso" en el cristal, quién es el? De dónde aparece? Por qué devuelve esa mirada a mí, yo que lo miro? En sus ojos se revela una verdad incuestionable: él sabe quién soy yo mas yo no sé quién es él. Ese joven me devuelve la mirada con soberbia, como si siempre hubiese estado allí, donde yo jamás pudiera alcanzarlo. Estoy cansado, agotado, termino el turno de noche, otro día de mierda me espera.
Desde el instante en que decidí seguir viviendo, esto es, envejeciendo, cuando decidí alejarme de los problemas, ese día firmé mi acta de defunción. Invisible andaba por el mundo, sin hacer daño a nadie, sin meter la pinga donde no corresponde, como caminando muy erguido por donde no se puede uno desviar sin correr el riesgo de hacer volar el sombrero. Jugué a ser normal y lo intenté de corazón pero fracasé.
Siempre he considerado que la barba de un hombre lo es todo en su presencia. Nada me ha causado más repugnancia en la sociedad libre que aquellos lampiños que andan por el mundo sin vergüenza de sus mejillas lisas. Un maricón sin barba no es hombre, es una mujer cuya belleza no le fue correspondida. Mi barba es larga y firme como las fibras del mango. En mi barba se debate mi corazón que sabe que la historia de un hombre se lee en su rostro.
Vivía esta vida insignificante, y los chavales me decían: tu vida es un sueño. Tenía un apartamento hermoso en un bello barrio cerca a las colinas, donde iba cada mañana muy a las 5 a correr y llenarme los pulmones de aire fresco. Ya hace mucho de las otras vidas. Lo importante no es el dinero, lo comprendía ahora, el verdadero poder de un hombre radica en cuántos hombres están a su cargo. Y yo llegué a tener casi 150 hombres, todos dependiendo de mis decisiones, de mi temperamento, de si un día amanecía bien o si la noche se me había cagado con una golfa y debía desquitarme con el más muerto de hambre. Era un hombre de respeto que inspiraba la admiración y la envidia de muchos.
Pero no contaba con que las peores pesadillas que no me atrevía siquiera a soñar -pues incluso me obligaba a despertar para no verme con ellas- cayeran como suaves ráfagas de granizo sobre mis hombros. La cabeza no me daba para entender. El mundo hermoso que daba por hecho se volvía opaco y gris, como velado por el vaho de un duende maligno que se satisficiese con mi pena, y las certezas se volvieron interrogantes. Comprendí que el futuro era tan rígido como el pasado y alguien me contó que eso ya lo había formulado Einstein, diciendo que sólo con que alguien pudiera encontrar la manera de leer todos los elementos claves podría determinar con tanta certeza los eventos futuros como si de leyes físicas de impecable predictibilidad se tratase.
La mente es una cosa; la conciencia otra. Traté de comprender qué me pasaba. Por qué moría. Por qué esta grande tristeza se aferraba a mi corazón con sus dientes de cazador despiadado. Pensé en mil cosas pero no pensé en la muerte porque no comprendía qué(e) era la muerte. El cerebro no puede ir tan lejos. Llegué hasta la famosa instalación de Damien Hirst con el sugestivo título de the physical impossibility of death in the Mind of Someone Living(la imposibilidad física de pensar en la muerte). El ver a ese gran tiburón disecado allí, su exuberante volumen retraído en las profundas aguas de lo desconocido me llenó de lágrimas los ojos y rendido terminé arrodillado sollozando frente a los límites de mi razón.
La comunidad científica niega las bases de la muerte. Su premisa es ir contra el tiempo. Los mayores investigadores en campo de genética como en la biología, como el dr Roy Walford, se inspiran en esta certeza que, con tal arrojo, se atreven a predecir que dentro de poco la batalla contra la decadencia física estará ganada. Ahora se habla de la inmortalidad del ser humano. Se encontrarán las bases "culpables" del envejecimiento con el fin de postergar inimaginablemente las fronteras del cuerpo humano. El genio visionario Ray Kurzweil espera que en un futuro próximo, de hecho en el 2029 del cual predice -y Bill Gates lo reconoce como el científico con mejor alcance predictivo en cuanto Inteligencia Artificial-, podría pasar su mente a una computadora que no sólo pensaría como él, sino que de hecho sería él.
Yo no creo en una inmortalidad diferente a la que contemplaba Borges en ese hermoso cuento llamado Los Inmortales. Y quien conozca el cuento dudo mucho quiera llegar a ser uno de aquellos Inmortales, aún siendo Homero, aún siendo todos los hombres; por eso mismo. Sólo que no logro verme en el otro lado, porque en el otro lado ya no habrá quien vea y no puedo concebir que no exista un lado que no se vea. Su ser es ser percibido, como afirmaba el maravilloso obispo Berkeley. Cómo es posible entonces pasar desapercibido sin estar vivo? Se entiende acaso este grado altísimo de no-ser (comprendido en el no-saber)?
Ese hombre a través del cristal que ahora me observa fijamente, lo sé, es un ángel de la guarda. Próximamente estará por levantarse e irse. Ya no me volverá a ver jamás a la cara. Su vergüenza le obligará a bajar el rostro la próxima vez que lo busque, pues ya no estará. Ese hombre, ese joven, a través del cristal, "inmerso" en el cristal.... (que me observa fijamente como un cadáver asqueroso).
Tuesday, September 02, 2008
Abrázame
- Mira, fíjate qué hermosura! - dice la abuela a cada momento, yendo de una borda a la otra, y toda ella está radiante, dilatados los ojos de gozo.M. Gorki, Mi infancia.
A menudo, extasiada en la contemplación de la orilla, se olvida de mí; permanece en pie ante la borda, cruzadas las manos sobre el pecho, sonríe y calla, sus ojos están llenos de lágrimas. Yo le tiro la oscura falda floreada
- ¿Eh? -se estremece- Me he debido quedar traspuesta, y estoy soñando.
- y ¿Y por qué lloras?
- Esto, querido, es de alegría; de alegría y de vejez- dice sonriendo-.
