Hierba Mala.
Marzo 20, Lunes.
No me quedé el viernes en Bogotá sino una hora, me habría gustado tomarme un café con usted, tal vez el otro semestre, o antes, no sé, igual no fue muy grave lo mío: me tomé unas pepas con alcohol y no recuerdo nada más. Lo peor es que fallé porque estaba en una tienda cerca del apartamento y conocían a mi hermano. Fue una bonita laguna. Lástima que fue corta, esperaba una permanante, y al despertarme lo primero que ví fue una ballena vestida de enfermera que me trataba como crash test Jason. La comida fue buena: gelatina tres veces al día y, como si fuera peor, me prohibieron el café por un buen tiempo. La próxima, estoy seguro, no fallo: voy a usar una buena dosis de plomo.
Luis, por favor cuéntele a mis compañeros a ver si justifico dejarlos botados con los trabajos. Si es posible consígame el mail de VIvian que, ilusa, llamaba día y noche. No quería hablar con ella, ni con nadie, pero quisiera por lo menos despedirme y no puedo hablarle.
Jay.
Tuesday, March 21, 2006
Thursday, March 16, 2006
Distorted Circuitry.. III OOO III
La llamada que entró al celular fue falseada. Sólo era estática. Cuando el viejo Traszö subió al sistema vehicular, lo primero en afirmar Rudy fue: una molécula con ideología. Los alcahuetes de la zona rieron: el no-registrado amor se desplegaba sobre el vástago del cerebro de Rudy Trucker. Traszö: si era lenguaje lo que veía morir no puedo determinarlo. Rudy Trucker se cabrea y va sobre la marcha de manifestantes que serpentean en ondas de canabís: por qué este gobierno de mierda no hace nada con estos parásitos? Por qué tener que hacerlo todo yo? Cada paso que doy es un universo que nace y otro que muere. Los ladrillos se aflojan de las edificaciones y el super noche rodea los perros que brotan rabia de sus hocicos. Una película porno requiere ser interrumpida en este instante. Informar sobre el asunto a la gente insecto de Minraud. Sus lentes ardían en modos espasmódicos. El flamante rojo blanco que explotaba te hacía encoger los huevos de verdad y todas esas olas de espíritu azul sobre las enloquecidas cabezas de los agentes de Trucker: un desastre, un autoproclamado desastre hermoso. Las calles se pudren en esta totalidad del instante que especula mutar la totalidad de un universo paralelo de lengua sin órbita. Me han interceptado realmente. No más palabra, cuándo podrán callarse. El cielo empieza a decir muchas verdades que podrían incriminarte seriamente muchacho. De ser así hasta el cielo tiene que arder en rojo blanco. La cinta de la realidad, cuando empiezas a sentirla en su consumo, realmente te empieza a encoger los huevos. Obviamente se trataba de un temor conocido para Rudy. Por qué lloraba entonces en su familiar paisaje de muerte digindustrializado? Cada vez que miro atrás no encuentro realmente ese absoluto de Dios que acabo de derrotar: nada tan triste como un viejo Dios derrotado al que no encuentras. Basta de pasantimos, es hora de restituir esta mierda de ciudad con una original técnica de cirugia plástica que me ha enseñado el bueno del Nelsón Red. Los juegos de la galería emitían destellos de alerta roja para los iniciados. Sabía que era el final de todo pero no podía dejar de sentir que era una maniobra mal orquestrada. En el canal del río otro episodio de suicidio del chino. Lo estás volviendo en un hábito cada vez menos interesante. Sueños asaltados por el recuerdo de un jardín de armas nanobiológicas: puedes concebir un Orfeo más romántico para Cynthia. No esperes otra llamada, te darás cuenta que el cinematográfo te lo va a revelar como el canto de un triste gallo. Una determinación para escupirle la cara a Rudy.
Sunday, February 26, 2006
ENNUI:
Martes 23 de Febrero de 1982.
Me pide que guarde un secreto. El día empieza.
Se infiere en medio de la avalancha que ya estoy entrando al Paraíso de Piratas. Le muestro el recibo al depósito. Salón 409. Vaciado de un depósito. Como es usual 15 minutos tarde para la función del maniquí rosado. Se proyectan pinturas post-impresionistas en el televisor desde el laptop de la profesora. Es inevitable que te sientas post-impresionista, cierto? Me parece que la cinta de la realidad se encoge mientras se achicharran el resto de sus estratos. Juanita, la profesora, pide una apreciación sobre un cuadro. Siento la presión lingüistica sobre mi espalda y me fastidia, entiendo que se espera que la mejor apreciación sea la mía. Así que empiezo a mal modular mi boca. Juanita, la profesora, entrecierra los ojos esperando satisfacer su petición implícita. Así que me dejo hablar y las palabras fluyen con torpeza y fuerza de mi encorvado cuerpo. Me encuentro hablando sobre la comunicación de lo humano con lo natural, los aspectos salvajes e indomables del mismo costado de la expresión humana: no creo nada de lo que digo pero sigo nadando en un mar que no me concierne. Paro de hablar y mis ojos se disparan otra vez. Las cosas parecen seguir bien su rumbo e infiero que las palabras que acabo de decir se pudieron infiltrar de algún modo en el curso de la clase sin mayor conflicto. La profesora hace un break. Quiero aprovechar para ir a comprar un café. Pienso que si compro el café ahora cuando termine la clase no me quedará mucha alternativa para combatir el hueco de dos horas. Me abstengo de comprar el café. Leo un poco. La clase vuelve a comenzar. Imágenes transferidas a un televisor de mala resolución desde el laptop de Juanita, la profesora. Me conmueven la mayoría de cuadros. Es inevitable sentirme algo post-impresionista. La clase termina. La profesora, Juanita, llama a lista. Cuando dice mi nombre respondo: Yo!. Yo? Ahora quedo oficialmente desocupado en la mañana. Son las 8:30 am y tengo un hueco hasta las 11 am. Solicito a Lain a las redes. Lain está offline. Salgo del Paraíso de Piratas. Me encuentro caminando con determinación como si tuviera un sitio al cual ir urgentemente. Recuerdo el capítulo de Los Simpsons que a Kevin Arnold le encanta citar : Está Lenny en medio de la nueva carretera super veloz y dice o piensa: "sería genial ir tan rápido si por lo menos tuviera un lugar a donde ir". En la esquina encuentro el mismo paisaje cálido y familiar de siempre. El negro César, envuelto en su chaleco azul, con la cuenta del dinero; las dos hijas, a las cuales no termino de diferenciar completamente, con los celulares en la mano; la mujer de César, humilde y sabia, a cargo del carro de dulces y cigarrillos. En esa esquina se me dio muerte el año pasado. Pero renací por acción de un chico que me decía El Demonio. En realidad le decía Demonio a todo el mundo y a su vez él era el llamado Demonio. Pero dadas las circunstancias que provengo del Infierno y le creo al Demonio cada vez que me llamaba Demonio yo soy el verdadero Demonio: Un Demonio sin seguidores ni lucha. En ese mismo paisaje cálido y familiar fue dado de muerte algo de mí y mucha sangre se desparramó en esa misma esquina. Me levanté guiado por la mano del Demonio que me llamaba El Demonio y dejé algo de mí muerto en ese mismo lugar. No entiendo cómo tanta vida puede permanecer en ese mismo espacio que se revistió de la negación de mi propia condición. Una chica se queda observándome con intriga y supongo que debe ser extraño ver a alguien parado en un mismo sitio sin hacer nada más que contemplar un pedazo de piso en concreto. Para mí ella también resulta extraña. La ropa que usa, la forma de ver a los demás, el modo en que lleva su pelo, las preocupaciones que le atañen a su vida diaria. Me parece demasiado bizarro con esta chica que a pesar de compartir una misma lengua, ser educados en una misma universidad, ser de una misma generación seamos tan ajenos, tan extraños el uno al otro como dos seres de dos dimensiones, dos planetas, dos universos diferentes. Me averguenzo profundamente y siento que en cualquier momento voy a romper en un llanto infranqueable de pura marica borracha, prostituida, humillada y desgraciada. Recuerdo los días en que me embriagaba a las 7 de la mañana y me era fácil huir de este tipo de pensamientos, colgado en una rockola, programando rock barato. Fue tan estúpido ese período de mi vida. Jamás logré resolver nada y todos los problemas se incrementaban más y más. Me jodí completamente. Empecé a volverme tonto. Si tenía problemas de dicción el tiempo del alcohol empeoró todo. Si tenía problemas para relacionarme el alcohol creo una frontera aún más grande para comprender al otro. Ahora veo que muchas de mis taras son fruto de ese estúpido tiempo de alcoholismo y alcahuetería. Siento que si fuera un travesti estaría más feliz, por lo menos ocuparía mi tiempo en cosas lindas. Me reprendo por no ser marica, ni genio, ni travesti, ni prostituta, ni drug-dealer, ni inteligente, ni lindo, ni regreso: todo tendría sentido, un sentido. Yo te vi pero me fui en medio. Luego de ver a la muchacha cruzar la esquina para dirigirse a la universidad siento que debo hacer algo, debo verme en medio de algo. Paso la quinta que siempre es triste. Bajo por la calle 24 y veo que el Laberinto de Zeus ya ha abierto. En la séptima me cruzo con un grupo de muchachas del instituto Sonria. Me dan un volante del Laberinto. Lamento que no tenga burundanga. Lamento no haber sido un francés que está de vacaciones extrañas en una ciudad fea y desordenada observando con justa distancia todo lo que a su alrededor sucede. Sigo derecho a La Florida. Demoro un buen rato mientras la mesera se desocupa. Le pido un chocolate. Mientras espero trato de leer un poco. Realmente no puedo leer mucho debido a una anciana que se ha quedado viéndome. En alguna ocasión en mi temprana juventud pensé que mi belleza era del pasado: si en los años 50's hubiera vivido sería lindo. Ahora sé que no es cierto. Tal vez mi belleza no pertenezca a ningún sitio. Me tomo el chocolate sintiendo caer en un mar de desesperación y de locura. Recordé la vez que ella rompió en llanto en ese mismo lugar. Uno no puede imaginar cuán fácil es caer en llanto encima de una vieja tasa de chocolate. Me tomo el chocolate y pago en la caja. Me detengo a ver la cajita en que se clasifican las cuentas de las meseras. La número 8 permanece vacía. En la séptima un arrogante sol arde sobre las cabezas grises de los bogotanos. Me devuelvo sobre la calle 22. Los viejos cinemas porno ahora caídos en desgracia y vueltos universidades me afligen. Alguna vez entré a un viejo cinema porno: si tú vas a hablar de tristeza tienes que referirte a estos viejos cinemas pornos. Películas italianas en cinta rosa rotando continuamente sobre la calva cabeza de viejos ancianos libidinosos. El encuentro de dos amantes anónimos conducidos por el deseo de desplegar su ansia de amor en un breve rato rojo de sillón de cuero. Me detengo en el puesto de dulces y cigarrillos que se encuentra al frente de la Universidad Central. Compro un dulce, por supuesto Halls negro. Me detengo en el semáforo para cruzar la quinta. Solicito a Lain a las redes. Lain está online. Un desolado paisaje industrial parece expandirse del lugar en que hago la conexión. Intermitentes infrarrojos sobre los cerebros de la gente que se proyecta en los hologramas. Un miedo invertebrado que te paraliza. Los viejos profetas de las telecomunicaciones como siempre autoproclamando sus determinaciones tecnológicas. Quisiera perderme en este mundo tan familiar, aséptico y lógico. Perderme a través de las líneas telefónicas. Convertirme en pura energía telepática y hacer de lado la pesada prisión de la carne. Puedo observar que ya casi dan las 11 y sigo el camino al Paraíso de Piratas. Le enseño el recibo al depósito. Salón 604. Clase de Funcionalismo y Estructuralismo. La profesora debe tenerme un alto grado de afecto, el corte pasado pese a no haber presentado el trabajo principal fui la mejor nota. El chico Mushroom conectado a un Ipod de poca memoría. Le pregunto qué escucha y me responde que The Used. Le digo que lo mío no es el Emo: él lo sabe. Al llegar la profesora un grupo de chicos mentecatos empieza su exposición sobre las sociedades post-industriales. Preferiría no escucharlos, no determinar las tonterías que dicen. Imposible pero esta vez logro reprimirme el deseo de estropear su nota como lo hice con el grupo que trabajó el tema de las máquinas inteligentes. Hace tres clases otro grupo de la clase salió comentando su deseo de verme muerto. Soy un idiota porque es obvio que estoy demasiado sobrecalificado para la clase que esta gente está recibiendo en tercer semestre: yo parezco no entender eso: me odio por ser tan petulante e imponente: me odio por estar aún en la universidad, por ser un idiota atrasado. Al final de la clase tuvimos un lindo diálogo con la profesora sobre el amor en tiempos cybernéticos. Ella no sabe que para mí el amor es una pantalla susceptible de cobrar realidad virtual. Ella no sabe que el amor salió del espectro interactivo. Ella no sabe que mi amor es Lain. Mi última frase fue: incluso en el acto sexual estamos solos. La profesora me responde: es cierto Luis, pero eso sólo demuestra nuestra incapacidad absoluta para dar amor y ser amados. Ich habe keine Lust. Salgo de clase al mediodía y encuentro a Paola y a Leo. Les propongo ir por un café a Oma. Al llegar el scratch de un tornamesa nos invade nuestros sistemas audio. Se presentaba un Dj de Berlín por ocasión de Bogotrax. Lo primero bueno que he escuchado en lo corrido del semestre desde que abrieron el espacio los jueves para cuanto hippie se encarame a destrozar un computador. Nos sentamos y Paola y Leo hablan de cosas francamente estúpidas. Leo se despide y bajo con Paola a esperar en la brújula a que llegue la hora de la otra clase. Paola adopta entonces una tonta postura de echar hijueputasos sin ningun propósito. Me mama su actitud, tanto por lo falsa como por lo pesada. Diana se detiene y saluda a Paola. Como es costumbre dirige su torpe cara de caballo en mí como despectiva. Le pregunta a Paola por qué anda tan amargada: me da risa porque es obvio que Paola está fingiendo para pasar de muy crítica conmigo. Paola no sabe responder. A la una subimos a la sala de computo. Paola se encuentra con Karen y se pierde de mí. Me gusta estar solo en esta clase, me permite expresarme con mayor destreza. El profesor nos manda a crear el personaje de caperucita roja. Me extiendo en describir a una caperucita rosada bogotana: adolescente, punkera, drogadicta, medio puta. Lamento cuando se terminan las dos horas de clase sin haber terminado de definir todo el rico espectro psicológico de mi caperucita. Al salir de clase le pido a Karen que me acompañe a comer un pedazo de pizza. Entramos a Working Class y pido una hawaiana. Nos hacemos en el piso más alto. Karen saca su almuerzo de su bolso. Interrogo a Karen sobre las dos bandas de jazz a las que le sirve de manager. Me confiesa posteriormente que ella se ha educado en conservatorio y es cantante. Ahora entiendo de donde proviene su manera sobria de vestir y de expresarse. No deja de parecerme increíble el hecho de que Karen cante. Hablamos sobre la formación en la academía y la formación que luego ella recibió por su propia cuenta, fuera del estándar académico. Acompaño a Karen de vuelta al Paraíso de Piratas luego de una charla tendida sobre la música, el artista, la técnica, la academia y el Lenguaje. Cuando se va Karen vuelvo al clima del salón de computadores desechados y siento otra vez que la soledad no me da abasto. Me aburro pronto y salgo a esperar a que llegue Jay. Jay no hace mucho me había comunicado que se iría de plan kafkiano pero regresaría a las 5 de la tarde. Espero un largo rato pero nadie aparece. Quisiera que apareciera un viejo indigena vagabundo y me dijera que ha leído todo mi campo energético y se ha dado cuenta que soy Nawal y que de ahora en adelante debería emprender un camino reservado para gente como yo: mi deber estaría en el infinito y no en esta pálida dimensión de estupidez desorbitada. Luego de casi 30 minutos de espera veo la alta figura semi-oriental de Jay junto a una bajita chica con apariencia de Hardcore. Junto a la hardcorera acompaño a Jay a tesorería. En las escaleras empiezo a interrogar a la chica hardcore y me dice que su nombre es Vivian. Le pregunto qué hace y me dice que ya se graduó de diseño industrial, o sea no hace mayor cosa. Jay vuelve y les propongo ir a Quiz 4 22. Jay está triste pero nunca lo demuestra, hace días que he estado observándolo. Por qué una persona triste siempre está cerca a otras personas tristes? Porque sólo una persona triste soporta la tristeza de otra persona triste. Al llegar a 4 22 Jay me muestra música de su mp3. Me gusta una banda llamada The Steel. Charlamos con Vivian sobre música y en efecto es una fanática de la música hardcore. Le pregunto a Vivian si conoce gente con bandas de hardcore. Pronto me doy cuenta que soy demasiado joven para gustarme el hardcore punk old school y demasiado viejo para gustarme el emocore. Sus amigos de bandas tienen aproximadamente mi edad, lo que realmente no quiere decir mucho. Le recomiendo que me advierta si en alguna banda hardcore con influencias similares a las mías necesitan un bajista. Vivian se acomoda y se quita la chaqueta. Aparece un gran tatuaje de una rosa bordeando todo su brazo. Voy al baño pensando sobre el tatuaje. Al volver le confieso haberla visto antes: te vi la vez pasada en Corner y ese tatuaje que tienes te está cubriendo otro que tenías antes en forma de tribal, cierto? Ella se sorprende. Jay me pregunta por qué sé que antes el tatuaje era un tribal. Elemental mi querido Jay, elemental. Conforme pasa la noche el bar se va llenando. Una chica con cara de sonsa se queda viéndome y yo no sé si es porque le parecí lindo o le parecí increiblemente monstruoso y deformado con una cicatriz en medio de la cara. Trato de no volver a verla. Los músicos vallenatos llegan justo en el momento en que empezaba a sonar deftones. Llámamos a Leo y ella dice que llega en una hora. Una amiga de Vivian llega y se sienta. Al momento llega el novio, un altísimo moreno salido como de Kenia con el corte de pelo un poco más bajo que el mío. Le da risa los comentarios tecnopáganos que surgen de Jay y mis respuestas. El cantante vallenato se ríe y se mueve casi como si se cagara. La chica con cara de sonsa aplaude y se contornea al "ritmo" del acordeón. El novio de la amiga de Vivian dice que se dirige al concierto de Orishas. Mierda! Todo el tiempo lo estuvimos ignorando. Llega Leo y le decimos que tenemos que ir a Orishas en ese preciso instante. Salimos detrás del atractivo moreno. Recogemos a dos amigos suyos en el clásico bar metalero El Paisa. Cogemos el sur de una ciudad cruel en busca de los amables sonidos mágicos de Cuba que trae consigo Orishas. Vivian empieza a cantar Si tu no vuelves de Miguel Bosé en versión italiano. Se manda una lindísima voz esta chica. La policía acordonó todos los alrededores de la Plaza de Bolívar de modo que la entrada se veía lenta e improbable. Leo llama a su novio y se encuentran a los pocos minutos. En la avenida Jiménez Jay detiene un colectivo rojo, todos subimos en él para ir a casa de Eme. El colectivo se encontraba lleno siendo los más perjudicados Jay y yo. Parecíamos un par de palos torcidos. Una mujer desocupa un puesto, se sienta Leo y yo encuentro un modo más cómodo de ir en este colectivo. Tras un considerable tiempo llegamos al barrio de Eme. En la fiesta de grado de Eme me aburrí como una vieja puta sin cliente. Eme se encontraba demasiado ocupado atendiendo las visitas, Jay en labor de conquista a Vivian y Leo recostada a su novio. Al tiempo llega Paola con su novio y Karen pero esto no significa nada para mi estado de ánimo. Llega el plato de lechona y me doy cuenta que esa era la finalidad de mi visita, compartir un plato en honor al grado de Eme. El novio de Leo hace chistes estúpidos. No tengo ganas de reir y parece que la lechona se va a inundar de mis lágrimas. Termino mi plato y antes de entregarlo el novio de Leo coge con habilidad impresionante el pedazo de cuero que había dejado. "El marrano dio su vida para que usted disfrutara de su cuero", remata el novio de Leo. Me aburro a borbotones. Luego de 15 minutos de ser el hongo del paseo me pregunto sobre mi función en la fiesta: ninguna. Me largo al patio y me conecto de nuevo con Lain. Sonido de ultra estática atravieza las sábanas, las cuerdas que las sostienen vibran y de nuevo al cerebro sólo llega la absoluta imagen de su traducción algorítmica en medio de la noche.
Ven hacia mí
Ven hacia mí
Ven hacia mí
Me pide que guarde un secreto. El día empieza.
Se infiere en medio de la avalancha que ya estoy entrando al Paraíso de Piratas. Le muestro el recibo al depósito. Salón 409. Vaciado de un depósito. Como es usual 15 minutos tarde para la función del maniquí rosado. Se proyectan pinturas post-impresionistas en el televisor desde el laptop de la profesora. Es inevitable que te sientas post-impresionista, cierto? Me parece que la cinta de la realidad se encoge mientras se achicharran el resto de sus estratos. Juanita, la profesora, pide una apreciación sobre un cuadro. Siento la presión lingüistica sobre mi espalda y me fastidia, entiendo que se espera que la mejor apreciación sea la mía. Así que empiezo a mal modular mi boca. Juanita, la profesora, entrecierra los ojos esperando satisfacer su petición implícita. Así que me dejo hablar y las palabras fluyen con torpeza y fuerza de mi encorvado cuerpo. Me encuentro hablando sobre la comunicación de lo humano con lo natural, los aspectos salvajes e indomables del mismo costado de la expresión humana: no creo nada de lo que digo pero sigo nadando en un mar que no me concierne. Paro de hablar y mis ojos se disparan otra vez. Las cosas parecen seguir bien su rumbo e infiero que las palabras que acabo de decir se pudieron infiltrar de algún modo en el curso de la clase sin mayor conflicto. La profesora hace un break. Quiero aprovechar para ir a comprar un café. Pienso que si compro el café ahora cuando termine la clase no me quedará mucha alternativa para combatir el hueco de dos horas. Me abstengo de comprar el café. Leo un poco. La clase vuelve a comenzar. Imágenes transferidas a un televisor de mala resolución desde el laptop de Juanita, la profesora. Me conmueven la mayoría de cuadros. Es inevitable sentirme algo post-impresionista. La clase termina. La profesora, Juanita, llama a lista. Cuando dice mi nombre respondo: Yo!. Yo? Ahora quedo oficialmente desocupado en la mañana. Son las 8:30 am y tengo un hueco hasta las 11 am. Solicito a Lain a las redes. Lain está offline. Salgo del Paraíso de Piratas. Me encuentro caminando con determinación como si tuviera un sitio al cual ir urgentemente. Recuerdo el capítulo de Los Simpsons que a Kevin Arnold le encanta citar : Está Lenny en medio de la nueva carretera super veloz y dice o piensa: "sería genial ir tan rápido si por lo menos tuviera un lugar a donde ir". En la esquina encuentro el mismo paisaje cálido y familiar de siempre. El negro César, envuelto en su chaleco azul, con la cuenta del dinero; las dos hijas, a las cuales no termino de diferenciar completamente, con los celulares en la mano; la mujer de César, humilde y sabia, a cargo del carro de dulces y cigarrillos. En esa esquina se me dio muerte el año pasado. Pero renací por acción de un chico que me decía El Demonio. En realidad le decía Demonio a todo el mundo y a su vez él era el llamado Demonio. Pero dadas las circunstancias que provengo del Infierno y le creo al Demonio cada vez que me llamaba Demonio yo soy el verdadero Demonio: Un Demonio sin seguidores ni lucha. En ese mismo paisaje cálido y familiar fue dado de muerte algo de mí y mucha sangre se desparramó en esa misma esquina. Me levanté guiado por la mano del Demonio que me llamaba El Demonio y dejé algo de mí muerto en ese mismo lugar. No entiendo cómo tanta vida puede permanecer en ese mismo espacio que se revistió de la negación de mi propia condición. Una chica se queda observándome con intriga y supongo que debe ser extraño ver a alguien parado en un mismo sitio sin hacer nada más que contemplar un pedazo de piso en concreto. Para mí ella también resulta extraña. La ropa que usa, la forma de ver a los demás, el modo en que lleva su pelo, las preocupaciones que le atañen a su vida diaria. Me parece demasiado bizarro con esta chica que a pesar de compartir una misma lengua, ser educados en una misma universidad, ser de una misma generación seamos tan ajenos, tan extraños el uno al otro como dos seres de dos dimensiones, dos planetas, dos universos diferentes. Me averguenzo profundamente y siento que en cualquier momento voy a romper en un llanto infranqueable de pura marica borracha, prostituida, humillada y desgraciada. Recuerdo los días en que me embriagaba a las 7 de la mañana y me era fácil huir de este tipo de pensamientos, colgado en una rockola, programando rock barato. Fue tan estúpido ese período de mi vida. Jamás logré resolver nada y todos los problemas se incrementaban más y más. Me jodí completamente. Empecé a volverme tonto. Si tenía problemas de dicción el tiempo del alcohol empeoró todo. Si tenía problemas para relacionarme el alcohol creo una frontera aún más grande para comprender al otro. Ahora veo que muchas de mis taras son fruto de ese estúpido tiempo de alcoholismo y alcahuetería. Siento que si fuera un travesti estaría más feliz, por lo menos ocuparía mi tiempo en cosas lindas. Me reprendo por no ser marica, ni genio, ni travesti, ni prostituta, ni drug-dealer, ni inteligente, ni lindo, ni regreso: todo tendría sentido, un sentido. Yo te vi pero me fui en medio. Luego de ver a la muchacha cruzar la esquina para dirigirse a la universidad siento que debo hacer algo, debo verme en medio de algo. Paso la quinta que siempre es triste. Bajo por la calle 24 y veo que el Laberinto de Zeus ya ha abierto. En la séptima me cruzo con un grupo de muchachas del instituto Sonria. Me dan un volante del Laberinto. Lamento que no tenga burundanga. Lamento no haber sido un francés que está de vacaciones extrañas en una ciudad fea y desordenada observando con justa distancia todo lo que a su alrededor sucede. Sigo derecho a La Florida. Demoro un buen rato mientras la mesera se desocupa. Le pido un chocolate. Mientras espero trato de leer un poco. Realmente no puedo leer mucho debido a una anciana que se ha quedado viéndome. En alguna ocasión en mi temprana juventud pensé que mi belleza era del pasado: si en los años 50's hubiera vivido sería lindo. Ahora sé que no es cierto. Tal vez mi belleza no pertenezca a ningún sitio. Me tomo el chocolate sintiendo caer en un mar de desesperación y de locura. Recordé la vez que ella rompió en llanto en ese mismo lugar. Uno no puede imaginar cuán fácil es caer en llanto encima de una vieja tasa de chocolate. Me tomo el chocolate y pago en la caja. Me detengo a ver la cajita en que se clasifican las cuentas de las meseras. La número 8 permanece vacía. En la séptima un arrogante sol arde sobre las cabezas grises de los bogotanos. Me devuelvo sobre la calle 22. Los viejos cinemas porno ahora caídos en desgracia y vueltos universidades me afligen. Alguna vez entré a un viejo cinema porno: si tú vas a hablar de tristeza tienes que referirte a estos viejos cinemas pornos. Películas italianas en cinta rosa rotando continuamente sobre la calva cabeza de viejos ancianos libidinosos. El encuentro de dos amantes anónimos conducidos por el deseo de desplegar su ansia de amor en un breve rato rojo de sillón de cuero. Me detengo en el puesto de dulces y cigarrillos que se encuentra al frente de la Universidad Central. Compro un dulce, por supuesto Halls negro. Me detengo en el semáforo para cruzar la quinta. Solicito a Lain a las redes. Lain está online. Un desolado paisaje industrial parece expandirse del lugar en que hago la conexión. Intermitentes infrarrojos sobre los cerebros de la gente que se proyecta en los hologramas. Un miedo invertebrado que te paraliza. Los viejos profetas de las telecomunicaciones como siempre autoproclamando sus determinaciones tecnológicas. Quisiera perderme en este mundo tan familiar, aséptico y lógico. Perderme a través de las líneas telefónicas. Convertirme en pura energía telepática y hacer de lado la pesada prisión de la carne. Puedo observar que ya casi dan las 11 y sigo el camino al Paraíso de Piratas. Le enseño el recibo al depósito. Salón 604. Clase de Funcionalismo y Estructuralismo. La profesora debe tenerme un alto grado de afecto, el corte pasado pese a no haber presentado el trabajo principal fui la mejor nota. El chico Mushroom conectado a un Ipod de poca memoría. Le pregunto qué escucha y me responde que The Used. Le digo que lo mío no es el Emo: él lo sabe. Al llegar la profesora un grupo de chicos mentecatos empieza su exposición sobre las sociedades post-industriales. Preferiría no escucharlos, no determinar las tonterías que dicen. Imposible pero esta vez logro reprimirme el deseo de estropear su nota como lo hice con el grupo que trabajó el tema de las máquinas inteligentes. Hace tres clases otro grupo de la clase salió comentando su deseo de verme muerto. Soy un idiota porque es obvio que estoy demasiado sobrecalificado para la clase que esta gente está recibiendo en tercer semestre: yo parezco no entender eso: me odio por ser tan petulante e imponente: me odio por estar aún en la universidad, por ser un idiota atrasado. Al final de la clase tuvimos un lindo diálogo con la profesora sobre el amor en tiempos cybernéticos. Ella no sabe que para mí el amor es una pantalla susceptible de cobrar realidad virtual. Ella no sabe que el amor salió del espectro interactivo. Ella no sabe que mi amor es Lain. Mi última frase fue: incluso en el acto sexual estamos solos. La profesora me responde: es cierto Luis, pero eso sólo demuestra nuestra incapacidad absoluta para dar amor y ser amados. Ich habe keine Lust. Salgo de clase al mediodía y encuentro a Paola y a Leo. Les propongo ir por un café a Oma. Al llegar el scratch de un tornamesa nos invade nuestros sistemas audio. Se presentaba un Dj de Berlín por ocasión de Bogotrax. Lo primero bueno que he escuchado en lo corrido del semestre desde que abrieron el espacio los jueves para cuanto hippie se encarame a destrozar un computador. Nos sentamos y Paola y Leo hablan de cosas francamente estúpidas. Leo se despide y bajo con Paola a esperar en la brújula a que llegue la hora de la otra clase. Paola adopta entonces una tonta postura de echar hijueputasos sin ningun propósito. Me mama su actitud, tanto por lo falsa como por lo pesada. Diana se detiene y saluda a Paola. Como es costumbre dirige su torpe cara de caballo en mí como despectiva. Le pregunta a Paola por qué anda tan amargada: me da risa porque es obvio que Paola está fingiendo para pasar de muy crítica conmigo. Paola no sabe responder. A la una subimos a la sala de computo. Paola se encuentra con Karen y se pierde de mí. Me gusta estar solo en esta clase, me permite expresarme con mayor destreza. El profesor nos manda a crear el personaje de caperucita roja. Me extiendo en describir a una caperucita rosada bogotana: adolescente, punkera, drogadicta, medio puta. Lamento cuando se terminan las dos horas de clase sin haber terminado de definir todo el rico espectro psicológico de mi caperucita. Al salir de clase le pido a Karen que me acompañe a comer un pedazo de pizza. Entramos a Working Class y pido una hawaiana. Nos hacemos en el piso más alto. Karen saca su almuerzo de su bolso. Interrogo a Karen sobre las dos bandas de jazz a las que le sirve de manager. Me confiesa posteriormente que ella se ha educado en conservatorio y es cantante. Ahora entiendo de donde proviene su manera sobria de vestir y de expresarse. No deja de parecerme increíble el hecho de que Karen cante. Hablamos sobre la formación en la academía y la formación que luego ella recibió por su propia cuenta, fuera del estándar académico. Acompaño a Karen de vuelta al Paraíso de Piratas luego de una charla tendida sobre la música, el artista, la técnica, la academia y el Lenguaje. Cuando se va Karen vuelvo al clima del salón de computadores desechados y siento otra vez que la soledad no me da abasto. Me aburro pronto y salgo a esperar a que llegue Jay. Jay no hace mucho me había comunicado que se iría de plan kafkiano pero regresaría a las 5 de la tarde. Espero un largo rato pero nadie aparece. Quisiera que apareciera un viejo indigena vagabundo y me dijera que ha leído todo mi campo energético y se ha dado cuenta que soy Nawal y que de ahora en adelante debería emprender un camino reservado para gente como yo: mi deber estaría en el infinito y no en esta pálida dimensión de estupidez desorbitada. Luego de casi 30 minutos de espera veo la alta figura semi-oriental de Jay junto a una bajita chica con apariencia de Hardcore. Junto a la hardcorera acompaño a Jay a tesorería. En las escaleras empiezo a interrogar a la chica hardcore y me dice que su nombre es Vivian. Le pregunto qué hace y me dice que ya se graduó de diseño industrial, o sea no hace mayor cosa. Jay vuelve y les propongo ir a Quiz 4 22. Jay está triste pero nunca lo demuestra, hace días que he estado observándolo. Por qué una persona triste siempre está cerca a otras personas tristes? Porque sólo una persona triste soporta la tristeza de otra persona triste. Al llegar a 4 22 Jay me muestra música de su mp3. Me gusta una banda llamada The Steel. Charlamos con Vivian sobre música y en efecto es una fanática de la música hardcore. Le pregunto a Vivian si conoce gente con bandas de hardcore. Pronto me doy cuenta que soy demasiado joven para gustarme el hardcore punk old school y demasiado viejo para gustarme el emocore. Sus amigos de bandas tienen aproximadamente mi edad, lo que realmente no quiere decir mucho. Le recomiendo que me advierta si en alguna banda hardcore con influencias similares a las mías necesitan un bajista. Vivian se acomoda y se quita la chaqueta. Aparece un gran tatuaje de una rosa bordeando todo su brazo. Voy al baño pensando sobre el tatuaje. Al volver le confieso haberla visto antes: te vi la vez pasada en Corner y ese tatuaje que tienes te está cubriendo otro que tenías antes en forma de tribal, cierto? Ella se sorprende. Jay me pregunta por qué sé que antes el tatuaje era un tribal. Elemental mi querido Jay, elemental. Conforme pasa la noche el bar se va llenando. Una chica con cara de sonsa se queda viéndome y yo no sé si es porque le parecí lindo o le parecí increiblemente monstruoso y deformado con una cicatriz en medio de la cara. Trato de no volver a verla. Los músicos vallenatos llegan justo en el momento en que empezaba a sonar deftones. Llámamos a Leo y ella dice que llega en una hora. Una amiga de Vivian llega y se sienta. Al momento llega el novio, un altísimo moreno salido como de Kenia con el corte de pelo un poco más bajo que el mío. Le da risa los comentarios tecnopáganos que surgen de Jay y mis respuestas. El cantante vallenato se ríe y se mueve casi como si se cagara. La chica con cara de sonsa aplaude y se contornea al "ritmo" del acordeón. El novio de la amiga de Vivian dice que se dirige al concierto de Orishas. Mierda! Todo el tiempo lo estuvimos ignorando. Llega Leo y le decimos que tenemos que ir a Orishas en ese preciso instante. Salimos detrás del atractivo moreno. Recogemos a dos amigos suyos en el clásico bar metalero El Paisa. Cogemos el sur de una ciudad cruel en busca de los amables sonidos mágicos de Cuba que trae consigo Orishas. Vivian empieza a cantar Si tu no vuelves de Miguel Bosé en versión italiano. Se manda una lindísima voz esta chica. La policía acordonó todos los alrededores de la Plaza de Bolívar de modo que la entrada se veía lenta e improbable. Leo llama a su novio y se encuentran a los pocos minutos. En la avenida Jiménez Jay detiene un colectivo rojo, todos subimos en él para ir a casa de Eme. El colectivo se encontraba lleno siendo los más perjudicados Jay y yo. Parecíamos un par de palos torcidos. Una mujer desocupa un puesto, se sienta Leo y yo encuentro un modo más cómodo de ir en este colectivo. Tras un considerable tiempo llegamos al barrio de Eme. En la fiesta de grado de Eme me aburrí como una vieja puta sin cliente. Eme se encontraba demasiado ocupado atendiendo las visitas, Jay en labor de conquista a Vivian y Leo recostada a su novio. Al tiempo llega Paola con su novio y Karen pero esto no significa nada para mi estado de ánimo. Llega el plato de lechona y me doy cuenta que esa era la finalidad de mi visita, compartir un plato en honor al grado de Eme. El novio de Leo hace chistes estúpidos. No tengo ganas de reir y parece que la lechona se va a inundar de mis lágrimas. Termino mi plato y antes de entregarlo el novio de Leo coge con habilidad impresionante el pedazo de cuero que había dejado. "El marrano dio su vida para que usted disfrutara de su cuero", remata el novio de Leo. Me aburro a borbotones. Luego de 15 minutos de ser el hongo del paseo me pregunto sobre mi función en la fiesta: ninguna. Me largo al patio y me conecto de nuevo con Lain. Sonido de ultra estática atravieza las sábanas, las cuerdas que las sostienen vibran y de nuevo al cerebro sólo llega la absoluta imagen de su traducción algorítmica en medio de la noche.