Esta admiración por la belleza pura del recorrido esplendoroso de un majestuoso río implica una cierta ingenuidad. Una cierta estúpidez. La abuela de Gorki, como se puede apreciar en la novela, no era la mujer más sabia del mundo. Y sin embargo, era la mujer más sabia del mundo; ella era la vieja Rusia; la que le arranca en lágrimas el corazón al poeta "mal negocio". El primero de esos hombres...
Tú y yo y mi amigo silicio, no tenemos aquella desbordada fe en la razón humana. Nuestro sentido de "religión cósmica" surge a partir de una fe ciega en la fe humana. La fe no se explica, la fe no se soluciona; la fe no llega a otra parte que desde donde parte. No pretendo explicar al necio por qué nacimos muertos y por qué nuestra tristeza, como el reino de Jesucristo, no es de este mundo.
Qué espero? -y esto no te lo digo a ti, mi buen amigo, sino a otros lectores- Espero que la persona que entre a mi blog no se vuelva un lector tirano como el personaje de Kathy Bates en la película Misery, basada en la novela de Stephen King. No me juzgue porque mis escritos no le parezcan de calidad. Creo que la escritura muere cuando requiere de un certificado de registro de sanidad o aprobación intelectual invima. Esto es un diario de alguien que está perdido en una selva de palabras. Bien podría acudir a un auxilio, leer la cocina de la escritura de Cassany y aprender la estructura de los párrafos. Es decir, bien podría tomar de nuevo el volante y dirigirme a la cómoda carretera que las autoridades gentilmente nos han servido para recorrer los bellos paisajes del país de la escritura. Miles de mapas se han redactado con el fin de que no ofendas ni aburras a tus improbables lectores. Los conozco, los he leído y saben, me aburren. Por qué, porque no tienen fe. Porque son escupitajos del gobierno. Porque tienen un fin perverso. Porque te salvan de la locura, del aburrimiento, de la pesadez, de la oscuridad. Mi blog es una mierda, yo lo sé. A veces parece que andara en círculos, cierto? Que no avanzara. Que me perdiera cada vez más. Que me desaparezco en medio de la maleza, de la incomprensión, del caos; que no hay sino caos. Que soy como un auto que sólo acierta en encender pero que no avanza; eso es lo que piensas, eh. Es que ya ni piensas. El blog de Malédiction: un niño que llora. Lo que más me gusta de esto es que nadie comenta, que a nadie le gusta. Si le gustara al público, al colombiano, al bogotano promedio que se sienta en el internet y dice: hoy voy a entrar a divertirme al blog de Malédiction: joder, le metería la mano en el coño a tu abuela y esperaría que me acabaras a golpes con todo el gusto del alma. Si este blog se pierde en una maraña de ideas recurrentes, de quejas insoportables, de desesperación sin sentido, es porque seguramente voy por la selva tropezando, fallando. Me encanta fracasar. Apuesto a perder cada vez que puedo. Me gusta perderme. Me encanta aburrir. Pero sé que no apesto. Sé que no me vendo. Como reza la canción de stone temple pilots: I am I am I said I'm not myself, but I'm not dead and I'm not for sale.
Thursday, August 28, 2008
El caso de Jackie boy.
Boomp3.com
Tengo polio:
letras virgilio barco - nancy reagan
música:
la nueva división
www.myspace.com/lanuevadivision
Saturday, August 16, 2008
incluídme en tus rezos, que yo en mis masturbaciones pensaré en tu cabeza rubia
-Oh qué tenemos aquí? me dijo entonces Mario Iguarán, mano derecha y culo fiel de Castaneda- Si es un anhelante a escriva en plena órbita de Sirio 1.
En las iglesias se congregaban los padres de la nación en sus grupos de oración para rezar y combatir la decadencia del mundo. Siempre me ha interesado la interpretación bíblica desde que se descubrió a la gran ramera fumando en una esquina de Io en la expedición Apocalipsis How. Había bebido la mitad del bar y me habían sacado a patadas porque me había apropiado del omniplayer cinéstesico con música de los tempranos 90's. Caminaba a mi barrio de negros, no en busca de mi angry fix pero semejante, y me encontré con el grupo gospel de los 1000 días. Recuerdo haber entrado. Interrumpiendo las plegarias. Se me acerca un hombre de bigote rubio y me pide sentarme.
Me pregunta: de dónde eres criatura perdida?
Oh mi casa no tiene nombre, no hay modo, igual era imposible salir intacto.
Me sienta en el centro del grupo. Es el día juvenil. Una docena de ojos adolescentes y curiosos me recorren el cuerpo con la vista a manera de escáneres. Siento cómo se detienen esas miradas en mis tatuajes, preguntándose qué significan, cómo se detienen sobre mi piel morena y tostada, cómo repasan mi pelo como si estuviera lleno de vicio todo él al igual que yo. Me interrogan sobre Dios. Acaso he leído la biblia, sí, no la biblia literalmente sino del modo en que ellos lo hacen. Tengo que volver oh sí, sus cabezas rubias son generosas en recibir a las criaturas traviesas del señor. Estoy seguro que rezaron por mí aquella noche y sintieron repudio por mi lugar de origen. No ocultes el miedo bajo la sombra del odio. Yo les pregunto a qué se dedican. Por qué no cantan? Quería celebraciones, tal vez estaba buscando otro tipo de iglesia y di con la peor cuna de serpientes en el centro del estado más conservador, ignorante y claramente idiota de los Estados Unidos. Por qué no nos arrodillamos ante el ratón que nos promete un mundo de fantasía? Oh dios, te suplico porque el mundo no se vuelva del tinte Disney.
Se me deportó a los tres días a Bogotá a un centro de desintox para astronautas estropeados. No me recibieron medallas, ni aplausos. El dr Aldars sacó su risa socarrona desde donde no la tenía. Nos volvemos a ver viejo. Qué tal esta nueva recaída, eh?
Mal, herr doktor, pudo haber sido peor, más divertida.
Sunday, August 10, 2008
el mundo se torna fugaz y fantasma
En la época que escribo la gente iba a los centros comerciales, soñaba con salir de la pobreza, se miraba ante las fotografías de la publicidad pretendiendo reconocerse en alguno de esos gestos. En esa época la gente iba a sitios llamados restaurantes a comer suculentos platos y soñar con el día en que todos los almuerzos fueran tan sabrosos. En la época que trato de explicar me venían los recuerdos la gente tenía tanta capacidad adquisitiva que podían elegir a su antojo la ropa de manera que pudieran expresar algo, identificar algo.