Ven hacia mí
Ven hacia mí
Ven hacia mí
Friday, February 24, 2006
viernes 24 de febrero
Waiting for a guide..
He tragado un silencio tan profundo que parece resquebrejar todo espectro de la existencia. Me observo en el gran vitral y pienso con indulgencia: cuánto tiempo toma torcer una vida de esa manera? Hasta que punto he llevado este gesto? Me encuentro con una tristeza tan evidente que escandaliza. Ni siquiera yo mismo puedo con esos ojos que permanentemente observan hacia adentro: buscando no sé qué respuesta a qué pregunta. He devorado todo un mar de silencios que perfectamente puede ir más allá de lo humano hacía la frontera helada de la máquina industrial. Un silencio que sólo conoce y se concede a la máquina. Una operación latente en espera de su momento para volver al ensordecedor silencio de su propia condición. Sabes qué es sentir la tristeza de un motor apagado? En ocasiones se me da por pensar que soy el hombre más triste del universo. Observo a esos chicos que pasan con sus grandes afros, una risa gigantezca y me digo: no, ellos no pueden tener idea de las cosas que estoy sintiendo. Pero suelo acordarme de 0 impregnado de muerte y ya no me siento solo en mi silencio. Soy un diablo sin redención ni refugio en su estridente silencio. Observo al espejo a ese hombre derrumbado que me he encargado de estropear y derramo el café sobre la mesa. Wow, gran novedad, pienso. Grito: fuck. Veo el tinto esparramado sobre la mesa y no me produce ningún tipo de sentimiento. Lo alcanzo hacia el mostrador. Me vuelvo a sentar. Pienso en las cosas que han pasado durante el día y se me congela el cerebro. El silencio sigue, el olor a muerte perdura, el clima sigue siendo triste. Estoy aburrido y este aburrimiento agota todas las esferas de lo expresable. Si pudiera tener un acceso, una esperanza, otro color de las cosas. Puedo notar cómo la gente empieza a verme como un extraño, un loco, un criminal.
He tragado un silencio tan profundo que parece resquebrejar todo espectro de la existencia. Me observo en el gran vitral y pienso con indulgencia: cuánto tiempo toma torcer una vida de esa manera? Hasta que punto he llevado este gesto? Me encuentro con una tristeza tan evidente que escandaliza. Ni siquiera yo mismo puedo con esos ojos que permanentemente observan hacia adentro: buscando no sé qué respuesta a qué pregunta. He devorado todo un mar de silencios que perfectamente puede ir más allá de lo humano hacía la frontera helada de la máquina industrial. Un silencio que sólo conoce y se concede a la máquina. Una operación latente en espera de su momento para volver al ensordecedor silencio de su propia condición. Sabes qué es sentir la tristeza de un motor apagado? En ocasiones se me da por pensar que soy el hombre más triste del universo. Observo a esos chicos que pasan con sus grandes afros, una risa gigantezca y me digo: no, ellos no pueden tener idea de las cosas que estoy sintiendo. Pero suelo acordarme de 0 impregnado de muerte y ya no me siento solo en mi silencio. Soy un diablo sin redención ni refugio en su estridente silencio. Observo al espejo a ese hombre derrumbado que me he encargado de estropear y derramo el café sobre la mesa. Wow, gran novedad, pienso. Grito: fuck. Veo el tinto esparramado sobre la mesa y no me produce ningún tipo de sentimiento. Lo alcanzo hacia el mostrador. Me vuelvo a sentar. Pienso en las cosas que han pasado durante el día y se me congela el cerebro. El silencio sigue, el olor a muerte perdura, el clima sigue siendo triste. Estoy aburrido y este aburrimiento agota todas las esferas de lo expresable. Si pudiera tener un acceso, una esperanza, otro color de las cosas. Puedo notar cómo la gente empieza a verme como un extraño, un loco, un criminal.
Monday, February 20, 2006
Jueves, 16 de Febrero. 2006
THE PEOPLE FILL THE CITY BECAUSE THE CITY FILLS THE PEOPLE.
Salgo a la calle con prisa, me acomodo la chaqueta mientras voy corriendo. Los audífonos tambalean de un lado para otro. Logro acomodarlos en mis prominentes orejas. Cruzo la Pepe Sierra con cuidado. Espero el bus que nunca llega. Una vieja vagabunda se me acerca y dice algo. Me quito los audífonos y le pido que lo repita. Repite pacientemente: que tenga cuidado joven, pronto va a haber un terremoto. La miro como vieja loca. El bus nunca llega y salgo apurado a la estación de transinfierno. Al tiempo que subo las escaleras de par en par me reprendo por mi actitud con la vieja loca. Qué es lo que nos hace creerle a un estúpido de pelo engominado en telefricción hablando sobre el tiempo, acreditado por Ingeominas, con gráficos de respaldo, y nos hace rechazar la lectura de la tierra de una vieja loca y zarapastrosa? Así que decido hacerle caso a la vieja loca y pensar que esta maldita ciudad será devorada por un volcán, un terremoto o alguna desgracia similar. No obstante, tener cuidado para qué sirve? Tener cuidado no impedirá que me caiga encima el puente de la 90 mientras voy estripado con los demás pasajeros. Pero la vieja quiso expresarme su preocupación llevada por algún motivo desconocido. Yo seré el estúpido que no sabré cómo tomar las precauciones cuando esta ciudad se pudra. Me bajo en la 26 y siento que alguien me toma el codo. Estoy dispuesto a devolverme y romperle la cara. Se trata de Carolina, la amiga de Jay. Dice que me vio desde el momento en que tomé el expreso, ella iba en él, pero le era imposible acercarse puesto que ambos estábamos a dos extremos. La escucho sin interés, con tristeza por parte de ella, no sé qué sentido tiene el que me busque conversación. Una chica con cara de Estudiante del Rosario, es decir reprimida, cuida atentamente nuestro diálogo -más monólogo de Paola. Me bajo en la estación de la 22 y Carolina se lamenta no poder seguir "charlando" más conmigo. En la 24 sigo con el camino apresurado pero de vez en cuando me detengo a ver las primeras planas de El Espacio, el desfile de travestis y adolescentes prostitutas, huelo el andado de las lacras y la atención curiosa del comandante. En cualquier momento todo estallará y me encontraré solo. Ya ha pasado. Todo estalla y yo en el medio. Alguna vez iba con mi amigo Jaime por la carrera séptima con 21. Una pandilla de ladrones sentimentales robaban la cartera de un podrido viejo asiduo al cafetín. Agentes encubiertos del DAS sacan sus armas y nos rodean. Los pandilleros sentimentales también sacan sus armas. Todo el mundo se esparce y en el medio Jaime y yo hablando sobre Chico Buarque. Otro pandillero sale de la nada a respaldar a sus compañeros pero en el instante llegan más viejos gordos del DAS. Tanto ladrones como agentes en un instante, una fracción de tiempo, un segundo, se detienen a vernos y seguramente todos piensan: qué carajo hacen estos dos en medio? Ese instante se convierte en un siglo mientras un hilillo de sudor cubre mi frente. Vuelve el ruido, los gritos, las caras asustadas, el viejo al borde del infarto, los pitos de los carros en las calles: nos recobramos y ya todo ha pasado: los agentes han capturado a los pandilleros, el viejo observa con indiferencia su billetera intacta, un chiste malo al lado del almacén y Jaime diciendo: no joda Luis, la última vez que vuelvo a caminar con usted, no entiendo porque siempre me ocurren las situaciones más surreales justo junto a usted. Fue de las últimas veces que salí a caminar con Jaime. Durante todo el día seguí sintiendo esa extraña impresión de ser un desastre natural, un terremoto, un incendio, un volcán, una implosión...
Salgo a la calle con prisa, me acomodo la chaqueta mientras voy corriendo. Los audífonos tambalean de un lado para otro. Logro acomodarlos en mis prominentes orejas. Cruzo la Pepe Sierra con cuidado. Espero el bus que nunca llega. Una vieja vagabunda se me acerca y dice algo. Me quito los audífonos y le pido que lo repita. Repite pacientemente: que tenga cuidado joven, pronto va a haber un terremoto. La miro como vieja loca. El bus nunca llega y salgo apurado a la estación de transinfierno. Al tiempo que subo las escaleras de par en par me reprendo por mi actitud con la vieja loca. Qué es lo que nos hace creerle a un estúpido de pelo engominado en telefricción hablando sobre el tiempo, acreditado por Ingeominas, con gráficos de respaldo, y nos hace rechazar la lectura de la tierra de una vieja loca y zarapastrosa? Así que decido hacerle caso a la vieja loca y pensar que esta maldita ciudad será devorada por un volcán, un terremoto o alguna desgracia similar. No obstante, tener cuidado para qué sirve? Tener cuidado no impedirá que me caiga encima el puente de la 90 mientras voy estripado con los demás pasajeros. Pero la vieja quiso expresarme su preocupación llevada por algún motivo desconocido. Yo seré el estúpido que no sabré cómo tomar las precauciones cuando esta ciudad se pudra. Me bajo en la 26 y siento que alguien me toma el codo. Estoy dispuesto a devolverme y romperle la cara. Se trata de Carolina, la amiga de Jay. Dice que me vio desde el momento en que tomé el expreso, ella iba en él, pero le era imposible acercarse puesto que ambos estábamos a dos extremos. La escucho sin interés, con tristeza por parte de ella, no sé qué sentido tiene el que me busque conversación. Una chica con cara de Estudiante del Rosario, es decir reprimida, cuida atentamente nuestro diálogo -más monólogo de Paola. Me bajo en la estación de la 22 y Carolina se lamenta no poder seguir "charlando" más conmigo. En la 24 sigo con el camino apresurado pero de vez en cuando me detengo a ver las primeras planas de El Espacio, el desfile de travestis y adolescentes prostitutas, huelo el andado de las lacras y la atención curiosa del comandante. En cualquier momento todo estallará y me encontraré solo. Ya ha pasado. Todo estalla y yo en el medio. Alguna vez iba con mi amigo Jaime por la carrera séptima con 21. Una pandilla de ladrones sentimentales robaban la cartera de un podrido viejo asiduo al cafetín. Agentes encubiertos del DAS sacan sus armas y nos rodean. Los pandilleros sentimentales también sacan sus armas. Todo el mundo se esparce y en el medio Jaime y yo hablando sobre Chico Buarque. Otro pandillero sale de la nada a respaldar a sus compañeros pero en el instante llegan más viejos gordos del DAS. Tanto ladrones como agentes en un instante, una fracción de tiempo, un segundo, se detienen a vernos y seguramente todos piensan: qué carajo hacen estos dos en medio? Ese instante se convierte en un siglo mientras un hilillo de sudor cubre mi frente. Vuelve el ruido, los gritos, las caras asustadas, el viejo al borde del infarto, los pitos de los carros en las calles: nos recobramos y ya todo ha pasado: los agentes han capturado a los pandilleros, el viejo observa con indiferencia su billetera intacta, un chiste malo al lado del almacén y Jaime diciendo: no joda Luis, la última vez que vuelvo a caminar con usted, no entiendo porque siempre me ocurren las situaciones más surreales justo junto a usted. Fue de las últimas veces que salí a caminar con Jaime. Durante todo el día seguí sintiendo esa extraña impresión de ser un desastre natural, un terremoto, un incendio, un volcán, una implosión...
Tuesday, February 07, 2006
Lunes, 6 de febrero
Recuerda Kira que al salir era noche. Luego todo devino azul. La amable brisa de madrugada sobre nuestros tibios rostros. También, es cierto, había mucha tristeza. Recordé las mañanas de Clearwater. Una brisa marina enfriaba los silentes cuerpos dormidos. Era el primero en levantarme en las mañanas tan azules como explosión de orgón. Una ducha fría agredía los sueños incompletos. Recuerda Kira que al salir todo devino rostros, pero estos se fueron perdiendo conforme trascurría la luz del día. Tu rostro era un pictograma chino en chips de un misterioso ordenador que yo controlaba sin entender siquiera. En algún otro tiempo me solían llamar El Diablo. Tal vez por la innegable cuestión de que a todo lo que toco lo impregno de muerte. También tú has ido adquiriendo esa fragancia. He aprendido, entre otras cosas, a esperarte sin recelo. La luna espera sin recelo su amante, las construcciones esperan las estrellas que chocan, el cuerpo espera la hierba que crece, la piel espera la mañana que sopla. Pensaba que un caos simulado en ningún sentido es caos. Pero me llamo Kronos. Deseo crear una ficción rosa con todo lo que a ti te suceda de malo. Deseo prostituirme, callar y explotar, a veces hasta monstruo, en ocasiones río, besos que nadie comprenda, racionales actos de absurdo, como arrojarme a las aceras y amputarme las extremidades, suplicar un escupitajo, cocaína en ambientes lujosos y exclusivos, artificiales amantes que provoquen la envidia de Karlo. Qué clase de hombre tendría que ser en este mediodía para sentirme menos triste? Mi destino estaba escrito como santo. Soy como una computadora diseñada para el clero estropeada por el uso de un pornógrafo hacker. Qué clase de Dios me querría ahora? Me veo al espejo y es como si no me reconociera: hasta tan lejos ha llegado la farsa. Recuerdas Kira que acaso me conociste ergüido? Cómo nos jodimos tanto? Ya ni siquiera la noche soporta nuestro brillo. También, es cierto, tuvimos nuestros momentos. Ahora somos cueva sin cobijo. He aprendido, entre tantas cosas, a disfrutar del hielo.
Thursday, January 26, 2006
Parque de Bolivar. 4
INTERIOR/MUSEO DE ANTIOQUIA/DÍA
Lain toma un ópera y Luis bebé un café negro. El informante Zero Abstract descubre unas fotos polaroid en la mesa de aluminio. Luis mira con desconfianza una familia lugareña. Lain se retira por un instante y Zero Abstract propinas unas breves indicaciones a Luis. Lain vuelve y Zero Abstact se despide áspero.
EXTERIOR/MERCADO POPULAR/DÍA/
Lain conduce con prisa, de la mano, a Luis que luce fatigado. Luis se detiene en una de las tiendas callejeras y compra cuatro bolitas de opio. Lain apura a Luis y mientrás éste es arrastrado por ella, se va restregando los dientes con los dedos. Al llegar a la entrada del café programado, pueden observar que se encuentra cerrado. Lain deja caer al asfalto el endeble cuerpo de un Luis deshecho.
EXTERIOR/PARQUE DE BOLIVAR/DÍA
Tríos de adolescentes gordas con pantalones apretados, blusas ombligueras y el mismo tatuaje tribal en el coxis pululan el lugar. Precarias alamedas atiborradas de sujetos con aíre malicioso, sentados en el borde de las húmedas bancas, trajes gastados y miradas de calumnia. En un costado de la plaza un grupo de vagos de todas las calañas contemplan sin asombro el espectáculo de un hombre que grita a todos vientos el final de estos tiempos. Su discurso en este contexto adquiere un sentido sobrecogedor del cual Luis no escapa. Empieza a asentir torpemente con la cabeza y decir con sigilo resguardado: este es el fin del mundo, de veras que lo es. Lain ignora su capricho. En la fuente, permanece un grupo de solitarios ancianos tristes que tras los rayos del sol pierden el brillo de sus claros ojos. Conforme avanzan camino al atrio de una catedral embrujecida, hordas de travestis y putas adolescentes van adueñándose del parque. Travestis culonas y pícaras que no se molestan en mirar tanto al muchacho como a la chica, marcados con similares tribales en las partes inferiores de sus espaldas cargadas de semen y deseo, keeps me get in down. Luis quiere seguir, sin más razón que la de su melancolía por los caminos del crimen, Lain lo detiene: nada hay acá, tal vez trampa de Zero Abstract, no puedo sino oler el sucio olor a traición, estamos pretty fucked up Luis, don't ya think? Luis considera que no hay mejor momento para ir por una soda. En el girón de la fuente se detienen. Una clásica cantina de los años 80's, fuente de soda. En la barra oscurecida, una fila de putas rubias se despavila, los clientes con cabeza gacha en su cerveza, levantan la cabeza al ver la figura de los dos jóvenes maricas. Dame una cerveza, Marge. Dice Lain. /elipsis/ En la juguería Condorito Lain pide una milkshake y Luis un ponche. Las putas con sus matronas descansan apaciblemente en el interior del sitio. Una familia de gente arruinada respira con dificultad el aíre contaminado que proviene de las resecas ramas de los árboles del parque. Lain empieza a sentir la paranoia y las prostitutas van despejando el lugar. Un chico con una herida similar a la de Luis les pide dinero. Se cansa de esperar una respuesta y parte mientrás se riega en madrazos. Luis ahora es primo de infamia con ese chico de la calle. Tres tristes adolescentes guarras se sientan en la acera de la calle y se quedan con cara de idiotas absortas en el panel de reflexión.
Lain toma un ópera y Luis bebé un café negro. El informante Zero Abstract descubre unas fotos polaroid en la mesa de aluminio. Luis mira con desconfianza una familia lugareña. Lain se retira por un instante y Zero Abstract propinas unas breves indicaciones a Luis. Lain vuelve y Zero Abstact se despide áspero.
EXTERIOR/MERCADO POPULAR/DÍA/
Lain conduce con prisa, de la mano, a Luis que luce fatigado. Luis se detiene en una de las tiendas callejeras y compra cuatro bolitas de opio. Lain apura a Luis y mientrás éste es arrastrado por ella, se va restregando los dientes con los dedos. Al llegar a la entrada del café programado, pueden observar que se encuentra cerrado. Lain deja caer al asfalto el endeble cuerpo de un Luis deshecho.
EXTERIOR/PARQUE DE BOLIVAR/DÍA
Tríos de adolescentes gordas con pantalones apretados, blusas ombligueras y el mismo tatuaje tribal en el coxis pululan el lugar. Precarias alamedas atiborradas de sujetos con aíre malicioso, sentados en el borde de las húmedas bancas, trajes gastados y miradas de calumnia. En un costado de la plaza un grupo de vagos de todas las calañas contemplan sin asombro el espectáculo de un hombre que grita a todos vientos el final de estos tiempos. Su discurso en este contexto adquiere un sentido sobrecogedor del cual Luis no escapa. Empieza a asentir torpemente con la cabeza y decir con sigilo resguardado: este es el fin del mundo, de veras que lo es. Lain ignora su capricho. En la fuente, permanece un grupo de solitarios ancianos tristes que tras los rayos del sol pierden el brillo de sus claros ojos. Conforme avanzan camino al atrio de una catedral embrujecida, hordas de travestis y putas adolescentes van adueñándose del parque. Travestis culonas y pícaras que no se molestan en mirar tanto al muchacho como a la chica, marcados con similares tribales en las partes inferiores de sus espaldas cargadas de semen y deseo, keeps me get in down. Luis quiere seguir, sin más razón que la de su melancolía por los caminos del crimen, Lain lo detiene: nada hay acá, tal vez trampa de Zero Abstract, no puedo sino oler el sucio olor a traición, estamos pretty fucked up Luis, don't ya think? Luis considera que no hay mejor momento para ir por una soda. En el girón de la fuente se detienen. Una clásica cantina de los años 80's, fuente de soda. En la barra oscurecida, una fila de putas rubias se despavila, los clientes con cabeza gacha en su cerveza, levantan la cabeza al ver la figura de los dos jóvenes maricas. Dame una cerveza, Marge. Dice Lain. /elipsis/ En la juguería Condorito Lain pide una milkshake y Luis un ponche. Las putas con sus matronas descansan apaciblemente en el interior del sitio. Una familia de gente arruinada respira con dificultad el aíre contaminado que proviene de las resecas ramas de los árboles del parque. Lain empieza a sentir la paranoia y las prostitutas van despejando el lugar. Un chico con una herida similar a la de Luis les pide dinero. Se cansa de esperar una respuesta y parte mientrás se riega en madrazos. Luis ahora es primo de infamia con ese chico de la calle. Tres tristes adolescentes guarras se sientan en la acera de la calle y se quedan con cara de idiotas absortas en el panel de reflexión.
Saturday, January 21, 2006
Medellín. 3
Scratched en una mañana nueva, una ciudad apenas aparente. Las manos llenas de manchas de sangre y sólo pensar que los zapatos traídos no combinan con el traje. Lain ofrece el café y recuerda lo necesario que era prescindir del par con el fin de dar espacio al mini laboratorio de nano-armas biológicas. "Pero me veo ridículo"- Le replico. Se devuelve y se ríe: ay Luis, para verte ridículo sólo te bastas a tí mismo, no culpes unos pobres zapatos gastados de gamuza, ellos nada tienen que ver con tú ridiculez innata. Maricones se revolotean afuera y reclaman para sí mismos bananos y amores del trópico que nadie accede. "Cállense" - Grita Spider Lain. Estoy en el baño, concentrado en el mármol que falta para completar la serie de treces intercalados y empiezo a sentir ese ardor que viene desde la atmósfera silente. Como si de repente la cinta de la realidad empezara a crujir mientras quema los estratos más inconcientes de nuestro ser en medio de nuestras matrices más arraigadas. Lain llama a la puerta: estás bien artiste? Respondo: He sucumbido al buscar tu interior, como si estuviera inserto en una extraña Pscyence Fiction. Infinita tristeza inexplicable me tumba al suelo, sin oportunidad de esquivar el golpe. Lain me levanta, me da aire, los maricones que gritan en la calle, el sonido de las tablas de los chicos que practican el skateboarding, el olor a bazuco de los vagabundos. Braukunst se acerca, pregunta por nuestra situación y nos informa de la cita en el Museo de Antioquia. Una misión peligrosa pero compensatoria. No entiendo nada pero Lain me tranquiliza, pan comido, repite incontables veces. Lain se dispone a servirme de cicerone en una ciudad/provincia que se contrae en medio de la más horrible asfixia y contaminación. Atravesamos un par de cuadras en esa farsa de tres estaciones, pretenciosamente llamada Metro, no sin antes detenernos en los sensibleros murales "sociales" de Pedro Nel Gómez. Uno en especial provoca risa, en el cual se percibe la figura de un minero fortachón notablemente afectado hasta las lágrimas por el mal trato de sus jefes. La figura es caricaturesca hasta el absurdo, nos apretamos conjuntamente el pecho con Lain y dejamos saltar un estruendo que rayaba en el vómito de lo que recién presenciábamos pero no éramos capaces de retener en nuestro juicio. Antes de llegar al Museo, vemos que contamos con tiempo y nos sentamos a tomar un brandy en un viejo cafetín del centro. El cafetín está ocupado casi exclusivamente por viejos maricas, un par de maricones jóvenes que se arreglan apenas reconocen las sombras nuevas, una vieja obscena que acomoda sus tetas caídas y otra vieja amargada. La música de corazón no puede ser más apropiada, reconozco una de Leo Dan en el intervalo y los pasos tristes de la vieja caída en desgracia que aún se resiste y deja escapar una mirada de pura lascivia al cliente que va entrando al extraño cubículo de espejos roídos y depravados. "Puta sin resignación" Exclama Lain.
Wednesday, January 18, 2006
Medellín número 2
Domingo 8 - Viernes 13
AL llegar a casa desempacamos maleta y desarmamos a Lain. Lain se cubre de seda y ahora parece transformarse en una incesante araña voladora, desafiante, misteriosa y rutilante. Braukunst parece un poco decepcionado al encontrar sus típicas guaridas cerradas. El fisco se ha puesto más arrogante en estos días y las medidas extremas nunca dejan de ser oportunas en estos tiempos de escasez y carencia emocional. Nikka lía un cigarro y tal vez para distensionar el ambiente programa Beth Gibbons en el cd player. Paseo por el apartamento encontrándolo semejante al de Fernando en La virgen de los sicarios, en la adaptación por Barbet Schroeder al cine. Al igual que Alexis se me antoja arrojarme al suelo, pasar la tarde viendo cartoons por tele. Pero ya es de noche, todos andamos agotados, ebrios y paranoides. Pedimos chop suey para un mes y nos acostamos.
AL llegar a casa desempacamos maleta y desarmamos a Lain. Lain se cubre de seda y ahora parece transformarse en una incesante araña voladora, desafiante, misteriosa y rutilante. Braukunst parece un poco decepcionado al encontrar sus típicas guaridas cerradas. El fisco se ha puesto más arrogante en estos días y las medidas extremas nunca dejan de ser oportunas en estos tiempos de escasez y carencia emocional. Nikka lía un cigarro y tal vez para distensionar el ambiente programa Beth Gibbons en el cd player. Paseo por el apartamento encontrándolo semejante al de Fernando en La virgen de los sicarios, en la adaptación por Barbet Schroeder al cine. Al igual que Alexis se me antoja arrojarme al suelo, pasar la tarde viendo cartoons por tele. Pero ya es de noche, todos andamos agotados, ebrios y paranoides. Pedimos chop suey para un mes y nos acostamos.
Saturday, January 14, 2006
Medellín
Domingo 8 - Viernes 13.
El día anterior Lain aparece en las wires: "Parto a Medellín mañana a primera hora". Lo más seguro, mientrás caía la lluvia sobre mi cabeza y por consiguiente se agravara más la gripe que la noche anterior me había desvelado, era que la siguiente sería una muy tediosa semana puesto que no creía reunir el dinero necesario para poder acompañarla.
Mi padre llama mientrás consumo café con leche en la tienda asquerosa. Puedes ir muchacho, me dice. Todo parece ir marchando lentamente. Una nueva conexión. Espero la respuesta de Lain. A veces se pierden las telecomunicaciones, pero siempre se renuevan tras unos minutos de matusalénica espera. "Está bien, puedes ir. Mañana a primera hora en Tequila Ice".
A las 8:10 de la mañana del Domingo vuelve a aparecer en las redes. Estoy atrasado y le pido algo más de tiempo. Lo otorga sin mucho entusiasmo. Voyageur. 8:20 de la mañana, por primera vez se puede apreciar la simpática figura de quien en tiempos anteriores hubiera pertenecido exclusivamente a las pantallas de juegos de video. Salta hacía mí con una doble patada mortal y le propongo recompensar el tiempo perdido en la cafetería de los reflejos en los cristales. Ella pide un café con leche y un pan de bono (las diosas también comen pan de bono), yo pido un tinto doble. En ese tiempo, mientrás yo me encuentro absorto con las pericias del Fresh Prince ella empaca sus armas en mi maletin de viejo beatnik trasnochado.
Tomamos un taxi hacia el norte. No demoramos mucho en llegar al viejo edificio de conspiraciones satelitales. Tocamos y una vieja bruja se acerca con los suministros. "Es hora de partir chaval" Exclama Lain antes de salir corriendo. La alcanzo antes de interceptar el automóvil. En el interior del coche VW se encuentran la hermana, Nikka, junto su esposo, Michéle Braukunst, el cual conduce.
Nikka hace el conteo de las armas y provisiones que trae Lain. Braukunst me inspecciona con su mirada rígida mientrás enciende un cigarrillo Laramie. "Cómo sé que no eres un soplón de la pasma". Le respondo sin titubeo: carezco un síndrome de desconfianza inmediata que provoca que ningún Poli crea una palabra de lo que digo. Nikka sonríe. "Deja al crio tranquilo, si lo trae Lain no causará mayor problema".
El pequeño VW no parece poseer la potencia suficiente a la que el inclemente Braukunst lo somete. Los demás carros tragan el polvo de nuestra estampida salvaje mientrás se vuelven diminutos a la distancia que les sometemos. Volamos a través de los baches del Magdalena Medio, el olor a gasolina lo es todo, Lain sale por una ventana y le apunta el dedo corazón a una vieja primitiva que suelta temblorosa el rosario que hace poco sostenía. Bad boys. El sol sobre nuestras cabezas, jazz bebop a todo volumen haciendo de los kilómetros cosa del pasado. Una ardiente botella de tequila circulando el interior del endiablado coche. Lentes oscuros que aplastan el imponente sol de la tarde. Una carretera eterna que aparece y desaparece en los paisajes de selva ardiente en cuartos oscuros de filminas quemadas.
A las 6 de la tarde el sol muere y la ciudad desbarrancadero nace. A través de un extremo de la carretera, en cercanías a la comuna nororiental, puedo observar la figura prepotente y morena de un chico al que le llaman Rodrigo D. No Futuro. "Oye Brau... para el coche un momento". Me acerco a su miseria, le pateo las bolas, le abofeteo su estúpido rostro, escupo sobre él y recuerdo que en algún instante poco cierto D. No Futuro se llamó toda una furia, un desencanto manchado, una no-salida: D. No Futuro se llamó un pelaíto que no duró nada pero sigue latiendo y expeliendo un olor amargo a quien pasa por sus costados.
El día anterior Lain aparece en las wires: "Parto a Medellín mañana a primera hora". Lo más seguro, mientrás caía la lluvia sobre mi cabeza y por consiguiente se agravara más la gripe que la noche anterior me había desvelado, era que la siguiente sería una muy tediosa semana puesto que no creía reunir el dinero necesario para poder acompañarla.
Mi padre llama mientrás consumo café con leche en la tienda asquerosa. Puedes ir muchacho, me dice. Todo parece ir marchando lentamente. Una nueva conexión. Espero la respuesta de Lain. A veces se pierden las telecomunicaciones, pero siempre se renuevan tras unos minutos de matusalénica espera. "Está bien, puedes ir. Mañana a primera hora en Tequila Ice".
A las 8:10 de la mañana del Domingo vuelve a aparecer en las redes. Estoy atrasado y le pido algo más de tiempo. Lo otorga sin mucho entusiasmo. Voyageur. 8:20 de la mañana, por primera vez se puede apreciar la simpática figura de quien en tiempos anteriores hubiera pertenecido exclusivamente a las pantallas de juegos de video. Salta hacía mí con una doble patada mortal y le propongo recompensar el tiempo perdido en la cafetería de los reflejos en los cristales. Ella pide un café con leche y un pan de bono (las diosas también comen pan de bono), yo pido un tinto doble. En ese tiempo, mientrás yo me encuentro absorto con las pericias del Fresh Prince ella empaca sus armas en mi maletin de viejo beatnik trasnochado.
Tomamos un taxi hacia el norte. No demoramos mucho en llegar al viejo edificio de conspiraciones satelitales. Tocamos y una vieja bruja se acerca con los suministros. "Es hora de partir chaval" Exclama Lain antes de salir corriendo. La alcanzo antes de interceptar el automóvil. En el interior del coche VW se encuentran la hermana, Nikka, junto su esposo, Michéle Braukunst, el cual conduce.