Mi padre trabajaba como productor en una pequeña empresa fílmica que había montado ante la imposibilidad de encontrar un empleo tradicional y de esta forma se escondía para poderse humillar con más desfachatez ante sus colegas que lo veían como una persona sin talento ni inteligencia. Él también vivía para el sueño y solía escribir largos guiones sobre historias de amor urbanas. Él se sentaba en los cafés, pedía un vaso de agua y me decía que algún día se iría lance en ristre contra todos los cineastas luego de haber recibido las mejores condecoraciones y reconocimientos de sus pares; trabajaba duro para ello. Yo no entendía pero tenía un padre a quien amar y un perro del que cuidar.
En la televisión empezaron a matar a la gente. Sobretodo a la gente que conocía mi padre. Mi padre se sentaba y decía hijueputa y luego se perdía al interior del patio. Mis muñecos me miraban tan absortos como yo había quedado. Mi padre no conocía mucha gente y nunca nos visitaban mucho. A veces solía encontrarlo borracho hablando sobre el porvenir de la industria y el papel que él jugaría. Decía que serían tiempos de renovación, de conciencia.
El día que mi padre le dijo a mi madre que se volviera puta él me cargaba en sus fuertes hombros y ella le tiró un zapato a su ojo. Le sangró y tuvieron que llevarlo al hospital de urgencia. A la semana mi madre se prostituía. Al regreso por las tardes me traía dulces, se sentaba frente a mi padre; él por lo general estaba tan inconciente que se sacaba la polla y la obligaba a chupársela y yo presenciaba el espectáculo con una barra de chocolate entre los labios.
En esa época los niños teníamos juguetes que correspondían a la cartelera de cine. Yo tenía al obeso Maco que resultaba muy gracioso junto su compañero, el genial marciano Roye. Me gustaba defecar y untar de mierda mis muñecos. Luego en clase la maestra me pegaba con la regla en la cabeza porque no sabía escribir bien el dictado. Me decía que debía escribir de una forma amena, clara, entretenida y sin adornos. Yo tenía una casa y unos muñecos y unas paredes y un padre y un perro y no he hablado del perro. El perro se llamaba catalino y vivía en el patio del inquilinato. En el patio del inquilinato una chica llamada Bica fumaba marihuana y culeaba con su novio. A nadie le gustaba que un chico andara cerca de Bica. Pero Bica tenía una risa dulce y extinguida. Me decía que yo era como un noble enclaustrado en el cuerpo de un bobo. Me gustaba la manera tan solemne en que me decía que los sueños de la infancia eran un turrón de azucar. Yo me escondía debajo de mi perro y veía como Bica se besaba con su novio de cabellos largos.
Hace unos años la gente se reunía y discutía sobre las palabras. Era una manera de reafirmar la clase. La gente que usaba palabras ostentosas era por lógica dialéctica gente vulgar. En cambio, decir las cosas con palabras que se consideraban corrientes era de clases educadas y altas. No decían cabello los ricos, ni tampoco rostro. Ni decían sueños argentados. Ni decían hambre apabullador. No decían hasta luego, decían chao. No decían hola, cómo estás; decían quiubo, todo bien. Ay la profesora me pegaba unos reglazos en la cabeza. Ay los muñecos apestaban a mis propias heces fecales. Ay la Bica me decía: chico te molestaría recoger el vómito de tu perro?
Yo supongo entonces que las paredes no me necesitaban, tampoco mis odiosos muñecos embadurnados de mi propia mierda, en ocasiones de sangre, en ocasiones de llanto, porque lloraba mucho, como una soberana marica, lloraba mucho por mis sueños argentados en un mundo rudimentario. Mi padre tampoco me necesitaba porque me pegaba con su bastón en las pantorillas y decía que no había nada más desagradable que mis pantorillas y mis raspadas rodillas, ni mi flacuchento culo que no se molestaba en tirarse pedos y llenar de pedos la habitación y ser tan ordinario que eran pedos sigilosos y callados pero de un olor impregnante, que terminaba por destruir todo, entienden, destruían todo esos pedos, en primera instancia mi nombre, luego mi carne, después mi vida y terminaban por destruir también las paredes y a mi perro catalino y a mi pobre padre que no soportaba mis insoportables pedos.
No diré que el big bang sea el producto de un pedo de un dios de la antimateria estúpido tal como lo soy yo pero sería bonito que lo dijera alguien con credencial científica o teológica para que la gente dijera que se trataba de una teoría revolucionaria en el campo del entendimiento del cosmos. En cambio yo soy lo suficientemente idiota como para decir que el big bang es producto de un pedo de un dios idiota y la gente se aburre pronto de esas salidas en falso, esas suposiciones erráticas y de todas maneras fáciles de ver las cosas. En todo caso, quién no está aburrido de este blog?
Con el tiempo descubrí gente que sabía tirarse pedos. Me decían, oye, gaznate de alimaña, he aquí mi motocicleta. Y entonces recorrían todo el salón con un prolongado pedo que uno se preguntaba cómo era posible retener las heces dentro soltando tal cantidad de reverberación en el trasero del muchacho. En esta época ya todo se había acabado. El universo sobre todo. Yo vivía en un recuadro de sobrevivencia que habían mantenido algunos humanos frente al duro invierno de la venganza azotada por las constelaciones en las palabras de los hombres. Le interesa algo? Para su conocimiento todo ahora es duro. Ya no existen mujeres con las que los hombres puedan soñar. Los trabajos son básicos. Prender el fuego, chupar orificios de anos enfermos. La carne reseca resquebrajada con los fuertes vientos huracanados es una tira de dolor no más que sostiene hambres apabullantes. Yo recuerdo la atmósfera azul, los sueños, la esperanza, a mi pobre padre, a mi perro, a la Bica. Todos hicieron parte de lo mismo.