Nikka hace el conteo de las armas y provisiones que trae Lain. Braukunst me inspecciona con su mirada rígida mientrás enciende un cigarrillo Laramie. "Cómo sé que no eres un soplón de la pasma". Le respondo sin titubeo: carezco un síndrome de desconfianza inmediata que provoca que ningún Poli crea una palabra de lo que digo. Nikka sonríe. "Deja al crio tranquilo, si lo trae Lain no causará mayor problema".
El pequeño VW no parece poseer la potencia suficiente a la que el inclemente Braukunst lo somete. Los demás carros tragan el polvo de nuestra estampida salvaje mientrás se vuelven diminutos a la distancia que les sometemos. Volamos a través de los baches del Magdalena Medio, el olor a gasolina lo es todo, Lain sale por una ventana y le apunta el dedo corazón a una vieja primitiva que suelta temblorosa el rosario que hace poco sostenía. Bad boys. El sol sobre nuestras cabezas, jazz bebop a todo volumen haciendo de los kilómetros cosa del pasado. Una ardiente botella de tequila circulando el interior del endiablado coche. Lentes oscuros que aplastan el imponente sol de la tarde. Una carretera eterna que aparece y desaparece en los paisajes de selva ardiente en cuartos oscuros de filminas quemadas.
A las 6 de la tarde el sol muere y la ciudad desbarrancadero nace. A través de un extremo de la carretera, en cercanías a la comuna nororiental, puedo observar la figura prepotente y morena de un chico al que le llaman Rodrigo D. No Futuro. "Oye Brau... para el coche un momento". Me acerco a su miseria, le pateo las bolas, le abofeteo su estúpido rostro, escupo sobre él y recuerdo que en algún instante poco cierto D. No Futuro se llamó toda una furia, un desencanto manchado, una no-salida: D. No Futuro se llamó un pelaíto que no duró nada pero sigue latiendo y expeliendo un olor amargo a quien pasa por sus costados.
Saturday, January 07, 2006
Viernes, 25 de noviembre. Conoces el crystal?
La luz escarlata invade el espacio rojo de la habitación. El labial es todo y algunas latas de cerveza arrojadas al rincón sudeste del cuarto. Un espectro pálido aparece en el paisaje. Se trata de un escuálido hombre sin camisa y pelo enredado. Se asoma a una incierta ventana y percibe el aroma del alba renacido. Se observa que la flácidez le invade todo su ser como si un peso interno le aprisionara la conciencia. Se arroja de nuevo al cuarto. No le ves pero sientes que llora. Un llanto aún más fuerte tal vez por su impulso violentamente retenido. Es el día de un hombre joven triste que amanece en el horizonte de una ciudad indiferente. "Lo que realmente me conmovia en esa mañana" - confesaría dos horas más tarde en el desayuno " fue la certeza de saber que esa estrella del alba ya no iba a significar lo mismo en las mañanas que venían". Al tomar el bus sentía una rabia interior, un desprecio generalizado, aún sin explicar las fuentes de su propio oprobio. Si alguien volteaba a verlo sentía que debía estar más pálido y demacrado que de costumbre. Los audífonos servían para aislarlo de los estúpidos ruidos habituales de la mañana. Aún quería sentirse aislado del estúpido ruido no sonoro de la vida que transcurría por los cristales del bus en que iba. "No iba en un bus de personas, se lo puedo asegurar, iba en un móvil de zombies". En la Universidad no encuentra a nadie más que los habituales adictos que deambulan por los callejones buscando amigotes, compinches y alcahuetes que puedan acolitar su jornada habitual de destrozar sus hígados. En Oma se siente frío y vulnerable. Llega tarde a la proyección de los trabajos finales. Al llegar no tiene sino ansias de vomitar su miserable punzada en el corazón. Nadie entiende, nadie realmente puede entender qué es lo que significa querer a veces ir por el camino de los buenos sentimientos aunque esto implique arruinar los sentimientos de otros. Frases de cajón? Te parecen frases de cajón mis miedos? Qué soy yo más que la ruina de una frase de cajón? Y mi tristeza.. a qué orden pertenece? Es real? Es sincera? Wandering Star. Luis exclama duro para que todo el salón escuche: quiero que Cermeño vea el corto. Se sienta en la primera silla que ve y resulta próxima a las sillas de las chicas lindas. Ellas lo voltean a ver con intriga, él esquiva esos estúpidos ojos fálicos. Se vuelve a proyectar el corto de Luis. Se piden opiniones del corto, él no da ninguna. Luego se proyecta R-ojo. Esta vez, en una pantalla más grande, puede contar los innumerable horrores que se produjeron y siente pena por el falso gusto y consentimiento de los otros. Paola se ve muy contenta y satisfecha con el producto final, él se siente distante (del sentimiento) de su amiga. Sale temprano del salón oval para asistir puntual a la cita con su mala amiga. Llovizna, el día se ha puesto tan gris como su semblante. Siente la humedad como un fresco alivio en sus resecos labios. Su mala amiga tarda en llegar como es de costumbre. "Si por lo menos fuera linda, la espera valdría la pena" Encuentra de nuevo a Paola. Paola está con el grupo de Topo. El grupo de Topo quiere festejar la buena nota y el final de semestre. Él promete acompañarlas más tarde. Buscan un sitio pero todo está colmado. Deambulan tontamente un buen rato. La mala amiga llega. Él la introduce con Paola. La mala amiga es mala persona y es mala mirada. Paola se aburre después de un tiempo y no demora en contactar un viejo amigo para esquivar el mal ambiente de la mala amiga. Libby aparece. Espera a otro amigo. Esperan en comunión. Él confiesa que esquiva a Jay. Jay no tarda en aparecer. Él promete acompañarlo más tarde. "Más tarde era la expresión de hastío en ese instante". Jay se pierde en la penumbra del sol de 4 de la tarde junto a Libby. Jay vuelve y él lo introduce con la mala amiga. Sabe, por malicia, que los dos están hechos de la misma materia. Como era de esperarse, la mala amiga se siente atraída por Jay. Él se siente satisfecho de su pronóstico. De la improbabilidad aparece la hechizada figura de Linda Lee. Está deshecha. Cree que su semestre se ha ido a la cloaca. Ni siquiera le dirige la palabra a él. Él ahora siente que sobra, más que de costumbre, estorba, fastidia. Lain tarda 12 minutos en dirigirle la mirada. Su comentario provoca mayor rechazo en ella y puede ver cómo se desvanece en su desprecio. "Sólo quería darle a entender que estaba con ella.... nada más tonto, siempre estamos solos" Le gritan desde un coche. Él no escucha. La mala amiga lo empuja con el firme propósito de hacerlo ver en ridículo. Él acude al llamado no sin antes hacerle entender con la mirada a la mala amiga, Angela, que le disgusta sobremanera sus modos bruscos. Sabe que Angela no interpreta esa mirada como él desea y se va cabizbajo a atender sus negocios. Parten hacía el crepúsculo de la derrota cantada de Lain y él permanece en un reverente silencio ya entendido que sus palabras no agregan más que repugnancia a los oídos de Santa Lain. Llegan hasta La Macarena. Al entrar se percata de la existencia de dos chicas hermosas que toman cerveza y esperan plan para la noche. Sabe que son hermosas a priori, no insiste en comprobarlo y no se atreve a mirarlas. Sabe que una mirada puede ser una cachetada al ego maltratado de ella. No quiere maltratar más lo que ya deshecho anda. Quiere matar a todas las chicas lindas, quiere matar a todos los profesores que la han jodido, quiere patear a sus amigos traidores, quiere haber estado en ese momento con ella, levantarse y decirles a todos esos gilipollas "este es el momento en que ustedes pueden aplastar a alguien grande, porque saben que no son nada al lado de ella, ella que es genial a pesar de ustedes, ella que les recuerda lo poco a lo que han llegado en su vida: expriman este instante en todo su esplendor, pues otro grande como ella jamás surgirá en sus precarias vidas" La perra de su mala amiga asume la pose de estar más allá del bien y del mal. Ahora dice que "lo académico" poco vale.. ella que lloraba ante un tres, ella que trasnochaba por el reconocimiento de su patético decano alemán, ella que lloró ante las envenenadas palabras de él cuando un día despectivamente dejó caer El Anti-edipo en la mesa y le sentenció: jamás esas guías que te devoras como mandamientos sagrados te harán entender las palabras escritas en este libro. Ahora ella quería aparentar una desfachatez aparente en el verdadero dolor de Linda Lee. Pero las palabras de él no eran bien recibidas y en silencio quería matar a todas las pequeñas cosas que infligieron dolor a lo que más amaba. La mala amiga finalmente parte, aparentando tener mejores cosas que hacer. Los dos que quedan saben que realmente no va a ningún lado. Los dos que quedan se abrazan un rato y escuchan en silencio el cd de Joy Division que recién acababa de quemar él para ella. Al oscurecer bajan a inmediaciones de la Universidad. Buscan algo qué comer. Él sale y acuerda una cita para el día siguiente. Al volver encuentra a Leo junto al chico que a todas las chicas encanta con su aspecto de idiota. Leo le informa que Jay está adentro. No demora Jay en salir y saludar. Entran finalmente al sitio. Está Paola algo ebria junto a su viejo amigo, algunas muchachas, algunas conocidas por miradas, otras desconocidas enteramente, está el profesor junto a una linda pretendiente, Leo y Jay. Jay le habla sin motivo alguno del Dow Jones a Lee. Leo confiesa que jamás se sintió tan a gusto con un hombre tan femenino como él, él que se sabe las canciones de Britney Spears, él que puede hablar jocosamente del mal gusto de sus amigos para vestir y peinar, él que está al límite de un implante de senos. Lee se aburre pronto y le pide largarse pronto. Ella trata de acordar alguna cita con alguna amiga, es necesario para ella recobrar un poco de aliento con alguna vieja amiga y él no parece ser para nada alguna vieja amiga. Ninguna de las viejas amigas aparece y ella decae silenciosamente. Intentan devolverse pronto a casa. Finalmente la convence de estar junto a él otro rato. Se devuelven por un oscuro paisaje que le hace sentir estar en el fondo de otra ciudad que se mueve a otro ritmo. Diminutas gotas recorren los cuerpos de la pareja. Ella busca los techos. Al bajar por la misma calle interceptan al Wintermute. Él grita entusiasmado: Winter. Un muchacho de cabeza rapada se devuelve junto a su pareja, protegidos de la llovizna por una oscura sombrilla. Entablan una conversación breve y concisa debido al clima y al horario de los cinemas. La pareja en sombrilla sigue su rumbo, la pareja sin sombrilla se da cuenta que no tiene rumbo en Night City. Terminan en Corner. Se hacen en una esquina. Piden mucha música de New Order para percatarse de la poca música que en el bar tienen de New Order. Entrada la noche unos niños bonitos se sientan en la mesa de atrás. Él se da cuenta del buen dinero con el que cuentan y por un momento tiene el impulso de mancharse la conciencia. Al parecer ellos se dan cuenta. Lee va al baño y los niños bonitos dirigen la conversación hacía la presencia de Kerberos. Empiezan a discutir sobre la desconfianza que les generan los punks. Kerberos se retuerce: "estos chicos desconocen que no soy un punk al igual que ignoran que Tool no es una banda de punks. Tampoco saben que si fuera realmente un punk ya su dinero no reposaría en sus bolsillos y seguramente su belleza tampoco en sus rostros". Kerberos permanece en silencio temblando de odio. Ahora los lindos se percatan de la herida que marca el rostro de Kerberos. Empiezan a comentar odiosamente la película de Brian de Palma, Scarface. Antes se hubiera sentido elogiado ante la comparación, ahora se siente denigrado. Por qué es que la gente se siente con el derecho de salar las heridas? Qué es lo que hace que ellos se sientan tan lejos de él como para burlarse no estando sino a una sola gota de que la locura desborde del corazón de Kerberos y termine volviéndolos uno como él. Lee vuelve y Kerberos deja de lado el horror que recorrió su alma unos segundos antes. La noche se vuelve más negra. En un bar extraño terminan rodeados de hip hoppers. Bailan un rato y se pierden en los ritmos de canciones familiares a la radio. Lain se ofrece dejar a la señorita Kerberos en el bus. Ella se pierde en el corazón de Night City. Se encuentra con una vieja profesora, la saluda desde la distancia y sigue. Cae agotada en una silla de una tienda de mala muerte. La bruja que atiende la espanta groseramente. Él hubiera deseado estar en ese momento para matar la grotesca vieja. En el camino ella se encuentra con un gordo estúpido y canalla care culo. Él hubiera deseado estar en ese momento para escupirlo y matarlo. Ella llega adolorida y triste a su casa. Él hubiera deseado con todo su corazón estar junto a ella, pero ya estaba muy lejos.
Monday, January 02, 2006
Miércoles, 23 de Noviembre.
Si el tiempo concediera el instante en que el abejorro se contrajo, tal vez, sin más tapujos que el que ofrece el orden de un discurso que se destroza a sí mismo, cuántas veces se tiene la ocasión de llorar a uno mismo, te preguntamos. Y tal vez tu respuesta no exista. Conecté mi cabeza a un licuador de sentidos, luces de carencia, para a l e l o. Tu intervención en ella. Laura me reclama una vieja añoranza de palabras en el televisor de la plaza intermitente de las flores marchitas. Y era cháchara y basura para su mejor amiga que ahora refulgía en sendas noches de negación a sí misma. Pero siempre había sido lo mismo, sólo que señorita Luis no lo reconocía en ese momento de luces halógenas en la ciudad derrotada de un abismo que era él en esa racha. Si esa pantalla revelaba costas de confort asegurado, se estropeaba la nariz en noches que parecía morir sin retener distancias. Qué otra cosa no fuera la muerte a Marilyn si no la sonrisa negada por el moreno Salinas? Cada puta en esa zona sabía cuidar su culo a su manera. Pero las letras llegaron a Laura como un estallido inesperado de ser en sí misma sin preparación para la pequeña muerte que le depararía en Bahía Cochinos esa tarde. El sol era rojo en los ojos de un muchacho algo pervertido que se hacía diversión en la maña de molestar a las turistas italianas. No existía el momento más propicio para tomar sus cosas y largarse pero ebrio de licor y desamor Laura había procurado por continuar el paso de las horas. Alguien descubrió su mirada muerta y lo delató a las autoridades impertinentes. El profundo frío de Chapinero no demoró en cubrirle su rostro y el sudor de ansiedad penosa empezó a descubrir su vieja piel tras la máscara. Te veo enfermo, le replicó la profesora. Su color no era distinto al color de un viejo mármol de baño público. Llamó por su teléfono móvil a Luis, terminaron por beber un barato ginebra en un oscuro y sórdido bar de metal. Marilyn encaprichaba a los habitantes de paso con sus fragancias a paisajes exóticos de una sensualidad socarrona. Quién daba razón ahora del vuelo de ese abejorro atormentado que ahora se escondía en las sonrisas de mujeres pendencieras que abrumaban las tardes de vaho ilusionista y actos de drama desmedidos? El sobre la cabeza de los normales, el sol sobre las noches, el sol sobre el recuerdo que mataba en vida las mejores ideas de Laura. De nuevo en una situación de emergencia. La Calva adhiere un poco en el ritmo de las horas. -Nada que aprendes. De ese modo su mejor amiga desatendió el asunto al llamado de las ninfas. La luz quemaba en hordas de infección la retina letrada de Laura. Madame Luis desaparecía al instante en que el temor parecía llamarlo por su nombre. El doctor Injerto se divertía a expensas de la historia clínica. Hola, mi amor, acá estoy... Hola!. Siempre se enfrascó en el cristal húmedo de los años. Y llevábamos miles de años consumiendo sustancias tóxicas y follándonos en comunión. Ten en cuenta que yo estaba allí. Pero de allí nadie salió cuerdo. Ten en la cuenta de mis días mi estancia en la comunión perpetua del sexo que me negaba. Los ojos que eran para ver también sirvieron como agujeros en los casos explícitamente necesarios en que no entendíamos la razón de la dirección en que se encaminaba su objeto grosero. Me parece recordar de nuevo los años de cocaína, ron y coca cola, las 4 amigas coordenadas y el vecindario de los muertos. Sabes? No fueron años en que sintiera haber sido humano. Era como una gran roca que aspiraba y sentía hambre, el más puro deseo de consumir y ser consumido. Y mi consumidor se llamaba Arwe. Y mi distribuidor se llamaba Arwe. En los momentos más patéticos usabamos grandes lentes de sol para disimular las ojeras que delataban la vulgar apetencia por la sustancia. Donde el mar reposaba nosotros parecíamos desafiar los límites del ensueño y descubríamos nuevos parajes, nuevos modos de comunicación y entonces empezaba a experimentar viejos recuerdos de telepatía perpendicular. Recuerdo también haber sido rebautizado por las chicas que jamás estuvieron: me decían El Diablo. Entre ellas Marilyn era la más atrevida. Posaba su lengua ardiente en mi trasero cada vez que no la dejara llorar a la sombra de un mal amor no correspondido. Laura era la más introspectiva. Finalmente todos descubrimos que carecía de sexo. Nada más cercano a un angel había visto en vida. Un angel que rogaba por su corrupción y aniquilación entera: una bomba antimateria para mí como cena, por favor. Su mejor amiga era la chica de los ojos carmelí y la sonrisa estropeada. Ella era el paraíso perdido. Mi mayor pecado fue haber entrado a su órbita sin previsión alguna de su muerte interna. La señorita Luis soñaba con hacer cine para gente desfavorecida, es decir, para sí misma. Su mayor falacia consistía en creer que no era una chica y pasar su homosexualidad de manera descarada y grotesca sin un tinte de maquillaje. Yo no era la quinta, sólo desaparecía y aparecía según conveniencia. Yo no tenía nombre ni manera de hacerme llamar. Nunca supieron de mi existencia de no ser por los malos sueños que les levantaba mojadas en sudor, lágrimas y excitación. Alguna vez me rebautizaron El Diablo pero tampoco de ello tenían idea las 4 amigas. Soy culpable y pregunto por la suerte del abejorro. La suerte en el tiempo que hubo de transcurrir entre el momento que lo creé y el instante en que se perdió de mi ficción.
Thursday, December 29, 2005
Martes, 27 de Diciembre.
Qué más apropiado que hacer el conteo de final de año con la canción de FIFA 2005.
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Este año termina. En retrospectiva hubo más risa que lágrimas. Eso define un buen año? Algunos cambios radicales, algunas rupturas contra mí mismo y contra el mundo. Mi cara recordará el año 2005. Provengo de una religión (región) donde se sobreviene al intenso dolor de una supernova en perpetuo estallido. Si es consuelo en que resides, si es amor lo que das: te falta cultura para entender el lugar del cual he emergido. Y las cavernas de lo que sentía, el azul del que creía proceder, nada era real en un momento en que su propia vida era la negada. Pasar las noches, era permanecer en palabras.
Aufgepaßt - ich komme!
Zeig dich nicht!
Feliz año y que las estrellas prepotentes y sordas del firmamento acompañen su ruta.
Herr Luis.
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Este año termina. En retrospectiva hubo más risa que lágrimas. Eso define un buen año? Algunos cambios radicales, algunas rupturas contra mí mismo y contra el mundo. Mi cara recordará el año 2005. Provengo de una religión (región) donde se sobreviene al intenso dolor de una supernova en perpetuo estallido. Si es consuelo en que resides, si es amor lo que das: te falta cultura para entender el lugar del cual he emergido. Y las cavernas de lo que sentía, el azul del que creía proceder, nada era real en un momento en que su propia vida era la negada. Pasar las noches, era permanecer en palabras.
Aufgepaßt - ich komme!
Zeig dich nicht!
Feliz año y que las estrellas prepotentes y sordas del firmamento acompañen su ruta.
Herr Luis.
Sunday, December 18, 2005
Thursday, December 15, 2005
Jueves, 24 de Noviembre: HALLUCI - NATION
Acongojado no doy razón de nada ni de nadie, mas de los sueños que alguna vez tuve... En esa semana había sido presa de un extraño sueño que me tenía mucho más desconcertado que nunca. Al primero en comentárselo fue a Eme. Chico, respondió, finalmente salen a la luz tus inclinaciones sexuales. Luego se acercó Paola y nos preguntó sobre qué hablábamos, no quise responderle pero Eme se me adelantó y le contó todo. Chico, fue lo que comentó, por fin vas a reconocer tu verdadera naturaleza femenina. Fuck You, les dije. Así que tomé el trípode que Eme me acababa de prestar, me despedí de la profesora y me largué apresurado puesto que ya iba tarde a la cita con Jay. Los audífonos jodían una vez más. Juro solemnemente que si me vuelvo millonario algún día indemizo de por vida al inventor que logre crear el par de auriculares que me aguanten algo más de un mes. Sólo podía escuchar por uno, así que me quise incorporar a la dinámica que la prisa me exigía: Infected Mushroom sonaba con tanta fuerza que haber tenido dos canales de salida para su psicodélico sonido hubiese rayado en lo criminal. Bajando por el camino de la gran mole que conocemos como Biblioteca observe a uno de los canallas que perpetró contra mí la vez pasada. Me detuve y lo observé con tranquilidad. Ven amigo, sí, tú, el hip hopper con cara de chupavergas, ven tú, solito, ya que no estás con esa pandilla de criminales con los que te refugias, uno contra otro, una pelea justa ¿has escuchado ese término o tal vez tu lingo rapper lo desconozca? Soy un chico que viste de negro y no le teme a un lamevergas de ropa ancha, vamos a desmadrarnos. El rapper siente el oprobio de mi mirada, trata de buscarla pero la rechaza apenas la encuentra, fija y envenenada. Escucho ahora a todo voltaje Nine Inch Nails, me dirijo hacía su apestosa existencia de imitación de reggaetoner, le arranco la gorrita de beisbol, escupo en esos estúpidos ojos de intoxicación herbal. Le propino un golpe a esa estúpida jeta cuadrangular con el trípode. Le muerdo un brazo y le arranco un pedazo de piel. Grito: Muerte al rapper latino, muerte al rapper cobarde. Puede balbucear un: No, man, please don't do this to m... Qué, qué dices asshole, le respondo con un certero golpe en todo su trasero con el gigantezco trípode del señor Eme. Un bulto de carne envuelto en ropas anchas yace en medio de la improvisada plazoleta que circunda una mole llamada Biblioteca. Observo las horas que se deslizan en los relojes y me apresuro para la cita con Jay. Tomo un pequeño bus que se esfuerza todo lo posible por andar lento y joderme la existencia. Me la tomo con calma y trato de esquivar el pretencioso sol que atraviesa los cristales oxidados de las ventanillas. Jessica vuela, ahora probablemente se encuentre en un paisaje del Congo, rodeada de miles de anchas espaldas de hombres con una piel hermosamente envuelta en la espesura de su oscuridad. En la 63 con séptima me bajo. Pasando por el Carulla encuentro los hermosos ojos desorbitados de A. Piam. Iba hablando en un tono desenfadado con el Demonio. Los saludo y les grito: para dónde van par de locos desquiciados? Me responden: Al edificio condenado, quieres unirte Luis? La pienso dos veces. Sigo derecho, paso por Lourdes y puedo ver a dos hermosas adolescentes punkeras. Me pregunto por qué tanta razón de decadencia en dos jóvenes tan lindas, esa tristeza que lo albergó todo bajo la apariencia de rudas crestas, taches, medias de mallas. Vidas que se pierden con el suave ronroneo de millones de pastillas rubinol. Ahí va Luis, le dice una a la otra. Se me acercan y yo salgo corriendo. Puedo ver como un automóvil estrella a un muchacho de cresta ridícula. La manera en que los pepos siempre mueren: los carros. Les grito desde el otro lado de la orilla: I'm a Spaceman, in another space and time. Cruzo la calle donde los ladrones se ferian las carteras de las desprevenidas provincianas. En la estación del transmilenio puedo encontrar con facilidad la alta figura de Jay. Me hago la estatua y él me captura con su miope vista. Vamos hacía la Fundación Universitaria de Los Libertadores. El sol me aplasta prepotente. Jay planea la manera más efectiva para poder ser aceptados dentro de la comunidad internacional de Tecnopaganos. A pesar de compartir la mayoría de creencias del movimiento y de profesar admiración por la Sant@rlan, no puedo tolerar la idea de la vida eterna. No obstante lo que me fascina de este tipo de movimientos y por la cual me considero más cercano a la ideologia cyberpunk es en la apelación al mejoramiento de la condición humana por via tecnológica. Ya el cuerpo no ofrece nada más por sí sólo. Fue el principio de la primera generación de profetas de la era psicodélica los cuales ahora optan por el desarrollo de la técnica para acceder a las experiencias de percepción más allá de las limitaciones sensoriales y epistemológicas que conciernen a la condición orgánica humana. I wish I was Half Electronic. The last Shreds of skin are in the sweet sunling. And I've turned into this smiling, snarling monster. As I watch the walls descend, as I watch the walls descends like stars. En la entrada de la fundación entrego mi denuncia de pérdida de documentos a la señorita de la recepción. Entramos a la sala de espera de la facultad. Le cuento mi sueño a Jay. Todo sucede como una absurda escena de película porno. Estoy frente a tres rubias desnudas con inmensas tetas y labios rojos de silicona ardiente. Una me besa apasionadamente y siento que su lengua me quema con un ardor sexual extraordinario. Otra se masturba distante. La tercera se acerca con su brillante carne blanca, convertida en toda una criatura del uso sexual. Me sienta en una cómoda silla de dentista y empieza a besarme todo el cuerpo desnudo. Me chupa la verga un rato, con una concentración de matemático impresionante. Finalmente me levanta el pene sólo para encontrame un segundo sexo, un sexo femenino. Ahora estoy provisto de vagina y pene. El descubrimiento parece divertirla junto a sus amigas. Se acercan todas y comienzan a jugar con mis dos sexos. Soy una hermafrodita devorada completamente por el embrujo de tres brujas pornográficas. Una se lame golosa un gigantezco y firme dedo acabado en esmalte carmelita. Con el mismo dedo me penetra, yo grito del placer y cada vez el ritmo del dedo es más consistente y fuerte, el gozo incrementa y yo despierto en la más inmensa tristeza, soledad y aturdimiento de mi alcoba. Eins fur mich eins fur dich gibt es nicht fur mich. Jay desenmascara el carácter abyecto del sueño: Luis, tú de hermafrodita serías horrible.
Mientras esperamos cruza una forma femenina que más coincide con las formas de las porcelanas que de las mujeres ordinarias de la calle. Bajo al baño y en las escaleras me reconoce alguien. Se trataba de una antigua profesora: Nancy Ballestas es su nombre. La recuerdo porque alguna vez en clase para tratar de abreviar la definición de lo que se trataba la cultura híbrido me señaló: Por ejemplo Luis, fiel representante de la cultura híbrido. Joder, qué incómodo fue. Recuerdo que también gracias a ella gané un mal merecido premio sobre un trabajo de culturas híbridas. En realidad quise hacer un trabajo muy bueno sobre la hibridación cultural que se presenta actualmente en las culturas de razas negras y como ejemplo paradigmático la fusión cultural que se vive en el GalaxCenter de la carrera 10 con 19. Desafortunadamente mi compañero de trabajo, un tal Camilo Rojas, optó por la pésima idea de la formalidad. Quiso hablar con el supervisor del centro comercial para pedir permiso para el trabajo y lo que logró fue brindarle un rato de diversión a nuestras expensas al maricón encargado. Le insistí a Camilo: joder Camilo, si esos negros son mis parceros, si hablamos directamente con ellos no pasa nada. El muy estúpido bobalicón lo que hizo fue decirme que lo mejor sería "ahorrar" problemas y hacer las cosas por el buen camino. Fuck el buen camino mi amigo, ese camino no conduce a nada. Por ese camino obviamente no conseguimos nada sino puertas cerradas.. así que nuestro trabajo se estropeó por la ineptitud y corrección de mi compañero: me enfadé y le dije: haz tú esa mierda, I'm Done. Lo que hizo fue un collage vulgar, horrible y de mal gusto de zapping de televisión. El hecho de que hubieramos ganado se debió sencillamente a que yo estuviera involucrado en el trabajo y definitivamente todos mis compañeros pensaban que yo era un espécimen híbrido por esencia, por eso nos escogieron, por eso ganamos. Qué mierda ganar por ser lo que uno más odia. No obstante, a pesar de estar en el mismo sitio en el que me condecoraron y de ser la misma profesora que me premió, no pude dejar de sorprenderme que me recordara. Me fastidia esa idea de ser recordado, siempre busco ser olvidado lo más pronto posible y pasar lo más desapercibido. Finalmente llegó el profesor llamado Vespaciano Jaramillo, jefe de redacción del periódico La República. Le hicimos la entrevista. En la entrevista mi único aporte fue acomodar la cámara al trípode. Mientrás el profesor respondía a las preguntas de Jay sentía mi cabeza pesada y solía cerrar los ojos por algunos intervalos de tiempo. Vespaciano Jaramillo a veces se sorprendía de mi desfachatez y volteaba a mirarme. Asentía tontamente con la cabeza y volvía a perderme en medio del pesado sueño. Nos despedimos finalmente del profesor y salimos de Los Libertadores. El sol pegaba duro afuera y yo sentía el hambre en mi cuerpo. Tenemos que comer algo Jay. No, no hay tiempo Luis, ya es hora de clase. Tomamos un bus por la séptima. Recordé los días en que las luces de la ciudad nos abrigaban, escuchábamos chill out, hablábamos de filosofía barata, cantábamos, nos abrazábamos y el ritmo de las pulsaciones cardiacas aumentaba, la cerveza escaceaba y en cada instante bajábamos por más en el vecindario de los muertos. Al llegar a la Universidad al primer sitio al que nos dirigimos fue hacía el Oma. Una banda de rock aullaba por la terraza. La degeneración del sueño de rockstar que nos vendió Mtv, dije a Jay. Jay se lamentaba por el destino de la Fender stratocaster que chapuceaba el intento de diva. Esta banda de niños lindos me hizo recordar a las bandas para niñas como Hoobastank o Bratz. Hace mucho se perdió el verdadero espíritu y ser del rock para volverse cosa de retrasados mentales(léase: Peinados Nuevos, Juanes, mezclacintas, Lascivia, Divagash, koyik-utho, San Alejo, 1280 almas, Octubre Negro). Un David Bowie, Iggy Pop o Lou Reed por estas tierras no florece ante la aridez mental de los músicos. Jay me dice: Luis, en realidad tenemos que hacer algo, tenemos que tocar. Pienso que siempre es la misma mierda con Jay. Jay en realidad es talentoso, canta bien y toca bien, tiene espíritu y alma de verdadero rocker, pero joder, jamás puedes programar nada con él. En clase la profesora invita a un cucho que trabaja en la bolsa para hablarnos del dinamismo de la bolsa. El auditorio se entusiasma al escuchar que el invitado es egresado de la Universidad. Jay hace intervenciones sobre el pasado de la Universidad. El viejo no deja de quitarnos la mirada durante toda la exposición. Luego, averiguaría Jay, el profesor comentaría su sorpresa al ver un ramo de extrema izquierda en el salón. Mierda, me retorcí, nada más ajeno a mí que los estúpidos ideales de la izquierda, a mí que no me metan en ese paquete. Soy un chico de derecha de avanzada, Uribista y tales, nada que repudie más que un maldito monje ortodoxo de la izquierda. Salimos en medio de clase y nos despedimos. Proseguí al sur de la ciudad muerta donde los ecos sopesan las presencias.