Y sobreviví yo que soy un tarado entienden. EN mi edad adulta hice un blog y no lo leía sino gente muy estúpida, era divertido porque lo leían para aburrirse pronto y decir: saben, yo puedo escribir una mejor mierda que eso. Le hablo de blog y usted no sabe ni siquiera qué significa muerte. La existencia obedece a aquella desolación abrumadora llamada tiempo. Pero el tiempo no es uno sólo como no es uno sólo quien se encuentra solo sino que es más que una aniquilación acompasada de murmullos internos. Y el tiempo que no es solo tiene su tiempo así como la muerte que no es solo una contiene su muerte. Al tiempo lo componen una simultaneidad y una corriente de tiempos que hacen posible que el tiempo se extienda y se olvide así mismo llegará el día en que en nuestra dimensión el tiempo evolucione al nivel del tiempo de las partículas y tampoco sepamos reconocer el tiempo como vivir en él contrariando su curso. La palabra tiempo carecerá de tiempo, es decir de sentido. La muerte debe componerse de un nacimiento llamado así mismo una extensión de muerte que expresa diferentes niveles y cursos de muerte en el marco de la muerte que ya no es la muerte que comprendemos como la bendición que sierra las voluciones sino una fatiga que devora los pasos que anduvo. La belleza es un dolor incomensurable que nos obliga a aspirar esta muerte y cuanto más nos duele más sentimos esta vida chocante en contraposición con esta agonía infinita que se representa en lo inconcebible. La belleza es infinita y el dolor que produce no aprehenderla nos conecta por dialéctica a la vida que debemos abortar en nuestro propio seno arrancando toda arteria que brota y vuelve a aferrarse al corazón. Ahora, esto no es un blog, esto es una manera de tornarse fantasma.
Monday, July 28, 2008
alteridad del universo en sueños
Sunday, July 13, 2008
friend of me
Ahora que los lazos se han roto completamente, a pesar de que las palabras se encuentran de vez en cuando, pero el lazo se haya podrido de tanto uso, del trajín de tantas manos puestas en este lazo, decido escribirte por este medio; pues tengo la seguridad de que sigues visitándolo así sea para confirmar que ya no escribo en él, o por morbosidad de que algún día como hoy pueda soltar mi mierda y decir: ahí está el maldecidor pintado; porque la sustancia no es cómo maldecirlo sino tal vez cómo lograr no decirlo en absoluto pero es un imposible ese silencio en él, eh. No parar de escribir y de expresar cosas aún cuando nada se exprese en absoluto en este influjo deseado habilitado en desarrollar un suprematismo absurdo en que el propio contenido niega el fondo o viceversa o no reversa o vista inversa o travestido verso o travesti versado o ni lo uno ni la posibilidad siquiera de lo otro así pues un jamás. Qué es eso que no quiero decirte? Con tanta claridad poder decirlo y tú conformemente cerrar tus ojos y responder un no como si habláramos un mismo idioma, como si nuestra carne fuera la misma y si nuestros ojos pudieran ver lo mismo y así entendernos y poder comunicarnos de una forma tan transparente como la leche de camella y de esta manera tú poder negarte a aquello que no sabes de mí pero que en la ilusión de unas palabras precisas no pensar otra cosa que tu deseo, no pensar otra cosa que tus manos estrujando mi cuello, no pensar otra cosa que tu soberanía sobre mi territorio, tu manera de torcerme el pescuezo y verme asifixiar en este amor tan inexpresable que ojos muertos se resisten a parar el llanto. Sé que eres una mujer muy lista. Tan inteligente que este país realmente no te merece. Mis problemas son nimiedades para una mujer tan interesante como tú. Con claridad contemplas lo primordial y sabes qué es lo secundario; de esta manera me estrujas y me tuerces el pene como si no tuviera memoria, como si se parara por su propia voluntad y mis ojos que lloran en mares ya no te importaran porque para ti es como si ya los hubieras visto. No sientes las lágrimas que caen sobre tus músculos rígidos mientras me aprietas el sexo con tu vulva caníbal, una vulva con dientes de animal que me destroza el sexo con la legitimidad del veredicto de que mi carne es de la misma materia que la tuya. Una vulva tan categórica no se merece a un sujeto tan escurridizo como yo; alguien que no tiene la decencia de decir las palabras que tiene en la punta de la lengua. Yo soy un sujeto tan puro y beato y tú eres una romana que se divierte mientras me devoran los leones o acaso el fuego de mi propia pasión. Porque sabes que nací para el sacrificio. Te diviertes mientras tu látigo de cuero lacera mi carne porque para ti es como si también se rompiera en jirones tu propia humanidad, tu propia compasión por la debilidad que es lo que más desprecia tu lúcido juicio en tu proceder con los otros -que de alguna manera se comprenden en tu ser natural-. Es imperdonable que pierdas un minuto de tu atención en cosas que no son de un interés primordial. El futuro que se proyecta en tus prematuros años es vasto y no merece desperdiciarse en un ser repulsivo que no dice, que no puede exclamar lo que se le ordena que vomite. De vuelta en el transmilenio de aquel día que te dije adiós sentí un estremezón de una naturaleza tan extraña que supuse que estaba enfermo. Esa noche me levantaron sueños terribles; la gente caía sobre los edificios; su grito aún al mediodía, ese grito que se quedó sellado en mi memoria. Supe que mis días en el planeta eran cortos y supe que nuestra carne era de una materia tan distinta que todas nuestras oraciones no habían sido sino malentendidos. Es la hora en que los terribles sueños aún siguen perturbando, como una ventisca de invierno para recuperar el verano en que tu cuerpo me es necesario como expuesto a una infinita jornada en el desierto y tú un espejismo que me obliga en su ilusión de negar la existencia de todo posible desierto en mi corazón y la carencia de sombra ante este sol que petrifica toda palabra posible. Por qué el todopoderoso nos creó del lodo y no de la arena, simple arena? Así me desmoronaría y la marea lamería mis dolores arrastrando hacia el olvido toda la pena que me posee y me estremece, como invadido por extrañas intuiciones de otras posibilidades expresadas en el jamás. Si lo digo sería tan banal su traducción en tu maduro cerebro que sentirías lástima de mí al no poder confesarlo. Pero me abstengo de su revelación no sólo por no sentir tu pena sino porque soy incapaz de alguna vez ponerlo en palabras humanas que tú pudieras entender fuera de ti misma; es decir, palabras que no pudieras comprender sino siendo otra. El beso de la mortalidad ante el infinito de un azul celeste que nos contempla sin reparo en una misma condescendencia despectiva. Cuentos, historias, fábulas, mitos y leyendas. Duerme de esta manera. Que no te asalte un sueño que no sea una ficción intencional. Crees que nunca me perdiste porque de alguna manera aquí sigo. No trato de hacerte ver las cosas mejor de lo que tú puedes, nadie podría; tocaría hacerte ver las cosas de la peor manera para que pudieras imaginar el cómo se resiente mi cerebro al escuchar tu voz diciendo que tienes una mejor vida. No me perdiste, como siempre tienes la Razón; recuerdo cómo reíste ante la anécdota que te conté de la mayoría de niños que se despedían de sus heces fecales cuando bajaban la cisterna.