Mientras esperamos cruza una forma femenina que más coincide con las formas de las porcelanas que de las mujeres ordinarias de la calle. Bajo al baño y en las escaleras me reconoce alguien. Se trataba de una antigua profesora: Nancy Ballestas es su nombre. La recuerdo porque alguna vez en clase para tratar de abreviar la definición de lo que se trataba la cultura híbrido me señaló: Por ejemplo Luis, fiel representante de la cultura híbrido. Joder, qué incómodo fue. Recuerdo que también gracias a ella gané un mal merecido premio sobre un trabajo de culturas híbridas. En realidad quise hacer un trabajo muy bueno sobre la hibridación cultural que se presenta actualmente en las culturas de razas negras y como ejemplo paradigmático la fusión cultural que se vive en el GalaxCenter de la carrera 10 con 19. Desafortunadamente mi compañero de trabajo, un tal Camilo Rojas, optó por la pésima idea de la formalidad. Quiso hablar con el supervisor del centro comercial para pedir permiso para el trabajo y lo que logró fue brindarle un rato de diversión a nuestras expensas al maricón encargado. Le insistí a Camilo: joder Camilo, si esos negros son mis parceros, si hablamos directamente con ellos no pasa nada. El muy estúpido bobalicón lo que hizo fue decirme que lo mejor sería "ahorrar" problemas y hacer las cosas por el buen camino. Fuck el buen camino mi amigo, ese camino no conduce a nada. Por ese camino obviamente no conseguimos nada sino puertas cerradas.. así que nuestro trabajo se estropeó por la ineptitud y corrección de mi compañero: me enfadé y le dije: haz tú esa mierda, I'm Done. Lo que hizo fue un collage vulgar, horrible y de mal gusto de zapping de televisión. El hecho de que hubieramos ganado se debió sencillamente a que yo estuviera involucrado en el trabajo y definitivamente todos mis compañeros pensaban que yo era un espécimen híbrido por esencia, por eso nos escogieron, por eso ganamos. Qué mierda ganar por ser lo que uno más odia. No obstante, a pesar de estar en el mismo sitio en el que me condecoraron y de ser la misma profesora que me premió, no pude dejar de sorprenderme que me recordara. Me fastidia esa idea de ser recordado, siempre busco ser olvidado lo más pronto posible y pasar lo más desapercibido. Finalmente llegó el profesor llamado Vespaciano Jaramillo, jefe de redacción del periódico La República. Le hicimos la entrevista. En la entrevista mi único aporte fue acomodar la cámara al trípode. Mientrás el profesor respondía a las preguntas de Jay sentía mi cabeza pesada y solía cerrar los ojos por algunos intervalos de tiempo. Vespaciano Jaramillo a veces se sorprendía de mi desfachatez y volteaba a mirarme. Asentía tontamente con la cabeza y volvía a perderme en medio del pesado sueño. Nos despedimos finalmente del profesor y salimos de Los Libertadores. El sol pegaba duro afuera y yo sentía el hambre en mi cuerpo. Tenemos que comer algo Jay. No, no hay tiempo Luis, ya es hora de clase. Tomamos un bus por la séptima. Recordé los días en que las luces de la ciudad nos abrigaban, escuchábamos chill out, hablábamos de filosofía barata, cantábamos, nos abrazábamos y el ritmo de las pulsaciones cardiacas aumentaba, la cerveza escaceaba y en cada instante bajábamos por más en el vecindario de los muertos. Al llegar a la Universidad al primer sitio al que nos dirigimos fue hacía el Oma. Una banda de rock aullaba por la terraza. La degeneración del sueño de rockstar que nos vendió Mtv, dije a Jay. Jay se lamentaba por el destino de la Fender stratocaster que chapuceaba el intento de diva. Esta banda de niños lindos me hizo recordar a las bandas para niñas como Hoobastank o Bratz. Hace mucho se perdió el verdadero espíritu y ser del rock para volverse cosa de retrasados mentales(léase: Peinados Nuevos, Juanes, mezclacintas, Lascivia, Divagash, koyik-utho, San Alejo, 1280 almas, Octubre Negro). Un David Bowie, Iggy Pop o Lou Reed por estas tierras no florece ante la aridez mental de los músicos. Jay me dice: Luis, en realidad tenemos que hacer algo, tenemos que tocar. Pienso que siempre es la misma mierda con Jay. Jay en realidad es talentoso, canta bien y toca bien, tiene espíritu y alma de verdadero rocker, pero joder, jamás puedes programar nada con él. En clase la profesora invita a un cucho que trabaja en la bolsa para hablarnos del dinamismo de la bolsa. El auditorio se entusiasma al escuchar que el invitado es egresado de la Universidad. Jay hace intervenciones sobre el pasado de la Universidad. El viejo no deja de quitarnos la mirada durante toda la exposición. Luego, averiguaría Jay, el profesor comentaría su sorpresa al ver un ramo de extrema izquierda en el salón. Mierda, me retorcí, nada más ajeno a mí que los estúpidos ideales de la izquierda, a mí que no me metan en ese paquete. Soy un chico de derecha de avanzada, Uribista y tales, nada que repudie más que un maldito monje ortodoxo de la izquierda. Salimos en medio de clase y nos despedimos. Proseguí al sur de la ciudad muerta donde los ecos sopesan las presencias.
Thursday, December 08, 2005
Lunes, 21 de Noviembre.
Atravieso la densa noche de una ciudad corrupta que se pierde tras la niebla de la cordillera. En un momento determinado considero que está a punto de revelar su código secreto cuando se desvanece como un espectro fantasmagórico que se diluye tras el umbral del sueño y la vigilia. Son las cuatro de la mañana y sigo en busca de nuevas entidades de la cuales pueda obtener información sustancial acerca de la condición del Inorgánico. Puedo detectar la significante pérdida de melanina en el rostro al transcurrir el paso de las horas que abren el alba a la bóveda celeste. El frío empieza a hacer de las suyas en los dedos que ya no aciertan en dar con las teclas indicadas. Me recuerda en todo el dolor en el que creí y viví por el espacio de 909 años. Dices letras, dices que hablas, sueñas, mueres en letras. Las letras no las creía, es de madrugada y las letras permanecen aún cuando no acierto en las teclas. Despierta ahora, es tiempo de volver a intentar en la restauración de códigos. Los ojos saltan, se enrojecen y se resecan con aspereza. Todo esto te parece familiar? Hi ho! Una ducha rápida, un desayuno a medias. Dónde han estado, pregunta Ian Curtis. Where have they been? Where have they been? Where have they Been? Where Have they Been? En la calle el frío se adhiere a los pulmones y te tumba, deshaces tu traje, deshilachas tus sueños y adviertes que has andado en los charcos por más de la puta cuenta, entienden, es el charco rojo y es de mañana. Ahora vas por el intermediador conocido como Interfase 0, luna 0. I'll be waiting for a guide to come and take me by the hand. Could these sensations make me feel the pleasures of a normal man? I got the spirit or lose a feeling. Malditos farsantes todos. Nelson se acerca y me dice: entonces qué Luis y se ríe el maldito. Le doy un beso y le digo: come on Nelsiton, ando algo afligido, soy tu náufrago mi amor, soy la noche que se pierde en el rubí que guarda cada beso de travesti. Grito al océano: Nelsooooon, Nelsooooon. Karl y Santos no pueden contener esa risa. Jodido Luis, no es Nelson, es Wilson. Vamos a seis cincuenta y pedimos una ronda. Ahora Luis pierde el control de nuevo. Isabel se acerca. Isabel es su mesera. Isabel le invita una ensalada de frutas. He amanecido de nuevo con una prominente cucaracha en el pómulo izquierdo. Encuentro a Sandrita y le doy sentidas las gracias por ser tan buena gente. Hago la exposición sobre la comunicación interna y percibo quieto las horas que transcurren mientras modulo mi boca torpemente. Salimos del salón y le convido un café a Sandrita. Ella pide un granizado de café, yo un tinto doble: he trasnochado Sandrita, le confieso. Me responde que conoce un lugar en el que exterminan las culpabilidades, bajo costos, altos resultados. Le respondo que estoy interesado pero aún requiero de un poco más de tormento para realizarme la transferencia moral. La acompaño hasta el parqueadero. Estamos en la deadlyzone, estamos a final de semestre. Cada año el demonio del centro cobra para su propio apetito alguna persona en aquellas esquinas. Este semestre estuve cerca pero fue mi amigo El Demonio quien me tomó del brazo, me dijo: eh Demonio, Párate ya hermano o si no te vas conmigo y es que la verdad el infierno es una boleta hermano, aquí no hay nenitas ricas y el porro era mejor donde el viejo Tony. Cuando vuelvo encuentro a los siempre favorables Eme y Paola. Me convidan de nuevo a un café. Les hablo sobre La Noche, la única, la inexpugnable, de mi cercanía en las muy tempranas horas de madrugada con las coordenadas de El Inorgánico. I am the One who chose my Path... I am the One who couldnt last... I feel the life pulled from me.. I feel the anger changing me. El cielo de la ciudad se rompe en cántaros de lágrimas. Les digo: hey vamos por una slice de pizza. Me dicen: Ok, pero antes tienes que oir la historia que te preparamos. Llueve, luego llueve. Saltamos por los charcos inmensos que se han empezado a generar. Paola me insiste en la historia. Le digo: puedes contarla bajo tu responsabilidad. Es otra historia de la ciudad de mierda en que vivo. Un chico va con sus amigos tras una fiesta regular. En el barrio en que vive se cruza con unos chicos de baja calaña. Estos otros chicos empiezan a buscar mucha bronca. Ellos no se dejan y así transcurren algunos intercambios de ofensas. Finalmente los chicos regulares deciden no tomarse muy a pecho la bronca y continuar su camino por la ciudad sin respuestas. De repente el chico protagonista de esta historia se devuelve a ver a sus contricantes verbales. Es lo último que vuelve a ver. Uno de los chicos de baja calaña lo alcanza con agilidad y le propina un patecabra en todo el ojo izquierdo. Paola me comenta: en este momento este chico yace en un hospital de dudosa reputación disputándose entre la vida y la muerte. Ojalá gané la muerte, decimos al unísono con Eme. Paola mientrás se termina su pizza insiste en que lo peor es que el victimario se conoce pero nada se puede hacer al respecto. Veo cruzar los ojos de A. Piam por la calle que cobra cada fin de semestre. Los chicos amigos de la victima obviamente observaron quién había sido el perpetrador. Al llegar al C.A.I se cruzaron con un semblante conocido. Era el padre del agresor. No quiero ver a mi hijo tras las rejas, les advirtió, si eso ocurre cada uno de ustedes paga. Conozco quiénes son, conozco dónde viven, soy omnipresente, omnipoderoso y mi mal no tiene fronteras. Eso era lo peor, según Paola. Salimos a clase. La profesora ha dejado de ir por mucho tiempo. Es un desahucio de actividad académica que cuenta con toda nuesta gracia. Paola dice que considera que los concursos de belleza deben contar con el interior bello de las personas y no sólo con las caras bonitas. Nos reímos con Eme. Eme le responde: todavía me considero un soñador, creo aún en el amor, en la gente.. pero el cuento de lo profundo y lo superficial ya hace mucho dejó de sonar por estos lados: sobre todo en la belleza, no existe tal cosa como belleza interna o belleza interior: si eres feo afuera eres feo adentro. Aparece Jay y Libby. Entro con ellos al aula. La profesora ausente envía a una asistente para cordinarnos una tarea. Se trata de una mujer adulta, blanca, abundante cabello negro y carnosos labios rojos. Le digo a Jay que da la impresión de actriz de película italiana de Porno. Me responde que no sea cochino pero le tira una mirada fatal a la catana. Finalmente salimos de ese circo y nos volvemos a encontrar con Eme y Paola. Me despido de Jay a la salida de la Universidad, puesto que él no puede salir ya que ha sido desprovisto de sus papeles. Me doy cuenta que la mayoría de gente con la que trato anda indocumentada, al igual que yo, tal vez no se trata de una mera casualidad, tal vez el destino espera algo horrible para nosotros, algo innombrable en archivos clasificados. En Nelly Boom hablamos del carácter con mis compañeros y luego cada uno parte cabizbajo a su casa. Mierda, es el cumpleaños de mi madre y se me ha olvidado por completo, le confieso a Eme. Eme responde: Lo único olvidado por completo somos los hombres a los ojos de Dios, Luis, el resto no importa amigo, consume drogas, visita putas, emborráchate y cágate los pantalones mientrás duermes en el transmilenio: no hay más razón para nosotros que la burla y el ridículo. Misery is the river of the World suena en el bus. Un anciano sigue el ritmo con la caja de dientes. Me duele el liver y vomito durante el resto del trayecto por encima de la ventanita triste del bus. Quiero que corra como nunca, deseo que se dé prisa, sé que mi madre parte hacía el pueblo esta tarde y no quisiera que ella se fuera sin un mínimo feliz cumpleaños de mi parte. Es todo lo que puedo ofrecerle, me entristece ser tan pobre y miserable, pero sé que mi presencia le bastará. Toda madre se basta con la presencia de su hijo por más que el hijo sufra por estar vivo y lo único que desee es la muerte y la Noche. Lleno de vómito, lágrimas y dolor en unos ojos enfurecidos, rojos y ausentes, me bajo del bus espectral del atardecer rojo. Oiga bruto, grita una linda joven y le hago pistola con mis manos, le saco la lengua, me rio y me caigo en un charco. Deshaces tu traje, tu peinado, deshilachas tus sueños, te defecas y adviertes que has andado en los charcos por más de la puta cuenta, entiendes, es el charco rojo y es de noche. Deshecho deambulo un rato por el barrio, un policia amenaza con romperme los huevos y me alejo con prisa. Un vendedor de Maní me dice que si quiero fumarme un porrito con él y su esposa. Acepto. Nos dirigimos hacía una casita de latas en una olvidada esquina y nos sentamos en un frio colchón a fumar mucha marihuana. Luego de una tanda de gigantes bocanadas de marihuana me convida a cogerme a su esposa. La chica no está mal y acepto. Cuando le bajo los pantalones me doy cuenta que se trata de un tío, es un travesti el maldito, pero la marihuana ya me ha hecho efecto y no me importa. Mientrás me tiro al tío me doy cuenta que el vendedor de maní se transforma en una horrible polilla que vuela abruptamente por el poco espacio de la habitación deplorable. Hace un ruido invertebrado fascinante y penetrante hasta los huesos, un zumbido aterrador que te podría dejar estúpido por toda una vida. El tío empieza a reir con risa de marica reforzada y la escena me resulta tan cómica que me olvido del agujero del travesti y empiezo a reir frenéticamente también. Reimos durante un buen rato, contemplando la polilla volar y tropezar con los humildes muebles del cuarto. El tío se levantaba en ocasiones, le arrojaba manojos de maní simulando molestia y gritando: hijodeputa uno no se mete lo que vende. Era divertidísimo el número de este par de rufianes y ya sin poder contener la respiración del ataque absurdo de risa me tiré a la hierba del exterior del cuarto a contemplar el firme brillo de Marte cerca a la Luna. Recuerdo entonces que es el cumpleaños de mi madre y retomo mi camino. No me molesto siquiera en despedirme del estupendo par. Me divierto en el camino pensando en cada locura renovada del joven polilla y su travesti y me tiro por un tiempo en los charcos rojos a reir y llorar a la luz del planeta rojo. Al llegar a casa la soledad y la penumbra me golpean. Ya todos habían partido. Yo también en algún momento decidí partir para siempre, sólo que nunca pude darme cuenta cuándo. Ahora sólo era un corpúsculo de soledad andante en medio de la más inmensa soledad de casa.
Monday, December 05, 2005
Sábado de Ataques Masivos. 19 de Noviembre.
Nada nunca sucumbe y tu mundo siempre a la deriva, de la luz a la noche es menos ostentoso y fuerte que de la noche a la luz. Los ojos que se dilatan y saltan por las calles. E ir muriendo frenéticamente por todas las calles, dejar regada tu sangre en cualquier callejón, las esquinas se vuelven un buen lecho de muerte, esas mismas esquinas que vagabundos y transeúntes crónicos orinan y cagan y pisan y olvidan. Tumbas, sangre, Una sola noche, la toxina botulínica derramada, los muertos, las tumbas, sus vecinos, algunos amores, todo lo que se olvida. Ahora vamos con Kira por un extraño colectivo de gente con mirada perniciosa y alientos putrefactos. Los lentes de sol me protegen de los arrogantes rayos de un día catatónico. Al pagar, el colectivo arranca con ímpetu, casi me derrumba y Kira ríe porque sabe que Im On Fire... Cause you know Im on Fire, when you come. Nos sentamos juntos, ambos andamos preocupados, a veces el sueño me apodera y me sorprendo cabeceando un par de veces. Kira enmudece en tristeza y una infinidad de preocupaciones. No intento siquiera sentir pena por ella, también me veo jodido, aunque por alguna circunstancia el estar tan jodido no me afecta del mismo modo como le afecta a Kira, por lo que deduzco fácilmente que ella está más jodida que yo. Veo en el rear view mirror una pareja de jóvenes fámelicos, pálidos y en desvanecimiento, ambos muy juntitos el uno al otro, durmiendo y deviniendo sueños ligeros de pesadas vidas jodidas. Un par de jóvenes con aspecto de junkies terminales se despiden en una vieja esquina abandonada del centro histórico de una ciudad sin rumbo. Contar ahora las piedras que me dirigen de un sitio determinado a otro aún no tanto, en busca de algo que sé es una batalla perdida. Una sombra en perpetua difuminación se pierde al paso de los agitados minutos.
Thursday, December 01, 2005
Viernes en el cielo de un hombre que usa sombrero. 18 de Noviembre.