Sunday, June 15, 2008
luz baja
Tuesday, June 10, 2008
Les bourgeois de Calais

Les Bourgeois de Calais fue un monumento encargado a Auguste Rodin con el fin de homenajear un sentido específico de patria y grandeza en nombre de los seis mártires de Calais que se ofrecieron de voluntarios al monarca de Inglaterra Eduardo III para liberar del sitiamiento inglés al importante puerto francés.

Rodin se desprende de los ideales de nación y valores patrios que demandaban el monumento para retomar el tema desde el punto de vista humano; humano entendido como las posibilidades plásticas del carácter que moldea la carne en un momento histórico determinado. La potencialidad de llegar a traducir el alma de un hombre en cada linea acentuada de un músculo, en los contornos de la cara, en el gesto mismo del instante en que el hombre alcanza su plena realización en una épica de los cuerpos que se debaten entre la mezquindad de las circunstancias y la contención de la grandeza del espíritu.
El arte debe velar por el alma humana, por su salvación. No sirve a patriotismos ni a valores de la época. No sirve al egoísmo del artista y sí a la grandeza de su realización como instrumento de una voz que busca su expresión en el silencio de los gestos.
Les bourgeois de Calais es una serie infinita de reproducciones y representaciones de un instante de entrega, de amor por el otro y de sumisión a las fuerzas de mal; momento espectacular protagonizado por los líderes más valiosos de una comunidad en un momento crucial en que el pueblo se consumía en la enfermedad y el hambre. Desnudos, humillados, a cuestas con herrajes vulgares que les mancillaban su nombre, en forma de burla atados de las manos con las llaves de la ciudad.
Rodin no representó la grandeza de una nación, ni de los valores franceses ni su espíritu noble. Vemos el drama de una rendición, de un agachar la cabeza para la supervivencia de un pueblo, de un sentido valeroso y heroíco que aún perduraba en el corazón de los hombres. Nos recuerda y nos escupe a la cara, a nosotros que nos vestimos y nos pretendemos erigir aún cuando nuestro honor no valga un centavo, que en el mundo hubo un tiempo en que existían hombres, valerosos líderes que generosos de corazón morían por el destino de sus pueblos: los mártires; los burgueses que se han desprendido de todas sus comodidades para rebajarse, reducirse, experimentar algo peor que la pobreza que es la humillación y sin embargo, en sus rostros aún perduraba la nobleza, la riqueza de su carácter, la fuerza y el valor de su personalidad.
Monday, June 02, 2008
just breathe
Mente y cuerpo están desconectados. Qué es lo que quiere el espíritu es tan distinto al cuerpo. El cuerpo calla mientras lo otro se permite grandes vuelos a expensas de lo desconocido; va volando por las colinas y vuelas sobre las noches en que los niños tímidos se acuclillan sobre su propio calor en las rodillas porque el frío ya no permite otro plazo y nuestras alas arriba bajo el tibio suspenso de la luna. La realidad inflama de estar enferma. En la clínica muy puntual. Una niña con labio leporino asiste también a esta hora. La veo y la compadezco por el dolor que va a tener que soportar. He leído que la gente que sufre de labio leporino por lo general padece retraso mental. No creo que el universo sea universal. Finalmente entre más conocemos más nos damos cuenta de nuestra ignorancia absoluta. Qué tópico suena esto. No creo que la niña tenga retraso mental, actúa como cualquier niña de su edad, tal vez un poco albiriscada para la situación en que se encuentra, la misma que yo, a unos pocos minutos de someterse a una complicada cirugía, pero la niña debe aguardar mucha esperanza y felicidad de su intervención, por ello tal vez su comportamiento agitado. Su comportamiento agitado consiste en levantarse del puesto e ir y venir de un lado para otro de la sala, mirar descomplicadamente los muñecos en la televisión, hablar con su padre por el celular y decirle que quiere verlo antes de que se vaya. Yo trato de fijarme en el televisor pero no puedo. La doctora llega y yo me levanto a saludarla. Le quiero pasar un papel pero este se desliza de mi mano cayendo al suelo. Lo recojo. Es obvio, estoy nervioso. Ella, por un minuto, mientras mi madre habla, se queda viéndome fijamente, como si se preguntara si este muchacho con vida sería su mesa de operación en la que efectuaría los cortes acostumbrados. Por lo general a los doctores y médicos les resulta más fácil concebirte como un material óptimo de trabajo que una persona con una vida externa, es decir, una vida distinta al cuerpo, que se mueve por el mundo, sueña y ambiciona como todas, tiene relaciones sociales y desempeña una función en la sociedad. No sé si yo desempeñe una función en la sociedad, el caso es que para la doctora soy su paciente. Para mi hija soy su padre. En fin. Me demoran un rato en trámites médico burocráticos. Estoy harto de ellos. Toda la semana he estado lidiando con este tipo de vueltas. Así que acá estoy. A pocos pasos de la sala de cirugía, repitiendo mi cédula de ciudadanía, llenando formas, que nadie va a responder por mi vida en caso de... que es voluntario en caso de... Finalmente el sensato de la sala dice por qué no que sus padres se hagan cargo de ese papeleo y él vaya pasando. Me pasan a la clásica salita en la que te desnudas y te pones una bata. Complacido veo que ahora las batas para los pacientes no tienen esa horrible abertura que te deja con el culo al aire. Para rematar de lo bueno ahora te dan una especie de pantaloneta con la que te aseguran que nadie se fijara en tu culo mientras te anestesian. También me dan una especie de chancletas a las que no les encuentro el derecho. Inmediatamente me pasan a la sala de cirugía. Me acuestan en la camilla escritorio; la doctora ya ha instalado los tacs y radiografías, los estudia. Las enfermeras hacen su labor y yo sólo las observo. Les molesta que las observe, lo sé. Me preparo para todo el dolor posible; sé que el cuerpo en condiciones normales no conoce la palabra insoportable porque lo insoportable está por encima del umbral de la vida. En un brazo me toman la presión arterial. En el otro se detienen un rato. "Es todo el dolor que te provocaremos" Dicen en forma de chiste, trato de reir. Es una aguja. En una época las agujas me parecían juego de niños. Recuerdo la segunda operación a la que me sometí; mi vena ya cansada de exámenes médicos se resistía a ser agujereada de nuevo, tomaron tres intentos para por fin "agarrarla", puesto que ella parecía un niño travieso que juega a la hora de la seriedad. Yo también reía y me hacía gracia la vena; la anestesióloga, una mujer madura muy guapa, me pedía una y otra vez perdón, yo le insistía: trate de nuevo doc, ella se tiene que dejar. Al tercer intento, bastante doloroso, por fin la vena cedió. Ahora las agujas me provocan espanto. Veo el catéter que insertarán y me parece del tamaño de un camión. Trato de no detenerme en él pero no puedo dejar de fijar la mirada. Penetran la aguja con precisión y suelto un pequeño grito que me indigna, pues no solía quejarme por estas cosas. Ahora conectan una rudimentaria máquina al lado de donde me conectaron al suero. Me fascina lo básico de su funcionamiento a base de perillas y puntillas. Quisiera poder manejar una de ellas. Encima ponen una gran bandeja que parece tan pesada que la máquina no pudiera sostenerla. La doctora le brinda las instrucciones a su ayudante. En ese momento llega otra persona a la que no he visto, habla con las enfermeras, dice que es practicante, algo así, viene del San Ignacio y la enfermera que ha estado conmigo le da la bienvenida de una manera cordial. Todo el ambiente en la sala es cordial y amable, me agrada, me siento a gusto. La enfermera entonces me coloca una mascarilla, me dice que inhale, es sólo oxígeno, me doy cuenta de cuando cambian al módulo de anestesia y pienso joder no tan rápido me cogerán y ya voy contando dos y el blanco...
Cuál es esta horrible música que tienen encendida? En algún lado, a un volumen insoportable, suenan pitos y ritmos embrutecedores, bestiales. Llegan de un lugar muy cercano, ahora lo siento en toda mi oreja, no puedo separarme de este ritmo absurdo. Es una música vulgar y grosera. Qué es lo que tengo cerca a mi cuerpo? Por qué estoy todo mojado? Debo estar en un ambiente húmedo y frío. Todo es blanco. En qué horrible isla me hallo?
Abro los ojos y encuentro que he salido de la operación. Tal y como lo imaginaba. Sin embargo nada es tal y como lo imaginaba. Es como si me hubieran extractado de otra dimensión. En esta los colores, las personas, las cosas han sido levemente modificadas para que no se note el plagio. Todo es radicalmente distinto bajo su apariencia de normalidad pero se trata de una realidad más agresiva, más pálida y seca. Recuerdo la primera vez que me operaron. Siempre el despertar ha sido lo horrible. Un largo tubo me rasgó la traquea. Me encontraba en una bonita habitación, mis padres allí, todos dándome consuelo, ya estaba despierto, ya todo estaba bien y sin embargo mi tráquea estaba destrozada. Me recomendaron tratar de sentarme para ver cómo reaccionaba. Me llevaron un jugo y en seguida lo vomité completamente. Un dolor terrible en todo el centro de la garganta me hacía imposible creer que todo estaba bien. La segunda vez, una operación más complicada, estaba más irascible y menos tolerante. La historia clínica estaba descaradamente sobre mis piernas. Nunca he tolerado ese gesto tan peyorativo de los doctores de instalarte junto a tu historia clínica como si fueras un escritorio más en el que apoyar las cosas. Estaba nervioso, tiré la historía médica lejos con mis piernas y hacía todo lo posible por llamar la atención de las enfermeras. En ese mismo momento acababa de llegar una niña por urgencias victima de una bala perdida en el centro de la ciudad. Veía con odio a las monjas y enfermeras. Ellas trataban de sacar todo el provecho de la fortuita tragedia y especulaban al respecto; incluso decían que se trataba de la hija de un trabajador de la clínica. Toda esta experiencia me conmocionó mucho y fue lo primero que dije cuando finalmente se me libró de los grandes ganchos que sostenían mis dientes y me impidieron el habla a lo largo de una semana.