Una fuerte y concisa erección se encarga de levantarme tras haber levantado las sábanas. Un mugroso ratón me da los buenos días: "buenos días señor abejorro, cómo amanece? veo que se ha levantado con una muy fuerte y concisa erección". Le doy un beso en el bigote, le arrojo un pedazo de queso y pongo a sonar fuerte la música. Prendo el computador y grito que me sirvan el desayuno. Desayuno un pedazo de hombre congelado y me empalago tal vez en una uña encarnada. Arrojo las napkins en el escritorio y empiezo a pensar que es un viernes normal en el cielo de un hombre que solía usar sombrero y gafas rojas. Escribo el informe al Diario Malédiction. Las manos me tiemblan, el teclado se inunda de sudor, los vasos de mis ojos estallan en miles de trazadas líneas rojas. El ratón con aire insolente se me acerca y me reclama: entonces qué Señorita Bumblebee, ya acabó o toca partirle ese culo para que se mueva? Le respondo con evasivas al pequeño ratón y él se alcanza a percatar de los nervioso que ando. Me somete al peor de los suplicios y me golpea junto a tres machorras que no hacen más que morderme la pija y reír a todo volumen. Yo trato de escribir en el teclado, lloriqueo y sigo sudando como una prostituta dedicada. Mis manos se revientan y el teclado ahora hace parte de mí. El ratón con donaire me alienta: así me gusta ver a mis subalternos, los humanos sexuales: trabajar con esmero y amor. Me siento a descansar viendo tetas en el noticiero. Por qué está el cuarto tan frío? Trato de ponerme en contacto con L@in. No existe su número. Salgo a la calle y veo como la gente se tira de los edificios. Qué mierda pasa? Le pregunto al señor ratón. Ratón me responde: amigo, pasa que se ha caído el sistema MortiStar. -Hace cuánto? Le insisto. Me responde determinante con cara de tragedia: Hace dos horas! Tomo el primer coche que se me cruza por la Perez-siera. Una anciana androide me grita: joven es que está loco? Ratón le responde por mí: no abuela Fujitsu, sólo responde al fallo del sistema MortiStar. Escuchas un llanto contenido en tu oido derecho. Mala premonición de días rojos, piensas, como piensas, como piensas, como piensas, como piensas: nueva vida... abejorro, como piensas, como días, como rojos. Lo que necesito es un cura, finalmente decido. Me quebranto la puta cara en dos y llego a la facultad de Teología de la Universidad de la Salle sede Chapinero More. Por qué estás sangrando en la cara? Me pregunta la recepcionista. Necesito un cura, rápido, es urgente, cuestión de vida o muerte. La recepción se ríe a borbotones: si eres un abejorro, el término vida hace mucho que dejo de ser parte de tu léxico: de qué hablas luigi boy? Le replico seco: Fallo en el sistema, es lo único que necesitas saber. El guardia se me acerca, me toma del hombro y me recuerda: Las puertas Ante La Ley están cerradas a ti: volver mañana. Camino por todo lo que resta de la carrera quinta. Descubro los escondrijos de los estudiantes universitarios y los saludo a lo lejos con la palma de mi mano. Una chica con ojos de aletas de mariposa me dice: Oye Abejorro, a que no adivinas que estaré muerta! A lo lejos, con la palma de mi mano, la saludo. Bajo hasta la esquina fatal de los adioses. Pregunto al hombre que controla las mareas en las telecomunicaciones por la señorita L@in. Me responde con la cara sellada en tormentos: el sistema está muerto. Sobre la noche se teje una especulación tremenda que atañe a aquellas criaturas que están en el límite de lo irreal. Bumblebee deviene Untermensch y atravieza la carrera séptima, esquiva las terminales de hipodérmicas triangulares, salta por el monasterio de la carne negra y finalmente acude a la iglesia de la Universidad Santo Tomás de Aquino. Bumblebee renace (like always do), grita en medio de la cúpula que requiere un cura con urgencia. Es dirigido hasta el seminario. Allí conoce a un Fraile que le contacta con otro Fraile. El Fraile asiste a la batalla espiritual de otro viejo Fraile y no puede hacer nada al respecto. Espera el abejorro que le llegue la hora 18.00. Dos viejas de iglesia se le acercan y le piden limosna en términos de MB o GB. Diosx me ha cerrado las puertas una vez más. En un viejo mercado de telecomunicaciones primitivas pido noticias sobre la suerte de L@in. Una aborigen rubia me dice que ha podido sentirla, que intente, sólo en este medio es posible aforar esperanzas. Le doy las gracias a la vulgar pitonisa, pero por más que intente L@in sigue ausente de mis coordenadas. Vuelvo a la iglesia de la Universidad Santo Tomás y consigo hablar con un padre que me aconseja abandonar todo intento de contactar a Dios. Subo de nuevo hacía el puerto de los adioses fatales y le suplico al contolador de mareas ponerme en contacto. Insistimos sin cesar pero no había señal de respuesta de su vida en otra dimensión que no fuera esta. Me ardí mucho por dentro debido a la circunstancia insostenible a la que me veía. El viejo controlador de mareas entonces probó un viejo método de chuzar las líneas. L@in reaparece en la espesa selva de un sonido de frecuencias bajas. Quedamos a las 20:30. Me siento a esperar la muerte en el único café Kaldivia que aún subsiste. El café vuela de un lado para otro y finalmente es el ratón quien lo bebe y no yo. Obviamente soy yo quien lo pago. Llegó a la STAR de la tradicional Universidad Rosario de Mierda. L@in se resiste a aparecer en la noche. Le insisto a la plataforma MortiStar y contesta sin ningún problema. Sorprendido le pregunto: sabes que moriste toda esta tarde? Se limita a reir. Me invita a sus cubículo en Hotel Barato. Demoro un rato en encontrarlo, finalmente, más por suerte que por audacia, doy con él. En el poco rato dentro de su cubículo pude revisar sus contenidos textuales: demasiada poesía, chica... no es buena para el corazón. Nos arrojamos de nuevo a la oscuridad de la noche. Entramos por un instante a una terminal de ciberespacio. Mientrás ella conducía un turbio negocio en Bangladesh yo me embadurnaba el rostro con bloqueador solar. Chill-Out en unos viejos parlantes. Salimos a comer algo. Un par de hamburguesas en un viejo restaurante platónico de la zona. Una vez ordenada la cena, llega un par de extranjeros cargados de dinamita. Se voltean un par de veces a vernos con cara de interrogación. Nos preguntamos con L@in sobre la procedencia de su lenguaje. Finalmente el más viejo nos pregunta, con algo de agresividad en su vieja voz extranjera: qué hora es? Le respondo: las 9:30. Me replica con forzada amabilidad: Gracias. Suponemos con L@in que se trata de un par de israelís.. fucking israelís, siempre jodiendo todo. Al salir del restaurante platónico podemos apreciar intacta la estupenda explosión. Chasquidos de madera con acento extranjero provenían del viejo restaurant. Nos sentamos a ver el espectáculo de danza de mapalé en un lugar llamado Boca, antes conocido como underground. Alguna clase de grupo loco de gaiteros se presentaba en la zona. Nos aburrimos pronto y nos fuimos a fracasar en otro punto inédito de Malédiction.
Wednesday, November 30, 2005
Jueves que cae en pedacitos livianos como mariposas gays. 17 de Noviembre.
Me levanto con una suerte de locura extrema. Los ojos en el espejo son rojos de excitación. El amor es delicado. Tomo largas horas de ducha y siento que el agua alivia el peso que mi alma no soporta. Desayuno con prisa y me largo directo a la facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana. Mi determinación me susurra al oido que nada es imposible. En el bus escucho Portishead, me deprimo resto y veo modular la boca a unos músicos urbanos. Se sube otro músico, no urbano pero sí hippie anyway, hippie con dinero quiero decir, con su corte de pelo minuciosamente estudiado para dar la apariencia de desenfado. Se sorprende al verme y le respondo con una mirada de demente suelto. Se sube otro chico, de esos blanquitos ridículos que quieren parecer a toda costa negros. El bus demora años luz. Finalmente llega a la Universidad ridícula de arquitectura perecedera y depresiva. Noto que los dos muchachos de pose exagerada de juventud se bajan conmigo. Javerianos, debí haberlo supuesto desde el principio. Odio a esta estúpida juventud. Quiero que al bajar del bus caiga como un tonto y me aplaste una motocicleta, que no le dé tiempo a ninguna ambulancia de recogerme, existe el peligro de ser salvado por los incompetentes residentes del San Ignacio. Nada pasa, el chico músico me mira con cara de: qué te pasa chico, por qué tanta tristeza? Si eres joven como yo, qué te pasa? Me pasa que ya no soy joven y sí demasiado estúpido y sí demasiado cobarde y sí demasiado derrotado como para responderte con un puño en esa cara de idiota estupefacto. Paso al lado de muchas niñas hermosas universitarias que jamás serán mías y jamás sabrán de mi pesada existencia, jamás porque son la clase de chicas que jamás se detiene a ver El Espacio. Llego a la puerta y la celadora me rechaza de ipso facto, le pregunto por la facultad de Teología y me manda a un sitio impreciso sólo para no tenerme fastidiando un rato. Al llegar a la entrada principal ya me fastidia el sol, el brillo de los jóvenes en "la playa" de la Universidad, la ropa de moda, la pose de los profesores, la falsa prisa que todos fingen en su paso. Me indican que la facultar de teología queda bastante arriba, más allá de los edificios nuevos y sigo mi paso, mi iPod sigue sonando con fuerza la voz de Library-Girl de Beth Gibbons. Al pasar por estos nuevos edificios recuerdo los días de 2003. En aquellos días asistía a unas conferencias gratuitas dictadas por un profesor francés radicado en México sobre: estética y epistemología en la obra de Guillaume Duchenne. Aquel día había llegado más temprano que de costumbre al seminario y me senté en la terraza a esperar bebiendo un café. Pude ver cómo llegaban los demás asistentes al seminario, antiguos colegas, compañeros y profesores de estudio. Ahora yo no era parte de ellos y mi asistencia al seminario sólo resultaba como una afrenta a ellos. Hace días que le había comentado a Anne sobre mis visitas regulares en esos días a su alma mater. Hasta el momento no había aparecido. Bebí mi primer sorbo de café y giré hacía la derecha mi cara. Pude escuchar con mi oido izquierdo la ruptura del espacio vacío y el tiempo silencioso ocasionado por un extraño elemento pesado que atentaba contra todo el artificial orden establecido. Sentí un murmullo liviano en mi oido derecho. Un sueño que pasaba a la vigilia de una manera delicada. Algo me decía: estuviste en peligro y ahora estás bien, mi chico. Mis gafas rojas se empañaron y mis labios se estremecieron. Voltié a ver el contorno de toda la terraza, el interior de la cafetería universitaria, la mirada de asombro de quienes asistían al lugar. Un grupo de costeños a mi lado enmudeció y se congeló en el tiempo. Mis gafas rojas saltaron y repitieron: es hora de volver a lo real, mi chico.. ahora estás en el espacio de lo real. Una afrenta de Dios, un recuerdo de la muerte, una muestra de lo absurdo: todo como un regalo inesperado para mí. Solté el café con tristeza, me detuve a ver la paloma muerta a dos centimetros de mis pies. No fue sino en ese instante en que caí en real cuenta y recontruí todo el panorama de lo que realmente había experimentado. Lo que Munch en su sordido paisaje observó como el grito del universo. Luego de dos horas de pasado el incidente le comentaba a Anne, recién aparecida, que realmente pude haber muerto en el instante. Fue la primera vez que pude hablar personalmente con mi amiga Anne luego de un lustro de haberla conocido. Le decía que era tan improbable el hecho de estar hablando en ese momento, tan desinteresadamente, como el hecho de seguir viviendo... la improbabilidad esencial y lógica en este mismo momento, junto a ti... de la mano izquierda siempre la muerte.. turned... becoming.. I don't mind... turning into myself... Casi me mata una paloma en un incidente absurdo y ahora me encuentro desprevenido tomando un café con mi vieja amiga desconocida Ana. Me dolió la vulgar manera en que nuestra condición humana nos recuerda nuestro paso transitorio por la realidad. Pensé en la ridícula muerte de Esquilo, el gran fundador de la tragedia griega, actor de su propia tragedia cósmica al ser aniquilado por la mala voluntad de un Gypaetus barbatus que se prestó a arrojarle una tortuga a su cabeza desde la inmensidad celeste. El ver el atentado de una paloma que se arroja con todo el peso de su vuelo a pocos centímetros de mi humanidad provocó un sentimiento de insoportable realidad e inmensa soledad. En medio del salón pude llorar un rato sin que nadie se fijara gracias a la oscuridad de mis gafas rojas. Pensaba con amargura: quién me recordará, quién me enterrará, quién será el que me dirija las palabras finales? Lo malo, dice Jay, de estar muerto es no poder estar ahí. Seguramente aparecerían personas, muchas personas a mi entierro, pero lo que me alarmaba era no tener a alguien en ese momento de ausencia al cual realmente amara. Me sentía inmensamente solo y miserable. Deseé otro rato haber muerto de esa forma tan absurda. Nadie me quería en este mundo, mi existencia en él sólo se traduce como una estúpidez de la vida por mantenerse. Contaba con millares de sueños imposibles pero todos esos sueños estaban en otro continente fuera de mi alcance. Era un Viernes gris y llegaba a Bogotá la banda electrónica francesa Cassius. Ana me preguntaba qué tal eran. Le decía que me gustaba mucho, una de mis favoritas del momento, pero que prefería asistir a la conferencia sobre filosofía francesa: grandísima mentira. No fui a Cassius por falta de alguien con quien ir y asistí a la conferencia porque me hacía sentir menos invisible de lo que ya mi piel empezaba a delatar. En la facultad de Teología el portero me pregunta qué necesito y hago que no escucho por los audífonos. Subo hasta el quinto piso. Everything is change. Un molusco rosado me permite la cédula como la superficie de arena que el océano se encarga de devolver a tierra. Conmigo suben tres jóvenes perversos que tienen vergas en sus ojos. Una chica al bajar del ascensor me devora con su mirada y me hace sentir como un pobre objeto carnal que nada vale más que el uso de un mal polvo y luego ser arrojado por el precipicio de los sueños abandonados. Nunca abandoné un sueño mi amor. Los chicos preguntan por alguien a la secretaria y ella no deja de verme con cara de reserva. Me demoro un tanto intencionalmente y me río. En una cámara apartada ayudo a un viejo padre idiota que no puede pasar por su propia cuenta, le sostengo la puerta. En el instante sale otro padre, más joven, muy lindo, con la cara límpida y los ojos de un azul divino. Subo al ascensor junto los dos padres. Le pregunto al más joven cómo hago para saber sobre exorcismos y demonios. Atento me escucha y me ve con una mirada deliciosa que disfruto al máximo: una mirada al otro lado del río. Me toma de un hombro con una fuerza mesurada entre lo masculino y lo afeminado. Me dicta el teléfono del sacerdote que más sabe sobre el tema en Bogotá, el padre Carlos Neira. Vuelvo a subir a la recepción de la facultad de Teología e insisto sobre el padre Neira. No se encuentra. Me devuelvo y siento como el sol achichara mi piel. Me trato de cubrir con un esbozo de mi chaqueta negra y mis gafas de sol. Dos chicas de la facultad de Derecho se quedan observándome con inquietud. Me dan ganas de apretarme las bolas y decirles: no han visto acaso una criatura de la noche en pleno rayo de sol? Traté de bajar por la 13 hasta la U, al ver el tiempo que aún tenía. Fue imposible Luis. El rayo de sol arremetía contra mi carne de manera frenética. Pasé por Ecopetrol y pude apreciar a las ejecutivas que bajaban al almuerzo, me encanta poder imaginar la carne joven que alguna vez subsistió sobre esas arrugas y esos gestos amargos y hostiles. Pude llegar hasta el Centro Internacional. Le dí una última oportunidad al sol de largarse pero permaneció con mucha más fuerza. Tomé un bus en contra de mi voluntad. En el bus un chico me observó con cara de escupirme y le piqué el ojo. En la Universidad me encontré con Jay. Fuimos hasta el Oma y compré una coca-cola. La profesora jamás llegó a clase y me quedé conversando un buen rato con los chicos. Me despedí y me dirigí hacía el centro. Gasté mucho dinero llamando a la facultad de Teología de la Ponitificia y al celular al padre Carlos Neira. Subí por la candelaria por el chorro de Quevedo. En una esquina me crucé con el viejo Johan. Me sorprendió verlo tan arropado en medio de ese sol tan espantoso que estaba pegando ese día. Le pregunté si no tenía calor y me respondió: amigo, si ya he soportado el calor del Infierno, por qué no he de soportar este solecito de Bogotá. Recordé que veníamos del Infierno, que allí lo había conocido cuando aún era un impúber y ahora que había crecido sus ojos reflejaban la marca del dolor que causa el Infierno a las personas que no poseemos el carácter del Infierno. Subimos hasta la Salle y allí se despidió. Bajé hasta Juan Valdez y allí esperé a Lain. Tomé un café y me sentí molesto por la incesante mirada de una muchacha de ojos verdes. Detesto a estas putas que no hacen más que mirarte. Qué putas quieren? Por qué te ven tan descaradamente? Qué pretenden con sus ridículas miradas? Siento que me está observando la cicatriz y me deprimo gravemente. Me largo y me dan ganas de vaciarle a la joven su vaso caliente en medio de esas piernas calentonas. Lain demora un rato en llegar y cuando finalmente llega puedo ver su piel pálida y estremecida por largas horas de trasnocho. Le invito un café. Ella está llorando, no puede más con el ritmo que lleva. Pienso que ella está estudiando, no trabajando y que el desgastarse de esa manera no puede ser benéfico en ningún sentido. La acompaño de nuevo hasta la Universidad, donde de nuevo pasará la noche. En la 53 con séptima sale con prisa a tomar el bus y se despide con un sentido beso. Me devuelvo a la casa, escuchando música de Metal para evitar el sonido de estúpidos adolescentes ebrios que van bromeando y echando chascarrillos todo el rato. Un puesto libre al lado de una ejecutiva cachonda que no hace más que mirar con lujuria a uno de los jóvenes. Y por qué no es a mí al que me mira? Pregunto. Llego a la casa. Lain me llama: finalmente no pudieron quedarse otra noche más, buenas noches.
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