Le dije a la enfermera sobre el agua en mi cuerpo. En efecto, se estaba regando del catéter el suero. Ellas me explicaron que eso sucedía cuando se pinchaba el catéter para aplicar medicamentos. En mi cara tenía aún la máscara de oxígeno y aunque al principio me molestó al poco tiempo estaba bastante acostumbrado a ella y me di cuenta que podía respirar por la nariz cosa que me alivió. Le pregunté a la enfermera si me veía muy hinchado y le pedí inmediatamente paños de hielo. No me llevó los paños hasta que no le preguntó a la doctora y ella me dio la razón. La doctora entonces empezó a hablar de cuentas conmigo en ese estado, yo bastante molesto le dije que evidentemente no se podía entender conmigo dadas mis circunstancias, que hablara con mis padres. Me hizo quitar la máscara y empecé a sufrir porque el aire no fluía de la misma manera. Me tuvieron en sala de operación más de las dos horas programadas sin ningún motivo por ello; yo sabía que me estaban reteniendo sin necesidad, sin embargo traté de no ser molesto y sólo veía con ojos de aburrido a la enfermera mientras hablaba de sus cosas con una amiga. Finalmente me pasaron a una pequeña sala de recepción donde debía verme con mis familiares. Mi madre pasó y me observó, yo ya estaba estable y no tenía de qué quejarme. La monja le dijo a mi madre que probáramos un líquido para ver cómo lo asimilaba. Ella fue hasta la tienda de la clínica y me llevó un jugo de manzana que tomé rápidamente, pues estaba sediente y sentía el cuerpo en perfecto estado así que no tuvimos problema. Estuve otras dos horas en esta sala mientras mi madre hacía las vueltas para darme salida. En estas dos horas fue poco lo que hablé y no fue sino hasta el final cuando logré atrapar la atención de la monja enfermera, ya envejecida, al confesarle que me hubiera gustado llevar una vida religiosa, fuera de preocupaciones mundanas. Una vez terminados todos los trámites, la despedida fue rápida y poco espectacular. En la sala de espera de cirugía ambulatoria otros familiares de otros pacientes fijaron su atención en aquel muchacho que salía en silla de ruedas, pero yo traté de esquivar sus miradas. Desde aquel momento hasta la presente he llevado una buena recuperación. Ayer me quitaron unos tapones y una placa que tenía en la nariz lo que ha permitido que pueda mejorar mi respiración. Aún me cuesta pero es cuestión de días para que de nuevo me encuentre respirando mejor que nunca. Un tío alguna vez me dijo: quién no controla su respiración no es capaz de controlar ni su propia vida. Había sabiduría en estas palabras tan elementales y desde ese instante, en mi adolescencia, soñé con el día en que pudiera controlar la respiración, algo que desde muy niño perdí debido al asma. Ahora aspiro poder practicar el método que enseña Antonin Artaud de respiración teatral para alcanzar un nivel de plenitud metafísica elevada.
Wednesday, May 28, 2008
Fronteras
Friday, May 23, 2008
si el universo se expande por qué no ha de ensancharse mi pecho y mi corazón?
Wednesday, May 14, 2008
hija, acaso le metiste un poco de heroína a mi marihuana?
Voy manejando por la carretera vacía que bordea la ciudad. El cielo empieza a adquirir ese tono azuloso oscuro que anuncia un amanecer soleado y benigno en todo caso. La estrella de la mañana ya hace su magistral aparición, justo en el campo de visión al cielo que me permite el marco del vehículo. Atrás está Karlo durmiendo la borrachera pero yo siento deseos de tomar otra cerveza. En el discman del carro suena shadow of the sun de audioslave. Canto de vez en cuando: i can tell you why people die alone!! pegándole al volante con una furia disparada. Mi deseo añora esas escenas de película americana en que una bella autostopista hippie detiene el carro y dice algo como echa a volar la fiesta maestre. Nos detendríamos un instante, justo en medio del desierto de Los Ángeles, yo la besaría apasionadamente, el frío de la mañana cada vez se aplacaría con el incesante rayo del sol, le levantaría su vestido de verano y le metería mi verga a su ardiente coño. Los dos sudaríamos como animales hermosos del primer día de creación. Su aliento sería puro lsd y sus gafas estarían estampadas de motivos de blotter art. Yo mordería una cañita mientras la penetro con rabia por no ser el hombre que está haciendo el amor con ella sino ser el universal del fiestero recoge bellas autostopistas. En este instante dejaría de ser yo para interpretar obediente mi papel de gigoló precario e insuficiente; en este instante vuelvo al coche, vuelvo a la canción de audioslave, se difumina el último astro y el sol es indiferente a la ventisca que arrecian las montañas. De repente es como si sintiera que ya no puedo ser feliz de ninguna manera. Ningún sueño me alcanza como sosiego. Revuelvo entre la basura del carro con la esperanza de encontrar un cigarro medianamente fumable pero sólo logro ensuciarme de sustancias viscosas los dedos. Allí en la esquina va un hombre cargando a caballo a su hijo más pequeño, agarrando de la mano a otro niño y seguido de una mujer gorda de pasos fatigados. Al ver la miserable marcha pienso en procesos biológicos, pienso en penetraciones, en semen, en manchas de excremento. Pienso en lo triste que es el sexo cuando ya no hay esperanzas, cuando sólo un espacio corporal puede cobijar toda la tristeza de un hombre. Luego el vientre se hincha y todo es una desgracia con el hijo. Y cuando muere el hijo no hay sensación más absoluta de tristeza y desamparo, porque entonces este mundo se devora el rezago de inocencia que surge de su callado palpitar de corazón. La vida de los pobres es una noche que asciende detrás de mi cráneo que quiere sedarse ante su amenaza pero ya siente su sombra en las hundidas ojeras. Entiendes que nadie está a salvo de la miseria y que la miseria es omnipotente, que te cierra la boca en el momento en que más hambre aguantas y estás solo entre una estampida de vidas apresuradas e indiferentes. Algún mediodía nos sentaremos en el césped, indiferentes como todos, mientras los carros nos envenenan con su brisa, y compartiremos el poco pan y el refrescante jugo, miraremos al horizonte como todos y nos sentiremos felices con lo nada que tenemos en el universo, sin importar ya nada sino estar juntos y respaldados, sentir la fuerza del amor en la cercanía del otro y no nos detendremos a pensar ni a mirarnos muy de cerca como no miraremos muy de cerca al otro que causamos asco, soltaremos una risa justa y el mundo será nosotros.
Thursday, May 08, 2008
que los cumplas muy feliz
O sea tenía que salir
con los bolsillos llenos de lugares comunes
tangos en estado de merecer
por ejemplo un chamuyo misterioso me
acorrala el corazón
por ejemplo pensé en no verte y temblé
por ejemplo fuiste papusa del fango
por ejemplo siento angustias en mi pecho
por ejemplo alma otaria que hay en mí
por ejemplo el amor escondido en un portón
por ejemplo su lento caracol de sueño
por ejemplo no hay luz en mis ojos
por ejemplo paseo mi tristeza
por ejemplo quería besar tus manos
por ejemplo ya me voy y me resigno
pero a los quince años los tangos suenan como
lejanos bombardeos
como ráfagas que hieren siempre a otros
como fuelles que avivan la hoguera del vecino
nunca como el contrabando de nuestra dulce
infamia
como la pústula de ternura que nos afecta
hasta la raíz del pelo
como nuestra vergüenza a la intemperie
a mis quince años de las once y cinco
los tangos no se apoyan en mis huesos
sino en la gran claraboya del mundo
y eso
está alto
y sobre todo lejos
el cielo llueve con todos sus bandoneones
pero hasta que la gran claraboya no se abra
su aguacero de bochorno no empapará mi rostro
no tomará el aspecto de mis lágrimas
esto es pulpa de tango y el resto verdurita
en vista de lo cual decido irme a lo del viejo
baldomero
a su altillo de pulida miseria
baldomero es un fantasma remendón
tan flaco que el viento le silba en las mandíbulas
a su lado tiene un balde rigurosamente oxidado
donde extrae clavitos que muerde y saborea
baldomero es por sí solo una hazaña
alguien que esperó en vano a goya o modigliani
sabía que ibas a venir dice mirándome por
sobre la media suela clavada y el taco de goma
lo sabía porque sos normalmente egocéntrico
tenés tu autoculto de la personalidad
cumplís quince y querés de algún modo
calibrar el eco de tan gloriosa celebración
pero a mí no me molesta
al contrario me entusiasma verte tan cándido
en tu orgullo sin trastienda
tan lleno de signos y de auspicios
de vastos presagios es decir de fatigas
botija no sé en realidad qué decirte
quince años es una edad linda para no morirse
claro no me refiero a esa poca muerte que
reclama pésames y puteadas
más bien quiero decir que es una edad linda
para no morir de rutina de orden
incurable e infeccioso
para no morir de certificados
de disculpas
de prudencia
de tendríamos que
y sin embargo no sé qué decirte
no creas que me callo sólo porque aprieto estos
clavitos con los labios
en realidad no sé qué decirte porque ninguna
lección sirve
hoy tenés una mirada dulce esplendorosa
y mañana o pasado no te reconocerás de tan
amargo
hoy mirás a las muchachas de la lluvia
las muchachas del sol
y tu primera taquicardia de homenaje te deja
débil con las cejas en alto y una nostalgia
que empieza en los riñones
tu suerte y tu desgracia
es que podés empezar a comparar
digamos el contrabando de emociones que
aparece algunas tardes en la mirada
negra de tu viejo
o la perplejidad con que tu madre todavía hoy
mueve las manos sin anillos
o el conmovedor sortilegio con que tu hermana
ablanda tus durísimos reposos
o la vacación que se toma tu abuelo cuando
cuelga la escafandra en el ropero
o la rompiente soledad de tu abuela cuando
moja el pan en nuestro vino tinto
o la solidaria ira con que el primer amigo te
embauca honestamente
con qué
compararlos con qué
acaso con la miseria remolona que una vez
viste desde la ventanilla del 126
con el descalzo invierno de los pibes que te
examinan con truculencia como si fueras
el apolo doce o la aurora boreal
con los primos de la sirvienta que se
masturban frente al televisor
con el tío estudiante que en horas de disección
pone un cigarrillo en los labios ceniceros
del muerto
(...)
compararlos con qué
con las floraciones y los escollos
y los secretos y los raptos y las indigencias
ejemplares
con el bochorno y el espanto que infectan
diariamente las noticias
con el aprendizaje de la crueldad
con los testigos del aprendizaje
eh compararlos con qué
es horrible el horror
pero qué cierto
mientras termino esta media suela
andá vaciando tus bolsillos
de boletos y pétalos y contraseñas
de diamantes de vidrio
de tus oros de lata
convencete botija
se te acabó la única vacación que nos otorgan
vaciá de una vez los bolsillos
vacialos de esos salmos a nadie
de esas mentiras de colores
llegó la hora de la desmemoria
la hora de hacerte la decisiva morisqueta frente
al espejo roto
ya sé
todavía la infancia anda remolineando por tus
bronquios tus encías tu páncreas tus rodillas
no se decide a abandonarte así no más
vos mismo sentís que tu estatura te queda
grande como un capote de la guerra del
catorce
cuando nadie te ve te aferrás al meccano y al
yoyó como si los desdichados juguetes
pudieran salvarte
este presente brusco te tomó evidentemente de
sorpresa
no estabas preparado para el mal aliento ni
para tu primera erección ni para el
epiléptico que viste derrumbarse
sin embargo eso es bueno
es decir necesario
mirá los remendones como yo tenemos tiempo
de pensar entre taco y taco
lo importante es que adviertas que el mundo es
jodida pero remediablemente injusto
lo importante es no rezar líbranos de todo mal
nadie se libra
por lo menos nadie se libra matriculándose en
humanidades
ni tomando diurético los lunes
ni mudándose al camposanto
ni aprendiendo alquimia por correspondencia
ni abriendo en sueños las dóciles piernas de
miss universo
ni escribiendo una oda sobre kennedy u otros
cabrones igualmente simpáticos
ni regando los cardos con ternura
ni congraciándose con los psicodélicos
ni vacunándose contra la polio
ni fornicando un sábado de gloria
no hay posible exorcismo
nadie se libra
la única fórmula es asumir el mal
digerir el mal
y hasta ayudarlo con un buen laxante
las brujas de salem como es obvio
son un caso de estreñimiento colectivo
me voy baldomero digo
no te olvides grita todavía
este mundo es injusto
tate tranqui viejo no me olvido
catarsis sí estreñimiento no
Mario Benedetti. El cumpleaños de Juan Ángel.
Monday, May 05, 2008
heaven scent
Hoy le dije que estaba muy triste. Muy putamente triste. Que sufría de una enfermedad llamada depresión y que era natural que estuviera tan triste. Pero tenía esas arrugas en la frente que no se me hacían, ese entrecejo tan contraído, y ella decía que me veía normal. Debo ser un animal para no llorar. O no debo amar para no llorar. Y sin embargo amo mucho. Amo todo. Amo el lugar modesto que se ocupa en el universo y sé que yo no soy de esta tierra, sino de un planeta ajeno, él me lo ha dicho y a él le creo. Alguna gente ha usurpado nuestras conversaciones y no ha entendido nada. Estoy tan ebrio que ya nada importa y sin embargo esta tristeza es arrasadora y me dirige a una niebla infinita en la cual me pierdo.
